22/12/13

[Libro] El Islam y la educación de los hijos

En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso
 El Islam y la educación de los hijos






Extraído de la Revista Farhang Yihad

De: Taqi Muttaqi
Traducido por: Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar



Indice:

Presentación
Introducción
Capítulo primero: Método educativo general en las relaciones familiares
    Primero: Unidad en la realización de programas colectivos.
    Segundo: Las relaciones afectuosas
    Tercero: Respetar los derechos y las obligaciones.
    Cuarto: Abstenerse de crear dificultades y discrepancias.
    Quinto: Evitar el divorcio

Capítulo segundo: Etapa precedente al matrimonio y el embarazo.
    Primero: La etapa precedente al matrimonio.
          1. La elección de la esposa.
          2. Elección del esposo.
          3. Enamorarse antes del embarazo y de la formación del hijo.
    Segundo: La etapa del embarazo.
          1. El origen del embrión
          2. El primer lugar del niño
            A.-  Poner atención en la alimentación de la madre.
            B.-  Poner atención a la salud espiritual de la mujer embarazada.

Capítulo tercero:  Etapa posterior al parto y la lactancia.
    1. Las costumbres después del nacimiento
    2. Insistencia en la leche materna.

Capítulo cuarto:  La etapa de la infancia.
    Primero: Enseñar al niño a conocer a Dios.
    Segundo: Insistir en la amistad con el Mensajero del Islam (BP) y con su Inmaculada Familia (P).
    Tercero: Educar al niño basándose en la obediencia a los padres.
    Cuarto: Respetar y tener buen comportamiento hacia el niño.
    Quinto: El equilibrio entre la suavidad y el rigor.
    Sexto : Respetar la justicia entre los niños.
    Séptimo : Libertad en el juego
    Octavo : La educación sexual y mantener al niño alejado de sus estimulantes
    Noveno : Desarrollo de los sentimientos 
    Décimo : Prestar atención a los huérfanos
     
Capítulo quinto: Etapas de la niñez, juventud y adolescencia.
    1.- Educación fortalecedora.
    2. La gestión de la enseñanza
    3. Práctica del niño respecto a la sumisión y devoción
    4. Vigilancia del niño
    5. Prevenir cualquier desvío sexual
6. Asociar al niño con patrones dignos

Conclusión








Presentación:
En el mundo actual, en especial en Occidente, fuera de los países islámicos, los musulmanes enfrentamos diversas dificultades, sobre todo para llevar adelante la práctica de nuestro modo de vida. El asunto de la educación de nuestros hijos no es ajeno a tales dificultades. El Islam, la última religión revelada por Dios Altísimo, es muy amplia en sus normas y disposiciones, y lo suficientemente elástica como para adaptarse a innumerables circunstancias, sobre todo para el actual ritmo de vida que exigen las sociedades occidentales. El musulmán comprometido con su religión, ha de tener en cuenta algunas pautas puntuales en cuanto a su conducta y modo de vida. En el material que exponemos a continuación, tomado de una serie de artículos de Taqi Muttaqi publicados en la revista Farhang Yihad y traducidos al castellano por Rahmatullah y Martha Golzar, se presentan algunas de estas pautas especialmente referidas a la educación de los hijos.
Esperamos que sea de utilidad y beneficio, en especial para los padres musulmanes que afrontan esta complicada responsabilidad de educar a sus pequeños en la senda del bien y la rectitud.
Y no hay Fuerza ni Poder sino en Dios Altísimo, el Imponente, el Grandioso.

 Fundación Imam Alí – Sección de habla hispana
  






El Islam y la educación de los hijos.

  Introducción:
Entre las instituciones sociales, "la familia" es la primera y la más importante de todas. Ella tiene el propósito de crear los preparativos necesarios para que el infante inicie su vida dentro de la sociedad, y se convierta en un ser digno y activo, basado en la bondad y amabilidad.
La familia es la primera institución que forma y educa al ser humano, representando un papel efectivo en todos los aspectos de la vida, sean positivos o negativos. Por ello el Islam presta especial atención a la armonía entre las obligaciones que le ha confiado a dicha institución.
Con el propósito de regularizar los asuntos familiares, fortalecer su jerarquía, dividir las obligaciones y cuestiones de cuya realización la institución es responsable, en especial la educación correcta, digna y equilibrada del niño, el Islam cuenta con programas fundamentales especiales desde todas las perspectivas: la personalidad, el pensamiento, los sentimientos y el comportamiento.
La invitación y recomendación del Islam se fundamenta en proteger la identidad de la familia, alejar a los integrantes de ésta de los elementos destructores y de todo aquello que cree preocupación y ansiedad en las relaciones familiares –que de lo contrario ocasiona la destrucción de los hijos por la desintegración de una entidad que los respaldaba y los preparaba para el futuro que les espera–.
En el Islam se han hecho recomendaciones e indicaciones con el propósito de crear un ambiente digno para el desarrollo corporal, mental, sentimental y comportamiento del niño; un desarrollo saludable mediante el cual el infante o el hombre del mañana tenga poder para soportar las dificultades y vicisitudes de la vida. Por ello, el método de educación islámico del niño se inicia desde el matrimonio, siguiendo las etapas del nacimiento, la infancia, la juventud y al final la independencia completa.

Nuestros debates los presentaremos en cinco capítulos:
            Primer capítulo: "Método educativo general en las relaciones familiares".
Segundo capítulo: "Etapa precedente al matrimonio y el embarazo".
Tercer capítulo: "Etapa posterior al parto y la lactancia".
Cuarto capítulo: "Asuntos relacionados con la etapa de la infancia".
Quito capítulo: "Etapas de la niñez, juventud y adolescencia".

Analizaremos estos capítulos basándonos en aleyas y narraciones de nuestros Inmaculados Imames (P) y en las más modernas conclusiones científicas.

Capítulo primero:
Método educativo general en las relaciones familiares

Las relaciones familiares representan  un papel importante en el fortalecimiento de las bases familiares y la vigorización de la correlación entre los miembros de ésta. Estas relaciones son así que influyen en el desarrollo y la educación del niño, y también en hacerlo llegar al grado de la perfección e independencia. El ambiente intelectual, espiritual y sentimental que es creado para el niño dentro de la familia le otorga un poder para armonizar consigo mismo, con los miembros de la misma y con la sociedad. Es por ello que la familia necesita de un método educativo para ordenar su conducta, y con el propósito de proteger su unidad, la cuál influye en el comportamiento educativo del niño, determina las obligaciones y divide las funciones y labores.
Las especialidades de los programas educativos pueden ser condensadas en los siguientes asuntos:

Primero: Unidad en la realización de programas colectivos.
El programa aceptado para el desarrollo de la existencia, influye en todo el comportamiento de la persona. Tal programa ha de transformar la fe y los sentimientos internos en un movimiento moral y en una costumbre fija y duradera. En el mismo, las enseñanzas que determinan sus límites han de unirse al movimiento moral, y la unión metódica se convierte en una unión práctica.
Por lo tanto, la existencia de un método integral es la única norma con que pueden medirse los actos desde la perspectiva de su alejamiento y cercanía con las enseñanzas y programas aceptados. Por ello es necesario que los padres tengan un mismo criterio sobre el método único y común a seguir entre ambos, que aclare las relaciones, las funciones y sus obligaciones desde los diferentes aspectos.
En una familia musulmana, la enseñanza y educación es una cuestión que deberá tenerse en cuenta y practicarse, ya que así fue establecido por parte de Dios Todopoderoso, el Supervisor de todo lo existente y Conocedor de todas las sutilezas de los asuntos y dificultades de la vida. Esto es un asunto que armoniza con la naturaleza humana y no existe ninguna equivocación, dificultad ni excepción al respecto. Y como dicen, esto es una obligación que se encuentra al alcance del ser humano (por lo que no puede excusarse de omitirlo). Por ello un individuo o una familia musulmana lo aceptan, ya que todos sus programas y patrones de comportamiento reciben de Dios Todopoderoso sus fuerzas e influencias. Y estas características obligan a las familias a aprobar este método educativo y cumplir con sus fundamentos entre ellos mismos. Por consiguiente, no queda espacio para disputar entre lo correcto e incorrecto, respecto a su límite o a la falta de fuerzas para realizarlo. Este método asegura la felicidad de la familia y ayuda a la educación adecuada y correcta del niño. Y en caso de que las relaciones familiares sean dañadas, o exista desidia en la realización de algunas obligaciones, las enseñanzas del método de educación islámico intervienen aquí con el propósito de dar fin a ese problema y dejarlo de lado.
El método islámico describió los fundamentos completos de los problemas, las relaciones, las obligaciones y los comportamientos. Sin embargo, los programas secundarios y pequeños, o la descripción y detalle de los programas en forma general y otras cuestiones similares, cambiarán con el paso del tiempo y las condiciones. Por lo tanto los padres deberán opinar en forma unánime en los detalles de la realización y ejecución del programa educativo, en las leyes y normas fijas y aceptadas tanto en forma completa como parcial. Esta opinión unánime es algo que debe existir tanto en las relaciones recíprocas entre ambos padres o en las relaciones de los padres con los hijos, y el método de educación que deberían tener. La aparición de diferencias entre los padres en la forma de comunicarse con el niño causará en él la falta de claridad en el comportamiento y las reglas. Cuando el niño se enfrenta con dos formas de comportamiento, algunas veces trata de complacer al padre y en otras a la madre, y esto ocasiona preocupación espiritual, sentimental e influye en su comportamiento: "Los niños que crecen en familias discordantes desde el punto de vista de la realización de los fundamentos educacionales tendrán más problemas que otros niños".


Segundo: Las relaciones afectuosas
Los padres deberán transmitir la estabilidad y tranquilidad dentro de la familia. Dios Todopoderoso ha dicho: "Y entre Sus señales está el haber creado cónyuges de vuestra especie para que encontréis en ellos la tranquilidad, y haber puesto entre vosotros amor y compasión. Ciertamente hay en esto señales para un pueblo que reflexiona" (Sagrado Corán 30:21).
Por lo tanto la relación y comunicación entre los padres, deberá ser afectuosa y mezclada con compasión y clemencia, lo cual trae sosiego en el alma, calma los nervios, da seguridad al espíritu y bienestar al cuerpo; así también provoca unión en la familia, fortificación en sus bases y la duración en la existencia de su unidad.
El amor, el afecto y la amabilidad, el respeto mutuo y la cooperación verdadera tendrán como resultado la solución de todas las dificultades y terminación de los obstáculos con los que puede toparse la familia. Y la existencia de una relación afectuosa es considerada necesaria para la afirmación de la nivelación espiritual del niño.
El Dr. Sak dice: "El niño necesita en forma continua de la unión entre el padre y la madre así como la afinidad y armonía entre ellos, lo cual le traerá una tranquilidad fundamental para poder afrontar las vicisitudes de la vida.”
El hombre y la mujer deberán mantener una relación afectuosa durante todas las etapas de la vida del niño, desde antes incluso de su nacimiento. El amor y afecto mutuo entre los padres es una de las obligaciones divinas. Por ello, la continuación y cumplimiento del mismo es dar una respuesta positiva y un acercamiento a Dios Altísimo. El cuarto de los Inmaculados Imames, el Imam 'Ali Ibn Al-Husain (P) aconsejó a este respecto lo siguiente:  En cuanto al derecho de la esposa,  consiste en que sepas que Dios la hizo para tu sosiego, tu reposo, tu intimidad y tu protección. Entonces, cada uno de vosotros debe alabar a Dios por su cónyuge sabiendo que es una misericordia Suya. Es un deber hacer el  bien al cónyuge, que es una gracia de Dios. Debes respetarla y ser benévolo con ella,  aunque tu derecho sobre ella es mayor, y ella debe obedecerte tanto en lo que  tú quieres como en aquello que detestas  mientras  no se trata de un pecado. Ella tiene derecho a la  misericordia y a la intimidad, siendo lugar de tranquilidad para satisfacer el placer que debe ser satisfecho lo cual no puede ser evitado, y  esto es algo muy importante.
Las Inmaculados Imames (P) hicieron énfasis en la continuación de las relaciones amigables y afectuosas dentro de la familia, y sus consejos a este respecto son tanto para los hombres como para las mujeres:
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "El mejor de entre ustedes es aquel que es bueno con sus mujeres, y yo soy el mejor de entre ustedes con mis esposas".
El Imam Sadiq (P) expresó: "Dios sea clemente con el siervo que se comporta bien con su esposa".
El noble Profeta (BP) indicó: "Aquel que tome a una mujer por esposa deberá tratarla con decoro".
Así también dijo: "El Arcángel Gabriel me recomendó tanto respecto a las mujeres que entendí que no es bueno darle el divorcio a menos que sea por algún pecado malo evidente".
Por lo tanto las palabras y recomendaciones del Ahlul Bait (P), la Gente de la Casa del Profeta (BP), respecto a tratar bien a la mujer y respetarla, es uno de los factores de la estabilidad del afecto, el perdón y la amistad.
Los Inmaculados Imames hicieron recomendaciones a la mujer que en caso de que las realice perdurará para siempre el amor y afecto en la familia. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "En caso de que la mujer realice las cinco oraciones diarias obligatorias y ayune durante el mes Santo de Ramadán, no peque y obedezca a su esposo, entrará al Paraíso por la puerta que ella elija".
Y también dijo: "El Islam fue lo primero con lo que el hombre se benefició, y la mujer musulmana, lo segundo. Cuando la ve se alegra, y cuando le ordena algo ella lo acepta, y cuando se encuentra ausente cuida de su integridad y de los bienes de su esposo".
El Mensajero del Islam (BP) alienta a la mujer a seguir una conducta determinada con la intención de influir en el corazón del marido y motivar sus sentimientos hacia la continuidad del amor y la amabilidad.
Un hombre fue a visitar al Profeta Muhammad (BP) y le dijo: "Tengo una esposa que cuando llego a casa, sale a recibirme y cuando salgo de ella va a despedirme, y cuando me ve triste pregunta: «¿Qué te entristece? Si estás preocupado por el sustento, eso es obligación de Otro (Dios Todopoderoso) y si estás preocupado por la otra vida, que Dios incremente tu preocupación»." El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Dale la buena nueva de que entrará en el Paraíso y dile: «Tú eres una representante de las habitantes del Paraíso y todos los días te dan la recompensa de setenta mártires»."
El Imam Baquir (P) dijo: "El yihad (lucha santa) de la mujer es su buen comportamiento ante el esposo".
Uno de los factores que causan el fortalecimiento del amor y afecto en el hombre es la atención que pone la mujer en él y la contestación afirmativa a sus deseos. El Imam Sadiq (P) dijo: "La mejor mujer entre ustedes es aquella que cuando se retira con su esposo deje a un lado el escudo del pudor, y cuando se vista se cubra también con el pudor".
Por lo tanto la mujer deberá mostrar respeto hacia la jerarquía del esposo, y dicho en otras palabras deberá respetar el equilibrio entre el respeto y lo que no es su obligación.
El Imam 'Ali Ibn Al Husaîn (P) enlista los factores que fortalecen y profundizan el amor, el afecto y el perdón dentro de la familia: "El hombre frente a su mujer no está exento de tres cosas: (1) La armonía con ella a través de la cual atraiga el deseo, la intimidad y buenas relaciones con la mujer. (2) La fidelidad hacia la mujer para que cultive su amor. (3) La generosidad y el desprendimiento hacia ella".
"La mujer también frente a su esposo no está exenta de tres cosas: (1) Cuidarse de cualquier contaminación para obtener la confianza y seguridad del esposo en aquello que es aceptado y permitido y en lo que no lo es. (2) Respetar y cuidar a su esposo, lo cual aleja a la mujer de los posibles pecados. (3) Mostrar amor y afecto hacia el esposo a través de buenas palabras y la fidelidad en su mirada".
Las relaciones amigables y afectuosas durante toda la vida, en especial en la época del embarazo y lactancia del infante, son indispensables, ya que la mujer durante este período necesita más de tranquilidad y seguridad. Y esta tranquilidad espiritual influye en el feto y en el niño durante el período de lactancia.


