21/8/14

La Guerra Civil en Ucrania, nuevo momento de la crisis del Orden Mundial

Por Gabriel Merino, CEFIPES

(Dr. en Ciencias Sociales, Lic. en Sociología, docente e investigador Universidad Nacional de La Plata)
             La guerra civil en Ucrania es el desenlace que cristaliza este tercer momento de la crisis (desde su estallido en el 2008) o el quinto momento en la perspectiva general que iniciamos en 1999: 
A) 1999 (Euro, asunción de Putin, asunción de Chávez, etc.) a septiembre-2001: el germen de la crisis del orden mundial; 
B) septiembre-2001 (Torres Gemelas) a septiembre-2008: iniciativa neoconservadora,
 C) septiembre-2008 (quiebra del Lehman Brothers) a noviembre-2009: fractura e interna “Imperial”,
 D) noviembre-2009 (sanción del Tratado de Lisboa) a marzo-2011: crisis Europea,
 E) marzo-2011 (guerra civil en Siria) a marzo-2014 (guerra civil en Ucrania): agudización de las contradicciones con los Bloques y Polos Emergentes.
            Para entender qué está en juego en Ucrania, recurrimos al pensamiento de Brzezinski, geoestratega del bloque global angloamericano. En 1997 escribió en su libro El gran tablero mundial que sin Ucrania Rusia dejaría de ser un imperio (un polo de poder), mientras que con Ucrania subordinada, Rusia se convertía en una gran potencia mundial. Ucrania es el principal país para construir el proyecto de la Gran Nación Rusa (de hecho Kiev es la ciudad Madre de la nación Rusa), por varias razones:
1-    Su considerable población de 45 millones de habitantes.
2-    Su extensión territorial y su ubicación estratégica en la bisagra de Eurasia,
3-    La fertilidad de sus tierras, que la convierten en una de las praderas más fértiles del mundo (qué Hitler pensó como su granja de aprovisionamiento de alimentos, así como Inglaterra tenía a la Argentina).
4-    El desarrollo de la industria pesada en el este, particularmente en el en centro neurálgico de la guerra civil, Donetsk y Lugansk, herencia de la caída Unión Soviética, a lo que debe agregarse el gran desarrollo de la industria naval en la ciudad de Sebastopol ubicada en la península de Crimea, donde se encuentra el mayor Astillero de la ex URSS, en el cual se creó en gran medida el impresionante poderío soviético naval durante la Guerra Fría. El segundo astillero de la ex URSS (y del mundo cuando la guerra fría) también está en Ucrania y es el de Chernomorsky, al oeste de Crimea y al este de Odessa.[1] Allí se encuentran medios de producción estratégicos de Estado, años de experiencia, ingeniería, conocimientos, formación de trabajadores que están en juego en esta puja.
5-    Además, en la base de Crimea se encuentra la Flota de la base del Mar Negro de Rusia, la principal flota de aguas cálidas. Recordemos que en Siria, otro de los núcleos de conflicto actual en este nuevo momento de la crisis, Rusia tiene la principal base naval sobre el Mediterráneo.
A partir de dichos datos podemos entender por qué esta península concedida administrativamente a Ucrania por la URSS cuando eran parte del mismo bloque soviético, rápidamente pasó a formar parte de Rusia apenas disparado el conflicto y consolidado el golpe pro-Unión Europea (UE) que tumbó el gobierno de Víktor Yanukóvich, cuando este rechazó en diciembre el acuerdo con la UE y reforzó su alianza con la Rusia nacionalista de Putin. El golpe pro-ruso en Crimea se legitimó a partir del referéndum del 16 de marzo de 2014 que sancionó su separación de Ucrania.
