27/6/14

SISTEMA FINANCIERO: ENGAÑOS, CACHETADAS Y SALIDA LATINOAMERICANA

 La dirigencia argentina se muestra desesperada para que se dé una negociación que resuelva el problema del pago a los fondos buitre, sin que provoque descontento en el resto de los tenedores de bonos que participaron de la reestructuración. La salida profundizadora es la de retomar el Banco del Sur y la moneda del sur como agenda propia: es la única solución a largo plazo de los problemas nacionales.


Por Emilio Meynet

  En el marco de la negación de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, a pronunciarse sobre la disputa entre Argentina y los fondos buitre, parece asomar un problema aún más costoso para la Nación que el mismísimo fallo de Thomas Griesa.

  Dicho problema no es otro que la falta de un programa de soberanía en las posturas de quienes pretenden candidatearse a la primera magistratura de la Nación en 2015.

  Se ha construido un falso escenario en donde las salidas factibles en este mundo real son dos: pagar lo que Griesa dijo que debemos pagarle a los holdouts; o sentarse y negociar con ellos para repensar formas de pagos, que no sería otra cosa que darles una segunda oportunidad para hacerse parte de una mesa donde ellos mimos decidieron no sentarse hace 9 años atrás. Esta última es la que se ejecutará, y por la que Griesa está dispuesto a estirar los plazos.

  Luego aparecen especulaciones, como por ejemplo que a los fondos buitre tampoco les convendría no negociar, dado el hecho de que existen muchos acreedores que no los apoyarán por haber formado parte de la reestructuración, y porque además, no desean entronarse como la cara visible de una grieta en el sistema financiero global.

  Finalmente, se construyó que el objetivo de máxima al que la nación debe llegar es a “no caer en un default”. Y a pesar de que algunos tienen un discurso superfluamente antimperialista (tratando a los buitres de la peste del mundo, y de que “no se juega con la soberanía nacional”), llegan a la conocida conclusión de que a pesar de la injusticia cometida, nuestra tarea es proceder con “profesionalismo” y “seriedad”.

  Dado este panorama, se tornan relevantes un par de impresiones personales: el objetivo máximo no es “no caer en el default”, ya que a los buitres no les interesa quedar vistos como la grieta en el sistema financiero, sino que están en plena disputa contra la estrategia de otros bancos globales que formaron parte del default. Y, por último, no son indispensables valores como la seriedad y el profesionalismo, dado que todo esto no responde a un error técnico ni a una simple apreciación jurídica.

  El problema de la interna de los buitres, enfrentados a la estrategia de Bancos Globales como el HSBC, Barclays y City Group, está perfectamente descripto en un artículo que el sociólogo Gabriel Merino publicó días pasados en PosdataWeb.

 Allí afirma: “(los buitres) fueron los que perdieron y quedaron afuera del negocio (comisiones) de la reestructuración de la deuda argentina, tanto en el 2005, comandada por el banco británico Barclays y el caído Merrill Lynch, así como en la posterior reapertura gestionada por el Barclays, el Citigroup y el alemán Deutsche Bank en 2010”; y finalmente, señala que como Argentina creció a una tasa promedio de 7,2 por ciento anual entre 2005 y 2010, ese crecimiento llevó al país a pagar a sus acreedores un adicional de 10.000 millones en los últimos nueve años, que permitieron una compensación en la nueva deuda por otro 33 por ciento.

  Dicho dato aportado por el ex director del Barclays Capital, José María Barrionuevo, demuestra cómo los buitres quedaron fuera de esa tajada de riqueza argentina. La estrategia de negociar con el moribundo quedó desteñida con el contundente crecimiento del PBI argentino durante la década anterior.

  También se puede observar esta división en el hecho de que la mayoría de los bancos que se prestan a financiar el pago, son los que venían quedando fuera de juego: JP Morgan, Bank of America y Goldman Sachs.

