8/6/14

Julián Domínguez :“El papa Francisco no pone candidatos”

Julián Domínguez aparece cuarto en la línea de sucesión, detrás de Amado Boudou y Gerardo Zamora, pero ya está aburrido de que le pregunten por la situación judicial del vicepresidente.
Nacido en Chacabuco hace medio siglo, el presidente de la Cámara de Diputados hizo dos semanas atrás el cometario quizás más corrosivo desde las filas del oficialismo: “No le hace bien al país que el vicepresidente esté todos los días en la tapa de los diarios”.



Domínguez es uno de los pocos que cuenta hoy con la absoluta confianza de Cristina Kirchner y forma parte del pelotón de candidatos que la Casa Rosada impulsa para frenar la ola naranja de Daniel Scioli. Creyente fervoroso y discípulo de Jorge Bergoglio desde antes de que se convierta en Papa, elogia al campo, fulmina al gobernador bonaerense con críticas en público y en privado y habla de un nuevo proyecto de desarrollo que incluye el traslado de la capital a Santiago del Estero, vértice de un imaginario polo de producción del Norte Grande para las próximas décadas.

¿Usted es el único peronista que puede reunir a Cristina, a Francisco y al campo detrás de una candidatura?

Soy un militante que está convencido de que Cristina decidió siempre por el interés general de la Nación, que la Argentina tiene que definir un proyecto de crecimiento y desarrollo vinculado a sus capacidades agroalimentarias y que la fecundidad del liderazgo pastoral de Francisco es una posibilidad única en la historia de la Argentina, que nos puede hacer mucho bien.

¿Se equivocó el gobierno cuando se enfrentó con el campo por la resolución 125?


El gobierno defendió una concepción del Estado como garante del interés de la mayoría de los argentinos. Es una concepción medular de la doctrina social de la Iglesia y supone transferir recursos de un sector en beneficio de otros. El gobierno acertó en el diseño social que construyó a partir de ese criterio, con las características y las tensiones propias de cualquier cambio de paradigma. El sector agroalimentario sigue creciendo y sigue siendo de lo más competitivo a escala global. La inminente presencia del presidente chino en Argentina -que hoy es el principal destinatario de nuestros productos- fue parte de la visión estratégica de Néstor Kirchner y de nuestra Presidenta.







Muchos piensan que la Mesa de Enlace –que ahora analiza nuevas medidas de fuerza- solamente se acercó al gobierno cuando usted fue ministro.

Yo particularmente tengo un profundo reconocimiento por la labor del sector agropecuario en la Argentina. Pero ¿a qué sector le gusta que le saquen recursos para transferirles a otros? El desafío que tiene la dirigencia política es reconstruir el diálogo y promover las capacidades de los productores y de un sector agroindustrial que tiene presencia en mercados como Brasil, como China, como Rusia, como el mundo árabe. Nuestros productores, biotecnólogos, universitarios y organizadores de negocios son objeto de estudio en las universidades de Estados Unidos y Europa. El mundo está mirando nuestro modelo de gestión agroalimentario. De hecho, hay empresas argentinas de biotecnología que se asocian con las compañías más importantes del mundo (Ver recuadro).



La relación con Scioli





¿Por qué el kirchnerismo y Cristina siguen desconfiando de Scioli?



No puedo responder por Cristina y tampoco por la denominación del kirchnerismo, que es bien diversa, amplia y plural. Pero te puedo decir lo que yo creo: hoy hay que construir espacios amplios desde la política para la toma de decisiones, después del liderazgo de Néstor y Cristina.



Es innegable que Scioli fue parte del proceso kirchnerista. ¿Usted lo critica porque no viene de la política o porque no representa al kirchnerismo?





Yo soy parte de la generación de los 30 años de democracia y queremos discutir cómo se construye el futuro del proyecto nacional. Voté por primera vez en el 83. Me entiendo mucho mejor con los cuadros sociales y políticos con los que tengo el mismo recorrido, de un proceso al lado de las expresiones populares. Provenimos de la entraña misma del pueblo. Hay que venir de ahí porque eso garantiza una mayor comprensión histórica.



¿Y de dónde dice que surge Scioli? ¿Del menemismo, de una cosa más farandulesca?





Son tus propias conclusiones. Una cosa es un candidato y otra cosa es un liderazgo que interprete los desafíos de este tiempo. Estamos obligados a pensar con una lógica distinta, desde la política.



