22/6/14

Israel otra vez invade Cisjordania y bombardea a Gaza

Por EMILIO MARÍN

El premier judío Benjamin Netanyahu mandó nuevamente tropas de asalto a Cisjordania, además de bombardear Gaza. Su excusa es el supuesto secuestro de tres jóvenes judíos, que él supone fue obra de Hamas. La paz en la zona, más lejana que nunca.
El 12 de junio se perdió el rastro de tres adolescentes judíos, Eyal Yifrah, Gilad Shaer y Naftali Frenkel, de entre 16 y 19 años que hacían dedo cerca de Gush Etzion, un bloque de colonias situado entre Belén y Hebrón, sur de Cisjordania.
El primer ministro israelita aseguró sin pruebas que habían sido secuestrados por Hamas, y ordenó el operativo militar "Volved Hermanos".
Sus tropas han penetrado profundamente en Cisjordania y Hebrón, en cuyo casco histórico viven 800 colonos judíos en medio de 150.000 palestinos, la población histórica invadida por aquella colonización ilegal.
Cerca de Ramallah, la capital de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), las tropas sionistas mataron a un joven palestino. Ese contingente cuenta con al menos 2.500 efectivos fuertemente armados y ya lleva detenidas 300 personas.
La orientación política de la fuerza invasora es atacar a Hamas, por ello la mayoría de los detenidos son militantes suyos, incluso diputados y hasta el presidente de la Legislatura, Abdel Aziz Duaik. Entre los detenidos, o más bien se podría decir secuestrados, pues no hubo nada legal en los procedimientos ni sus familiares saben dónde están ni hay abogados que puedan defenderlos, hay muchos ex presos políticos que ya estuvieron muchos años detenidos en Israel.
Esos palestinos habían sido liberados en 2011 a cambio del soldado Gilad Shalit, capturado por Hamas en Gaza, pero ahora han vuelto a ser privados de su libertad. Están a merced de una fuerza que no respeta legalidades...
Hamas generalmente se adjudica las operaciones que realiza. En este caso no lo ha hecho y no es seguro que sea la responsable de lo sucedido a los tres adolescentes judíos. Incluso, aunque suene raro o irreverente, tampoco se podría descartar un operativo del Shin Bet y servicios secretos israelitas para facilitar la excusa perfecta a Netanyahu de embestir contra Palestina, cuando más lo necesitaba.

Chau a la paz.
Desde julio de 2013 en adelante, y luego de un prolongado paréntesis de casi tres años, se habían reanudado las negociaciones entre israelitas y palestinos, bajo los auspicios del Departamento de Estado. John Kerry logró sentar otra vez a la mesa a Netanyahu y su contraparte de la ANP, Mahmud Abbas.
Israel debía mantener congeladas las construcciones de nuevas viviendas en Jerusalén oriental y la Cisjordania, e ir liberando en tandas a palestinos que estaban presos desde antes de 1993, cuando se firmaron los acuerdos de Oslo entre Yitzhak Rabin y Yasser Arafat. O sea, presos que llevaban 25 años o más entre rejas del sionismo...
Pero en el curso de 2014 tales acuerdos se rompieron, porque Tel Aviv sólo liberó las dos primeras tandas de prisioneros (en la segunda, apenas 26 personas) y porque el gobierno del derechista Likud continuó con las construcciones ilegales en territorio palestino.
Según un informe de la ONG israelí Shalom Ahshav (Paz Ahora), "en el primer semestre de 2013, Israel aumentó en un 70% las obras de construcción en los asentamientos judíos de Jerusalén Oriental y Cisjordania". El documento, basado en imágenes de reconocimiento aéreo, señala que "en enero-junio de este año empezó la construcción de 1.708 viviendas en los territorios ocupados, frente a las 995 en el mismo período de 2012".
Al menos un 86% de las obras se llevó a cabo sin licitaciones, en aquellos asentamientos donde el concurso público no es obligatorio para construir. Ello significó que la "moratoria de nuevas licitaciones", decretada por Israel en mayo de 2013, no ha congelado la totalidad de las obras sino una pequeña parte, según la entidad judía democrática partidaria de la fórmula de "dos Estados" para resolver este viejo conflicto.
Quiere decir que incluso para ciudadanos israelitas no sionistas, los tropiezos en los diálogos de las dos partes se originan en el extremismo del gobierno del Likud, que sigue adelante con sus colonizaciones ilegales en tierras ocupadas desde la guerra de 1967.
En vez de admitir esa verdad evidente, Netanyahu quiso poner a los palestinos como causantes del último fracaso. El titular de la ANP, Abbas, sería el culpable, por haber formado un gobierno de unidad nacional palestina entre su Al Fatah y Hamas.

