11/6/14

La Argentina en el escenario mundial

 Tras el acuerdo con el Club de París y la invitación a la Cumbre del BRICS se abre un nuevo horizonte. Desarrollar la industria y crear instrumentos de financiación propios  son los desafíos por delante. Opinan Jorge Marchini y Gabriel Merino.


Dos acontecimientos en un mismo día pusieron a la Argentina en el centro del nuevo escenario internacional. El jueves de la semana pasada, mientras el gobierno nacional acordaba con el Club de París el pago de 9.700 millones de dólares, el canciller ruso Sergei Lavrov confirmaba la invitación al país para participar en la VI Cumbre del bloque regional BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) el  próximo 15 de julio.

Para caracterizar este escenario, El Megáfono dialogó con Jorge Marchini, economista e investigador del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (CIGES); y Gabriel Merino, sociólogo, docente e investigador de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) y del Centro de Estudios Formación e Investigación en Política Economía y Sociedad (CEFIPES).

BRICS

“El BRICS tiene una dualidad, ya que fue inventado por Jim O´ Neill gerente de la Goldman Sachs para las inversiones globales con oficina en Londres, está dentro de la estrategia del desarrollo del capital financiero transnacional”, explica Merino y agrega por otro lado que este bloque regional “contiene bloques de poder emergente” en fuerte disputa hoy con el bloque anglo americano.

Para Marchini, la invitación de Argentina al BRICS tiene que ver con un “cambio de la geopolítica internacional, en relación a la menor referencia de los países tradicionales como Estados Unidos y Europa, y la aparición de nuevos jugadores”. Lo que remarca Marchini es que este bloque “no es un área económica con sustento propio, porque son muy diferentes las condiciones y tamaños de economía entre China, India, Brasil y Sudáfrica”.

Merino explica que sin UNASUR, “somos un mercado emergente no solo Argentina sino también Brasil, subordinados a la globalización financiera” y remarca que el BRICS es “una táctica, pero nuestra estrategia es avanzar con UNASUR y restar peso a la Alianza del Pacífico”.

Marchini plantea que  el banco del BRICS puede significar “un cambio con respecto a las condiciones de financiamiento de países periféricos”, aunque sin un continente (por América Latina) “económico distinto”.

Club de París

Marchini dice que “la expectativa de Argentina es volver al mercado de capitales. El tema es lo que se venga después de esto, ya que los acreedores están viendo condiciones nuevas en el mercado financiero internacional”.

Merino plantea que “se ha llegado a un cuello de botella en la economía y al no contar con instrumentos financieros soberanos como el Banco del Sur, hay problemas de inversión y por tanto de crecimiento”.

Marchini destaca que las negociaciones no hayan pasado por la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque dice que el país al “estar en una situación compleja en su balance de pagos” puede que las inversiones vayan a esto y no a “inversiones directas vinculadas a la necesidad de bienes de capital”. “Argentina tiene la pregunta de para qué endeudarse, si es para salvar la situación de la balanza de pagos, son soluciones hoy y problemas para más adelante”, manifiesta.

Merino sostiene que el acuerdo “no necesariamente es algo positivo para el proyecto nacional, popular, latinoamericano del Estado, la producción y el trabajo porque fortalece otros actores”. Si bien el argumento –indica Merino- es que este acuerdo destrabaría inversiones para generar mayor empleo y riqueza, “ese es otro plan estratégico, nuestro plan es construir los instrumentos financieros necesarios con recursos y ahorro nacional”.

Por hacer

Merino dice que el punto central es construir la fuerza. “Después del golpe de mercado de diciembre y enero que terminó con la devaluación, se generan situaciones donde hay que conceder”, explica.

Contra esto,  “necesitamos generar alianzas de la producción y el trabajo en Latinoamérica, en los países del Mercosur para construir un instrumento financiero sin el cual no tenemos autonomía financiera”. Al Banco del Sur –plantea Merino- “se le corresponde un fondo del sur, como tienen en China, para apalancar las inversiones”.

Corresponde a toda América Latina –propone Marchini- “tener una perspectiva común respecto a China”. “Si no tenemos nuestra política industrial, productiva, de sustitución de importaciones, China va a querer comprar la soja, hierro y cobre, vendernos su arsenal industrial, anulando nuestra capacidad de industrialización”, remarca.

Merino plantea la necesidad de ampliar el Mercosur sumando a Bolivia y Ecuador para tener “escala latinoamericana y controlar los principales resortes de la economía”. En ese sentido propone desarrollar una petrolera del sur “para operar en el mercado mundial, compartir tecnología y sumar reservas”. Además, dice que es hora de avanzar en “las industrias estratégicas de Estados, como desarrollar una biotecnológica con Brasil” para la producción de alimentos.

Marchini sostiene que “la única forma de nivelar es tener una región, que América Latina tenga una visión común respecto al mundo”.

La clave para Marchini es el modelo de desarrollo: “o nos súper especializamos en productos primarios ante las demandas mundiales y dependemos de esos ciclos siendo proveedores de recursos, o generamos un modelo productivo de integración social con diversificación y desarrollo industrial”.

http://elmegafono.net/v2/index.php/secciones/nacionales/2055-la-clave-es-la-region

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