6/1/15

Islam: La revolución de los valores que necesita la Argentina (II)

Islam
La revolución de los valores que necesita la Argentina

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL CLEMENTE, EL MISERICORDIOSO

Capítulo I
Pueblo creyente, sociedad materialista
Por Imad Husein Mariano Pi


De izquierda a derecha, las distintas corrientes de pensamiento mayoritarias en nuestra patria, pelean entre sí para demostrar cual de ellas tiene el mejor sistema para regir los destinos de nuestra sociedad.
Sin embargo están de acuerdo en lo fundamental: para todas ellas la felicidad del pueblo se logra con la incorporación de las masas a los mágicos beneficios del “progreso”, entendido como desarrollo económico-social en un sentido de abundancia que por fin termine con la pobreza y como consecuencia de ello, con todos los demás sufrimientos humanos.
Partiendo de esta idea en común, las distintas corrientes disputan no en los fines, sino en los medios para alcanzarlo. Los mas a la derecha, capitaneados por los monopolios capitalistas, dicen que es a través de la libre competencia y el fomento de los valores individualistas, como se llegará a la multiplicación de la riqueza y su distribución. Los mas a la izquierda, dirigidos por grupos realmente socialistas, critican a los capitalistas por mentirosos, porque la supuesta competencia solo hace mas ricos a los ricos y mas pobres a los pobres. Los socialistas dicen que la solución es la organización solidaria de la economía, terminar con los ricos y capitalistas y que todos debemos ser trabajadores que vivamos de nuestro sueldo y no del esfuerzo de los demás. De esta forma, la riqueza se multiplicará gracias a la eliminación de las trabas egoístas, será repartida equitativamente y los logros del progreso no quedarán en un grupo reducido de privilegiados y poderosos sino que alcanzarán a todos los argentinos. Pero ellos también son criticados, porque la historia del socialismo demuestra que el interés materialista sigue siendo el motor de la sociedad, que el reparto de riquezas nunca alcanza a satisfacer las ansias de consumo de la población, y que el espíritu egoísta e individualista se mantiene intacto en el corazón de las personas aun teniendo presente que su realización tiene formas colectivas, generando una enorme cantidad de problemas en la sociedad que la llevan al estancamiento económico y su posterior derrumbe.
Entre ambos extremos se encuentra la corriente populista y la llamada centro izquierda, que en nuestro país es expresada mayoritariamente por el peronismo, que busca equilibrar el interés y la ambición de los más ricos con los derechos a una vida digna de los más pobres. A pesar de sus grandes éxitos históricos, el peronismo también es criticado: el modelo populista sirve mientras los ricos acepten el recorte de algunos privilegios y la distribución de la riqueza sea posible. Durante las crisis económicas el populismo se desploma porque ya no cuenta con tanta holgura como para quedar bien con “dios y con el diablo” y fracasa dividiéndose en grupos que se van con la derecha y en grupos que se van con la izquierda hasta que la situación del país vuelva a posibilitar su unidad.
A pesar del actual reinado de estas corrientes en las opiniones mayoritarias del pueblo, sus fundamentos materialistas y las teorías de “ahogar las penas en la abundancia” chocan contra dos evidencias incontrastables que las echarán al basurero de la historia.
En primer lugar, a medida que estos modelos avanzan en su enfermizo sentido del progreso, el planeta tierra enciende sus luces de alerta: la voraz depredación de los recursos naturales, la contaminación del aire, la tierra y el agua, y la destrucción general del medio ambiente anuncian el fin inevitable de la locura consumista. Fin que no solo entierra las ilusiones de las minorías privilegiadas que consumen sus lujos a costa de la miseria de los pobres del mundo, sino por sobretodo a las estúpidas esperanzas de quienes pretenden que todos nademos en la abundancia, lo que solo nos llevaría a adelantar el fin de la especie humana.
En segundo lugar, la historia demuestra que a medida que las sociedades se hacen mas materialistas, los problemas sociales de base moral, como la delincuencia, el crimen organizado, la violencia callejera, los vicios, la infidelidad, la prostitución, la violencia familiar, los abusos sexuales, la falta de respeto generalizada, y la anarquía resultante de la ignorancia, entre otros, siguen su curso y se hacen cada vez mas graves y hasta incontrolables, aunque las condiciones de vida y los ingresos mejoren, como particularmente lo demuestra la Argentina tras 10 años de crecimiento económico excepcional sostenido y niveles de distribución de la riqueza inéditos en mas de 30 años.
Se cae de maduro: el progreso material no ayuda en lo más mínimo al crecimiento moral y espiritual de una sociedad porque su motor es la ambición ya sea individual o colectiva, aunque el crecimiento moral y espiritual sí ayuda al progreso material del pueblo, pero en un nivel razonable y necesario, en un marco general de justicia y dignidad.
Ante estas dos evidencias, es esperable que los pueblos de nuestra América y el argentino en particular, tarde o temprano abandonen estas corrientes de pensamiento materialistas para buscar alternativas en las inagotables enseñanzas de las tradiciones espirituales, que nos brindan sencillas soluciones a los complejos desequilibrios generados por las distintas ideologías surgidas de la dominación cultural del  Occidente moderno.