Gobernar es poblar





¿Qué diferencia a la corriente que se reunió en Mar del Plata de otros espacios dentro del peronismo? María Eugenia Bielsa, Kunkel, Bossio, Feletti…





Hace dos años que estamos pensando en lo que llamamos los 10 grandes mandamientos del desarrollo nacional de cara al Bicentenario de 2016. Nos vamos a volver a encontrar en agosto en Santiago del Estero, el proyecto del Norte Grande, el Bicentenario requiere un nuevo Estado que sea promotor y posibilitador del crecimiento, que repiense cuál es la sede de su nuevo gobierno, que repiense esta excesiva concentración de población en grandes centros urbanos y este vacío geográfico territorial. Tener una política de población interna que ponga límite a la concentración extraordinaria en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Lo decía Juan Bautista Alberdi. Que se pueda tener una política de relocalización interna, un plan nacional de riego que permita recuperar el Norte argentino, una política en materia energética. Esta Argentina necesita varias vueltas de tuerca para el futuro, en la formación de sus profesionales. No podemos desde la política tener como única respuesta la represión a lo que genera la excesiva concentración urbana, la pobreza. Hay que tener una política de promoción.

¿Cristina respalda los planteos de su corriente?

Ella es la que ha liderado este tipo de planteos estratégicos, infraestructura, ordenamiento territorial, plan agroalimentario, ciencia y tecnología. Que Argentina deje de tener un diseño de colonia que tiene su capital en los puertos. Tenemos un proyecto donde la centralidad está puesta en el interior. Infiero que la Presidenta debe sentirse próxima a estos pensamientos.



¿Qué diferencia a su proyecto de mudar la capital a Santiago del intento de Alfonsín con Viedma como eje?


Son circunstancias históricas absolutamente diferentes. Un desarrollo político tiene que estar vinculado a las posibilidades económicas. Treinta años después, la potencialidad de la Argentina está en el desarrollo agroalimentario, en la importancia que adquirió el Pacífico y los países emergentes que se reúnen en los BRICS. Estados Unidos y Europa tenían en ese momento muchísima más incidencia que hoy. El MERCOSUR y el Pacífico no tenían el lugar que tienen ahora. La patria grande tiene dos ejes centrales, la acción bioceánica, el Atlántico y el Pacífico. En los últimos 20 años, lo que se llama el Chaco Latinoamericano con una de las principales reservas de agua del planeta. Las 100 fortunas más importantes de la Argentina han hecho inversiones en el Norte en los últimos 10 años, en materia agropecuaria y de ganadería.



De Duhalde a Kirchner


¿Cómo lo ve a Eduardo Duhalde, usted que proviene de una experiencia a su lado?

Este no es el Duhalde que yo conocí. (Piensa un minuto) Cuando se presentó en el Consejo del Partido y dijo que se retiraba de la política, todos creímos en esa decisión. Me gustaría verlo como en algún momento, cuando dijo que se quería dedicar a aportar desde afuera y ser un referente de la patria grande.



Pero en el 2005, cuando se enfrenta con Kirchner, usted lo acompañó a Duhalde.

Yo siempre fui parte del peronismo orgánico e institucional. Cuando Kirchner asume la presidencia del PJ a nivel nacional, nosotros nos incorporamos desde el peronismo bonaerense en una sola expresión legislativa.

¿Y la propuesta de llevar a Scioli como presidente y Massa como gobernador?


Cada vez que Duhalde se involucra en la coyuntura, me cuesta reconocerlo. Sus ideas hoy no me representan.


Kunkel dice que a partir de 2015 el Frente para la Victoria va a ser una corriente del PJ

Tengo dificultades para imaginar un formato institucional, cuesta anticiparse. El peronismo siempre fue frentista.


Francisco es el camino


¿Se equivocó el gobierno en enfrentarse con Bergoglio? ¿Piensa que hubo diferencias reales y cambiaron las circunstancias? ¿O que hubo un malentendido?



Bergoglio siempre fue la expresión de la doctrina social de la Iglesia y el destino del peronismo está vinculado a esa doctrina. No fue bueno ese desencuentro.

Algunos en el kirchnerismo, incluso Kirchner, decían que era el jefe de la oposición.


Seguro que no fue eso. Fue un pastor que siempre dijo lo que pensaba. Nunca los vi como antagónicos. Siempre entendí que eran miradas complementarias. Pienso que se debió a no darse el tiempo para conocerse.






¿Cuál es el mensaje de Francisco para la Argentina?





Nos convoca a todos a tres cosas: a las grandes convergencias nacionales, a tener una transición institucional con futuro esperanzador y al sueño de la patria grande. La cultura del encuentro y el dialogo. Francisco es un puente y para la Argentina estoy convencido de que es una oportunidad que difícilmente volvamos a tener en nuestra historia.

