6/1/15

Islam: La revolución de los valores que necesita la Argentina (III)


Islam

La revolución de los valores que necesita la Argentina

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL CLEMENTE, EL MISERICORDIOSO



Capítulo II

Los graves problemas sociales de la Argentina
Por Imad Husein Mariano Pi

Abandonemos por un rato los prejuicios ideológicos actuales y abordemos este tema con la mayor franqueza y sinceridad.
Más allá de compromisos y realidades individuales, todos los sectores sociales de nuestro país realizan denuncias, protestas, reclamos y demandas, sin que ninguno de ellos ponga la misma fuerza y determinación en cumplir sus responsabilidades e imponer su cumplimiento al interior de su propio bloque social.
Derechos sin obligaciones y libertades sin responsabilidades, son las dos consignas (la pura naturaleza materialista del “siempre más”) que guían el desenvolvimiento de las relaciones sociales y de poder en la Argentina de hoy.
Los pobres piden el acceso a las comodidades del progreso (la tan mentada inclusión) esperando que quienes planifican su exclusión, lo resuelvan. Los ricos exigen disponer libremente de sus riquezas sin importar el destino de sus productores (los trabajadores), y menos aun de los que nada tienen. Mientras los ricos se encierran en modernas fortalezas custodiadas por ejércitos privados donde se relacionan solamente con sus iguales, los trabajadores y el resto de los “incluidos” sufren la desprotección ante una violencia creciente que convive en su forma más agresiva y descarnada entre quienes más la sufren: los más pobres, los “excluidos”.
Los sectores medios quieren acceder al mundo de cristal de los ricos (para los que trabajan) y alejarse de los pobres, a quienes contratan, discriminan y desprecian. Y como no pueden construir sus fortalezas de aislamiento, piden a los agentes del  Estado (a los políticos, la justicia y las fuerzas de seguridad) que se encarguen de separar los tantos.
La cultura del “siempre más” no se contenta con cubrir las necesidades básicas y corregir las injusticias, sino por el contrario, promueve la búsqueda del privilegio y como consecuencia inevitable lleva a la corrupción y el enfrentamiento por el acceso a los beneficios. La competencia, la avaricia, la envidia y el resentimiento son conductas naturales que derivan de la ideología materialista del “siempre más”.
No importa la “cobertura” que se utilice. Más de izquierda, más de derecha, más populista, menos populista, esta visión del mundo está siempre presente porque es el motor de la cultura occidental y su idea de progreso. Es la madre de todas las ideologías humanistas y materialistas “modernas”. Por eso el capitalismo es su producto económico-social natural, y la respuesta a sus injusticias, el socialismo, necesita servirse del autoritarismo para contener los impulsos lógicos de una sociedad educada por ambos sistemas en el espíritu materialista (incluyendo el populismo como variante intermedia entre los dos).
Esto respecto a los problemas sociales de índole económico-social y la violencia vinculada a las acciones contra la propiedad, que son los dominantes en las preocupaciones actuales. ¿Pero que hay de aquellos problemas sociales que no tienen relación directa con las variables económicas y la desigualdad social pero son tan urgentes e importantes como estos, como la proliferación descontrolada de los vicios, las perversiones, la violencia familiar y callejera, la falta de respeto y del sentido de la autoridad, etc.?
Todos estos también son graves problemas sociales con consecuencias devastadoras para la sociedad como lo vemos a diario, y las propuestas fundamentadas en las ideas materialistas para abordarlos se diferencian entre las malas y las peores (como la hipócrita y fracasada política antidrogas de los últimos 20 años y la estúpida alternativa de legalizarlas). Si bien la naturaleza de estos problemas es relativamente independiente de las circunstancias económicas, está también vinculada a ellas por un lazo firme: la liberación descontrolada de los instintos “animales” del ser humano de los cuales el económico-social es tan solo un aspecto.
La fuente del control sobre estas tendencias irracionales y bestiales del hombre justamente se halla en el intelecto, que es la herramienta con la que contamos para refrenar y moderar exitosamente la potente fuerza de los instintos, recuperar la armonía y evitar los excesos y desequilibrios, tanto a nivel individual como social; y avanzar gradualmente en el perfeccionamiento del ser humano de manera integral, tanto en su dimensión espiritual como física y material. Esto es lo que nos brindan las tradiciones espirituales con su indudable firmeza moral que regula y orienta saludablemente la dinámica de las relaciones sociales.
Para nosotros entonces, se hace necesario cambiar por completo el enfoque en el estudio de las causas reales que motivan los problemas sociales combatiendo el nido de todos los males: la cultura materialista. Si el materialismo nos hunde en estos problemas, difícilmente nos saque de ellos, y si reconocemos la superioridad indiscutida de los consejos, órdenes y enseñanzas de Dios y la perfección de los profetas (p), debemos servirnos de su guía para buscar verdaderas soluciones a los problemas que nos aquejan y nos sumergen en el sufrimiento, la depresión, la resignación y la desesperanza.
Es evidente que para la aplastante mayoría de los creyentes de nuestro país, que constituyen a su vez, la más amplia mayoría de los argentinos, la solución a los problemas sociales de nuestra patria se halla en el retorno al camino de Dios y de los profetas y no en la profundización del sendero materialista y liberal en sus distintas versiones.
Las excepcionales condiciones de preservación de la doctrina islámica, gracias a la conservación del Libro Sagrado en su versión original, la cantidad enorme de tradiciones fehacientes que recogen los consejos, órdenes y enseñanzas de Muhammad (PBD) y sus sucesores (P), y el trabajo inestimable de sus sabios junto a la notable perseverancia en unir la fe con las obras en gran parte de sus creyentes, nos permite elaborar una visión bastante completa y profunda de la situación de nuestro pueblo y nuestra patria, ofreciendo su aporte a la solución necesaria de los graves problemas por los que atraviesa nuestra sociedad.
Por supuesto que no está en las posibilidades de este trabajo tratarlos detalladamente, pero si dar una idea general de cómo enfocar nuestros problemas y la orientación hacia la cual creemos debe concentrarse su tratamiento.