Tercero: Respetar los derechos y las obligaciones.
El Islam ha otorgado a cada uno (hombre y mujer) derechos y obligaciones cuya consideración esparce estabilidad y tranquilidad en la atmósfera familiar. La obligación moral que siente la pareja respecto a este derecho y obligación cumple un papel importante en la profundización de la unión y el fortalecimiento de las relaciones amigables, y termina con muchas de las disputas y posibles tensiones. Las tensiones y crisis producen efectos negativos dentro de la atmósfera de tranquilidad de la familia, e influyen también negativamente en el equilibrio espiritual del niño.
Entre uno de los derechos más importantes del hombre podemos mencionar el derecho de la vigilancia y supervisión de la familia. Dios Todopoderoso dice: Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado (desde el punto de vista del sistema social) a unos sobre otros y por los bienes que gastan (en la manutención de ellas). (S.Corán 4:34).
Por ello para la mujer es obligatorio respetar esta autoridad del hombre que cumple con su responsabilidad de manutención, ya que la rotación de la vida de la familia se detendrá al trasgredirse esto. La obligación de manutención para el hombre concuerda con las singularidades de su cuerpo y con las especialidades afectivas de cada uno de ellos. Así también la mujer tiene la obligación de respetar este derecho del hombre ante los hijos y con ello hacerlos tomar conciencia de la jerarquía del padre.
Después del derecho de manutención y cuidado, el derecho más importante que puede ser considerado para el esposo es el asunto que mencionó el Profeta (BP) al responder a una pregunta que realizó una mujer referente al derecho que tiene el hombre por parte de la mujer. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "La obligación de la mujer es que obedezca a su esposo y no infrinja sus órdenes. No debe dar como limosna nada de la propiedad de él, no debe realizar ayuno preferente sin su permiso, deberá estar lista cuando él la necesita y cuando quiera salir de la casa de su esposo deberá hacerlo con el consentimiento de él".
Y también a este respecto dijo: "El derecho del hombre sobre la mujer es que encienda las lámparas de la casa (que sea la luz de su hogar) y cocine. Cuando el hombre llega a casa se levante apresurada para recibirlo y le de la bienvenida, prepare para él lo necesario y lo ayude a lavar sus manos, y esté lista para cuando la requiere, a menos que se encuentre enferma (o indispuesta)…."
Y también por la importancia que tiene respetar este derecho, el Mensajero del Islam (BP) dijo: "El cumplimiento del derecho hacia Dios por parte de la mujer, depende del cumplimiento del derecho hacia su esposo".
El Islam ha dado también a la mujer derechos que su marido debe respetar. El Imam Sadiq (P) en respuesta Ishaq Ibn Ammár que preguntó las obligaciones que el hombre tiene hacia la mujer dijo: "La obligación del hombre hacia la mujer es que la sacie, le compre la ropa que necesita y perdone sus equivocaciones por ignorancia".
El Mensajero del Islam (BP) en respuesta a la pregunta que le hizo Jule hija de Aswad sobre los derechos de la mujer dijo: "El derecho que debe cumplir él (tu esposo) hacia ti es que te dé de la misma comida que él ingiere, te vista con la misma ropa que se viste y no te grite ni te abofetee".
Otro de los derechos que tiene la mujer es que el hombre se comporte bien con ella. El Imam 'Alí (P) en los consejos dados a su hijo el Imam Hasan (P) dijo: "Sin duda la mujer es delicada al igual que una flor aromática y puede ser dañada. No es un combatiente triunfador ni valiente en cualquier acto. Por lo tanto en toda situación debes ser moderado y compórtate bien con ella para que tengan una vida dulce".
Como otro de los derechos que tiene la mujer y los hijos pueden mencionarse el saciar las necesidades materiales de ellos. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "El hombre que se esfuerza por saciar las necesidades de su familia se asemeja al hombre que lucha en el sendero de Dios".
Y también dijo: "Aquel que prive a su familia, se encontrará fuera de la Clemencia de Dios".
"El derecho de la mujer por parte del hombre es que la sacie, la vista y no la critique (no considere malos sus actos). Si cumple con estas tres cosas, ¡juro por Dios que le ha dado su derecho!".
El cumplimiento de la obligación moral de cada uno, hombre y mujer, en cuanto al derecho del otro, es una necesidad que esparce la tranquilidad en la atmósfera familiar trayendo consecuencias positivas. Y estas consecuencias los conducirán hacia el esfuerzo por la felicidad de la familia y de los hijos.
La tranquilidad espiritual de la mujer durante el período del embarazo, lactancia y durante la infancia del niño, influye en la estabilidad y tranquilidad espiritual del niño, así como en la continuación de una vida bajo los consejos, orientación y guía (en los programas) que los padres eligieron para él. Así su personalidad adquiere estabilidad y sus pensamientos, sentimientos y comportamiento serán embellecidos y carecerán de defectos.


Cuarto: Abstenerse de crear dificultades y discrepancias.
Las dificultades y discrepancias crean una atmósfera convulsiva y oscura dentro de la familia, la cual amenaza la tranquilidad y la unión de la misma, y muchas veces es posible que llegue al rompimiento de la unión matrimonial y la destrucción de la familia.
Estas dificultades también son factor de preocupación en todos los miembros de la familia, en especial en los niños. Ya que una situación intranquila y convulsiva de cuya aparición son responsables tanto el padre como la madre, creará desorden en la consistencia y equivalencia espiritual del niño en todos los períodos de la vida, desde los primeros meses del embarazo hasta los primeros años después de su nacimiento y el período posterior de éste.
Una atmósfera intranquila creará efectos destructores en la personalidad futura del niño, y "los comportamientos desordenados y las enfermedades espirituales que el niño muestra en la edad de la juventud y afecta el futuro de sus vidas, son los resultados de los actos equivocados de los padres y las madres, tales como las peleas entre la pareja que hacen tensa la atmósfera de la familia y quitan la tranquilidad espiritual del niño".
El erudito psicólogo Gerard Fuyan dice: "La madre que no encuentre su lugar y jerarquía dentro de la familia se asemeja a un ser humano, una madre y esposa, que no puede sentir tranquilidad en el hogar".
El sentimiento de seguridad y tranquilidad es uno de los principales factores para la construcción de la personalidad equivalente y lógica del niño, y este sentimiento desaparecerá en caso de que continúen las diferencias de opiniones y las relaciones confusas. En una situación así, el niño se encuentra perplejo y asombrado, ya que no sabe qué debe hacer. El no tiene fuerza para separarlos ni concluir con su enemistad y riña –en especial cuando ésta es muy fuerte– ni tampoco tiene el poder para ayudar a una de las dos partes que pelean. Además de que cada uno de ellos, el padre o la madre, trata de atraer al niño para demostrarle que es su derecho y acusar a la otra parte de ser el causante de las diferencias y los problemas, y todo esto provoca un mal efecto en los pensamientos y las decisiones del niño.
El Dr. Spak dice: "Las clínicas de los psiquiatras son testigos de miles de estados en los niños que crecen en familias desequilibradas y llenas de discrepancias. Estos niños cuando llegan a la edad adulta entenderán que no son como las demás personas normales. Por ello pierden la confianza en sí mismos y temen crear una relación sentimental sana con otros, y en sus mentes cultivan el significado de que la creación de una familia significa vivir en una casa cuyos integrantes están unos en contra de otros, e intercambian insultos entre sí".
Claro que las diferencias de opiniones y disturbios familiares son distintas en cada familia, y como consecuencia es diferente la manera en que éstas se manifiestan. Algunas veces esta manifestación tiene lugar en forma de malas palabras y rudas, y constantes insultos, y en otras en forma de peleas y diferentes castigos corporales. Como resultado, los niños guardan dentro de sí mismos estos comportamientos que se manifiestan cuando surgen las diferencias de opinión, y los descubren en sus futuros comportamientos. Por ello es que en muchas de las familias vemos que el hijo le falta el respeto a la madre o incluso la golpea, y este mismo método lo utiliza en la edad adulta y con su esposa.
El Islam, con el objeto de prevenir las diferencias y el surgimiento de las confusiones entre el hombre y la mujer, o disminuir su número y sus efectos espirituales y sentimentales, o terminar con ellos, ha utilizado un método avanzado. Ya dijimos que el Islam ha insistido y determinado los derechos y obligaciones de cada uno, hombre y  mujer, para crear una relación afectuosa muy profunda dentro de la familia Más importante aún es que diseñó un programa en el que describió el método para elegir a la pareja, el cuál mencionaremos más adelante.
El Islam se encuentra firme en un método de estímulo para evitar el surgimiento de diferencias, terminar por completo el inicio o dar fin a éstas después de su aparición, y la realización de malos actos que provocan las diferencias o los actos que son causa de la aparición de confusiones y diferencias.
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Los mejores hombres de mi comunidad son aquellos que no son injustos ni desafían con los miembros de su familia, y son buenos y amables con ellos".
El Imam Muhammad Baquir (P) respecto a la tolerancia que debe tenerse ante un irrespetuoso recomendó: "Pagar una mala obra con otra mala obra incrementa las confusiones y las diferencias".
Y también dijo: "El hombre que tolera escuchar malas palabras de su esposa aunque sea en la medida de una palabra, Dios Todopoderoso lo salvará del Fuego del Infierno y hará obligatorio para él el Paraíso".
El Mensajero del Islam (BP) animaba a los hombres a tener paciencia y tolerancia ante el mal carácter de sus esposas de la siguiente forma: "Aquel que muestre paciencia ante el mal carácter de su mujer Dios le dará la misma recompensa que otorgó al Profeta Job (P) por la paciencia que mostró ante las calamidades".
Si el Mensajero del Islam (BP) no hubiese hecho estas recomendaciones, la paciencia ante el mal carácter de la mujer hubiese sido un acto fuera de lo normal. No obstante con estas recomendaciones tal tolerancia por parte de un esposo creyente es un acto bueno sin existir ningún insulto a la jerarquía y grado de esposo. Por ello con consentimiento y satisfacción aguantan con paciencia.
Seguir al Mensajero del Islam (BP) en los métodos de conducta que aplicaba hacia sus esposas termina con muchos disgustos, así también imitar la conducta de los Inmaculados Imames (P).
El Imam Sadiq (P) dijo: "Mi padre tenía una esposa que constantemente molestaba a este honorable. Sin embargo él siempre la perdonaba".
El Mensajero del Islam (BP) en una plática censuró los rudos reproches por parte del hombre hacia su esposa y dijo: "El hombre que abofeteé a su esposa, Dios Todopoderoso le ordena al encargado principal de cuidar el Fuego que le den setenta bofetadas en el Fuego del Infierno".
El Imam Sadiq (P) estimula al hombre y a la mujer para crear compatibilidad y alejarse de las grandes discrepancias de la siguiente forma: "La mejor mujer de entre ustedes es aquella que cuando se enoja o la enojan dice a su esposo: «Me entrego a ti: no me delinearé los ojos hasta que estés complacido conmigo»."
El Imam Baquir (P) dijo: "El yihad (lucha santa) de la mujer es soportar el celo y las molestias del esposo".
El Mensajero del Islam (BP) en una plática negó a la mujer realizar actos que ocasionan discrepancias: "La peor mujer de entre ustedes es aquella que con sus familiares es pasiva y humilde y es altiva (orgullosa) con su esposo. Es la mujer rencorosa que realiza todos los malos actos, que en la ausencia de su esposo se embellece, y cuando está presente se muestre pura y abstinente, que no escucha lo que le dice su esposo y no lo obedece. Cuando su esposo se encuentre a solas con ella, se comporta igual que un potro salvaje y no deja que se le acerque, no acepta disculpa y no perdona sus errores".
El Mensajero del Islam (BP) pidió a la mujer que no solicite a su esposo aquello que lo pone en dificultades y le causa molestias, diciendo: "Cualquier mujer que en el gasto de la casa pida algo que (su marido) no pueda adquirirlo (que le cause dificultad) Dios no aceptará de ella ningún acto bondadoso a menos que se arrepienta y pida a su esposo en la medida de sus posibilidades".
Así también el noble Profeta (BP) dijo que la mujer no debe echar en cara al esposo algún favor realizado. El dijo (BP): "Si la mujer llevase como dote a casa de su esposo todo el oro y la plata del mundo pero un día lo humilla diciendo: «¿Quién eres tú? ¡Todo lo que tenemos es mío!», destruirá todos sus buenos actos aunque sea de las personas más devotas, a menos que se arrepienta y le pida perdón a su esposo".
El Mensajero del Islam (BP) desaprobó a la mujer que se enfrentase a su esposo con palabras venenosas que provocasen su cólera. El dijo (BP): "Dios no acepta ninguno de los buenos actos de la mujer que moleste a su esposo con palabras venenosas a menos que haga algo por complacer a su esposo".
Así también este generoso negó a la mujer y al hombre que se separen, ya que este acto es el inicio del trastorno y rompimiento de las relaciones familiares. El dijo (BPD): "La mujer que se separe de su esposo injustamente, el día de la Resurrección se encontrará en compañía de (los tiranos) Faraón, Haman y Garún en lo más profundo del Fuego del Infierno, a menos que se arrepienta y regrese".
Si se respetan y obedecen en forma completa todas estas recomendaciones podrán hasta cierto punto evitarse las discrepancias y disturbios. Y en caso de que la mujer y el hombre no puedan respetar estas consideraciones, es mejor que los niños no sean testigo de estas tensiones y conflictos, y no escuchen sus peleas, calumnias y acusaciones. Se deberá explicar a los niños que la existencia de discrepancias en la vida es un asunto natural y éstas no causan la pérdida del afecto que sienten el uno hacia el otro. En cualquier forma es necesario para los padres que en el período más corto se esfuercen para terminar por completo con las discrepancias.