La Argentina y América Latina toda, tienen excelentes plataformas desde las cuales iniciar un recorrido que, partiendo de las tradiciones espirituales y religiosas, re encaminen a nuestra sociedad hacia su natural equilibrio bajo un proyecto común que abarque en profundidad las dos dimensiones, material y espiritual, del proceso liberador.
Como veremos a lo largo de este trabajo, lo realmente extraño no es el seguro y necesario resurgimiento de un proyecto social-espiritual bajo el influjo de las grandes tradiciones de la humanidad, sino lo contrario, lo raro e incomprensible sería que a pesar de lo evidentemente insuficiente y equivocado de las actuales corrientes de pensamiento mayoritarias, se siga intentando el mismo camino una y otra vez sin ahorrar en decepciones y sufrimientos ya garantizados de antemano.
Miremos nuestro caso. Todas estas tendencias que hoy gobiernan las opiniones de nuestra sociedad tienen fines principalmente o exclusivamente materialistas (lograr terminar con la pobreza y satisfacer los deseos y necesidades físicas y materiales de las personas) siendo que vivimos en un país con abrumadora mayoría de creyentes, en particular cristianos y una extendida aunque olvidada población indígena (los pueblos originarios -aun presentes en suelo argentino tras sufrir un feroz genocidio físico, social y cultural que aun no se detiene- debieran ser actores principalísimos de este debate con la condición de recuperar y poner en pie toda la pureza de sus tradiciones ancestrales en las que se vislumbran los rasgos inocultables del mensaje divino, a quienes dedicaremos si Dios quiere un material en particular, y a quienes por cierto, consideramos los grandes aliados de los musulmanes en la lucha común contra la dominación racista y opresora del pensamiento colonizador del modernismo occidental y sus representantes mas agresivos: las potencias arrogantes y las clases dominantes de nuestros países).
Hermanos creyentes: ¿Acaso no reconocemos un Dios único y todopoderoso? ¿No creemos en sus profetas y mensajeros como Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad –la paz sea con todos ellos-? ¿No reconocemos en sus consejos, órdenes y enseñanzas, los consejos, órdenes y enseñanzas de Dios? ¿Entonces por qué un pueblo creyente debiera dar la espalda a los consejos, ordenes y enseñanzas de Dios, reconocido como el Señor del Universo, pero sí cumplir y hacer cumplir los consejos, ordenes y enseñanzas de los hombres –iguales entre sí y tan mortales como nosotros- por mas ricos y poderosos que sean?
Hay quienes pretenden ocultar su debilidad y abandono en la fe insistiendo con que los profetas vivieron hace muchos años y que sus enseñanzas están “desactualizadas” para este “mundo moderno” en el que vivimos… ¿Acaso piensan que Dios solo aconsejó a los antiguos y con ellos terminó su Misericordia? ¿Por qué insisten en “actualizar” las perversiones materialistas de viejos imperios europeos en decadencia (en las que se fundan nuestro “moderno modo de vida y nuestras modernas leyes”) negándose sin embargo a “actualizar” las virtudes ampliamente reconocidas y contenidas en los consejos, ordenes y enseñanzas de los profetas y mensajeros de Dios?
Los musulmanes creemos en Dios. Nuestro modelo y ejemplo a seguir está en Sus profetas, a quienes reveló la Buena Guía. Creemos que ellos iluminan el camino hacia la verdad y la justicia, y que siguiendo sus consejos, órdenes y enseñanzas alcanzaremos la felicidad y la justicia en este mundo y en el otro. Buscamos someternos solamente a la voluntad de Dios y restablecer la plena igualdad entre los seres humanos. No consideramos poder alguno en la tierra al cual debamos servir como a Él.
¿No es acaso esto Fe verdadera?
¿Puede haber algún creyente en la Argentina que niegue estas verdades sin alejarse de su propia religión y cometer una grave falta?
Hermanos creyentes, la solución no esta en aprisionar la fe dentro de nuestras casas y templos, ya que encarcelarla en el ámbito de la vida privada permite a los tiranos gobernar la vida pública en base a sus propios intereses.
Esto es lo que ocurre hoy en la Argentina.
Se deja a la religión para la “creencia” espiritual e individual y se practica el materialismo en la vida concreta.
Se pretende dejar a Dios gobernar en el más allá pero se siguen las ideas y los liderazgos materialistas en el más acá.
Dios, por intermedio de sus enviados y mensajeros (P), nos alertó innumerables veces contra este peligro: en todas las tradiciones y libros celestiales se condena abierta y enérgicamente esta actitud calificándola de hipócrita, y es una de las faltas más graves ante Dios y ante los hombres.
Muy lejos de esto, el deber de los creyentes es aferrarse cada vez más a la Tradición asumiéndola como verdadera guía para la acción, para afrontar y resolver exitosamente los problemas y desafíos prácticos que se nos plantean como pueblo cotidianamente.
¿Acaso no ha sido Dios claro en Su Palabra y compromiso?
Recordemos que no hubo, no hay, ni habrá poder en la tierra capaz de someter a un pueblo firmemente unido en la fe en Dios único y todopoderoso. La historia de la humanidad y la realidad de nuestros días lo demuestran largamente (así como demuestran que las ideas e intereses materialistas fueron signos del proceso de descomposición de los pueblos y civilizaciones corrompidas y en decadencia).
En síntesis, somos un pueblo de creyentes organizados en un modo de vida materialista, sobre el que los musulmanes tenemos mucho para decir y mucho por aportar de cara a su transformación.


