25/6/14

[Vídeo] Dossier secreto del secuestro de Eichmann

Le ganó un juicio al servicio de Inteligencia alemán y eso le permitió acceder a sus archivos clasificados. Escribió “Los expedientes Eichmann”, que acaba de publicarse en la Argentina. Durante la entrevista con Viernes en su casa-oficina del barrio de San Telmo, la periodista alemana Gaby Weber, autora de la investigación, sostiene que Israel, hacia 1960, inmiscuido en el desarrollo del país y en un complejo escenario internacional, no tenía interés en capturar a Eichmann y que su servicio secreto -el Mossad- no fue el responsable de su secuestro en la Argentina, como siempre se creyó. Al contrario, ella asegura que el cabecilla de la “solución final” fue secuestrado por comunistas que procuraban su traslado a Alemania.




Por: Marcela Valente

Viernes: A contramano de lo que siempre se creyó una hazaña justiciera, ¿usted dice que no fue el Mossad el artífice del secuestro de Eichmann en la Argentina sino que eso es una leyenda?

Gaby Weber
: Es que no pudo haber sido Israel. Hay muchas cosas que no cierran pero sobre todo hay que decir que en ese momento, mayo de 1960, el Gobierno de ( primer ministro David) Ben-Gurión estaba negociando con (el canciller alemán Konrad) Adenauer el financiamiento del programa nuclear de Israel en forma clandestina por 630 millones de marcos. En realidad, Israel nunca buscó nazis, y menos en esa época, y menos todavía Ben-Gurión, que estaba muy cerca de Adenauer. La noticia de un juicio espectacular a un detenido nazi en Israel cayó muy mal en Alemania.

V.: Usted afirma en el libro que Israel sabía desde hacía rato que Eichmann estaba en la Argentina y no había mostrado interés en llevarlo a juicio...

G.W.:
 No sólo Israel. Lo sabían todos los servicios de Inteligencia en esa época y todos los judíos que vivían acá en los mismos barrios y frecuentaban las mismas panaderías y los mismos conciertos. El único caso que se conoce de una víctima, un sobreviviente del Holocausto, que se molestó por esa presencia fue el pobre Lothar Hermann, un vecino suyo que lo denunció en 1954 a la DAIA. Y la DAIA usó esos datos para obtener información de Eichmann. Porque durante el Holocausto, Eichmann organizó desde Budapest el traslado de 400 mil judíos a Auschwitz. No se olvide que en 1952 Alemania e Israel habían hecho un tratado por el cual Alemania le pagó 3.000 millones de marcos a Israel a modo de indemnización por los daños contra el pueblo judío. Pero Israel necesitaba información para presentar nuevos informes. Esto es importante porque cuanto uno más excava, más lógicas resultan las cosas de parte de cada participante. Israel era un país muy pobre, perdido en el desierto. Su relación con Washington entonces era pésima porque era un Gobierno socialista. (El presidente de Estados Unidos, Dwight) Eisenhower no le tenía mucha simpatía a Israel. En esa época, Estados Unidos se llevaba bien con los árabes, y no quería una bomba nuclear en manos de Israel. Esto surge muy claro de los archivos. Por eso, Ben-Gurión había recurrido a los alemanes para su programa nuclear.

V.: Al igual que Hannah Arendt, sostiene que Eichmann tenía muy buenos vínculos con dirigentes sionistas ¿Cree que pudo haber tenido expectativa de pactar su refugio en Israel?

G.W.:
 Sí. Recuerde que entre 1928 y 1933 Eichmann fue empleado de una empresa de Standard Oil e iba a Palestina con frecuencia. Hablaba idish y hebreo. Conocía a los dirigentes sionistas y apoyaba fuertemente también la creación de un estado israelí. Tenía, efectivamente, muy estrechas relaciones con la dirigencia judía. Lo que yo pude conseguir de la Inteligencia alemana a través de un juicio -porque no quisieron darme voluntariamente esos archivos- son documentos que identifican a Eichmann como doble agente, es decir que trabajó para Israel también. Y claro, para obtener información sobre el nacionalsocialismo ¿a qué otro podían acudir si no era a un nazi? Luego, en 1942, empieza el exterminio sistemático en el que interviene Eichmann, pero antes, sus colaboradores, todos eran sionistas.