Quinto: Evitar el divorcio
El Islam ha prohibido el divorcio y terminar con las relaciones matrimoniales por motivos de la influencia negativa que crea en cada uno: en el hombre, en la mujer, en el niño y en la sociedad.
El divorcio es el manantial de la causa de angustia, y de la preocupación espiritual, afectuosa y del comportamiento del niño. El niño necesita en una misma medida de la amistad y bondad por parte de cada uno de los padres. Pensar sólo en el divorcio y en la separación de los padres produce en lo más interno de su existencia preocupación y ansiedad. Por consiguiente, vivirá constantemente con miedos e intranquilidades, los cuales causarán efectos negativos en la estabilidad de sus sentimientos y en el equilibrio de su personalidad.
El Islam cuenta con un diseño y un programa especial para continuar con las relaciones matrimoniales y la solidificación de éstas, así como para evitar la decisión del divorcio, terminar con la unión del matrimonio y la destrucción de los fundamentos de la familia. Es por ello que en diferentes situaciones ha negado el divorcio. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "El Arcángel Gabriel me recomendó tanto respecto a las mujeres que estuve seguro que no es bueno darles el divorcio a menos que sea por algún pecado malo evidente".
El Imam Sadiq (P) dijo: "De entre todo lo que Dios hizo permitido para el hombre ante Él no existe nada peor que el divorcio, y Dios considera enemigo al hombre que continuamente se divorcio y vuelve a casar".
Así también este generoso Imam dijo: "A Dios Amado y Supremo le agrada la casa en la que se lleva a cabo una boda, y le disgusta la casa en la que se realiza un divorcio. No existe nada más detestable para Dios Exaltado sea que el divorcio".
El Islam ha alentado al hombre y a la mujer para que adopten un plan lógico y en esta forma evitar el divorcio, y los ha invitado para fortalecer las relaciones afectivas y resolver los problemas y dificultades que provocan el divorcio. Es por ello que Dios Todopoderoso ordenó "una vida normal y buena" y dijo: ¡Comportaos con ellas de manera correcta (humana y bondadosa)! Y si (por alguna razón) os desagradan (no decidáis separaros de ellas inmediatamente). Quizás Dios Haya puesto mucho bien en aquello que os disgusta.(S.Corán 4:19).
Y ha enfatizado en la reconciliación y en preservar la unión familiar, diciendo: Si una mujer tiene miedo de la rebeldía y aversión de parte de su marido, no hay problemas en que se reconcilien, ya que la reconciliación es mejor (y es preferible para ambos pasar por alto algunos de sus derechos y llegar a un arreglo que les permita solucionar sus diferencias). (S.Corán 4:128).
Por ello la paz y reconciliación son mejores que la separación, sobre todo considerando que los corazones y sentimientos de los seres humanos en ocasiones y bajo determinadas situaciones varían. El Islam ha enfatizado que se realicen pláticas de reconciliación antes de que la pareja decida en forma definida tomar el divorcio.
            Dios Todopoderoso dice: Si teméis la discordia entre ambos, nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la familia de ella (para que investiguen los asuntos del matrimonio). Si ambos deciden que deben reconciliarse, Dios les ayudará a esto a fin de arreglar (la situación) entre los esposos. Pues en verdad Dios es Sapientísimo, Está bien informado. (S.Corán 4:35)

Si todos los esfuerzos para reconciliar a la pareja fueron inútiles y no terminaron las discrepancias, en este caso el divorcio es el único camino para la felicidad tanto del hombre como de la mujer. Pero este también influirá tanto en el espíritu como en el comportamiento del niño. Por ello el Islam dio una nueva oportunidad al hombre para la reconciliar la vida matrimonial, y es así que mientras la mujer esté en el período de ida' (espera: tres meses después del divorcio) puede regresar con ella sin necesidad de ser pronunciado nuevamente el contrato matrimonial. Así también puede después de terminado el período de ida' regresar con su esposa con la condición de que se realice un nuevo contrato matrimonial, así también previó la reconciliación para después del primer y segundo divorcio.
Por ello cuando fracasan todos los esfuerzos para lograr la reconciliación de la pareja, y el divorcio es definitivo, el padre y la madre deberán tener cuidado de los sentimientos de su hijo y centrar su cariño y amabilidad en él. Es necesario que los dos preparen una situación similar para que el niño tenga fe en el bienestar moral tanto de su padre como de su madre. Ya que el Islam considera prohibido el calumniar, hablar mal a espaldas y difamar a alguien, y con la realización de un método así el niño podrá soportar los daños del divorcio.
Pero en caso de que no hayan seguido un método como el mencionado y cada uno de ellos se esfuerza en difamar al otro ante el niño, en el futuro este niño quizás sea un enfermo que odie la vida y tenga un complejo de inferioridad, influyendo en él la visión que tiene de sus padres. Por ello después de que se entere de los malos comportamientos de sus padres, sentirá al mismo tiempo amor y odio hacia ellos, y en la vida se encontrará constantemente inquieto e intranquilo, incrementando su tristeza cada día más, e influirá en forma negativa en sus futuras relaciones familiares y sociales.













Capítulo segundo:  
Etapa precedente al matrimonio y el embarazo.



El Islam establece una serie de atenciones respecto al cuidado del bienestar corporal y espiritual del niño desde antes de su nacimiento. Prepara un programa para su crecimiento y desarrollo, así como las herramientas que lo protegen de muchos factores de debilidad corporal y espiritual. Esto se inicia con la elección de la pareja y continúa con el primer ambiente en el que niño se desarrolla (matriz de la madre) que juega un papel muy importante y efectivo en el futuro y en la continuación de su vida. Las especialidades de esta etapa podemos condensarlas en los siguientes puntos:

Primero: La etapa precedente al matrimonio.
Los acontecimientos científicos y sociales han comprobado a través de numerosas investigaciones efectos decisivos de la "herencia" y el "ambiente social" en la formación y desarrollo del niño e influyen en todas las perspectivas corporales y espirituales de éste.
Numerosas cualidades del padre, de la madre y de sus ancestros son transmitidas a los hijos; cualidades como: "inteligencia", "mal comportamiento", "personalidad indefinida", "inestabilidad de intelecto", "naturaleza disciplinada", "indulgencia", "flexibilidad". Podemos considerar que los progenitores y los antepasados pueden ser los intermediarios favorables para esta transmisión o bien que en los hijos existe la capacidad hacia estas cualidades.
Debemos agregar aquí las influencias de las costumbres y creencias (de los padres, madres, antecesores) sobre los hijos como resultado de la repetición de los actos. Por ello el Islam ha puesto énfasis en la elección del matrimonio, o sea elegir una pareja de una familia que se desenvuelva en una atmósfera pura y digna.

1. La elección de la esposa.
El Islam en sus enseñanzas destaca dos puntos en cuanto a la elección de la pareja: "el efecto de la herencia" que la mujer lo llevaba en sí desde que vino al mundo, y "el efecto de la sociedad" en la que ella vivió y de la cual recibió influencias que moldearon su procedimiento y temperamento. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "El mundo está lleno de mercancía y la mejor mercancía es una mujer pura y digna".
Así también este noble dijo: "Elige como esposa a la mujer que tenga dignidad (que proceda de una familia honorable), ya que el linaje y la raza es una intriga".
Las características de los padres así como de los antecesores de la mujer es posible que sean transmitidas a los hijos por medio de los genes.
El Mensajero del Islam (BP) acentuó elegir a la esposa de una familia honorable, ya que la herencia influye en la edificación de la personalidad de la mujer y del niño que traerá al mundo, y el método del noble Mensajero (BP) se fundaba en estas mismas bases. Este generoso eligió a Jadiya como esposa, mujer digna y honorable de quien nació la Señora entre las señoras del mundo, o sea Fátima Zahra (P).
Los Inmaculados de Ahlul Bayt (P) siguieron también el mismo método del Mensajero del Islam (BP), y eligieron a sus esposas de familias honorables.
El Islam subraya que se elija a la mujer procedente de una familia pura y digna, pues de ella la mujer hereda pureza y un buen comportamiento. A la vez, recomienda que se evite tomar a aquella que procede de una familia indigna. Por ello el Mensajero del Islam (BP) desaconsejó casarse con una mujer bella que creció en una familia indigna, diciendo: "Eviten las hierbas que crecieron en los basureros". Le preguntaron al Profeta: "¡Oh, Enviado de Dios! ¿Qué significa las hierbas que crecieron en los basureros?" Dijo: "La mujer bella que nació en una familia mala y ruin".
Las narraciones enfatizan respecto a la persona que tiene religión como norma y criterio para elegir a la pareja. El Mensajero del Islam (BP) alentaba a los jóvenes a casarse con mujeres creyentes. Cuando un hombre con el propósito de que este generoso lo aconsejase en el asunto del matrimonio, se presentó ante él, el noble Mensajero (BP) le dijo: "Es mejor que te cases con una mujer que tenga religión para que vivas con desahogo".
El Imam Sadiq (P) en una plática consideró a la religión superior a la belleza, diciendo: "En caso de que un hombre se case con una mujer por su riqueza o belleza, llegará a obtenerlas. Pero si se casa con ella considerando la religiosidad de la mujer, Dios Todopoderoso le dará tanto la belleza como la riqueza".
Si la mujer nació en una familia digna, y constantemente se adorna con las cualidades de la creencia y religiosidad, sin duda su método de educar tendrá éxito y la educación de los hijos por medio de ella armonizará con los fundamentos y reglas que impuso en el campo de los asuntos educativos. Así también en el método educacional que la mujer y el hombre acordaron, no se verá ningún defecto ni contradicción, y la mujer (madre) estará deseosa de obtener éxito en los asuntos educacionales considerándolos como una obligación religiosa con prioridad. Una obligación como ésta la frenará de realizar cualquier acto negativo que influya en el desarrollo sentimental y espiritual de los hijos.

2. Elección del esposo.
El padre representa un papel muy importante en la educación de los hijos y la creación de una preparación espiritual en ellos. Por ello el Islam en las primeras etapas para elegir al padre (esposo) ha recomendado que se basen en las normas islámicas en las que deberá tomarse en cuenta la herencia y la sociedad en la que se desarrolló así como las cualidades eminentes y dignas que tiene. Pues el padre es la horma que los hijos seguirán y tanto su moral como sus características serán reflejadas en ellos.
Además la mujer (madre) durante el período que convivirá con el marido, adoptará algunas de sus cualidades y caracteres, los cuáles influirán en ella. Por ello el Islam al tiempo que enfatiza que la mujer sea creyente y tenga una religión, ha recomendado también la religiosidad y abstinencia del esposo. En una narración encontramos que un hombre fue a visitar el Imam Hasan Muytaba (P) y le dijo: "¡Oh, hijo del Mensajero del Islam (BP)! Quiero dar en matrimonio a mi hija. ¿A quién es mejor dársela?" Este generoso respondió: "A alguien que tenga religión y sea virtuoso –y continuó mencionando la razón y dijo– Si un hombre así quiere a tu hija, la respetará y honrará, y si no la quiere, su religiosidad y virtuosidad le impedirán oprimirla (y maltratarla)".
En otro de sus dichos este generoso Mensajero (BP) recomendó que realicen el contrato matrimonial con aquellos que sean de su mismo nivel: "Dad esposa a vuestros iguales y tomad esposas de ellos".
Así también este noble Profeta (BP) presentó a los creyentes en un mismo nivel y dijo: "Algunos de los creyentes se encuentran al mismo nivel que otros".
Y también este generoso respecto al casamiento de Yuwaiber y Zulfa que mencionaremos más adelante, presentó al creyente al mismo nivel que el creyente, y al musulmán al mismo nivel que el musulmán. Por lo tanto "al mismo nivel" significa aquel que pertenece a una raza honorable, religiosa y que posee cualidades humanas elevadas.
El Imam Sadiq (P) prohibió dar a la hija en matrimonio a un hombre enfermo espiritualmente (que duda de Dios) y dijo: "Tomen mujeres de los dudosos pero no den mujeres a los dudosos, ya que las creencias y moral del hombre influyen sobre su esposa, y el esposo anima a la mujer a aceptar su religión".
El Islam ha considerado a la religiosidad como el criterio para elegir al esposo. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Cuando un hombre venga a pedir la mano de vuestra hija, si estáis de acuerdo con su religión y carácter, dadla en matrimonio".
El Islam, como es conocido, prohibió el matrimonio entre una mujer musulmana y un hombre que no lo es. Esta prohibición tiene el objeto de mantener el bienestar de los hijos y de la familia en cuanto a las creencias, comportamiento y efectos espirituales y psíquicas, ya que la mujer (madre) y los hijos son influidos por la forma de pensar y el método de conducta del esposo (padre).
En efecto, el Islam ha prohibido el matrimonio de una mujer creyente con un hombre incrédulo y desviado de lo que dicta el Islam, con el propósito de mantener la salud mental de la familia y de los hijos, y evitar una separación de espíritu y conducta. El Imam Sadiq (P) vedó el matrimonio de una mujer con un hombre que ingiera bebidas alcohólicas diciendo: "Aquel que de a su hija como esposa a un hombre bebedor, sin duda ha cortado las relaciones".
La forma de comportarse de un hombre corrupto influye negativamente en la salud de la conducta de los niños, ya que su comportamiento se reflejará en ellos y un hombre como éste no realizará esfuerzo alguno por educar a sus hijos. Además tendrá grandes problemas y disturbios con su esposa que serán la causa del incremento de intranquilidad dentro del ambiente familiar. Como consecuencia de esa conducta, su vida matrimonial carecerá de la estabilidad, tranquilidad y seguridad que los hijos necesitan para el desarrollo corporal, espiritual y sentimental.
La costumbre del Mensajero del Islam (BP) y de su Inmaculada familia estaba basada sobre los fundamentos de la elección de una pareja (para sus hijos e hijas) que tuviese el mismo nivel de creencias que ellos. Y fue esta la causa de que el generoso Mensajero (BP) no dio en matrimonio a su hija Fátima Zahra (P) a ninguno de sus grandes compañeros (adinerados), y como contestación a sus peticiones les decía que ella esperaba la orden divina a este respecto. Finalmente por orden de Dios Todopoderoso Fátima (P) contrajo nupcias con 'Alí (P).
Así también este noble Profeta (BP) alentó a una de las conocidas mujeres musulmanas llamada Zulfa hija de Ibn Labid uno de los hombres opulentos, con personalidad e influyente de la Ciudad de Medina que contrajese matrimonio con Yuwaiber el indigente –que fuera de su religiosidad y virtudes no tenía dinero ni belleza–. Zulfa era una muchacha muy hermosa, con gran personalidad, inteligente y creyente. Cuando se enteró de lo que el generoso Profeta (BP) había ordenado sin ninguna duda ni inseguridad dijo: "Lo que mande el Mensajero del Islam (BP)".