¿Influye en la política nacional?


Influyen sus valores. Su mirada, su pensamiento. Pero pensar que Francisco pone un candidato no lo imagino en absoluto.

Pone más de uno…


No, en absoluto. Creo que es su impronta intelectual que hace espejo. A partir de su humildad, de su compromiso con la pobreza, inspira una mirada.



Influyó en la reforma del Código Civil, donde usted tuvo un papel decisivo en cambios que complacían a la Iglesia.





No. Para nada. Habrá influido de manera individual en el comportamiento de cada legislador.



Cristina tiene coincidencias fuertes en estos temas y en otros como el aborto con Francisco.





La Presidenta es una católica que se ha expresado a favor de todas las formas de defensa de la vida. No sólo hay un trato preferencial por su condición de connacional, sino por una mirada compartida sobre el presente y el futuro.



¿De qué depende que sea candidato en 2015?





De Dios, del pueblo… y de la capacidad de interpretar las aspiraciones de nuestro proyecto nacional.


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¿El régimen de retenciones puede tener correcciones hacia adelante?





Hay medidas que analizar. Primero, garantizar la rotación en el suelo, cuidar la gallina de los huevos de oro y promover los cultivos de rotación. Habrá que promover la siembra de trigo y maíz.



¿Con una baja de retenciones?





No me gusta hablar de baja o de suba de retenciones. Prefiero hablar de las condiciones que hagan competitiva la siembra. El horizonte es incorporar entre 4 y 6 millones de hectáreas de trigo, según el umbral de incorporación de nuevos productos y el arsenal de biotecnología. Es posible pensar que las 160 millones de hectáreas sembradas las alcancemos por más productividad -como el acuerdo con China que permitió incrementar casi un 10 por ciento la producción- o por incorporación de nuevas hectáreas de campo.


Este sistema de retenciones no alteró la ecuación del crecimiento del sector, todo lo contrario. Ha seguido creciendo.



Pero lo que más se fomentó fue la soja.





La soja se fomentó por la competitividad de nuestros productores y por una política de Estado que arrancó hace más de 40 años. Segundo porque hubo un cambio de modelo que hizo altamente competitiva la exportación, tercero por un proceso de industrialización muy fuerte con el aceite de soja y cuarto por una política muy agresiva de Brasil y Argentina de pelear en contra de la regulación de los precios internacionales de los commodities. La incorporación de la población rural china a las ciudades -que cambió los hábitos alimentarios-, la mayor incorporación de los sectores medios indios, el consumo de los países árabes y una demanda cada vez más selectiva de los países europeos. Un mercado que tiró para arriba y una Argentina que se capacitó. Obviamente que es un negocio altamente rentable pero puede resolver la demanda de alimentos que el mundo tiene.



¿No le preocupa al gobierno la expansión de la frontera agropecuaria y los desplazados que genera?





La expansión de la frontera agrícola fue un logro. Nos preparamos para el crecimiento. El saneamiento de la cuenca del Salado, que significó la incorporación de casi un millón de hectáreas a la producción, cambió la productividad y la ganadería fue buscando el norte. Fue mucho más rentable la agricultura. Que tenemos que poner el acento en el cuidado del suelo, si.





Los que rechazan este proceso dicen que hay un campo con cada vez menos campesinos.





Imagináte lo que hubiese sido sin las retenciones. El desafío de los próximos 10 años es generar las condiciones para que la población pueda quedarse, que lo que se produce se industrialice en origen. Las cooperativas deben tener mayor participación en el comercio exterior de granos. Nos preocupa, claro. El desafío es llegar a las góndolas del mundo. Tenemos que dejar de ser productores de materias primas e incorporar valor agregado.





Usted toma el concepto de Segunda Revolución de las Pampas, que fue patentado por Héctor Huergo de Clarín Rural. ¿Comparte con él la mirada sobre la transformación?





Si, si, yo comparto. Creo que es uno de los intelectuales que mejor interpretó el movimiento económico que se dio en Argentina. Comparto la visión de la Pampa Húmeda, hay otra visión, los productores pequeños y medianos, etc, pero en cuanto a la revolución que vivió la Pampa Húmeda, Huergo lo interpretó muy bien.



Fue uno de los impulsores.





Si, claro, le ha hecho bien al país. Hay que generar condiciones desde el Estado para que se industrialice la producción. Hay que volver a romper huevos y generar facilidades para las cooperativas que agrupan a pequeños y medianos productores, que deben tener mayor participación en el comercio exterior de granos.


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