30/6/14

RAMADAN MUBARAK: Recomendaciones de los sabios

Bismillahir Rahmani Rahim


Recomendaciones de los sabios


a.      Imam Jomeini (Dios lo tenga en su misericordia)

La separación completa de lo mundano, introducción al banquete de Dios

Los seres humanos divinos y conscientes antes de la llegada del mes de Ramadán se preparan para un ayuno que, en realidad, es la separación de los placeres mundanales. Una completa perfección no se consigue fácilmente. Necesita de una extrema práctica, esfuerzo, ejercicio, perseverancia y continuidad para poder separarse de todo lo que no sea Dios y prestar atención a todo aquello fuera de Él.

Todas las exaltadas virtudes humanas residen en lograr esta separación. Quien desee entrar al banquete de Dios y poder realizar todas las modalidades de este gran evento y conocer al Anfitrión por excelencia, debe buscar esta separación.

No desobedezcan a Dios en este banquete

Ustedes, antes del comienzo del bendito mes de Ramadán deben pensar en corregirse a sí mismos, deben poner su atención en Dios Altísimo, pedir perdón a Dios por sus comportamientos indebidos. Dios no lo permita, si han cometido algún pecado, arrepiéntanse. Acostumbren su lengua a hablar con Dios. En el mes de Ramadán, no deben cometer maledicencia alguna, calumnia o algún otro pecado, siendo que están presenciando el banquete de Dios.

Si al culminar este bendito mes, no observan ningún cambio en sus comportamientos y su ritmo de vida no varió respecto a otros meses, es evidente que no han podido alcanzar el ayuno que se esperaba de ustedes.

Estén pendientes de su lengua y de la de los demás

Si ven que alguien está haciendo una maledicencia, impídanle y decidle que nosotros estamos comprometidos en alejarnos de cualquier pecado durante estos treinta días del mes de Ramadán. Y si no son capaces de impedirlo retírense de la reunión. No se sienten y escuchen la maledicencia. Les repito, entonces, que en estos treinta días del mes de Ramadán, ustedes mismos sean los custodios de sus lenguas, ojos, oídos, todos sus miembros.



Prepárense para Lailatul Qadr (la noche de Qadr)

En este bendito mes, fortalézcanse con las fuerzas espirituales. El Profeta del Islam, en el famoso hadiz, dice que vosotros sois invitados al banquete de Dios.

Banquete de Dios es diferente con el banquete de la gente. Cuando una persona los invita a vosotros a su casa, según sus posibilidades y deseo, prepara todo lo necesario para comer y pasarla bien.

Una de las dimensiones del banquete de Dios en el mes de Ramadán, es el ayuno, pero un asunto importante -que es la mesa servida invisible y celestial de Dios- es el Corán. Ustedes sois huéspedes de Dios, Su Anfitrión les ha pedido que ayunen, es decir, que cierren los caminos que están abiertos hacia el mundo y hacia los deseos. Cerrad estos caminos, para poder presenciar la noche del decreto.



b.      Aiatollah Jameneí (Dios lo proteja)

El mes de Ramadán es una buena oportunidad para la autoconstrucción



Nosotros somos aquella materia cruda que si lográsemos trabajar sobre nosotros mismos y pudiésemos convertirla en algo más elaborado, habríamos hecho algo beneficioso en la vida, y éste es el objetivo de ésta. ¡Ay de quienes no hayan trabajado sobre sí mismos en el conocimiento y la práctica, de modo que salgan de este mundo de la misma forma que han entrado, sumado a las podredumbres, corrupciones y destrucciones que a lo largo de la vida van surgiendo. El creyente, continuamente debe trabajar sobre sí mismo y el método islámico está de acuerdo con esta permanente autoconstrucción. ¿A qué se deben estas cinco oraciones que deben realizarse diariamente, repetir el recuerdo de la aleya “Iakana’budu ua iakanasta’in” (sólo a ti adoramos y de ti imploramos ayuda), realizar las genuflexiones y las prosternaciones en la oración, las glorificaciones y las alabanzas y los testimonios de unicidad de Dios? Esto es para que el ser humano, continuamente se auto perfeccione. Sin embargo, las preocupaciones son muchas, todos estamos preocupados en cómo vivir, preocupados en asuntos personales, familia e hijos. Todo esto, a veces impide que nos ocupemos de nosotros mismos como se debe.