3. Enamorarse antes del embarazo y de la formación del hijo.
El Islam, después del acto de elección de la pareja y basándose en sus valiosas normas, adelanta paso a paso con el niño y en cada paso que da en el camino de la creación y el desarrollo de éste, impone leyes y reglas que concuerdan con las realidades y con el propósito del desarrollo saludable del niño, y tanto el hombre como la mujer (los padres) deberán actuar basándose en estos. Dios Altísimo dice: "Y entre Sus señales está el haberos creado cónyuges de vuestra especie para que encontréis en ellos la tranquilidad, y Él puso entre vosotros amor y compasión…" (S.Corán 30:21).
Dios Todopoderoso colocó afecto entre el hombre y la mujer, apego de amor y cariño, e intercambio de valiosos sentimientos y pasiones, y para perpetuar este afecto el Islam invita a la pareja a que se una a través de los valores y las normas que los métodos divinos determinaron en la vida.
Para el primer paso de este afecto y unión entre el hombre y la mujer, el Islam ordena la realización de determinadas acciones religiosas con el fin de que la atracción entre ellos no se limite solo a lo físico y corporal. El primer acto que se menciona es la realización de dos ciclos de oración meritorios para cada uno de ello, luego agradecer a Dios y enviar saludos al Mensajero del Islam (BP) y a su Inmaculada familia Ahlul Bayt (P), y después pronunciar la siguiente súplica para que continúe su amor y afecto:
"¡Dios mío! Dame como sustento la amistad, adaptación y conformidad de él (o ella), y haz que esté satisfecho(a) de su conducta. Únenos en la mejor forma y Danos un fácil enlace. Ciertamente a Ti te agrada lo permitido y te desagrada lo prohibido".
Obligarse a este acto en el primer encuentro que tienen, crea una atmósfera de seguridad, estabilidad y tranquilidad, y no queda lugar para ninguna angustia. Como consecuencia la primera noche después de la boda será una noche de intimidad, amor, amistad y amabilidad.
El segundo paso, que es la fase de las relaciones, continúa también con súplicas y es preferible que el hombre (esposo) pronuncie esta súplica:
"¡Dios mío! Agrácianos con un hijo y Haz que sea virtuoso e inteligente, que su creación no tenga defecto alguno, y que sea de los que entrarán en el Paraíso".
La mejor súplica cuando se inicia la relación es la honorable "Bismil.lahi Ar Rahman Ar Rahim" (en el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso).


Segundo: La etapa del embarazo.
1. El origen del embrión
Con el propósito de que el embrión cuente con salud corporal y espiritual, el Islam impuso un programa fácil que no crea ninguna obligación ni dificultad.
El Mensajero del Islam (BP) prohibió que la mujer en la primera semana después del matrimonio comiese productos lácteos, vinagre, cilantro y manzana agria, ya que estos alimentos influyen en el retrazo del embarazo, producen nerviosismo y hacen difícil el parto, así también provoca la aparición de algunas afecciones que producen un efecto negativo en el embrión y el niño.
Asimismo, el Mensajero del Islam (BP) y los Inmaculados de Ahlul Bayt (P) recomendaron abstenerse de las relaciones en algunas ocasiones determinadas. Aunque estas recomendaciones no llegan a ser prohibidas, pero en ellas existe gran abominación, ya que provocan efectos negativos en la salud corporal y espiritual del embrión. No obstante este generoso animaba a la gente a tener relaciones fuera de estos momentos. Algunas de estas ocasiones abominables son:
·        desde el amanecer hasta la salida del sol,
·        desde la puesta del sol hasta que desaparece el color rojizo del cielo después de haber bajado el sol,
·        inmediatamente después del medio día,
·        durante un eclipse lunar o solar,
·        cuando soplan vientos negros, rojos y amarillos, cuando comienza a temblar.
Algunas de estas ocasiones hacen efecto en los sentimientos del niño; en especial en los momentos que se siente temor ya que el niño crecerá siendo inquieto, miedoso e indeciso. Otras ocasiones provocan en el niño una tendencia a la lepra, idiotez y locura.
El Islam ha recomendado, en todos los momentos y antes de que el hombre y la mujer sostengan una relación, recordar a Dios y pronunciar el "Bismil.lah…", además ha recomendado la utilización de métodos que profundicen su amor y afecto, y relaciones santas tales como: besar, abrazar, pronunciar palabras delicadas y dulces.
2. El primer lugar del niño
La matriz es el primer lugar en donde se desarrolla el ser humano. Este lugar provoca sus efectos positivos y negativos sobre el embrión. Ya que el crecimiento y los movimientos del feto se realizan dentro de la matriz de la madre, y el feto es considerado parte de la existencia de la madre, siendo esta la causa por la que todas las condiciones de vida de la madre se reflejan en el feto. Las investigaciones científicas han comprobado la influencia de la madre sobre el crecimiento corporal y espiritual del feto. Por ello la intranquilidad, tristeza, temor y demás cualidades de la madre influyen en la creación del desorden sentimental y de conducta del niño. En conclusión en el feto influyen las especialidades espirituales y cualquier factor positivo o negativo que durante el período del embarazo haya sufrido la madre.
"Es posible que la nerviosidad de la madre antes del nacimiento del niño dañe las fuerzas vitales de éste al grado que lo convierta en un ser extremadamente nervioso. Con esto podemos entender hasta que medida es necesario que la madre durante el período del embarazo se encuentre lejos de pensamientos tristes, aflicciones y dificultades, y se mantenga entusiasta y tranquila".
Los meses del embarazo influirán positiva o negativamente en la estabilidad sentimental del niño, y antes de que los sabios en psicología de nuestra época llegasen a descubrir esta verdad, el Islam había enfatizado en ella. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Miserable y desdichado es aquel que en el seno de su madre fue infeliz, y dichoso y próspero es aquel que en el seno de su madre fue feliz".
El significado de "felicidad" e "infelicidad" en el seno de la madre es esa misma influencia que recibe el feto, sea de la salud o carencia tanto espiritual como corporal de la madre, de lo cual surge la capacidad de crueldad (infelicidad) o felicidad. Algunas de las enfermedades corporales de la madre hacen efecto en el niño, y es posible que el niño al nacer se vea afectado por ellas y las lleve consigo hasta la vejez. En este caso puede decirse que estas enfermedades serán el origen de su infelicidad. También puede ser que no se contagie y viva saludable durante toda su vida.
Con el estado espiritual y sentimental ocurre lo mismo. Nerviosidad o seguridad, tranquilidad o intranquilidad, temor o valentía y otros estados, influyen en el feto y lo acompañarán siempre. Esto marca la necesidad de crear un ambiente social propicio y digno para salvar al feto de las influencias anteriores, o de lo contrario se verá alejado y privado de la salud espiritual y corporal.
Lo que veremos a continuación son las sutilezas propuestas por el Islam con la intención de alejar al feto de las influencias negativas para su desarrollo corporal y espiritual.
A.    Poner atención en la alimentación de la madre.
Una de las realidades comprobadas es que la salud corporal del feto tiene una relación directa con la salud de la madre, y el alimento es uno de los factores que influyen en la salud de la madre. Hoy día vemos como la carestía y mala nutrición en algunos países tales como Etiopía, Somalia, Ruanda y otros, hacen un efecto manifiesto sobre la amenaza de salud hacia los niños. Las razones de la debilidad física y muchas de las enfermedades corporales y defectos de nacimiento en estos países tienen que ver con el hambre y la mala nutrición. Y lo contrario a este asunto es también posible.
Es por ello que Mensajero del Islam (BP) y los Inmaculados Imames de Ahlul Bayt (P) pusieron especial atención en la alimentación de la mujer embarazada en especial al alimento que influye en las cualidades espirituales y psicológicas del niño:
– El membrillo:
El Mensajero del Islam (BP) respecto al membrillo dijo: "Comed membrillo que esta fruta da luz a la vista y hace crecer el amor y afecto en el corazón. Dad a vuestras mujeres embarazadas membrillo que embellecerá a vuestros hijos".
– El incienso:
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "A vuestras mujeres embarazadas dadles incienso, que incrementa el intelecto del niño".
El Imam Musa Ar Rida (P) dijo: "A vuestra mujeres dadles incienso que en caso de que el feto sea niño será puro de corazón, sabio y valiente. Y en caso de que sea niña tendrá buena cara y carácter, grandes caderas y será querida por su esposo".
        El dátil:
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "En el último mes del embarazo dadle de comer dátiles a vuestra mujer que su hijo será paciente y puro".
Los Inmaculados de la familia del Profeta (BP) dieron una lista completa de los diversos alimentos benéficos para la salud corporal, que se encuentra en el libro "Al Kafi" y "Makarim al Ajlaq" en la parte de "comidas y bebidas", tales como: la granada, el higo, las uvas, las pasas, los granos, betabel y otras frutas. Así también la carne, trigo cocido con carne y las verduras. Por otro lado, vedaron utilizar alimentos que perjudiquen la salud tanto espiritual como corporal, tales como: carne de animal muerto (no sacrificado), sangre, carne de puerco, bebidas alcohólicas y cualquier alimento o bebida prohibida que se encuentre en el Sagrado Corán y en la honorable costumbre del Profeta (BP).

B.     Poner atención a la salud espiritual de la mujer embarazada.
Tener una casa grande:
El Imam Sadiq (P) dijo: "Una de las felicidades del hombre es que tenga una casa grande y amplia".
También este mismo Imam dijo: "Tener una casa amplia provoca tranquilidad y calma en el creyente".
Una de las realidades comprobadas hoy día son los efectos de felicidad que producen en el hombre el tener una casa amplia, mientras que el Islam desde hace más de mil cuatrocientos años enfatizó en este asunto. En caso de que la sociedad sea islámica, el Islam fundamenta y programa un método de vida que juega un papel determinante en la "unión de la sociedad", para llegar a este propósito (o sea tener una casa grade) y otras necesidades de la gente.
Claro está en caso de que el esposo no cuente con las posibilidades para comprar o rentar una casa grande existe esta posibilidad de que asegure a su esposa que trabajando y esforzándose más llegará a tenerla, y con ello cree esperanzas en ella. O el que la anime a tener paciencia y soportar las dificultades de la indigencia y llegar a obtener la recompensa y caridad que Dios prometió, comportamiento que le dará a ella –a pesar de que la casa sea pequeña– tranquilidad y seguridad.

Preparar los accesorios necesarios para vivir:
'Abdul.lah Ibn 'Ata' dijo: "Fui a visitar al Imam Baquir (P). En casa de este generoso ví almohadas, cojines, una alfombra de pleitas y otros accesorios para su comodidad. Pregunté: "¿Qué es todo esto?" Dijo: "Son accesorios y bienes de mi señora".
Los accesorios que normalmente la señora de la casa necesita tales como cojines, almohadas, alfombras de lana con diferentes colores, bellos vestidos y otras cosas que provocan su tranquilidad y felicidad, deberán ser preparados por el hombre en la medida de sus posibilidades. En caso de que el esposo no cuente con las posibilidades monetarias para preparar todo esto o al menos una parte de ellos, el hombre deberá alegrar y persuadir a la mujer con los favores que Dios prometió para ella en la otra vida. Además de que puede plantar en el corazón y el alma de ella la semilla de la esperanza y el deseo respecto a que la situación se mejorará y que en un futuro preparará las necesidades.
Buen comportamiento hacia la mujer:
El buen comportamiento hacia la mujer en especial la mujer embarazada creará una vida acompañada de felicidad, llena de satisfacción y complacencia, seguridad y tranquilidad, que no dará cabida a la inquietud ni la preocupación en su corazón.
El Imam Sayyad (P) dijo: “En cuanto al derecho de la esposa,  consiste en que sepas que Dios la hizo para tu sosiego, tu reposo, tu intimidad y tu protección. Entonces, cada uno de vosotros debe alabar a Dios por su cónyuge sabiendo que es una misericordia Suya. Es un deber hacer el  bien al cónyuge, que es una gracia de Dios. Debes respetarla y ser benévolo con ella... Ella tiene derecho a la  misericordia y a la intimidad, siendo lugar de tranquilidad para satisfacer el placer que debe ser satisfecho lo cual no puede ser evitado, y  esto es algo importante.”

El buen comportamiento hacia la mujer con un buen proceder, moderado, hablarle con buenas palabras, respetarla y darle un puesto adecuado a ella, y aceptarla como la socia de su vida, se encuentra dentro de la preparación material y espiritual. Así también el esposo debe ver a la mujer al igual que lo hace el Islam y hasta donde le sea posible hacer del ambiente del hogar un ambiente lleno de felicidad, amor y perdón. Debe contentar el corazón de la mujer así como guardar sus secretos.
Estos asuntos y otros parecidos son parte de las enseñanzas del Islam y de los asuntos que esta religión enfatizó respetar. Además, el esposo deberá ayudar a la mujer en algunas labores del hogar que ella no puede realizar sola, y llegar a un acuerdo para resolver los problemas en tal forma que no la irrite. Deberá evitar aquello que provoca un golpe espiritual en ella tal y como mostrarse celoso sin razón, tener arrebatos de ira, violencia, enojo o no darle sus derechos.







Capítulo tercero:  
Etapa posterior al parto y la lactancia.