V.: Seguramente los lectores se estarán preguntando "Pero, si el Mossad no secuestró a Eichmann y Alemania tampoco. Entonces ¿quién lo hizo...?".

G.W.:
 Bueno, hay muchos temas que todavía siguen abiertos. Eichmann era de los pocos nazis que estaban aquí y que tenía una orden de detención de Alemania. Simplemente había que detenerlo y llevarlo a la Policía, entregarlo en una comisaría. Eso hubiera bastado para que el Estado argentino tuviera que actuar. Acuérdese que el Gobierno argentino era el de Arturo Frondizi, que no era nazi. Pero la Policía, los servicios de inteligencia, el mismo Ejército, eran muy pronazis y no actuaron. Joseph Mengele se contactaba con la embajada alemana cada mes. Todos sabían dónde estaba y nadie hizo nada tampoco. Israel nunca se molestó por eso. 

V.: Pero entonces no queda claro quién fue que secuestró a Eichmann...

G.W.:
 Yo creo que fue un grupo de izquierda, probablemente con apoyo local, comunista, y creo que Hermann sabía muy bien qué era lo que estaba planificado. Lo que ocurrió es que la operación se cambió sobre la marcha. Pero no era la idea trasladarlo a Israel, sino detenerlo presentarlo a la Policía para mandarlo a Alemania. Para nada estaba en la idea inicial llevarlo a Israel. 

V.: ¿Estados Unidos pudo haber jugado algún papel? Usted sugiere a través de fuentes que la embajada tuvo que haber dado al menos su beneplácito...

G.W.:
 Sobre esto hay dos datos clave a tener en cuenta. ¿Por qué yo señalo a los comunistas? En ese momento, (el líder de la URSS, Nikita) Kruschev era una persona que tenía ideas reformistas. Quería llegar a un acuerdo con EE.UU. sobre un desarme. De hecho, había participado de la conferencia sobre Desarme en París en mayo de 1960 con las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial, y desde antes incluso él había propuesto crear una Alemania unificada que no pertenezca a ningún pacto militar. Es decir, que no dependa ni de la Otan ni del Pacto de Varsovia, sin tropas extranjeras, y con elecciones libres. Esa propuesta caía muy mal en el Pentágono. Era plena Guerra Fría y Eisenhower no aceptó. Él se apoyaba en la línea dura que apostaba al fracaso de la conferencia de París. La propuesta de Kruschev incluía sacar a algunos nazis de la administración pública alemana y digo algunos porque si eran todos no quedaba nadie. Pero al menos las cabezas como Hans Globke, que era secretario de Estado de Adenauer. Y eso no fue aceptado. En principio, a EE.UU. los nazis en Argentina no le preocupaban demasiado. 

V.: Entonces, ¿la suerte final de Eichmann no tuvo que ver con EEUU? ¿No pudo haber facilitado el traslado para desviar la atención de los ensayos nucleares en Patagonia que según la creencia de la época habían provocado el gran terremoto de Valdivia, en Chile, que ocurrió un día después?

G.W.:
 No lo planeó. Para analizar ese tema, habría que saber cuál era la verdadera ciudadanía de Eichmann. Y los documentos revelan que ese asunto es más secreto que la forma en que fue trasladado a Israel. Su abogado defensor hizo una demanda a Alemania para cobrar honorarios, alegando que su cliente había trabajado para el Estado alemán, pero Alemania respondió que Eichmann no era alemán. Tampoco se dice de qué nacionalidad era. 