Es por eso que Dios, Altísimo, ha establecido el mes de Ramadán. Es una oportunidad de oro. No la malogren. Si no podemos todo el año cuidarnos perfectamente, por lo menos probemos en el mes Ramadán. Y las condiciones en este mes están preparadas. Una de las más importantes de éstas es el ayuno que vosotros hacéis. El ayuno es una gran gracia de Dios. El estómago está vacío y la lucha contra el ego en medio del ayuno, desde diferentes aspectos, está en curso. No comen ni beben todo lo les gusta. Ustedes mismos evitan muchos de los deseos mundanales. Esto es un ejemplo de la lucha contra el ego y los deseos. Y esta lucha encabeza todas las obras buenas y constructivas.

Dios nos ha dado la oportunidad a todos nosotros para que nos conozcamos a nosotros mismos así como también a las enfermedades de nuestra alma. Ustedes mismos pueden convertirse en sus propios médicos. Hermano querido, ninguna persona puede conocer las enfermedades de tu propia alma más que ti mismo. Dentro nuestro existen algunos males. Si alguien nos recuerda que tenemos este mal nos enojamos y nos ponemos mal. Por ejemplo, nos dicen: “Señor, usted es un hombre envidioso”. ¿Quién puede soportar que le digan envidioso? Enseguida le contesta diciéndole: “Tú mismo eres envidioso, ¿por qué me insultas? No estamos dispuestos a aceptar cuando otros nos dicen, pero cuando nos referimos a nosotros mismos nos damos cuenta de que sí, tenemos varios de estos vicios. Si pudiésemos engañar a otros y ocultar, -pues no nos podemos engañarnos a nosotros mismos-, entonces la mejor persona que puede diagnosticar nuestro mal somos nosotros. Diagnostiquen y escríbanlo en algún lugar. Escriban: envidia, avaricia, mala intención con los demás, disgustarse cuando algo bueno le llega a los demás, pereza en el trabajo, pesimismo respecto a los benevolentes, desatención hacia las responsabilidades, narcisismo.

Si éstos son nuestros males, registremos todo, el mes de Ramadán es una buena oportunidad para poder eliminar estos males uno tras otro. Si no lo curamos nos harán perecer. Será una pérdida espiritual y real. La pérdida física no es tan importante. Si nos diagnostican una enfermedad en nuestro cuerpo, ¿cuánto nos desconcertamos? Por las noches no podemos dormir, buscamos los mejores doctores, nos preguntamos si este tumor que está en nuestro cuerpo es cáncer o no. Con sólo imaginarlo nos horrorizamos. El fin cuál es, el fin es que nos morimos, un año más tarde, dos años, diez años, no somos eternos. Esto es una pérdida corporal y tanto nos aterrorizamos, mientras que una pérdida espiritual, significa humillarse eternamente, castigarse eternamente. Es decir, en nuestra vida eterna, estar privado de todas aquellas mercedes, placeres y regalos que Dios Altísimo ha determinado para mí y para usted. Ahí, en el día del Juicio Final, es que el hombre verá que algunas de estas personas con quienes hoy nosotros estamos en contacto en el estudio, o algún amigo o contacto, reciben un alto rango y Dios los lleva al paraíso, los aleja de cualquier castigo, los salva de todos los castigos por sus esfuerzos en esta vida y nosotros, privados seremos privados de todo aquello, debido a nuestra pereza, por no atendernos a nosotros mismos, por un instante de negligencia. Es en ese momento que los lamentos se apoderarán del ser humano. La oportunidad ya ha pasado, y los lamentos no pueden hacer nada. A ello se llama pérdida espiritual.



“Y adviérteles el día del remordimiento cuando se decida el asunto, pero ellos están descuidados y no creen”. (Corán, 19:39)



Otra de las características más importantes en el camino de la autorrealización es la sinceridad en la intención Ijlas. Ijlas, es decir, realizar una obra por Dios. No vaya a ser que el hombre realice una obra para hacer ostentación ante los demás. Esta obra, su no realización es mejor, porque hacer una obra de esta forma es una obra manchada de politeísmo y realizar una obra con tales características es pecado y aleja de Dios. Por lo tanto, todos nosotros debemos tratar de hacer todas las obras para Dios y si ello sucede, muchos de los problemas que, generalmente, en el curso del trabajo se producen, no ocurrirán porque el ser humano sólo mira cuál es su responsabilidad y no mira a quién le gusta y a quién no le gusta.

Fundacion Cultural Oriente

Redacción de Kauzar

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