Esta etapa, que se presenta inmediatamente después del embarazo, es el primer "ambiente social" que contiene al niño. En esta etapa las bases de la formación corporal, intelectual y social del niño toman forma y provocan en su futuro un efecto decisivo tanto en la nivelación espiritual como en el desarrollo sentimental de éste. El método islámico (la enseñanza y educación) en esta etapa presta especial atención hacia el niño, que se presenta en los siguientes pasos:

1. Las costumbres después del nacimiento
Las costumbres después del nacimiento del niño se realizan durante los primeros siete días después de su nacimiento, con el propósito de cuidar de la salud corporal y espiritual de éste. Lo primero que los padres deben hacer, es pronunciar el nombre de Dios en el oído del bebé. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Aquel que es agraciado con un hijo deberá pronunciar en el oído derecho del niño el Adhan o llamado a la oración y en el oído izquierdo el Iqamah. Este acto lo protegerá de las tentaciones del maldito Demonio".
Por la importancia que tiene pronunciar en los oídos del niño el Adhan y Iqamah, el Mensajero del Islam (BP), además de otras muchas recomendaciones que hizo a 'Alí (P), acentuó también en este asunto: "¡Oh, 'Alí! Si eres agraciado con un hijo o una hija, en su oído derecho pronuncia el Adhan y en el izquierdo el Iqamah. Así el Demonio nunca podrá dañarlo".
Proteger al niño del Demonio, significa protegerlo del descarrío a través del fortalecimiento de sus decisiones. Si bien los sabios en psicología y educación no han mencionado este tipo de recomendaciones, pero éstas son realidades comprobadas repetidamente por aquellos que utilizaron este método de educación –tomando en cuenta otras recomendaciones– durante todo el período de la niñez.
Es preferible poner al niño el mejor nombre y no existe mejor nombre que "Muhammad" que es el nombre del Mensajero de Dios (BP).
El Imam Sadiq (P) dijo: "En caso de que nazca de entre nosotros (los Imames) un hijo varón, durante la primer semana lo llamamos Muhammad, después si queramos, cambiamos su nombre o le dejamos ese nombre".
El noble Profeta (BP) en una plática hizo hincapié en el nombre que se elige para los hijos y dijo: "Aquel que tenga cuatro hijos varones y no ponga mi nombre a ninguno de ellos ha sido cruel hacia mi".
Los Imames (P) alentaban a los musulmanes a nombrar a sus hijos e hijas con los siguientes nombres: Abdu Ar Rahman que significa Siervo del Clemente y demás nombres que muestran sumisión y cualidades divinas; Muhammad, Ahmad, 'Alí, Hasan, Husaîn, Ya'far, Tâlib y Fátima.
Por otra parte recomendaban evitar los siguientes nombres: Hakam, Hakim, Jalid, Malik y Hariz.
Un nombre bello y bueno dado al niño evita que los demás se burlen de él. Por consiguiente el niño no siente falta ni deficiencia alguna. No obstante, este sentimiento puede encontrarse en los nombres feos.
Otra de las costumbres después del nacimiento es el aqiqah o sea sacrificar a un cordero y cortar el cabello del niño por esta causa. Las palabras del Imam Sadiq (P) son testigo de esta costumbre: "Realiza el aqiqah para el niño el séptimo día después de su nacimiento. Corta su cabello, pésalo y en esa misma medida da plata como limosna (sadiqah)".
El aqiqah, que se considera como una limosna, inmuniza al niño de las calamidades y daños. Tal vez este acto haga un efecto positivo en la naturaleza del niño cuando crezca y entienda hasta que medida sus padres le pusieron atención. Por otra parte quedará un buen recuerdo en las mentes de aquellos que participaron en la fiesta del aqiqah del niño y se satisficieron con la carne del animal sacrificado.
Otra costumbre después del nacimiento es realizar la circuncisión en los niños. El Imam Sadiq (P) dijo: "Haz la circuncisión a tu hijo durante la primera semana después de su nacimiento, que esto es más limpio para él y más benéfico para el crecimiento de su carne".


2. Insistencia en la leche materna.
Durante los primeros meses después del nacimiento del niño la leche materna es la fuente más completa, importante e insustituible de su alimentación. Entre todas las leches la mejor es la materna. Además, el acto de amamantar influye en la perspectiva sentimental del niño. La madre, por el instinto maternal que Dios Todopoderoso depositó en la mujer, es la persona idónea para transmitir cariño, amabilidad y calor sentimental al niño, ya que desde los primeros días del amamantamiento da forma a las bases de la comprensión y de los sentimientos del niño.
Las relaciones sentimentales entre la madre y el niño se fortalecen a través de la lactancia. Así, el niño se ve menos atacado de crisis sentimentales y continúa tranquilamente su crecimiento.
Las narraciones y recomendaciones de los Inmaculados Imames (P) han enfatizado en la importancia de la leche materna.
El Imam 'Alí (P) dijo: "Ninguna leche para la crianza del niño es más bendita que la leche materna".
La leche materna, desde la perspectiva científica, es el mejor alimento para el niño. Además de que el niño cuando está mamando percibe un sentimiento de seguridad y tranquilidad.
En algunas situaciones excepcionales que la madre no puede amamantar al niño, ya sea por tener poca leche, por enfermedad o porque la madre haya muerto o se haya divorciado, los Inmaculados Imames (P) enfatizaron en elegir a una ama de leche apropiada con singularidades especiales.
El Imam 'Alí (P) dijo: "Tened cuidado en quién amamanta a vuestro hijo, ya que el niño crecerá por medio de esa leche".
Por lo tanto la leche y la nodriza, tanto desde el punto de vista corporal como espiritual, influyen en el niño y las experiencias comprobaron la veracidad de las enseñanzas de los Inmaculados Imames (P) a este respecto.
Los Inmaculados Imames (P) mencionaron las especialidades y cualidades que deben tener el ama de leche elegida.
El Imam Baqir (P) dijo: "Para tu hijo encuentra una bella nodriza, y abstente de contratar a una fea, pues la leche en ocasiones provoca enemistad".
Este mismo Imam dijo: "Recurrid a las nodrizas buenas y puras ya que la leche ocasiona enemistad".
Los Inmaculados Imames (P) desaconsejaron emplear a algunas nodrizas. El Imam Sadiq (P) vedó que se contrataran amas de leche zoroástricas. 'Abdul.lah Ibn Hilal dijo haber preguntado al Imam Sadiq (P) respecto a contratar a una nodriza de los zoroastrianos. Dijo: "No es conveniente. Sin embargo no hay problema si contratáis a una mujer de Ahl Kitab (judíos y cristianos)".
Claro está este Imam puso como condición para contratar a una nodriza de las mujeres de Ahl Kitab, que durante el periodo de amamantar al niño debían abstenerse de ingerir alcohol y dijo: "Cuando amamantan a vuestro hijo prohibidles que ingieran bebidas alcohólicas",
'Alí Ibn Ya'far también dijo haber preguntado al Imam Kazim (P): "¿Acaso es conveniente que una familia musulmana tome como nodriza a las mujeres judías o cristianas que ingieren alcohol?"
Respondió: "Mientras dure el contrato de nodriza con vosotros, prohibidles que ingieran bebidas alcohólicas".
El Imam Sadiq (P) vedó contratar a nodrizas prostitutas y a mujeres que tengan leche como resultado de una fornicación y dijo: "No contratéis a esta mujer ni a su hija como nodriza".
El Imam Baquir (P) dijo: "La leche de una mujer judía, cristiana y zoroastra son ante mí mejores que la leche producto de una fornicación".
La sabiduría de la prohibición se encuentra oculta en los efectos que provoca la leche sobre la naturaleza del infante; ya que la mujer fornicadora está siempre, desde el primer día en que fue concebido el embrión, en un estado de turbación, preocupación espiritual y conciente respecto al pecado que ha realizado. Y continúa en este estado durante todo el período del embarazo hasta el momento del nacimiento. Esta turbación y preocupación se reflejará en el balance espiritual del niño.
El Mensajero del Islam (BP) prohibió que mujeres fornicadoras o locas fueran contratadas como nodrizas y dijo: "Evitad que vuestros hijos sean amamantados por mujeres fornicadoras y locas, ya que la leche hace efecto".
Y también dijo: "No contratéis como ama de leche a mujeres cortas de inteligencia, pues el hijo crece por medio de esa leche".
El Imam Baquir (P) dijo: "El Imam 'Alí (P) siempre decía: "No toméis como amas de leche a las mujeres de corta inteligencia, pues la leche domina la naturaleza del infante".
Los médicos enfatizan que la madre deberá estar en completa tranquilidad al amamantar al niño, deberá tocar y acariciar la cara del niño con delicadeza y evitar voltearlo hacia el pecho y obligarlo a mamar ya que esto hará que el niño se sienta perplejo y turbado.
Los Inmaculados Imames (P) presentaron un programa de la forma de amamantar y su duración. Este programa consta en el amamantamiento a través de los dos pechos y durante veintiún meses. El Imam Sadiq (P) dijo a Umm Ishaq madre de Sulaiman: "¡Oh, Umm Ishaq! No amamantes al niño sólo de un pecho, sino de los dos, pues uno es comida para él y el otro agua y bebida".
Así también este noble Imam dijo: "El período de la lactancia es de veintiún meses, y menos de este tiempo es una injusticia hacia el niño".
El período de amamantamiento influye positivamente sobre el estado espiritual y sentimental del niño. Este período es considerado uno de los más importantes en la construcción sentimental del niño, ya que la madre lo sienta sobre su regazo y lo oprime en su pecho y es así como constantemente le transmite su amor y amabilidad mientras que el niño siente el calor del cariño.
A este respecto la Dra. Louisa Cablán, experta en psicología, dice: "El niño que durante los dos primeros años de su vida tiene las bendiciones de sentir el cariño de la madre que aumenta diariamente, se siente seguro y normalmente no siente temor, preocupación ni aprehensión, y cuando llegue a cumplir 3 o 4 años se comportará en forma normal. El niño que siente tranquilidad adquirirá seguridad en sí mismo y fácilmente podrá relacionarse con las demás personas y tener amistad con los niños de su misma edad".
En esta etapa es necesario cantarle al niño canciones de cuna ya que en el futuro influirán en el desarrollo de su habla e inteligencia. Fátima Zahra (P) le cantaba al Imam Hasan (P) la siguiente canción de cuna: "¡Oh, Hasan! Sé igual que tu padre 'Alí, compórtate con justicia, adora a Dios Generoso y no hagas amistad con el enemigo rencoroso".
Y para el Imam Husain (P) le cantaba lo siguiente: "Tú te pareces más a mi padre (el Mensajero del Islam -BP-) que a tu padre 'Alí el Comandante de los Creyentes".
Los Inmaculados Imames (P), como se ha informado, enfatizaron en crear una relación amistosa y afectuosa entre los padres y alejarse de los problemas que influyen en la salud espiritual de los dos, en especial de la madre, ya que las reacciones turbias así como las preocupaciones espirituales durante el período de lactancia repercutirán en el niño.
Así también en esta etapa los Inmaculados Imames (P) recomendaron que se preste importancia a la alimentación de la madre, ya que la alimentación es considerada la fuente principal de producción de la leche desde la perspectiva de su calidad y medida. Y enfatizaron incluir dátil dentro del programa de alimentación de la madre, por el efecto que provoca éste sobre el lactante.
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Lo primero que debe comer la mujer después de haber dado a luz es un dátil fresco". Preguntaron; "¡Oh, Mensajero del Islam! ¿Qué debemos hacer en caso de que no sea época del dátil fresco?" "Deberá darle siete dátiles de Medina. En caso de que no lo haya deberá darle siete dátiles de la Ciudad de Hatan".
El Imam Sadiq (P) recomendó comer un tipo de los dátiles llamado berní y dijo: "Dad a vuestras mujeres dátiles berní después de haber dado a luz, que vuestros hijos se volverán pacientes".
Este mismo Imam en otra narración dijo: "Dad de comer a vuestras mujeres dátiles berní para que vuestros hijos se pongan bellos".
Los Inmaculados Imames (P) nos dejaron una lista de las comidas importantes para el desarrollo y la salud corporal.
El pan de cebada previene el contagio de enfermedades; la harina de trigo incrementa la carne del cuerpo, fortalece los huesos y facilita la digestión; la harina de lentejas baja la presión y disminuye la temperatura del cuerpo; las carnes en especial la del francolín apacigua el enojo; trigo cocido con carne da al cuerpo regocijo y frescura; las aceitunas expulsan los aires del cuerpo; las uvas apaciguan el enojo y el membrillo fortalece el corazón; la lechuga limpia la sangre. Así también enfatizaron en ingerir miel, huevos, leche y demás frutas. Los beneficios de estos alimentos ingeridos por la madre son transmitidos al niño a través de la leche materna.
En conclusión es necesario poner atención en la leche de la madre para alimentar a los lactantes y en caso de que exista algún impedimento es mejor contratar a una nodriza creyente y saludable y que no padezca ninguna enfermedad corporal ni espiritual. En caso de que no sea posible, deberá contratarse a una nodriza, aunque no sea musulmana, con la condición de prohibirle ingerir bebidas alcohólicas y cualquier otra cosa que sea perjudicial para el niño.
Poner seria atención en la salud corporal y espiritual de la madre y proveer los alimentos necesarios para la producción de una leche pura y colmada de vitaminas y efectos positivos que influirán en la salud corporal y espiritual del niño.





Capítulo cuarto:  La etapa de la infancia.