La puja es si Ucrania forma parte del proyecto de la Gran Rusia y de la ampliación del Estado continental ruso, o forma parte de la Unión Europea (UE). Sin embargo, dentro de la UE se enfrentan dos proyectos políticos estratégicos, que se manifiestan como diferencias en relación al conflicto con Rusia: El proyecto germano-francés centrado en el Euro y el Estado Continental europeo vs. el proyecto anglosajón de la UE sin euro y como área de libre comercio subordinada al globalismo financiero angloamericano. Berlín avanza hacia el Este y allí choca con el proyecto de la Gran Rusia, debilitando sus alianzas con Moscú tanto económicas como del plano estratégico. Sin embargo, mientras el eje franco-germano intenta encontrar una salida “dialogada”, y en un principio apoyó un posible acuerdo entre los pro-rusos y los pro-europeos, así como también rechazó las sanciones económicas contra Moscú (aunque con la escalada del enfrentamiento las fue aprobando), el bloque global angloamericano que conduce la OTAN abogó, junto a los más belicosos neoconservadores americanos, por escalar el enfrentamiento, apoyar a los “pro-europeos”, profundizar las sanciones y aislar a Rusia, que junto con China son sus enemigos estratégicos. Lo complejo es que Berlín también sabe, por la experiencia de la crisis europea y las operaciones anglosajonas que se dan desde la reunificación alemana, que sin un mundo multipolar, con China y Rusia de contrapeso, queda subordinado al bloque global angloamericano y debe olvidarse de su proyecto continental europeo. En este sentido, el ex canciller alemán Gerhard Schroeder, afirmó que: "El error fundamental fue cometido por la Unión Europea (UE), que puso a Ucrania entre la espada y la pared para que firmara ese tratado de asociación" (La Nación, 15 de mayo de 2014). Schroeder es, a su vez, miembro del directorio de un gasoducto construido por Gazprom, el gigante ruso de la energía, representando los intereses alemanes.
Esta realidad exaspera a los angloamericanos. El Departamento de Estado norteamericano criticó públicamente la venta por parte de Francia de dos navíos militares tipo Mistral a Rusia, por 1200 millones de euros, fundamental para la industria naval francesa. También la petrolera francesa Total presiona a su Gobierno  por los intereses estratégicos que se verían afectados en caso de enfrentarse a Rusia. Según la usina neoconservadora The Wall Street Journal (15 de mayo de 2014), el gran avance de la petrolera francesa se produjo en 2011, cuando el grupo, de acuerdo con Timchenko, invirtió US$4.000 millones para comprar una participación del 12,8% en Novatek, el mayor productor independiente de gas y petróleo de Rusia. La participación ha aumentado desde entonces al 17% y debería alcanzar el 19,6% para finales de 2014.
El nuevo líder de Ucrania, Petro Poroshenko, es un empresario del chocolate, uno de los más ricos de su país, y formó parte de las administraciones de Viktor Yanukovic (el ex presidente que cayó en desgracia) y de Viktor Yushchenko, su predecesor. Poroshenko, expresión de una burguesía local ucraniana de la industria liviana, intentó mantenerse a mitad de camino entre las dos líneas occidentales y Rusia, con tendencia hacia una alianza con el Bloque Global angloamericano. La creciente necesidad de sus aliados a escalar el conflicto con Rusia y obstaculizar el proyecto de la Gran Rusia, lo lleva a posiciones que profundizan la guerra civil en Ucrania.
En medio de dicho enfrentamiento, Rusia junto a Kazaskhstán y Bielorusia anunciaron la formación de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), profundizando el bloque Gran-ruso. Con Rusia como socio principal, el bloque posee una quinta parte de los recursos mundiales de gas y el 15% del petróleo. Bielorusia posee casi 10 millones de habitantes y un PBI de 65.000 millones de dólares, mientras que Kazakhstán tiene 17 millones de habitantes y un PBI de 202.000 millones de dólares. La UEEA tiene una superficie de 20.034.839 de kilómetros cuadrados, 173,2 millones de habitantes (incluida Crimea) y un Producto Bruto Interno de 2,084 billones de dólares (Rusia, 2,1 billones; Kazajistán, 220 mil millones; Bielorrusia, 72 mil millones) que equivale a un PBI por habitante de 12.031 dólares por año. Los tres países comparten actualmente una unión aduanera y producen el 85% del PBI del espacio postsoviético (Tiempo Argentino, 30 de junio de 2014).
La Unión puede ser el nudo de los transportes y la logística entre Europa y Asia, profundizada con la repotenciación de la histórica de la  “Ruta de la Seda” que une continentalmente Alemania con el Sur de China, compitiendo con la ruta oceánica. Kirguistán y Armenia serían los próximos a incorporarse a la UEEA, ampliando el Estado Continental Gran-ruso. Uno de los proyectos de la UEEA es crear una moneda basada en el oro. Ello, además de profundizar un mundo multimonetario y multipolar, afectaría al dólar pero también perjudicaría la idea de una moneda global. El monopolio del dólar hace que las sanciones financieras de los Estados Unidos tengan fuerte impacto, además de permitir financiar con deuda sin costos la deficitaria la economía norteamericana y su poderío militar. Un mundo multimonetario destruye esa hegemonía, afectando principalmente a los intereses más asentados y dependientes de los EE.UU. 