  Acerca del objetivo de “no caer en el default”, ello se puede entender en la mentalidad de quienes esperan la siguiente ecuación. Reestructuración del Indec + Pago al Club de Paris + Negociaciones exitosas y profesionales con el Fondo Elliot en el despacho de Griesa = Ofrecimiento de crédito barato = Toma de deuda en el mercado e Inversiones Extranjeras en las empresas localizadas en el país.

  A este plan de gobierno, que se puede asimilar tanto en las opiniones de Scioli, como de Felipe Sola (Frente Renovador) y Ernesto Sanz (UCR-UNEN), se les adjunta el error de creer que se trata de problemas técnicos y del mal comportamiento del gobierno nacional en los últimos años en el terreno de las relaciones internacionales.

 La situación es otra. El marco es la crisis financiera global y el problema es la lucha entre capitales, donde los buitres necesitan bloquear la estrategia que tomó la banca global asociada a la gran industria, que expandió a los países en plena recuperación económica (“emergentes”) sus cadenas de producción global, y encima, se quedan con extensiones de ganancias al estar atada la deuda al crecimiento del PBI de los mismos, como sucede en el caso de nuestro país.

 Esto demuestra que no es Argentina enfrentándose al imperialismo mundial, sino a una fracción del mismo; y segundo, y más importante quizás, que Obama no resultó ser buen tipo por presentarse como amigo de la Corte para defender la postura de los abogados del Estado Nacional, sino que simplemente convergían intereses que lo transformaron en nuestro aliado táctico. Lo mismo para el FMI o el Financial Times, que aparecen de la TV Pública con el lema imaginario de “la opinión de los que saben”.

 La salida, que parece no enunciar ninguno de los espacios con más posibilidades en 2015 (ni los progresistas de UNEN, ni el PRO, ni el grupo productivo en sus diferentes corrientes), es la del programa de la soberanía financiera.

 Sólo con instituciones financieras creadas y orientadas por los pueblos de la región se permitirá recobrar la soberanía sobre el uso de los recursos, sobre el conocimiento, y para generar la infraestructura de un mercado continental. Es decir, necesitamos una Nueva Arquitectura Financiera Latinomericana, tal como afirma el ex ministro ecuatoriano Pedro Páez Pérez.

  El Banco del Sur sería tan sólo una parte de la “Nueva Arquitectura Financiera”, que también incluiría una moneda regional para el intercambio de mercancías y un Fondo Monetario que sea una alternativa a los que existen en la actualidad y que ofrezca “un nuevo esquema del manejo de la liquidez, que esta vez sea multilateral”, como detalla Páez Pérez.

  América Latina necesita en esta década crear su propia doctrina económica, y además, concretizarla en instrumentos de carácter continental. Con el factor de escala de todas las economías continentales unidas se puede lograr una salida desde una posición más firme hacia el resto del mundo.

 La salida nunca la encontraremos maniobrando dentro del mismo sistema financiero que nos llevó a la quiebra, al default, al 25 por ciento de desocupación y al 55 por ciento de pobreza en el año 2002.

  Es oportuno observar cómo a medida que el capital financiero transnacional avanza con estrategias económicas, políticas y militares para restarle cuotas de poder a países como China o Rusia, casi que por reflejo, se incrementa la cooperación bilateral de estas dos naciones tanto en el terreno militar como económico, político y energético.

 Ese mismo reflejo necesita nuestra región ante una avanzada como esta última. No podemos comprar la interpretación de que los buitres son la peste del sistema financiero internacional, sino que el sistema financiero internacional viene con buitres, bancos globales, fondos de inversión global y FMI incluidos.

 De esta misma forma lo sentencia el analista, ecuatoriano también, Alexis Ponce: “Cuando América Latina potencia su propio derecho al desarrollo, sus instrumentos orgánicos y financieros como el Banco del Sur, la nueva arquitectura de seguridad, lo que ha demostrado es que al relacionarse con China, Rusia, India, Sudáfrica y con todo aquello que implica en el planeta un nuevo orden internacional multipolar que se viene formando a despecho de la piramidal angustia de EEUU, no será posible que la Doctrina Monroe sea el colchón conceptual sobre el cual se asiente una realidad geopolítica para la próxima década”.

Posdata web

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