Con la terminación de la etapa de la lactancia, se inicia la etapa de la infancia, la cual continúa hasta que el niño cumple seis o siente años de edad. Esta etapa es considerada una de las más importantes para la educación del lenguaje, el intelecto y la sociabilidad del niño. En esta etapa toma forma la construcción espiritual fundamentada en las bases de la salud espiritual y moral del niño. Esta etapa exige una atención especial por parte de los padres. Deben educar a sus hijos creando en ellos las bases necesarias para transformarlos en elementos activos dentro del ambiente social.
Los títulos educacionales de la segunda etapa, se evidencian con el método educativo que mencionamos a continuación:

Primero: Enseñar al niño a conocer a Dios.
El niño al nacer en forma natural e innata cree en Dios. Cuando inicia sus preguntas respecto a su creación, a la de sus padres y a las cosas del mundo que lo rodean, es cuando su intelecto limitado se prepara para aceptar los pensamientos de Dios y su Creador. Los sabios religiosos y psicólogos dicen: "Los padres tienen la obligación de responder a las preguntas que el niño realiza respecto a Dios y el Creador del Universo –en la medida del entendimiento limitado de éste–, y deben aprovechar ese momento para plantar en su corazón las semillas de la fe".
"La fe en Dios es uno de los valores más valiosos que deberá plantarse en el corazón del niño para que de frutos… Esta fe en el futuro le otorgará esperanzas para vivir y confianza en Dios, creándose en él una barrera religiosa que evitará que realice pecados".
Es mejor que la enseñanza y educación en esta etapa se realicen sin prisa y siguiendo un método constante y conveniente con el desarrollo intelectual y la medida de madurez de su lengua.
El Imam Baquir (P) presenta a esta constancia y persistencia en la enseñanza de la siguiente forma: "Cuando un niño llega a la edad de los 3 años se le enseña que diga siete veces La il.lah ila al.lah (no hay dios más que Al.lah). Luego se lo deja hasta que llega a los 3 años 7 meses y 20 días, y entonces se le enseña a decir siete veces Muhammad Rasulil.lah (Muhammad el Mensajero de Dios). Se le deja hasta que cumple 4 años. A esta edad se le enseña que diga 7 veces Salal.lahi 'ala Muhammad wa Alehi (Saludos de Dios sean para Muhammad y su familia). Se le deja hasta que cumple los 5 años, entonces se le pregunta cual es su mano derecha e izquierda. Si puede distinguir entre las dos se le voltea hacia la Qibla y se le pide que se prosterne. Después se le deja hasta que cumple los 7 años. Al final de los 7 años se le dice que él mismo lave su cara y sus manos. Cuando pueda hacerlo se le dice que realice la oración. Entonces se le deja libre hasta que cumple los 9 años. Al final de los 9 años se le enseña a tomar la ablución y efectuar la oración. En caso de que no lo haga deberá pegársele. Ya que si aprenda a realizar la ablución y a hacer su oración Dios perdonará sus pecados y los de sus padres. Insha'al.lah".
La exactitud de un método de enseñanza como éste ha sido comprobada también por la enseñanza psicológica actual:
"El niño a la edad de los 2 años desde el punto de vista del lenguaje podrá expresarse sus sentimientos respecto a muchas cosas y relaciones entre estas… y al final de los 3 años puede formar oraciones utilizando las reglas gramaticales comunes. Esta preparación le permite la formación de oraciones sencillas y correctas".
En su educación es necesario y urgente fortalecer y profundizar la fe del niño en Dios. El niño en esta etapa imita a los padres en los diferentes asuntos, siendo uno de estos la fe en Dios.
El Dr. Spak dice: "El campo en el que el niño siente amor y fe en Dios es el mismo campo que los padres sienten".
Entonces agrega: "Entre los 3 y 6 años el niño se esfuerza por imitar a los padres en todos los aspectos. Si los padres le hablan de Dios, la fe del niño será exactamente en la misma forma que le enseñaron a través de sus palabras".
El niño en esta etapa constantemente es atraído por una relación amable y amigable, hasta que sea querido por todos, y considerado superior y mejor que todos.
"Enfatizar en Sus cualidades especiales tal como Clemente, Amable, Perdonador en el nivel Supremo de Él, y hasta donde sea posible evitar decir cualidades negativas tales como castigo, venganza divina".
En conclusión la imagen de Dios que el niño tendrá en su mente será una imagen bella de que Dios lo quiere. Esto incrementa en su mente la esencia pura de Dios y lo imaginará Concedente de amistad y clemencia hacia él.
Si queremos crear una imagen del Día de la Resurrección en la mente del niño es mejor que hablemos de los favores del Paraíso, y todo aquello que concuerde con su deseo como por ejemplo los alimentos, las bebidas, los juegos y cosas parecidas. Hay que decirle que si es una persona buena y respeta las formalidades islámicas llegará al Paraíso, y en caso contrario se verá privado de éste.
En cuanto al fuego del Infierno y el castigo divino, es mejor que dejemos su enseñanza para otra etapa de su vida.

Segundo: Insistir en la amistad con el Mensajero del Islam (BP) y con su Inmaculada Familia (P).
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Educad a vuestros hijos con tres atributos: el amor hacia su Profeta (BP), el amor hacia mi Inmaculada Familia (P) y la recitación del Sagrado Corán".
En esta etapa se desarrollan el entendimiento y los sentimientos del niño. Sentimientos tales como: amistad y enemistad, simpatía y antipatía, ánimo emprendedor y desgano, etc. Es mejor que en esta etapa los padres aprovechen los estados y las capacidades sentimentales del niño e incrementen su entendimiento y sentimientos dirigiéndolo hacia los mejores ejemplos de seres humanos. En lo más profundo de su alma deben colocar el amor hacia el Mensajero del Islam (BP) y hacia su Inmaculada Familia (P).
El mejor método es insistir en la amistad hacia el Mensajero del Islam (BP) y su Inmaculada Familia (P), explicarle el lugar que ocupan y su forma de comportamiento en la sociedad. En especial deberá ponerse atención en lo clementes, atentos y dadivosos que eran, los dolores y privaciones que sufrieron, así como la enemistad de otros hacia ellos. El niño será formado con amor hacia ellos y se sentirá cerca de ellos, será enemigo de los incrédulos y los corruptos que los molestaron.
Insistir en la recitación del Corán cuando son aún niños, en especial en las aleyas y suras que entienden su significado, hace que el niño sea atraído por el Libro de Dios y quiera saber lo que está escrito en él.
Ha sido comprobado el poder que posee el niño en la repetición y memorización de aquello que oye. Entonces el niño crece con amor hacia el Sagrado Corán y es atraído hacia él, mientras que el significado y los valores coránicos se reflejarán en sus pensamientos y comportamientos.


Tercero: Educar al niño basándose en la obediencia a los padres.
Los padres tienen una obligación mayor en la educación del niño y sienten el peso de esta obligación sobre sus hombros. Ellos son los que forman la personalidad futura del niño. La escuela y el medio ambiente social juegan un papel secundario en la educación de los niños.
Si el niño no se acostumbra a obedecer a los padres, los consejos, las guías y las órdenes reformatorias y educativas de ellos no serán aceptadas por él. Esto ocasionará muchos problemas para sí mismo, para sus padres y para la sociedad, pisoteará los valores y pasará por alto todas las leyes, costumbres y hábitos impuestos y aceptados por parte del gobierno y la sociedad.
El Imam Hasan Askarí (P) dijo: "La osadía del niño hacia el padre en los primeros años de su vida lo hará estar en contra de éste cuando sea adulto".
El Imam Baquir (P) dijo: "…los peores hijos son aquellos que sus propios errores y faltas lo ponen en contra de sus padres".
La educación del niño basada en la obediencia e imitación de los padres necesita de un esfuerzo constante por parte de los padres, para acostumbrarlo a este acto, ya que el niño en esta etapa de su vida está edificando la personalidad e independencia natural de sí mismo. Por ello necesita de una ayuda mayor por parte de los padres. Las mejores herramientas para que el niño practique son la obediencia a ellos y el respeto, y que sienta que se le tiene amor y cariño.
El Dr. Iasri 'Abdul Muhsin dice: "Los factores más importantes que ayudan al niño a obedecer son… el amor y amistad que siente por parte de todos los miembros de la familia".
Los medios que incitan a la obediencia son: "la seguridad", "el cariño", "la posición", "la libertad" y "la necesidad de un poder controlador".
El Dr. Fajer 'Aqil presentó estas necesidades de la siguiente forma: "La necesidad de estabilización innata o jerarquía (individual y social), el que expresen su existencia y su rango, y le muestren atención… y la necesidad de seguridad, amor e independencia".
Por lo tanto si el niño siente por parte de los padres amor, amistad y conoce la jerarquía especial que ocupa, se esforzará por mantener este rango con el propósito de conservar la aceptación por parte de los padres. El mejor ejemplo de aceptación es el obedecimiento hacia ellos. En conclusión los padres son, para la educación del niño, los fundamentos para el obedecimiento y cumplimiento.
El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Dios perdone a los padres que enseñaron a sus hijos a comportarse bien hacia sus padres".
El método para ayudar al hijo debe ser tal y como el Mensajero del Islam (BP) determinó: "Dios perdone al siervo que ayude a su hijo a ejecutar buenos actos, por haberle instruido la beneficencia, moderación, enseñanza y educación".
Así también el noble Profeta (BP) dijo: "Dios perdone a aquel que guió a su hijo a efectuar actos buenos mientras que perdona los actos malos, y cuando se encuentra solo pide a Dios por su hijo".
Y también dijo: "Dios perdone a aquel que al efectuar actos buenos ayude a su hijo… acepte los trabajos fáciles de él, y pase por alto los trabajos difíciles (no le pida que realice trabajos difíciles), no lo canse con sus órdenes y desaprobaciones ni le falte el respeto".
"El cariño del hijo hacia los padres en realidad es el reflejo del amor y cariño de los padres hacia el hijo".
El niño que en la familia cuenta con el amor y la jerarquía necesaria, no sentirá insignificancia ni humillación al obedecer las órdenes de los padres –a pesar de que le gusta la independencia–. Así también por medio de este amor que recibe hace crecer en su existencia la preparación para imitar la conducta de sus padres. Como consecuencia el comportamiento de los padres se verá reflejado en él y dará contestación positiva a los deseos de éstos. Si los padres se comportan con el niño al igual que con una persona adulta y poseedora de una jerarquía, él llegará a obtener tranquilidad espiritual y enfrentará con madurez los asuntos personales, en tal forma que los padres sientan satisfacción de él. Bajo estos fundamentos no sólo continuará obedeciendo a sus padres sino que aceptará todos los valores que aprendió de ellos, de la escuela o de la sociedad.

Cuarto: Respetar y tener buen comportamiento hacia el niño.
El niño en esta etapa necesita fuertemente del amor y respeto por parte de los padres,  que tanto en la casa como en la sociedad les den importancia a su personalidad y jerarquía, y que todos lo respeten. En la medida que se fortalezca en él el sentimiento de que es querido y sepa que sus padres o la sociedad perciben su jerarquía, tendrá un desarrollo equilibrado, armonioso, digno y compatible con el sistema de la creación.
El amor y jerarquía que el niño siente harán un efecto maravilloso desde las diferentes perspectivas de su vida. Como consecuencia el desarrollo del lenguaje, el desarrollo intelectual, sentimental y social en él llegarán a su perfección; tomará como horma a aquellos que lo aman aceptando las enseñanzas, órdenes y consejos de éstos; aprenderá de sus padres los métodos de buena conducta reflejándose todo esto en su comportamiento.
Existen numerosas narraciones respecto al amor y el respeto hacia el niño. Aquí mencionaremos algunas de las narraciones del Mensajero del Islam (BP):
"Respetad a vuestros hijos y educadlos bien".
"Dios perdone al siervo que ayude a su hijo a realizar buenos actos, a través de la bondad, moderación hacia él, su enseñanza y educación".
"La mirada afectiva del padre al hijo es devoción".
"Amad a los niños y sed cariñosos con ellos. Si les prometéis algo, cumplidlo; ya que ellos –a vosotros, padres y madres– os conocen como sus sustentadores".
Uno de los ejemplos de mostrar amor hacia el niño y darle personalidad es animarlo, alabarlo y aplaudirle inclusive por pequeñas labores y pasar por alto algunas de sus equivocaciones. No debe criticarse lo que dice ni tampoco sus actos, no debe obligársele a realizar trabajos difíciles, tal y como el Mensajero del Islam (BP) dijo: "Dios perdone a aquel que ayude a su hijo a efectuar buenos actos… le pida trabajos pequeños y fáciles, y no le otorgue trabajos difíciles, no le de obligaciones mayores a su poder (no lo canse con sus órdenes y desaprobaciones), y no le falte al respeto…".
Besar al niño es uno de los mejores métodos para mostrar el amor y cariño que se le tiene. El Mensajero del Islam (BP) dijo: "Besad mucho a vuestros hijos ya que para vosotros por cada beso que le dais se les otorga un grado en el Paraíso".
Así también este noble dijo: "Aquel que bese a su hijo será misericordia para él, y aquel que lo alegre, Dios lo alegrará el Día de la Resurrección".
El Imam Sadiq (P) dijo: "Sed buenos con vuestros padres para que vuestros hijos sean buenos con vosotros".
Un modo de mostrar al niño que se le quiere, es comportarse bien con él y hablarle con palabras cariñosas y amigables. Una narración dice que los Imames Hasan y Husaîn (P) siendo muy niños corrieron hacia el Mensajero del Islam (BP); uno se colocó bajo el brazo derecho y el otro bajo el brazo izquierdo de este generoso. En ese momento el noble Profeta (BP) dijo: "Ellos son mis dos flores aromáticas en el mundo".
El Mensajero del Islam (BP) para que los niños sintiesen personalidad social y se fortaleciese la seguridad en sí mismos –tal y como fue dicho en las narraciones–, saludaba tanto a los chicos como a los grandes: "Pasó cerca de los niños y los saludó".
El Mensajero del Islam (BP) tenía un comportamiento especial con los Imames Hasan y Husaîn (P) y a pesar de que eran aún muy niños, en ocasiones convenía algo con ellos.
Mostrar amor y cariño hacia el niño es uno de los factores más importantes que lo motivan a obedecer las órdenes de sus padres.
Es mejor que el niño siempre y en todo estado, inclusive en caso de haber cometido algún error y haber actuado en tal forma que merezca ser castigado, sienta que es querido por los padres. Así también hay que educarlo de tal forma que cuando cometa una falta o pecado al llamarle la atención o regañarlo sienta que es por su bien, que sus padres lo quieren y no son sus enemigos.
El Dr. Spak dice: "Nosotros, los padres, no debemos permitir que el niño en ninguna de las etapas de su vida –aunque sea en la medida de una mirada– sienta que ha sido abandonado. El niño no puede distinguir si los padres lo rechazan a él o rechazan su conducta".
Con entrenamiento y repetición podemos hacer que el niño acepte que el acto equivocado que cometió es causa de rechazo de sus padres o de la sociedad y este asunto no tiene nada que ver con el amor que se le tiene. Nosotros debemos procurar persuadirlo para que deje de efectuar actos equivocados, y sepa que en caso de que lo haga, nuestro amor hacia él llegará a culminar.


Quinto : El equilibrio entre la suavidad y el rigor.

