17/1/15

El papa Francisco no es “Charlie” (un pensador irreverente)

Por Facundo Barrionuevo
La gloria de Dios, es que el hombre viva
(san Ireneo, obispo de Lyon, Contra las herejías
Libro 4, 20,5-7)


   El papa Francisco en sus declaraciones ante los periodistas, en vuelo desde Sri Lanka a Manila, habilitó o legitimó una contra-corriente que por lo bajo se venía haciendo sentir en las redes sociales: #YoNoSoyCharlie.
   La necesaria y rápida solidaridad en todo el mundo a los asesinados en el Semanario Satírico Charlie Hebdó y al pueblo francés, agredido por una acción aberrante y en todo condenable, se nucleó tras el hashtag #YoSoyCharlie. Sin embargo lo que en esa bolsa de declaraciones aparecía era evidentemente contradictorio y dispar. Desde defensores de los derechos humanos, progresistas de izquierda, promotores de la paz mundial entre religiones, hasta partidarios del liberalismo más recalcitrante.
   
   Es quizás tiempo de realizar una acción pensante que sacuda los lugares comunes de la solidaridad sin más. Eso sí, sin ambigüedades en el rechazo a toda acción asesina.
   Una vez más resuena, la voz valiente de un papa sin temores. La voz a contramano por un mundo con necesidad de transformaciones históricas y de carácter civilizatorio. Aunque en este juego de oposiciones, también en el paquete de #YoNoSoyCharlie hay heterogeneidades y contradicciones, la oposición ayuda a pensar y alumbrará un nuevo lugar desde el cuál mirar la complejidad de la trama.
   
   El papa Francisco instaló el debate sobre la libertad: de culto, de expresión, y por extensión sobre las “otras libertades” también, al decir “no se puede insultar la fe de los demás. No se le puede tomar el pelo a la fe”, y también “en la libertad de expresión hay límites”. Citó ejemplos de las guerras “de religión” como la “Noche de San Bartolomé” en el s. XVI donde católicos asesinaron miles de protestantes en Francia.

   Inspirados por la actitud del papa, cabe preguntarse ¿son “de religión” estos hechos a los que asistimos? ¿Qué tan real es la separación moderna entre política y religión? ¿Es válida esta concepción volteireana de la libertad para la construcción de una humanidad en paz? ¿Es posible la libertad a toda costa? ¿Colabora en el camino hacia una “pax perpetua” la pretensión moderna de extirpar de la vida pública toda expresión religiosa?

 Recordemos que estas concepciones se instalaron a sangre, fuego y guillotina en la Revolución Francesa. Ni siquiera Robespierre pudo escapar al ajusticiamiento que el mismo ayudó a instalar en la Francia del Terror contra aquellos que se oponían a la Revolución. Habría que buscar en los orígenes filosóficos y políticos de esta Modernidad algunas claves para pensar el presente y el futuro en dimensiones planetarias.

   Europa, y Francia en particular, hicieron escuela de terrorismo de estado, dentro y fuera de sus fronteras. Sus cuadros militares y hasta religiosos enseñaron tortura, represión y “consuelo espiritual” a ejercitos y agentes del tercer mundo para desarrollar dictaduras y gobiernos despóticos. El colonialismo genocida del siglo XX los tuvo como abanderados, y hoy cooperan en los manotazos por mantener la hegemonía mundial de los EEUU. Desde luego no citamos estos elementos para justificar los ataques al Charlie Hebdó, pero tampoco pueden ocultarse al sentido común, que forma su opinión por los sesgos de las grandes cadenas de información del imperialismo mundial, que consigue justificar sus teorías de seguridad y vigilancia global.
   
   Se hace necesario caminar con sólidas formaciones y conocimiento en torno a las tradiciones religiosas y espirituales del mundo, como patrimonios espirituales de la Humanidad. Es tarea para todos aquellos que quieran colaborar en la construcción de un mundo más humano. En especial para los militantes políticos, intelectuales de todo orden, aquellos que tienen responsabilidades públicas, comunicadores, etc. Debe construirse un nuevo movimiento de derechos humanos en torno a lo religioso, como se fue conformando en torno al género, las etnias y a los crímenes del terrorismo de estado.

   Esta “civilización pasada de rosca”, globalización de la indiferencia”, con una “economía de exclusión1” que pone por delante al “dios dinero”, exacerbando el consumo frente a toda vida humana, cosecha tempestades, inseguridad, violencia, pobreza y muerte en todas las regiones del mundo. La filosofía política puede encontrar en las grandes tradiciones religiosas criterios y orientación para basar un nuevo paradigma: rezan los textos sagrados desde Hamurabbi y Egipto, pasando por la Biblia y el Corán el precepto común y misericordioso de “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, consolar a la viuda y vestir al peregrino2”. Es decir, reencontrarse con las bases espirituales que empujan a realizar una opción por los últimos, por los desheredados de la tierra. Ahí si la espiritualidad, la religión, una opción ética por los valores fundamentales de la vida humana se reconstituirá como co-laborador de la historia hacia democracias cada vez más radicales y proyectos de justicia social.

   Como señala el filósofo mendocino Enrique Dussel, hay que comenzar una “crítica de la religión”. Esas corrientes fundamentalistas que están en todos los relatos religiosos, sí son “el opio de los pueblos”. Es un fenómeno extendido en todo el mundo, y América Latina no es ajeno, que ante la crisis de identidad, el contexto de exclusión, la falta de proyecto de las juventudes crecen y se ensanchan los movimientos religiosos ultraconservadores e integristas: los fundamentalismos islámicos, judíos sionistas, algunas iglesias pentecostales, y nuevos movimientos católicos, etc. fortalecen proyectos políticos de las derechas en todos los continentes3.

   Ante tanta complejidad nos queda el pensar. Ponernos sobre los acontecimientos contemplando. Intentado discernir los signos de estos tiempos. Buscando esas señas de los dioses huidos de los que nos hablaba Heidegger. Hacerle lugar a lo Sagrado, para que de la mano de poetas y pensadores que embellezcan otra vez nuestra tierra, abramos el camino hacia un Otro Comienzo.



1Cfr. FRANCISCO, papa; Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium; CEA; Buenos Aires 2013
2Enrique Dussel, Seminario “Filosofía Política actual en América Latina” dado en la Universidad Nacional de Cuyo (2012)

3Para profundizar estudios sobre las configuraciones religiosas populares y cristianas de la cultura actual Cfr. estudios de sociología de la religión de Fortunato Mallimacci (UBA) y pbro. Marcelo González (UBA).

http://facundodamianbarrionuevo.blogspot.com.ar/

No hay comentarios:

Publicar un comentario