Tiren contra Hamas y Al Fatah.
En efecto, tras siete años de diferencias y conflictos internos palestinos entre Al Fatah (fuerte en Cisjordania) y Hamas (ídem en Gaza), ambos movimientos decidieron firmar un pacto de unidad. El hecho fue difundido el 2 de junio pasado y tal gabinete entró en funciones diez días más tarde, casualmente o no, el mismo día de la desaparición de todo rastro del terceto de jóvenes en Gush Etzion.
Ese gobierno unificado hizo que Netanyahu pusiera el grito en el cielo, acusando a Abbas de romper los diálogos y unirse a los "terroristas" de Hamas. En verdad, como quedó consignado, la negociación había sido rota por el premier sionista, al incumplir la moratoria de nuevas viviendas en zonas prohibidas y paralizar la liberación de presos palestinos.
Netanyahu precisaba ante su electorado y ante sus socios a nivel mundial, básicamente Estados Unidos, una excusa para pasar a la acción militar contra una jugada política y diplomática de Palestina. Y esa excusa fue la falta de noticias de esos tres alumnos ortodoxos judíos, que Israel presentó como secuestrados por Hamas. Quiso justificar de ese modo su invasión a Cisjordania, hoy rastrillada desde Hebrón en el sur hasta Nablús en el norte. Hubo centenares de allanamientos ilegales, detenciones, golpes, torturas, secuestros, etc., con la secuela del miedo en la población maltratada e invadida.
Como en Gaza sigue gobernando Hamas, también era previsible que la aviación israelita hiciera cinco incursiones y lanzara algunas bombas y misiles, con la excusa de atacar viviendas de miembros de aquella agrupación.
En general esta política le enajena más a Netanyahu la comprensión internacional. La mayoría del mundo deplora sus ataques contra los palestinos, aunque también hay excepciones. Por ejemplo, esta semana estuvo en Jerusalén Mauricio Macri, quien se reunió con Netanyahu antes de una cita de alcaldes. La comitiva del PRO se congratuló de que su jefe fuera el único intendente recibido aparte. "Le reafirmamos al primer ministro nuestro compromiso en la lucha contra el terrorismo", dijo el porteño. Obvio, hablaba en contra de Hamas, no del terrorismo de Estado de las tropas sionistas de ocupación.
Como antes el Papa Francisco, Macri estuvo en Jerusalén y Belén. La diferencia es que no rezó ante el "muro del Apartheid" construido por Israel en detrimento de los palestinos, ni se reunió con Abbas, sino sólo con Netanyahu. Macri está bien a la derecha de Francisco.

Israel más aislado.
La actual campaña militar contra Palestina va a provocar más desgaste en la imagen internacional del estado agresor, que ya goza de una pésima reputación.
Por otro lado, desde el 10 de junio pasado Israel tiene nuevo presidente, tras su elección por el parlamento o Knesset. Se trata de Reuven Rivlin, del mismo partido de ultraderecha Likud, pero ubicado en una postura aún más extremista que el premier.
Hasta ahora estaba allí Shimon Peres, de origen laborista y luego de Kadima, aliado del Netanyahu y útil a los efectos de mostrar una cara algo más diplomática ante el mundo. Por eso el Papa lo invitó junto a Abbas a orar por la paz en el Vaticano. Rivlin no comparte la tesis de los dos estados y sostiene que "el Estado de Israel no se puede dividir en dos partes". Este flamante presidente aumentará el desprestigio israelita por sus posturas tan sionistas.
La consolidación del sirio Bashar al Assad y el iraní Hasan Rohani también juegan en contra de los planes de Netanyahu. Y seguirá aislándolo la usurpación de tierras a los palestinos. El ministro de Vivienda de Israel, Uri Ariel, anunció el 5 de junio pasado más licitaciones para la construcción de 1.500 nuevas viviendas en los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este, según informó AFP. El ministro Uriel calificó esa decisión como una "respuesta adecuada" a la formación del nuevo gobierno de unidad nacional palestina.
Esas colonias ilegales no sólo roban tierras palestinas sino que implican enclaves donde los colonos sionistas, con el apoyo de militares propios, agreden a la población dueña de casa. La embajada de Palestina en Buenos Aires hizo circular un informe, el 13 de mayo pasado, titulado "Colonos israelíes ejercen terrorismo contra la población palestina".
Allí denuncia: "tomando ventaja de su impunidad, los colonos israelíes que cometen estos actos de violencia se han estructurado ellos mismos en grupos organizados. 'Cobradores de Cuentas' y 'Juventud de las Colinas' son los más conocidos por su ideología racista y los ataques regulares que tienen como objetivo a civiles palestinos. Sólo en el último mes, estos ataques han incluido desde actos de vandalismo contra cementerios musulmanes y cristianos hasta ataques a mujeres -con gas pimienta-, niños y pobladores, e incluso la escritura de grafitis racistas y el incendio de autos".

http://www.laarena.com.ar/opinion-israel_otra_vez_invade_cisjordania_y_bombardea_a_gaza-116800-111.html

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