        No debe extralimitarse ni excederse en la bondad, el respeto y el cariño hacia el niño, así como en dar importancia al nivel social y su aceptación ante los padres y la sociedad. Así tampoco debe dársele una libertad absoluta para que realice lo que quiera. Los padres deberán utilizar un método equilibrado en su comportamiento hacia él, en sus palabras y actos no debe haber una máxima negligencia ni tampoco una rigurosidad excesiva.
        La suavidad e intensidad deberán ser medidas y debe haber equilibrio entre estas dos, para que el niño con tranquilidad y seguridad pase el grado de la infancia y distinga entre un buen y mal comportamiento. Es a la edad de los 5 y 6 años de vida, que toman forma las bases de la personalidad del niño.
        Contamos con narraciones de los Inmaculados Imames (P) en las que se enfatiza respecto al trato equilibrado con el niño y en donde no son aceptados los extremos.
        El Imam Muhammad Baquir (P) dijo:
“Los peores padres son aquellos que se exceden en bondad hacia el hijo”.[1]

        En caso de que el niño se comporte mal, los padres tienen la obligación de hacerle saber las pérdidas de ese tipo de conducta y pedirle que cambie su manera de actuar. Si no acepta con bondad y suavidad, deberá cambiar su forma de actuar, o sea llega el turno del grado de la rigurosidad o castigo espiritual, no castigo físico.
        Un castigo sentimental es más efectivo que un castigo físico. El Imam Musa Ibn Ya’far (P) en respuesta a una pregunta respecto a cómo debe comportarse con el niño dijo:
“¡No golpees al niño, sino que enfádate con él…! Pero tu enfado no debe ser largo”.[2]

        Por lo tanto el Imam (P) no invita a la suavidad ni tolerancia en caso de que los errores del niño se repitan, sin embargo invita a castigarlo sentimentalmente, pero no enfadarse durante largo tiempo. En definitiva, invita al equilibrio entre la suavidad y la rigurosidad.
       El caer en los extremos provoca siempre una serie de efectos negativos en todos los aspectos espirituales, físicos y sentimentales del niño.
       Es preferente que bajo los rayos de un método educativo correcto, haya un equilibrio entre el elogio y el reproche, ya que el elogio y aplauso en forma excesivo, al igual que el reproche excesivo, provocan un efecto negativo en el alma de niño privándolo de una tranquilidad espiritual.
        El niño que creció bajo la sombra de una bondad excesiva carece de fuerzas para soportar las dificultades de la vida y nunca tendrá poder para pelear ni enfrenarse con éstas.[3]
        El niño mimado llegará a su madurez afectiva más tarde que los otros niños de su misma edad “y tardará más en dejar atrás su etapa de la niñez”.[4] Por ello en todos los estados dependió de los padres, y este estado de dependencia lo tendrá inclusive en la edad adulta. En las sociedades podemos observan a niños y adultos que esperan que la gente les cumpla todo lo que piden, acepte sus opiniones o injustamente los elogie.
        Este tipo de personas no tendrán poder para enfrentar las dificultades que se presentan en su camino hacia sus aspiraciones.
        La situación de un niño que fue excluido de la familia o se vio insultado y reprimido por los padres más de lo normal y tuvo que dar cuentas por el acto más insignificante, se encuentra también en esta misma situación. Tal y como el Imam ‘Alí (P) dijo:
“El exceso en el reproche y la reprimenda atiza las llamas de la obstinación”.[5]

       Cuando en la sociedad encontramos a un joven extraviado, que traspasa los derechos de otros, deducimos que en el pasado se encontró bajo los efectos de constantes insultos y castigos físicos.
       Para los padres y madres es obligatorio que al mismo tiempo de tener un programa (armonizado), determinen para el niño los actos buenos y malos, para que los elogios y aplausos, y las reprensiones y reprimendas hacia ellos hagan efecto en los actos conocidos por el niño. Al utilizar un método como éste es cuándo podremos plantar en el corazón y alma del niño amistad y odio hacia los buenos y malos actos respectivamente.

El caer en los extremos provoca siempre una serie de efectos negativos en todos los aspectos espirituales, físicos y sentimentales del niño”.

    En este nivel los padres deben esforzarse también para fortalecer la conciencia moral en el niño y sea una ventana abierta hacia el horizonte del futuro de éste. Para esto hay que fortalecer sus corazones con el temor a realizar actos indecentes y deseo de realizar actos meritorios —en lugar de temor al castigo o inclinación hacia el elogio y los aplausos—.
    Los padres deberán utilizar sólo para la educación de los hijos las herramientas del elogio y el reproche, y no deben dejar que se interpongan la perspectiva síquica—espiritual en los asuntos educacionales. Tal y como el padre o la madre que se encuentran disgustados por algo y el fuego de su cólera sin ninguna justificación la descargan sobre el niño.
    Tomando en cuenta lo mencionado, el Mensajero de Dios (BPD) prohibió a los padres castigar a sus hijos cuando se encuentran enojados.[6]
    Los padres a través de sus actos desagradables deberán tener cuidado de no provocar efectos negativos en el intelecto y los sentimientos de éste. Por ejemplo, el niño en forma natural siente alegría al romper un objeto valioso, ya que piensa que realizó un acto bello que pudo al romper un objeto único convertirlo en dos.
    En conclusión, se siente digno de ser elogiado. Mientras que en lugar de elogio se enfrenta con castigos y reproches, y esta reacción lo sorprende. En este caso el castigo provoca efectos negativos en su mente mientras que en otras situaciones en ocasiones el niño se siente digno de ser reprochado, de que se enfaden con él o de recibir un castigo físico.
    El Dr. Spak dice:
“Los niños en muchas situaciones sienten complacencia como resultado de que los padres dieron fin a su insolencia a través del castigo”.[7]

    Cuando el niño se encuentra enfermo necesita de más atención, no obstante esta atención no debe sobrepasar los límites y ser exagerada. No es buena la excesiva atención ni tampoco la desatención total sino que lo mejor y más apropiado es el equilibrio.
    El propósito de equilibrio es que el niño se percate de que la atención hacia él se realiza en forma razonable; ya que “el método exagerado que las madres toman cuando el niño enferma hace efecto en sus mentes cuando crecen… y los hace niños afligidos y tristes que se quejan con la más insignificante amonestación”.[8]
    En cualquier forma lo mejor es que se respete la unidad y concordancia en el método educacional que los padres planean para educar al niño, para que el niño también reconozca cuál de su comportamiento y acciones fue correcto y cual no. Basándose en esto si el padre reprendió al niño por un error determinado, la madre no debe oponerse.
    Lo mismo sucede con el elogio y el aplauso (o sea si uno de los dos elogia al niño por haber realizado algo bueno, el otro no debe oponerse a éste ante el niño y por ejemplo echarle en cara alguna falta que realizó) ya que “los efectos de la conducta irregular y la mente enferma del niño contaminada durante su infancia, se deja ver en él cuando es adulto, siendo éste el resultado de una conducta impropia de los padres… tal y como las discrepancias existentes en el método de comportamiento (de los padres con el niño) así como dudar en perdonar y maltratar… en acariciar y en la indiferencia que es el resultado de estos cambios o la aparición de una mentalidad de enemistad y pecadora, falta de sentimientos y pérdida y escrúpulos; y por otra parte la confianza injustificada en otros, el comportamiento indolente y la debilidad en su personalidad”.[9]


Sexto : Respetar la justicia entre los niños.

    En forma natural los padres al primer niño le prestan más atención y dan más cariño ya que él es el primer y único hijo de la familia. La mayoría de las veces los padres, para que su único hijo llegue a alcanzar sus deseos, tratan de utilizar todas las posibilidades y procurarle todas sus necesidades (de inmediato) desde vestido hasta juguetes y otros, suministrándole todas sus necesidades tanto materiales como inmateriales.
    El primer hijo, la mayoría del tiempo, es el único confidente y compañero del padre y de la madre, o de los dos. Dicho en otra forma es totalmente atendido y mimado.
    Un niño con estas especialidades y con esta medida de atención poco después con el nacimiento del segundo hijo se enfrenta a un gran problema. Es aquí donde echa raíces en su corazón el temor del segundo hijo, ya que éste muy pronto será su rival en todo. Un rival que, por ser el único hijo,  competirá con él en el área del cariño y atención de los padres y en los juegos y juguetes.

“Los padres deberán utilizar sólo para la educación de los hijos las herramientas del elogio y el reproche, y no deben dejar que se interpongan la perspectiva síquica- espiritual en los asuntos educacionales”.

    Es por ello que en los primeros días después del nacimiento del segundo hijo se presentan los signos de celos y envidia en él, puesto que en esos momentos los padres, especialmente el padre, se encuentra ocupado en administrar la situación existente y preocupado por la salud de la madre y del bebé.
    Si los padres desatienden este fenómeno y no detienen los celos y la envidia del primer hijo respecto al segundo, poco a poco se convierte en odio y enemistad hacia él. Esta enemistad hará efecto en su estado espiritual y sentimental, y mientras la atención de los padres aumente hacia el segundo hijo el primer hijo queda fuera del área del cariño de éstos, incrementándose en su corazón el fuego del odio.
    Los padres deben tener cuidado de evitar esto. Ellos deben respecto al primer hijo mostrar esa misma atención y cariño que muestran al segundo hijo y hacerle entender que lo quieren. Así también deben enseñarle a amar al segundo hijo y convencerlo que el segundo hijo muy pronto será su hermano o hermana y le dará tranquilidad y ayuda, y en la atracción del cariño de los padres no será su rival.
    El padre y la madre deberán comprobar esta realidad en la práctica. Por ejemplo la madre debe tomar al primer niño en sus brazos y besarlo, y el padre saciar sus necesidades, comprarle nuevos juguetes, y realizar funciones de este tipo que muestren la verdadera atención por parte de los padres hacia él.
    La mejor solución a este problema es establecer justicia y equidad entre el primero y segundo niño. Un comportamiento como éste preserva y protege al primer niño de sumergirse en el odio y enemistad y también, durante el crecimiento, los dos gradualmente entenderán más la importancia de la justicia e igualdad, ya que el sentimiento de su fuerza de entendimiento se fortalece con el transcurso del tiempo proporcionándole madurez intelectual y de lenguaje, provocando que entiendan el significado de justicia y equidad y distingan el significado de estos dos ejemplos.
    En las narraciones se ha enfatizado fuertemente en que se trate a los hijos con justicia y que los familiaricemos con este significado. El Mensajero del Islam (BPD) dijo:
“Comportaos con vuestros hijos con justicia, al igual que os agrada que otros se comporten con justicia hacia con vosotros en las bondades y los favores.”[10]

    Establecer la justicia entre los niños no significa una separación relativa, sino que debe ser general y completa. Este asunto incumbe a todas las fases de la vida respecto a ellos sea desde la perspectiva material o inmaterial. O sea, brindarles las necesidades materiales e inmateriales tales como, bondad, jerarquía y atención verdadera a ellos. Del Mensajero del Islam (BPD) hay una narración en la que este honorable se encontró con un hombre que tenía dos hijos. A uno de éstos lo besó sin hacer lo mismo con el otro. Dijo:
“¡¿Por qué no respetaste la igualdad entre ellos?!”

    Así también de este generoso está registrado que dijo:
“A Dios, Glorificado sea, le agrada que seas justo con todos tus hijos, inclusive cuando los besas”.

    El Mensajero de Dios (BPD) en todo, inclusive al comprar un obsequio para los niños, fuese alimento o bebida, vestido o juguete etc. enfatizó en el respeto de la justicia. Al igual que dijo:
“Sean justos al obsequiar algo a un niño. Si yo tuviese que elegir a alguien al darle un obsequio sin duda consideraría primero a las mujeres y niñas”.

    También dijo:
“Sean justos al dar obsequios a vuestros hijos, al igual que os complace que la gente se comporte con justicia con vosotros en las bondades y favores”.

    El propósito de realizar la justicia no es considerar a uno mejor que a otro; ya que algunos hijos son más aceptados por los padres que otros. Rafé’ieh Asady preguntó al Imam Musá Ibn Ya’far (P):
“¿Acaso el hombre que tiene muchos hijos varones de varias esposas, puede preferir a uno de éstos sobre los demás?”
El Imam (P) respondió:
“¡Sí! No hay ningún inconveniente. Mi padre (P) me prefería a mí en cuanto a mi hermano ‘Abdul.lah Ibn Ya’far”.[11]
    Esta preferencia de unos entre otros no deberá ser mostrada ante los hijos, sino que deberá quedar oculta dentro de los sentimientos de los padres. Con los niños no debe comportarse más que con justicia y equidad. Tal y como el Imam As Sadiq (P) dijo:
“Mi padre me dijo: ¡Juro por Dios! Que yo, contrario a mis deseos internos, me comporto mejor con uno de mis hijos, lo siento sobre mis rodillas y le muestro más cariño y agradezco; mientras que éste es un derecho de mis demás hijos. Esto lo hago para proteger al hijo digno del que no lo es, no sea que hagan lo que hicieron los hermanos de José (P) con él”.[12]

    No respetar la justicia provocará un efecto negativo en la naturaleza del niño. El odio y el rencor fructificarán en su interior, y al final llegarán a sentir una fuerte enemistad y estarán a la ofensiva, uno en contra del otro, al igual que los hermanos del Profeta José (P) hicieron con él cuando (por la intensidad del odio y rencor) lo aventaron dentro del pozo.
    El comportamiento de los Inmaculados Imames (P) durante lo largo de la historia se estabilizó al ser fundado en la propagación de la justicia entre los niños. Ya sea entre niños que eran hermanos o entre familiares. Han relatado de ‘Abdul.lah Ibn ‘Abbás que dijo:
“Me encontraba junto al Profeta (BPD) mientras este noble había sentado en su pierna derecha a Husaín Ibn ‘Alí (P) y en su pierna izquierda a su hijo Ibráhim, y a veces besaba a uno y otras al otro”.[13]
    En efecto, este noble dejó a un lado la diferencia de las relaciones entre Ibráhim, su hijo y Husain (P), hijo de su hija, y no hizo ninguna distinción en su comportamiento hacia ellos.
    En una narración dice que el Mensajero de Dios (BPD) se encontraba orando cuando Hasan (P) y Husain (P) se subieron a su espalda. Cuando el Profeta se levantaba de la prosternación tomó lentamente a los dos niños y los colocó en el suelo. Cuando se prosternaba nuevamente se le subían a la espalda y cuando terminaba la oración sentaba a uno en su pierna derecha y al otro en la izquierda.[14]
    Está registrado que el Mensajero de Dios (BPD) se encontraba sentado en el púlpito para aconsejar y sermonear cuando vio a Hasan (P) y Husain (P) que eran aún niños, los dos caminaban y se balanceaban de un lado a otro, corriendo el peligro de caerse en cualquier momento. El Mensajero de Dios (BPD) bajó del púlpito, los abrazó y sentó junto a él.[15]
    Uno de los ejemplos de justicia y equidad es no comparar a los niños; compararlos en las cualidades físicas, espirituales y mentales. Aseguran que decir frases tales como: “fulanito es más bello, o más inteligente y astuto, o tiene un mejor carácter que fulano”, es un error. Frases como éstas fortalecen las raíces del rencor, puesto que comparar a los niños creará entre ellos envidia y rivalidad.[16]
    La comparación crea pérdida de confianza en sí mismo entre los hermanos y los niños de su misma edad, mientras que lo contario es correcto. “El fundamento más importante para crear una atmósfera de compatibilidad y confianza mutua entre ellos y los demás miembros de la familia es no hacer diferencia en las relaciones con niños más grandes”.[17]
    Muchas veces observamos que los padres sin ninguna intención pronuncias este tipo de frases: “Tal hijo mío se parece a mí y tal otro no”. Inclusive una comparación como ésta estimula también la envidia y rivalidad, por ello es mejor evitar pronunciar frases como éstas.

“El exceso en el reproche y la reprimenda atiza las llamas de la obstinación”.

