20/12/14

Francisco, desde el “fin del mundo” al ”fin de un mundo”

Por Kamel Gomez


En América Latina, pero principalmente en la Argentina, cada mensaje de Francisco resuena y se repite. La importancia de sus palabras, de sus gestos y de sus acciones no se cuestiona. Sus planteos, sus formulaciones, son profundas. Apuntan al corazón del problema.

Digo esto, no sin antes aclarar, que Francisco Papa se parece a otro Francisco, y no me refiero al de Asís. En la historia Argentina, hay uno muy importante. Se lo conoce como San Martín, y se llamaba José Francisco.

Quiero decir, todos hablan bien de Francisco, como de San Martín. Pero el San Martín de Mitre,  o el de Rojas con “El Santo de la Espada”, no es el que me gusta. Para mí, no es ese el verdadero. Con el Papa Francisco pasa lo mismo, todos hablan de él, pero no todos dicen lo mismo.

Abajo señalo algunas cosas, pocas, de las que marcan la diferencia, del Francisco “posta”, el que considero es el más importante, y que muchas veces es el que menos prensa tiene.

Nos dice que luchemos contra la “globalización de la indiferencia”, que nos acerquemos a una “cultura del encuentro”. Insiste en la misericordia como eje central de nuestras vidas, religiosas o no: miremos al prójimo sin juzgar, sin mandarlo a algún lugar del infierno.

Francisco nos interpela, denuncia, nos pone en evidencia.

No solo habla de drogas, él prefiere hablar de “dependencia química”, mucho mas abarcador, y para el que entiende, mucho mas radical.

Nos exige cuidar los extremos de la sociedad, jóvenes y ancianos.

Denuncia al capital financiero, incluso llama al dinero “excremento del diablo”. Por eso, insiste en una iglesia pobre y para los pobres.

Leamos lo que dijo recientemente:

No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.”

Hacia adentro de la iglesia, expulsa a los abusadores de menores, limpia la corrupción, quiere expulsar a los fariseos. Hacia afuera, reclama que no haya guerra en Siria, y sufre con Gaza en Argentina, cuando se desmantela una villa. Pide techo, trabajo y tierra.

Llama a rezar por él, mientras defiende a los inmigrantes, y lava los pies de los que no entran en la sociedad de consumo, musulmanes incluidos.

América Latina vive momentos convulsionados, como el resto del mundo. Francisco nos advierte, hay una “tercera guerra mundial en partes”.

Para mi, este el Francisco que viene a hacer lío, que lucha contra la “cultura del descarte”, que denuncia a esta “civilización que se paso de rosca”. Desde el fin del mundo, pide que no nos olvidemos de Dios…porque, citando al Corán, quien se olvida de Dios se olvida de sí mismo.

Por eso nos pide Dios en el Corán:
“Recuerdenme, que los recordaré”

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