Pasajes del Corán y Tradiciones que fundamentan el Capítulo II

Del Sagrado Corán

“En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. El placer y la rivalidad por acumular bienes materiales os mantendrá ocupados. ¡Pero no! Pronto sabréis. Otra vez ¡No! ¡Pronto sabréis! ¡Pero no!¡Si supieseis con certeza os juro que veríais el Fuego! Luego, os juro que lo veréis con certeza absoluta”
102:1-7

“Dejadme con quien he creado Yo solo y para quien puse bienes abundantes e hijos que estén junto a él. Y le he facilitado la vida, pero aun desea más. ¡Pero no será así! En verdad él se oponía a nuestras señales. Pronto le haré atravesar grandes dificultades.”
74:11-17

“¡Oh Hijos de Adán! Poneos vuestros adornos cada vez que recéis, y comed y bebed, pero sin excesos, pues a Él no le agradan quienes se extralimitan”
7:31

“Y quienes cuando gastan, no despilfarran ni son tacaños, pues el equilibrio está entre ambos extremos”
25:67

“La virtud no consiste en que volváis vuestros rostros hacia Oriente u Occidente. La virtud consiste en creer en Dios y en el Último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas. En dar de los bienes, por mucho amor que se les tenga, a los familiares, a los huérfanos, a los necesitados, a los mendigos, a los viajeros y para liberar esclavos. En hacer la oración, dar la limosna obligatoria, cumplir los compromisos cuando se contraen y en ser pacientes ante las dificultades y las desgracias y en tiempos de peligro. ¡Estos son los sinceros y los temerosos de desagradar a Dios!”
2:177

“Dios quiere perdonaros y aquellos que siguen a sus apetitos quieren que os desviéis completamente. Dios quiere aligerar vuestra carga, pues el ser humano fue creado débil. ¡Oh los que creéis! No os comáis la riqueza unos a otros ilegalmente. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. Y no os matéis a vosotros mismos. En verdad, Dios ha sido misericordiosísimo con vosotros.
Y a quien obre así, violando la ley y oprimiendo, le arrojaremos al Fuego. Eso es fácil para Dios”
4:26-30

“Di: incluso si poseyeseis los tesoros de la misericordia de mi Señor, los retendríais con avaricia por miedo a gastarlos. El hombre es muy tacaño.”
17:100

“Esos que son avaros y que llevan a la gente a la avaricia, y ocultan los favores que Dios les ha otorgado. Hemos preparado para los que no creen un castigo humillante.
Y para los que gastan sus riquezas para ser vistos por las gentes y no creen en Dios ni en el Último Día y para quien tiene a Satanás por compañero. ¡Qué mal compañero!
4:37-38

De las Tradiciones

Del Imam Sadiq (-P-): Dios odia la ignorancia del anciano, la opresión del rico y la arrogancia del pobre.

Del Imam ´Ali (P): Ciertamente que a los corazones de los ignorantes los turba la codicia, el deseo los pone a su merced y el engaño los tiene sujetos.

Del Imam Al-Kâzhim (P): El ejemplo de la vida mundanal es como el del agua del mar, cada vez que el sediento bebe de ella aumenta su sed, hasta llegar a matarle.

Del Imam ´Ali (P): El enemigo del intelecto es el deseo.

Del Imam ´Ali (P): El deseo es socio de la ceguera.

Del Imam Sadiq (P):  El juicioso es aquel que es sumiso en responder a la verdad, equitativo en su mención, reacio ante la falsedad y enemigo de emitirla. Es aquel que abandona el mundo, mas no su religión. Las señales del juicioso son dos: la veracidad en la palabra y la rectitud en la acción. El juicioso no habla de aquello que el intelecto niega ni se ocupa de la calumnia. No deja la cortesía hacia quien lo aflige. La ciencia es la guía de sus acciones, la indulgencia es la compañera de sus estados, el conocimiento es el criterio en su conducta. En tanto que la pasión es enemiga del intelecto, oponente de la verdad y compañera de la falsedad. La fuerza de la pasión proviene del deseo y sus primeros indicios consisten en comer de lo ilícito, desatender las obligaciones, la indiferencia ante lo meritorio y el sumirse en los placeres.

Del Imam ´Ali (P): El inteligente es quien vivifica sus virtudes y elimina sus vicios con la derrota de su pasión y su deseo.

Del Imam ´Ali (P): El juicioso debe cuidarse de la embriaguez del dinero, la del poder, la del conocimiento, la del elogio y la de la juventud, pues en esto hay un olor inmundo que arrebata el intelecto y debilita la humildad.

[Aquí todo el Libro]

Parte I

Parte II

No hay comentarios:

Publicar un comentario