Pasajes del Corán y Tradiciones que fundamentan el Capítulo I


Del Sagrado Corán

“Y cuando se les dice ¡No corrompáis en la tierra!, dicen: ¡en verdad, nosotros somos reformadores de lo que está mal! ¿Acaso no son ellos los corruptores? Pero no se dan cuenta”
Capítulo 2, versículos 11-12 (2:11-12)

“En verdad los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos, quienes crean en Dios y en el Último Día y obren rectamente, no tendrán por qué temer y no estarán tristes”
5:69

“Juraron por Dios con solemnes testimonios que si viniese a ellos un amonestador seguirían la guía mejor que ninguna otra comunidad, pero cuando vino a ellos un amonestador solo incrementó su rechazo, comportándose con arrogancia en la tierra y maquinando el mal. Pero las malas maquinaciones solo recaen en quienes las realizan.
Así pues, ¿acaso esperan otra suerte que la que tuvieron los antiguos? No encontrarán cambios en la práctica de Dios.
¿Acaso no han viajado por la tierra y han visto cual fue el final de quienes vivieron antes de ellos aunque fueron más fuertes y poderosos que ellos? Nada en los cielos ni en la tierra puede debilitar a Dios. En verdad, Él todo lo conoce, todo lo puede”
35:42-44

“Y de la misma manera no hemos enviado antes de ti a ningún amonestador a pueblo alguno sin que los ricos del mismo dijeran: -En verdad encontramos a nuestros padres siguiendo una creencia y, en verdad, seguimos sus huellas-. Di: ¿Y si os trajera una guía mejor que aquella en la que encontrasteis a vuestros padres? Dirán: -En verdad no creemos en aquello con lo que habéis sido enviados.”
43:23-24

“A Dios pertenece el gobierno de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre ambos y Él tiene poder sobre todas las cosas”
5:120

