15/1/14

Paz en Palestina, una ensoñación recurrente

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Un recurso clásico en los medios que tratan temas internacionales, cuando faltan noticias sobre otros asuntos de actualidad, es recurrir al conflicto israelo-palestino y a la inminencia de un gobierno de unidad nacional palestino. A fin de cuentas, por un lado, el conflicto lleva abierto desde hace décadas y siempre ocurre algo que puede servir indistintamente para despertar esperanzas de paz o para arruinarlas y, por otro, algún día tendrán que cumplirse los augurios que señalan la necesidad de entendimiento entre quienes pretenden liderar a la sociedad palestina.

Hoy, aunque con escaso entusiasmo, las puntuales referencias a estos temas se recrean en laposibilidad de una cercana paz, como resultado del esfuerzo liderado por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y en la constatación de que se multiplican los contactos entre miembros de Fatah y de Hamas. Antes de que volvamos a marearnos con el bombardeo mediático que se avecina (el 29 de abril se cumplen los nueve meses establecidos como marco negociador) conviene recordar que:
-         Desde el Plan de Partición (1947) ya son más de setenta los intentos por establecer la paz en Palestina y los únicos resultados formales han sido la firma de un acuerdo entre Israel y Egipto (Camp David, 1978-79) y con Jordania (1994). Nadie, a la vista de lo sucedido, debería añadir a la lista los Acuerdos de Oslo (1994), en la medida en que no han servido para acomodar los enfrentados intereses de palestinos e israelíes. Por el contrario, el Proceso de Paz (Madrid, octubre de 1991) está muerto desde el asesinato de Isaac Rabin (1995) y desde entonces ningún gobernante israelí ha estado dispuesto a seguir su ejemplo para llegar a una solución negociada.
-         Debe estar incluido en el salario de cada secretario de Estado (y de cada presidente) de EE UU intentar al menos una vez durante su mandato lanzar una ronda de negociaciones de paz en Palestina. Es obvio que quien logre algún resultado quedará identificado en los libros de historia como un gran estadista; pero nada permite suponer que Kerry (y Obama) esté hoy en condiciones de lograrlo y no tanto por su incapacidad mediadora como por la situación en la que se encuentran sus interlocutores locales.
-         Benjamin Netanyahu está cómodamente instalado al frente de un gabinete de coalición, con Avigdor Lieberman como cancerbero intransigente con cualquier posible cesión a los palestinos. Hoy está mucho más preocupado por la amenaza iraní que por la que pueda plantear cualquier actor político palestino, incluyendo a Hamas. Tampoco siente una presión social interna para alcanzar la paz, dado que la sociedad israelí, en un continuo escoramiento hacia posiciones de derecha dura, sigue sin percibir el coste (ni económico, ni de imagen internacional) de construir su sueño político a costa de arruinar en el de los palestinos. Por último, tampoco se siente seriamente cuestionado por Washington para salirse de su calculada estrategia de hechos consumados, aunque estos supongan una diaria violación de los derechos de la población ocupada.
-         Por su parte, la Autoridad Palestina ha dilapidado prácticamente todo su capital político ante su propia población. Internamente, y dentro de sus siempre limitadas competencias, no ha logrado mejorar las condiciones de vida de quienes malviven en Cisjordania. En el exterior, tampoco ha logrado que su ofensiva diplomática haya sido coronada con el reconocimiento como miembro de la ONU.
-         Hamas, en paralelo, sufre una creciente crítica en su gestión de Gaza, consciente de que no está en condiciones de resolver los problemas de la asedia población de la Franja- como acaba de ponerse de manifiesto tras las recientes inundaciones. Aunque su líder Ismail Haniyeh reconozca que la fragmentación palestina debilita su causa frente a Israel, no está dispuesto a renunciar a sus planteamientos de base para unirse a un Mahmud Abbas que ya ha agotado su mandato hace cuatro años.
-         Tanto uno como otro saben que el posible gobierno de unidad nacional alejará a los palestinos de Israel y de la comunidad internacional. Como resultado de una exitosa campaña de demonización de Hamas, al que unos y otros prefieren ver únicamente como un grupo terrorista, Tel Aviv se ha instalado cómodamente en una permanente cerrazón a la negociación. Y así puede mantenerse de manera indefinida.
-         Por si todo esto no bastara, la política seguida por Israel desde hace décadas ya ha logrado hacer de Gaza y Cisjordania unos territorios sin futuro a la vista. Los sucesivos gobiernos israelíes se han encargado sistemáticamente de desbaratar cualquier posible base de desarrollo de una entidad estatal palestina, condenando a los palestinos a vivir de la caridad internacional.
¿Se puede hablar de paz a la vista a pesar de todo ello?

http://blogs.elpais.com/extramundi/2014/01/paz-en-palestina-una-ensonacion-recurrente.html

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