3/4/15

El pacto nuclear que descomprime un foco de conflicto

Después de intensas negociaciones y pese a la oposición que tiene en la derecha israelí y en las derechas de los congresos de Irán y Estados Unidos, se llegó a un acuerdo que descomprime una situación que llevó al borde de una guerra.

La discusión sobre qué hacer con el programa nuclear iraní, una cuestión que preocupa a la comunidad internacional desde hace 12 años, se encaminó ayer en Suiza hacia una salida consensuada por todas las partes. Luego de 15 meses de intensas negociaciones, ministros de Exterior y diplomáticos de las seis potencias internacionales del grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) e Irán se recluyeron en un hotel de lujo en Lausana para llegar a un acuerdo de principios que debe ser firmado antes de julio. El acuerdo nuclear logrado en Lausana prevé que el programa de enriquecimiento de uranio del país persa sea limitado y supervisado bajo controles estrictos, por un período de hasta 25 años, por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), mientras que el 95 por ciento de uranio ya producido por Irán debe diluirse o enviarse al exterior. Israel y la oposición en Estados Unidos e Irán salieron a criticar el acuerdo, que fue saludado por el resto de la comunidad internacional.
En el encuentro que tuvo lugar en Lausana se consensuó, como contrapartida de esta resolución, que todas las sanciones impuestas a Irán por llevar adelante su programa nuclear, tanto económicas como diplomáticas, quedarán sin efecto. Este pacto debe avanzar en sus objetivos para tomar forma de acuerdo definitivo hasta el próximo 30 de junio, fecha límite para lograr un convenio definitivo que cierre más de una década de disputas y controversias. Asimismo, dos tercios de las capacidades de enriquecimiento de uranio deberán realizarse bajo permanente supervisión durante los primeros diez años que rija el acuerdo. El enriquecimiento de uranio es una de las partes más sensibles de las ambiciones nucleares iraníes debido a su doble uso, tanto civil como militar. En ese lapso, el enriquecimiento de uranio para fines de investigación y desarrollo podrá llevarse a cabo de forma limitada y bajo estrictos controles.
Desde que asumió el cargo en 2013, el presidente iraní, Hassan Rohani, intentó por todos los medios convencer a la opinión pública internacional de que su país no busca producir armas nucleares. Miles de personas en Irán esperaban el acuerdo, así como un fin a las sanciones y, en última instancia, una recuperación de la economía del país persa, que desde el comienzo del conflicto estaba cada vez más aislado. Aunque celebrado por los iraníes y por buena parte de la comunidad internacional, el acuerdo de Lausana no satisface en lo inmediato esas expectativas: por ahora se trata sólo de declaraciones de intenciones.
A pesar de que el acuerdo de principios no contemple aspectos legalmente vinculantes, representa un éxito: los ministros de Exteriores de Estados Unidos y de Irán, dos estados enemistados desde hace 35 años, pasaron muchas horas juntos durante las maratónicas negociaciones. El ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, dijo recientemente que espera que tras la implementación de nuevas medidas se pueda dejar de lado la desconfianza que reinó entre Teherán y Washington. Uno de los mayores obstáculos para cumplir con ese objetivo podría venir, sin embargo, del Congreso estadounidense. Es que a mediados de abril, el Senado, de mayoría republicana, decidirá si el acuerdo con Irán es aprobado o no por el Congreso.
La ley, conocida como Iran Nuclear Agreement Review Act, podría forzar a Obama a presentar el acuerdo ante el Congreso y podría prohibir el levantamiento de las sanciones durante 60 días para darles tiempo a los congresistas a debatir al respecto. El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano John Boehner, exigió ayer que el Congreso revise completamente los detalles de cualquier acuerdo con Irán antes de levantar sanciones a Teherán. “Mis preocupaciones desde hace tiempo sobre los parámetros de este posible acuerdo continúan, pero mi preocupación inmediata es que la Administración aliviará las sanciones a corto plazo”, dijo Boehner, luego de conocerse el pacto de Lausana.
Boehner consideró que los parámetros que contiene el pacto preliminar para llegar a un acuerdo final representan un abandono alarmante de los objetivos iniciales de la Casa Blanca. “Después de visitar a nuestros socios en Oriente Medio esta semana, mis preocupaciones acerca de los esfuerzos de Irán para fomentar el desorden, la violencia brutal y el terror sólo han crecido”, aseguró el legislador republicano. Y agregó que sería ingenuo pensar que el régimen iraní no utilizará su programa nuclear y cualquier ayuda económica para desestabilizar aún más la región.
Quien se mostró satisfecho en parte con el acuerdo de Lausana fue el presidente estadounidense, al asegurar que el marco de entendimiento nuclear con Irán es bueno. “Hoy, Estados Unidos, junto con nuestros aliados y socios, alcanzó un histórico entendimiento con Irán”, señaló Barack Obama. Parado detrás de un podio ubicado en los jardines de la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que el país persa aceptó también las inspecciones más fuertes e intrusivas y un régimen de transparencia jamás negociado para ningún programa nuclear.