Con el derribo del avión MH17 en plena zona de conflicto el bloque Global angloamericano legitimó el aumento de las sanciones y una posible mayor intervención. También busca arrastrar a la UE y específicamente al bloque germano-francés a endurecer su posición y romper lazos con Rusia. Según el tradicionalmente belicoso Wolfang Münchau, periodista del Financial Times y defensor acérrimo del orden Capitalista Financiero Globlal, Europa “Debería imponer sanciones financieras totales. El euro y la libra esterlina son divisas importantes de financiamiento para compañías rusas. La City of London es un mercado financiero a través del cual los rusos ricos lavan su dinero. Eso debería ser detenido inmediatamente.”[2] Qué un representante de la City de Londres, en el diario que la expresa más acabadamente, realice semejante confesión, da cuenta de los intereses estratégicos en juego en el largo plazo que deben imponerse sobre los intereses inmediatos. 
         Un dato a tener en cuenta que es central en el conflicto es la dependencia del gas y el del petróleo ruso por parte de Europa, así como Rusia de Europa para sus exportaciones, las dos caras de la moneda. La conformación de la UEEA refuerza el poderío pan-ruso en las negociaciones ya que centraliza las decisiones. El 70% por ciento del petróleo que exporta Rusia al mundo va a parar a Europa, que produce un 3,1% del gas que se extrae en el mundo y consume seis veces más, alcanzando el 18,1%. Bulgaria, Estonia. Finlandia, Letonia, Lituania y Suecia tienen una dependencia total del gas enviado por Rusia. República Checa depende en más de un 80% del gas ruso, Alemania un 35% y hasta Países Bajos se abastece en un 5,8%. Sólo Chipre, Dinamarca, Irlanda, Malta, Portugal, España y Reino Unido no dependen de la entrada de gas ruso. La aceleración de la extracción del shale gas en Estados Unidos y la posibilidad de convertirse en un país exportador guarda relación no sólo con su necesidad interna sino también del interés estratégico angloamericano de desplazar la dependencia del gas ruso en Europa. El reciente levantamiento de las restricciones a la exportación de hidrocarburos crudos por parte de Obama tiene que ver con ello.  
En este escenario, que parece abrir un sexto momento de la crisis de acuerdo a la periodización realizada, Rusia también profundiza los acuerdos con China. A los acuerdos de China con la petrolera estatal rusa Rosneft por la impresionante cifra de 270.000 millones de dólares, debe agregarse el plan para invertir 70.000 millones de dólares para desarrollar yacimientos gasíferos en el este de Rusia, en la región de Siberia, y también construir un nuevo gasoducto. A su vez, se planea aumentar el intercambio comercial entre ambos países (de 90.000 millones de dólares en 2013), para llegar a 200.000 millones en 2020. Por otro lado, Rusia y China decidieron crear una calificadora de riesgo en conjunto, instrumento central de la “guerra financiera”.
Miremos qué significan dichas decisiones para el pensamiento estratégico angloamericano:  
“No hace tanto tiempo los políticos de Occidente asumieron que China y Rusia eventualmente decidirían que querrían ser como "nosotros". China se desarrollaría como un actor responsable en el orden internacional existente y Rusia, aunque con errores, vería su futuro en la integración con Europa. Xi y Putin tomaron otra decisión. El mundo está despertando de los sueños postmodernos de la gobernanza mundial a otra época de gran competencia por el poder.” [3]
Es decir, si China y Rusia no respetan su lugar subordinado de mercados emergentes para la expansión del capitalismo global, en una situación de plétora del capital, dichos Estados Continentales son objetivos a disciplinar. Ello implica el pasaje de una situación de enfrentamiento indirecto con los polos de poder emergentes a un enfrentamiento directo, que abre un nuevo momento de la crisis, aumentando los procesos de descomposición del Orden Mundial, así como la oportunidad histórica para los pueblos (pluripolares) a partir del ensanchamiento de la brecha estratégica (multipolar).     


[1] De su planta industrial salieron portaaviones atómicos y convencionales de 400m de eslora, 75m de manga, 140.000hp y 40nudos en sobremarcha al 110%. Por lo tanto, no hubo ni hay dificultad para largas series de petroleros, portacontenedores, bulk carriers, todos de excelencia impar. Ver Comunicado N° 5 – Foro Naval Argentino: Situación geopolítica en Ucrania y Venezuela, Buenos Aires, 16 de mayo de 2014
[2] “Europa debe imponer sanciones financieras a Rusia”, Financial Times, 20 de julio de 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario