24/1/14

Frente Islámico: la apuesta estadounidense que falló

En la víspera de la conferencia de Ginebra varios grupos insurgentes entraron en un fiero conflicto armado.


Las bajas de ambos bandos exceden ahora los 1.400. Uno de los principales actores en el conflicto es el llamado Frente Islámico (FI) formado hace dos meses mediante la unión de varios grupos y que afirma tener de 50.000 o 60.000 combatientes. El 3 de enero, sus tropas atacaron al grupo Estado Islámico en Iraq y en Siria (EIIS), que se ha proclamado como miembro de Al Qaida y tiene unos 22.500 combatientes en varios lugares.

Resultó pronto obvio que los países occidentales habían apostado por el FI en la guerra civil siria después de que el Ejército Sirio Libre (ESL) perdiera su efectividad combativa en los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. A principios de diciembre de 2013 hubo una reunión entre representantes de EEUU y el Reino Unido y otros del FI en Ankara bajo la mediación de Qatar. Según varios expertos, en aquella reunión se prometió al FI ayuda militar y participación en la división de poder a cambio de que echara a los “miembros de Al Qaida” del país.

El FI comenzó apoderándose de los mayores almacenes de armas del ESL junto a la frontera turca. Para los países occidentales era algo embarazoso reconocer públicamente su apoyo a los extremistas del FI tras prometer que no les suministrarían armas. Parece que “la toma no autorizada” de estos depósitos por el FI fue pactada con anterioridad y los estadounidense sacrificaron así, como suelen hacer, a sus “aliados democráticos” del ESL.

Después de eso, el FI comenzó su ataque contra el EIIS. Aparentemente, la Casa Blanca contaba con que el FI alcanzara el éxito al principio de la Conferencia de Ginebra-2 de tal modo que pudiera presentarse como una “alternativa” al gobierno del presidente Bashar al Assad. En la primera semana de enero todo iba según lo previsto. Las tropas del FI expulsaron a los combatientes del EIIS de muchas partes de Alepo, Idlib, Homs, Hama y Raqqa. les privaron de importantes puntos de tránsito en la frontera con Turquía y avanzaron hacia la frontera de Iraq.

Cabe señalar aquí que no hay diferencias ideológicas entre los adversarios. Ambos tienen el objetivo de construir un estado fundamentalista sunní. La diferencia es que el FI está compuesto en su mayoría de sirios y no considera necesario extender su lucha más allá de las fronteras de Siria ni atacar a las potencias occidentales.

El FI simpatiza con Al Qaida y uno de sus dirigentes reconoció hace poco ser miembro de la organización. Al EIIS, por su parte, pertenece la mayoría de yihadistas extranjeros y su núcleo está formado por iraquíes oriundos de la provincia de Anbar. El EIIS se ha presentado como el representante autorizado de Al Qaida en esa parte del mundo. La rama iraquí del EIIS, que domina partes de la provincia de Anbar y ha capturado recientemente Faluya, está liderada por Shakir Wahib, mientras que la rama siria está encabezada por Abu Bakr al Bagdadi.

El Frente al Nusra, otra organización vinculada al Qaida, ha permanecido neutral o ha luchado también esporádicamente contra el EIIS. El Frente está compuesto mayoritariamente por sirios y está preocupado por el hecho de que si el EIIS domina, la capital del futuro estado sirio-iraquí estará situada más probablemente en Faluya que en Damasco.

La situación cambió abruptamente, sin embargo, a mediados de enero. El EIIS reagrupó sus fuerzas y recibió refuerzos de Iraq. En un día, 1.700 combatientes llegaron a Siria desde allí. Al final, el EIIS recuperó casi todo el terreno perdido, avanzó en el territorio que antes del conflicto estaba ocupado por el FI y continúa contraatacando hasta la fecha. El nuevo aliado de EEUU en Siria sufrió así, como anteriormente sus predecesores del ESL, una derrota y cientos de bajas. El hecho de que muchos combatientes del FI se negaran a atacar a “sus hermanos en la fe” para agradar a los occidentales también jugó en manos del EIIS.

Las fuerzas de la oposición también afirman que los combatientes extranjeros jugaron un papel decisivo en las operaciones del EIIS. El checheno Abu Omar al Shishani (Tarjan Batirashvili), que lidera los combatientes del Cáucaso, es mencionado en particular. En la provincia de Alepo, el EIIS ha ocupado las ciudades de Harizan, Baasratun, Bab al Hawa y Al Bab, donde los combatientes enemigos fueron rodeados y capturados y luego ejecutados en masa. El FI ha logrado un éxito sólo en la ciudad de Saraqib.

El EIIS ha tomado asimismo el control de todas las posiciones importantes en la provincia de Raqqa. Los únicos sitios que no ha logrado capturar allí son las bases militares de la 17 División y el 93 Regimiento del Ejército, cerca de Ayn Isa, y la base aérea de Al Tabqah.

Esta lucha dio un respiro a las fuerzas del presidente Bashar al Assad y le permitió presentarse como la única alternativa laica ante los extremistas. Las tropas del gobierno han ocupado varias zonas de las provincias de Alepo y Damasco casi sin lucha. Las autoridades están mostrando especial atención a los acuerdos de cese el fuego. En dos localidades de la provincia de Damasco, Barzeh y Moadamiya, tales acuerdos han sido ya alcanzados y existen otras siete negociaciones en curso con la participación de grupos del Comité de Reconciliación Nacional.

Algunos expertos, como el vicepresidente del Consejo de Política Exterior de EEUU, Ilan Berman, cree que “una gran esperanza está siendo colocada ahora en.. el régimen sirio, que una vez fue considerado ilegítimo. Y la razón para esto es precisamente el problema de los combatientes extranjeros que, si no son aplastados en Siria, podrían crear problemas serios en sus países de origen”.

Washington esperaba que un representante del FI acudiera a la asamblea última de la Coalición Nacional Siria en Estambul para que esta última pudiera afirmar entonces que tenía un apoyo militar sustancial dentro del país. Sin embargo ningún representante del FI apareció allí y el Frente publicó una declaración rechazando la conferencia de Ginebra-2. El FI, que está también colapsando, no tiene ahora cartas que jugar y su principal prioridad es sobrevivir. De este modo, en la Conferencia de Ginebra está representada sólo la élite de exiliados que vive en Turquía.

Parece que el fracaso del último plan de Washington, que iba dirigido contra el “Islam moderado” que predomina en la Siria de Assad, debería convencer a la Casa Blanca de que la paz en el país sólo puede ser alcanzada con la participación de todas las fuerzas políticas y, en primer lugar y sobre todo, de Damasco. Sin embargo, para que la administración estadounidense entienda esto haría falta probablemente un milagro.


Dimitri Minin – Strategic Culture Foundation
Al Manar

No hay comentarios:

Publicar un comentario