Obama reiteró que el mejor camino para un entendimiento a largo plazo es el diplomático, aunque advirtió que este acuerdo no está basado en la confianza sino en una verificación sin precedentes. “Si Irán engaña, el mundo lo sabrá. Si vemos algo sospechoso, lo inspeccionaremos”, dijo. El líder de la Casa Blanca mencionó que aun si es implementado, el acuerdo no terminará con las divisiones y desconfianzas entre los dos países. “Tenemos una historia difícil entre nosotros y nuestras preocupaciones respecto del comportamiento de Irán permanecerán siempre que continúe su patrocinio al terrorismo, su apoyo a los representantes que desestabilizan Medio Oriente, sus amenazas contra los amigos y aliados de Estados Unidos, como Israel”, dijo. “No nos confundamos: permaneceremos vigilantes para contrarrestar esas acciones y de pie con nuestros aliados”, advirtió el jefe de Estado norteamericano.
Pese a las advertencias, el canciller iraní no escondió su alegría. “Antes estábamos en una situación en la que nadie confiaba en nadie. Ahora estamos en una situación en la que todo el mundo gana. A partir de ahora podemos avanzar y resolver los problemas”, señaló el funcionario frente a la prensa en Lausana. “Tenemos serias diferencias con Estados Unidos que se basan en una mutua desconfianza por asuntos del pasado. Pero espero que una buena aplicación del acuerdo permita resolver la desconfianza”, afirmó Zarif. El veterano y moderado diplomático agradeció al secretario de Estado, John Kerry, por su “gran implicación personal, su tiempo, y el respecto mutuo demostrado”.
Una de las figuras más importantes del movimiento conservador del parlamento iraní, opositor al gobierno de Hassan Rohani, envió ayer una carta al presidente para recordarle que es esa institución la encargada de ratificar cualquier acuerdo internacional. La misiva del legislador Ahmad Tavakoli, veterano representante en el Majlis (Asamblea Consultiva Islámica), recuerda la iniciativa impulsada por 360 legisladores del Congreso norteamericano, que enviaron un texto similar a Obama para advertirle de su papel a la hora de sellar un acuerdo con Irán por su programa nuclear. En la carta de Tavakoli, más amigable con Rohani que la de sus colegas estadounidenses con Obama, el legislador le dijo a su “muy honorable hermano Rohani” –en un tono plagado de “tarof”, la desmesurada cortesía que domina las relaciones interpersonales en la cultura persa–, que quería creer “que los infatigables y revolucionarios negociadores de su gabinete” habían defendido en sus negociaciones los derechos de los iraníes.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, consideró que el acuerdo de principios alcanzado con Irán debe demandar una clara reducción de las capacidades nucleares de Teherán. “Todo acuerdo debe frenar el terrorismo y las agresiones de Irán”, escribió Netanyahu en su cuenta de Twitter. El ministro de Economía israelí, Naftali Bennett, criticó con dureza el acuerdo. “El régimen terrorista más radical islámico del mundo recibe un certificado oficial kosher por su programa nuclear ilegal”, indicó, irónico, en Twitter.
El ministro israelí a cargo del servicio secreto, Yuval Steinitz, amenazó indirectamente con un ataque militar contra instalaciones nucleares iraníes. “El jefe de gobierno (Netanyahu) ha dicho que Israel no puede permitir a Irán convertirse en una potencia nuclear”, dijo Steinitz en declaraciones a la radio israelí antes de que conociera el acuerdo alcanzado en Suiza por el grupo 5+1 con Irán. Al ser consultado si en caso de necesidad Israel atacaría militarmente a Irán para impedir que se dotara de armas nucleares, señaló que todas las opciones estaban sobre la mesa. “Cuando no tenemos otra opción, no tenemos otra opción”, dijo el miembro del partido Likud, en referencia a si se podría llegar a actuar aun cuando fuese en contra de la voluntad de Estados Unidos. “No quiero hablar de opciones militares, sino tan sólo señalar que existen.” Israel considera que el programa nuclear iraní supone un peligro para su existencia.
El gobierno francés, importante aliado de Jerusalén en las negociaciones nucleares con Irán, intentó mostrarse cauteloso. “Las sanciones levantadas pueden ser restablecidas si el acuerdo no se aplica”, aclaró François Hollande, en una conversación telefónica con Obama, que más tarde reprodujo en un comunicado el Palacio del Elíseo.
Rusia, por su parte, saludó el compromiso de acuerdo de los negociadores en Lausana, que a juicio de Moscú permite a Irán desarrollarse con fines pacíficos. “En este acuerdo reposa el principio formulado por el presidente ruso Vladimir Putin, a saber, el derecho incondicional de Irán a desarrollar un programa nuclear pacífico”, declaró el ministerio ruso mediante un comunicado. Ese derecho incluye, según Moscú, las actividades de enriquecimiento de uranio bajo control internacional y el levantamiento de todas las sanciones existentes contra Irán.

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