V.: ¿Y por qué viaja finalmente a Israel? 

G.W.:
 Yo creo que viaja para estar a salvo. O al menos eso creyó él. Nunca pensó que iba a terminar como terminó. Ben-Gurión anuncia de pronto que tiene a Eichmann en Israel, sin anticiparle nada a nadie, ni siquiera a Adenauer, con quien estaba negociando su programa nuclear. No le da ninguna explicación, ni lo llama cinco minutos antes para anticiparle lo que va a ser. Lo que sí descubrí es que para ese entonces el Pentágono tenía decidido probar un nuevo armamento nuclear que había desarrollado y que no podían hacerlo en su propio territorio porque regía una moratoria firmada con la URSS en 1958 para no hacer esas pruebas ni en el aire ni bajo tierra. Entonces Estados Unidos aceptó la invitación de Frondizi para hacerlo aquí en Patagonia y se hizo en coincidencia con el terremoto de Valdivia, que fue el 23 de mayo de 1960, un día después. Hoy día los sismólogos saben que esos terremotos no son causados por una bomba nuclear, pero en esa época no se tenía claro si podía haber existido una relación y Eisenhower debe haber pensado que podían achacarle esa vinculación. Esa operación se había discutido aquí en el Senado, la información fue recogida en la prensa, la delegación del Pentágono fue recibida por Frondizi. Sin embargo, en Estados Unidos me dicen en los distintos organismos que no hay archivos sobre estos ensayos en Patagonia, salvo uno que hace referencia a ese viaje. Fue todo clandestino o lo tienen muy guardado. Todos los organismos dicen "no tenemos nada". 

V.: ¿Por qué no la dejan ingresar a EEUU desde 2011? (Ese año, voló a Washington, la retuvieron siete horas en el aeropuerto y la mandaron de vuelta)

G.W.:
 Yo solía ir una vez por año a trabajar en los archivos y conozco a un grupo de historiadores de allá que me ayudaron mucho. Pedí expedientes de distintos organismos sobre los ensayos nucleares. No sé qué pasó. Nunca me dieron una respuesta. Fui con la presidenta de la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Argentina al consulado, me recibieron bien, pero nunca me dieron una respuesta. No quieren que revise sus archivos. Es todo muy secreto. Pero lo que más me molesta es que ese año me entreviste con el viceministro de Defensa argentino, Alfredo Forti, y le conté todo lo que sabía acerca de los ensayos nucleares y no pasó nada, no investigaron nada. Lo único que hicieron fue cortarme las líneas de investigación. Me cortaron el acceso a migraciones y a aeropuertos donde yo conocía a muchas personas y obtenía información para otras investigaciones que hice sobre nazis aquí. Dieron orden de que yo no ingrese más a esas oficinas. El gobierno actual no tiene ningún interés en que se conozcan esos ensayos. Tampoco el gobierno chileno ni Unasur. 

V.: ¿Y por qué cree que en el archivo de la Inteligencia de Alemania sobre Eichmann hay 100 páginas a las que no se puede acceder?

G.W.:
 Muchas de las páginas están mal fotocopiadas o tachadas. Ahí se ve que todo el exilio nazi fue intervenido por servicios de Inteligencia de muchos lados. Quieren cubrirse. Yo creo que Alemania tampoco va a hacer ahora nada que pueda molestar a Israel. 

V.: Usted también recuerda en el libro que Eichmann trabajaba en Mercedes Benz Argentina cuando desapareció. 

G.W.: Sí, pero eso ya se sabía, que Eichmann había trabajado aquí en Mercedes Benz. Aunque no se menciona mucho. Y también los hijos de Eichmann, como los de Mengele, iban a las escuelas acá y con sus nombres. Yo me baso en documentos oficiales, con números de registro. Y no entiendo cómo es que siguen mintiendo con la imagen del Mossad justiciero. Eso no fue así, para nada.


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