“Ciertamente, en el Mensajero de Dios teneis un buen modelo para quien tiene su esperanza puesta en Dios y en el Último Día y recuerda mucho a Dios”
33:21

¿No has visto a esos que proclaman que creen en lo que fue hecho descender antes de ti? Quieren recurrir al juicio de los tiranos, a pesar de que se les ha ordenado no creer en ellos y quiere el demonio extraviarles lo más lejos posible.
Y cuando se les dice:- Venid a lo que hizo descender Dios y venid al Mensajero- ya ves como los hipócritas se apartan totalmente de ti. Y como, cuando les aflige una desgracia por lo que hicieron con sus propias manos, vienen a ti jurando por Dios, diciendo: -No deseamos más que el bien y la concordia.
Dios conoce bien lo que hay en sus corazones, así que apártate de ellos y amonéstales y háblales con elocuencia que llegue a sus almas”
4:60-63

“La humanidad constituía una sola comunidad y después Dios designó a los profetas  como portadores de buenas nuevas y advertidores, e hizo descender con ellos la Escritura con la Verdad para que juzgasen entre los hombres en aquello en lo que no se ponían de acuerdo.
Después de haber llegado a ellos las pruebas claras, aquellos a los que les fueron dadas no discreparon, excepto algunos por envidia entre ellos.
A aquellos que creían, Dios, por su voluntad, les guió a la Verdad de aquello en lo que discrepaban. Dios guía a quien Él quiere al camino recto.
2:213

De las Tradiciones

Del Profeta Muhammad (BPD): "...Sepan que el más juicioso de la gente es un siervo que conoce a su señor y lo acata, y conoce a su enemigo y lo desobedece..."

Del Imam ´Ali (P): "...Cuando la codicia lleva a la aniquilación, su abandono conlleva al éxito."

 Del Imam 'Alí (P): "Lo más bajo en el conocimiento es lo que se detiene sobre la lengua, y lo más elevado es lo que se manifiesta en los miembros."

Del Profeta Muhammad (BPD): “No temo sobre mi comunidad por un creyente ni por un asociador. En cuanto al creyente, su propia fe lo refrena; con respecto al asociador, su misma impiedad lo subyuga. Temo para ustedes por un hipócrita charlatán, que declara aquello que aceptan y obra lo que reprueban.”

Del Imam Alí (P): “Aquel que reúne seis cualidades, no deja ninguna demanda para el Paraíso ni ningún camino hacia el Fuego. Ellas son conocer a Dios y obedecerlo, conocer al demonio y desobedecerlo, conocer al mundo y rechazarlo, conocer el otro mundo y pedirlo, conocer la falsedad y cuidarse de ella, conocer la verdad y seguirla.”

Del Profeta Muhammad (BPD): “Todos vosotros sois pastores y todos vosotros sois responsables del rebaño.”

De Abi Abdullah (P): "Dios no da el triunfo a quien obra injustamente, excepto contra un opresor. Este es el Dicho de Dios Altísimo: “Así conferimos a algunos impíos autoridad sobre otros por lo que han cometido. (   )’”

Del Profeta Muhammad (BPD): “Aquel cuya única preocupación y objetivo es lo que ingresa a su estómago, su valor es semejante a lo que sale de su estómago.”

Del Profeta Muhammad (BPD): “¡Oh, Alí! El más maravilloso entre la gente y el de mayor recompensa es aquel grupo de los últimos tiempos que nunca han visto ni encontrado a ningún Profeta y además la Evidencia (el Salvador Esperado) se encuentra oculta para ellos, y aún así creen en el negro sobre el blanco (la ley divina).”

Del Imam Al-Bâqir (P): Por cierto que ordenar lo bueno y prohibir lo malo es el sendero de los profetas y la práctica de los virtuosos; es una gran prescripción mediante la cual se establece el resto de las prescripciones, se salvaguardan las creencias, se hacen lícitas las transacciones y trabajos, se repelen los actos de opresión y se edifica la Tierra.

Del Profeta Muhammad (PBD): La creación toda es la familia de Dios. Entonces, el más apreciable de ella ante Dios es el más beneficioso para Su familia.

[Aquí todo el Libro]

Parte I

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