    Uno de los ejemplos del respeto de justicia entre los hijos es no diferenciar entre los varones y mujeres, ya que diferenciar y considerar superior a los niños ante las niñas, dejará por ejemplo un efecto negativo en la mentalidad de la niña y será sembrada la semilla de la enemistad y envidia en los corazones de la hermana y el hermano.
    Esta diferencia que se hace entre el niño y la niña es un hecho y una costumbre en la mayoría de las regiones. Los padres muestran más inclinación hacia los hijos que hacia las hijas, y proveen más las necesidades del hijo. Con el propósito de disminuir la importancia de un fenómeno como éste y enfrentarlo, en las narraciones a las hijas se les ha dado un respeto especial que esto mismo es una lección para los padres. Al igual que Ibn ‘Abbas relata del Mensajero de Dios (BPD):
“Cualquiera que vaya al bazar y compre un obsequio para su familia es similar a aquel que entregó limosna a un grupo de necesitados, y deberá preferir a las mujeres y niñas sobre los hombres y niños…”.[18]

    Distribuir los obsequios y considerar primero a las hijas no creará ningún efecto negativo en la mentalidad de los niños, ya que ellos consideran este asunto como algo natural, aceptando que uno de ellos sea primero. En la mayoría de los casos los niños que reciben obsequios de sus padres, que los consideren primero o segundo, no dan importancia ni se quejan de la diferencia realizada entre los hijos y las hijas.
    Respetar la justicia entre los niños y las niñas no significa que no utilicemos un método para estimular a algunos de ellos; como por ejemplo demos un obsequio extra para aquel que realizó un buen acto. Este obsequio extra es necesario para estimular al niño y su buen comportamiento, y en ocasiones es útil crear una buena rivalidad entre los niños no dejando un efecto negativo en sus mentes, y lo consideren un asunto bueno y un derecho natural.
    Claro está los padres deberán tener cuidado de cómo se comportan con los niños. Ellos deberán adquirir un conocimiento detallado de la mentalidad de éstos y ayudarse con métodos innovados correctamente y que den buenos resultados, con el propósito de estimularlos. Estos métodos deben armonizar con sus estados mentales y psíquicas para que no sientan discriminación ni injusticia. Al realizar justicia y equidad entre los niños no pueden evitarse algunas conductas negativas tales como las disputas y golpes entre ellos.
    Este es un fenómeno natural que en la mayoría de los casos sucede en muchas de las familias y cada uno de los niños considera culpable a su hermana o hermano de esa contienda. En una situación como ésta los padres tienen la obligación de analizar detalladamente el asunto y ver estas disputas y peleas como algo natural.
    Con esta visión el asunto se lleva a cabo en una forma muy natural y sencilla. Para terminar con éste es mejor que no intervengan y dejen a los niños que ellos mismos resuelvan sus problemas. No es conveniente que el padre y/o la madre juzgue como un juez entre ellos, ya que dar un dictamen y dar el derecho a uno de los concernientes no armoniza con la opinión de justicia y equidad entre los niños.
    Si las peleas continúan por un tiempo o se repiten varias veces durante el día, o se vuelven más intensas y puedan ser peligrosas para los niños, aquí toca el turno de intervención de los padres para que resuelvan este problema. Ellos deberán ordenar a las dos partes que inmediatamente terminen con la discusión o que concentren su atención en otro asunto, o que prácticamente los separen.
    Así también, si el asunto se resuelve a través de un reproche o castigo espiritual, es mejor que realicen este punto con las dos partes y según la forma de justicia entre los niños.


Séptimo : Libertad en el juego

    Jugar es una capacidad innata en los niños y a través de esto queman la energía excedente. El juego es el preámbulo para un acto formal el cual tiene un propósito. Es en el juego donde el niño se percata de sus poderes para establecer una relación con los demás, así como del poder del habla que tiene, del poder del intelecto y del cuerpo que se encuentran dentro en su ser. Así también durante el juego el niño adquiere un conocimiento exacto de las especialidades de los objetos que lo rodean.
    Por lo tanto el juego tiene muchos beneficios para el niño y en esta etapa de la niñez y la etapa que le sigue, son consideradas una de las necesidades indispensables. El niño “a través del juego adquiere métodos para dominarse, ayudar a los demás y tener confianza en sí mismo… Los juegos provocan alegría y júbilo espiritual en el niño y desarrollan sus capacidades y poderes en la innovación”.[19]
    Durante el juego “se realiza el desarrollo espiritual, intelectual, social y sentimental del niño… y se familiariza con las normas sociales, con la forma de controlar sus emociones y la disciplina, con la ley y la cooperación, y sacia sus necesidades tales como inclinación hacia poseer algo… y siente satisfacción pasando su infancia con bienestar y alegría ”.[20]
    El juego es una necesidad indispensable para el niño y nosotros no podemos imaginar o ver al niño sin jugar. Inclusive los Profetas (P) y otras personalidades dignas también pasaron por la etapa del juego, aunque existió diferencia entre la forma de jugar de ellos y de otras personas. En las narraciones se ha enfatizado en la saturación de la necesidad del juego.
    El Imam As Sadiq (P) dijo:
“Dejad que vuestro hijo juegue hasta los siete años”.[21]

    El Mensajero de Dios (BPD), explicado en otra forma, dijo:
“El niño ordena hasta los siete años”.[22]

    El Imam ‘Alí (P) dijo:
“Hasta los siete años no se debe ser estricto con el niño”.[23]
 
    Las narraciones en este asunto enfatizan en que la etapa antes de los ocho años es la etapa del juego y para los padres es necesario que dejen al niño completamente libre para jugar. A excepción de los juegos peligrosos que en este caso los padres tienen la obligación de alejarlos.
    El significado “libertad en el juego” es que los padres —hasta el momento en que la forma de jugar no sea peligrosa para el niño o para otros y no se oponga a la moral general— no deben intervenir ni determinar en el tiempo, el método ni la forma del juego del niño. A los niños durante la infancia no les agrada que los padres intervengan una y otras vez en los asuntos de sus juegos y les ordenen.
    El mejor juego desde el punto de vista del niño es aquel que él mismo elige o inventa, o que él mismo encuentra un nuevo procedimiento para jugar, o un método especial en cómo utilizar el juego. Lo mejor es que los padres alisten para el niño los juguetes que quiere y desea. El Dr. Spak escribe:
“Debemos dejar a los niños en libertad para que administren todos los asuntos de sus juegos y puedan adquirir los conocimientos necesarios de éstos… Deberán dársele al niño las riendas del juego hasta que su poder de descarga le permita hacer. Sólo en este caso su juego será útil. El juego deberá ser su maestro y sin otra alternativa deberá ser conforme a su forma de pensar. Cada momento en el que el niño necesite de la ayuda de los padres para solucionar parte de las dificultades que surgen en el juego, los padres deberán ayudarlo de inmediato”.[24]

    Todos los sabios en la ciencia de educación y los sicólogos, han resaltado en dejar en libertad al niño en el juego.
“No se opongan a los niños cuando éstos han determinado un programa especial para realizar sus actos; ya que la continuación en la realización de un procedimiento especial, sin poner atención en los obstáculos existentes en el camino de realizarlo, es considerado un factor importante en la formación de la personalidad del niño”.[25]

    El Mensajero de Dios (BPD) constantemente estimulaba a Hasan (P) y a Husain (P) para luchar. Una noche que este generoso entró en la casa de su hija Fátimah Zahra’ (P) y lo acompañaba Hasan (P) y Husain (P), dirigiéndose a los dos dijo:
“Levántense y luchen…”. [26]
Safván Yamál dice:
“… El séptimo Imam, Musa Ibn Ya’far (P) cuando era aún un infante se acercó y llevaba consigo un cabrita de la Meca. Decía a la cabrita: “¡Inclínate para tu Señor!” Su padre el Imam As Sadiq (P) lo tomó en sus brazos y abrazó con bondad… (o sea en esta forma jugaba con una cabrita)”.[27]

    El Mensajero de Dios (BPD) a Hasan (P) y a Husain (P) en lo referente a él había dejado en completa libertad a sus dos nietos. Ellos también en algunas ocasiones se subían sobra la espalda del Profeta (BPD) y decían: “¡Anda, camina!” El Mensajero de Dios (BPD) les decía también: “¡Es un buen camello, su camello!”[28]
    Un acto como éste, respecto a otros niños ante sus padres, se repite también constantemente; ya que a los niños les agrada durante el rezo (en especial cuando se prosterna) subirse a la espalda de los padres. Los padres no deben mostrarles enojo ni quitarles su libertad ya que, con el transcurso del tiempo, dejarán automáticamente a un lado este acto.
    De algunas narraciones se deduce que el Mensajero de Dios (BPD) sin ninguna exigencia pasaba por alto actos como estos a pesar de que se llevase a cabo ante una multitud. ‘Abdul.lah Ibn Zubaír dice:
“Les informo que el más parecido y más querido entre la gente ante el Mensajero de Dios (BPD) es Hasan Ibn ‘Alí (P). Lo vi que se subió sobre el cuello o sobre la espalda de este generoso cuando se encontraba prosternado. El Mensajero de Dios (BPD) lo dejó libre hasta que él mismo se bajó. A veces también cuando venía y el Mensajero de Dios (BPD) se encontraba realizando la inclinación del rezo, el Mensajero (BPD) abría sus piernas para que Hasan (P) atravesara por éstas”.[29]
    Este generoso en ocasiones también participaba en sus juegos y su participación no era para intervenir en éstos sino que él mismo se hacía pasar por un niño, entonces se arrodillaba ante ellos y nivelaba su espalda y los subía sobre ésta y decía: “¡Que buen camello tienen!”[30]

“La participación de los padres o de uno de éstos en los juegos de los niños es una necesidad verdadera. Este asunto es uno de los factores más importantes para el desarrollo de las facultades del niño que juega un papel importante en la formación de la personalidad de independencia y firmeza de éste”.[31]

    El mejor método para participar en el juego es que los padres hablen con sus hijos en una forma conveniente con su nivel de pensamiento y forma de hablar, utilizando vocablos y términos que ellos comprendan su significado. Explicado en otra forma, los padres deberán comportarse con los niños en tal forma como si ellos mismos fuesen niños. Al igual que el Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Aquel que tenga niños deberá tratarlos y comportarse con ellos como tal”.[32]

    Los sabios de las ciencias de la enseñanza han insistido también en este punto. Morris Tiesch dice:
“Es preferible e indispensable que traten a sus hijos amigablemente, cooperen en sus actos, participen en sus juegos y sincera y bondadosamente hablen con ellos… la gente debe saber cómo y en qué medida presentarse ante el niño y hablar con ellos en una forma comprensible”.[33]
    El que los padres jueguen con los hijos prepara el campo para el júbilo y alegría y les da ese sentimiento de que han llegado a un nivel elevado. Por ello “es indispensable que los adultos cuando los niños los invitan a jugar actúen según lo que ellos desean”.[34]
    El juego es una de las herramientas educativas del que prepara el terreno para un acto verdadero. “El juego es una herramienta para obtener la mentalidad y conocimiento de las capacidades del niño y una de las herramientas de enseñanza y educación moral y social de éste”.[35]
    El juego de los niños es considerado una explicación verdadera de los comportamientos buenos o malos de ellos.
“El niño durante el juego muestra los problemas que le molestan y termina con las molestias que le provocan los adultos”.[36]
    Los padres deberán observar a los hijos en forma secreta cuando juegan y así obtener un conocimiento completo de éste; conocimiento respecto a la manera de reaccionar en la sociedad entre los niños, conocer las pláticas que sostienen entre ellos, los enojos que muestran cuando juegan, el método para explicar al niño sus temores, sus necesidades, sus deseos y sus problemas, en especial en el estado de repetirse demasiado; la forma de conducta de los niños desde el punto de vista de ternura, enojo, inquietudes afectivas así también observar sus opiniones respecto a los padres —sobre todo cuando el niño juega el papel de padre o madre—.

“La etapa antes de los ocho años es la etapa del juego y para los padres es necesario que dejen al niño completamente libre para jugar”.

    Cuando se cuida y observa el estado del niño durante el juego se obtiene también la medida del desarrollo de su forma de hablar, de su desarrollo intelectual y sentimental. Después de que los padres cumplen con la obligación de cuidar al niño, éstos deberán preparar un programa completo para controlarlo y educarlo que concuerde con su estado sentimental, espiritual e intelectual. El control y cuidado indirecto, es más provechoso que el control y cuidado directo que se obtiene por medio de la intervención de los padres en los jugos. El niño en este segundo estado oculta muchos de sus sentimientos, opiniones e imaginaciones por vergüenza o miedo hacia los padres y no los expresa.

Octavo : La educación sexual y mantener al niño alejado de sus estimulantes


    La educación sexual es considerada una de las formas más difíciles y complejas dentro de la educación. Los padres respecto a este tema se encuentran bajo mucha presión. El método de esta educación también será diferente como consecuencia del procedimiento que los padres determinan basándose en las costumbres prevalecientes en la sociedad y la medida de entendimiento y conocimiento de éstos. En muchos métodos de educación sexual podemos observar un tipo de exageración.
    El niño —sea varón o mujer— en forma natural tiene preguntas respecto a los asuntos referentes al sexo. Por ejemplo desde cómo fue creado en el vientre de su madre y por qué es la madre la que se embaraza —y no el padre—, de cómo es el nacimiento, etc. Así también pregunta respecto a la causa de que las niñas y las jovencitas solteras no se embarazan, la diferencia entre el hombre y la mujer, la causa de esto y muchos otros asuntos.
    El intelecto y la pureza dictan que los padres consideren un derecho natural a las preguntas de este tipo que los hijos realicen. Los padres no deberán temer en enfrentarse con este tipo de preguntas ni tampoco prohibir al niño hacerlas y saber esto. Si los padres no responden en forma necesaria y digna a estas preguntas ellos irán en busca de otros, y los otros con respuestas incompletas y corrompidas ocasionan para el niño dificultades, temores e inquietudes. Los padres al enfrentar este tipo de preguntas tienen la obligación de prepararse a sí mismos y a través de respuestas razonables y tranquilizantes atraer la confianza y convicción del niño hacia sí mismos, y saciar su mentalidad llena de curiosidad.
    Además las respuestas de los padres deberán armonizar con la medida del entendimiento y aceptación del niño. En forma de ejemplo, si el niño pregunta que cómo se embaraza la madre, deberán contestársele: “Dios Todopoderoso coloca al niño dentro del vientre de la madre”. Y si pregunta: “¿Por qué unos son hombres y otras mujeres?” Habrá que responder: “Tú eres hombre como tu padre; tú eres mujer y te pareces a tu madre”. O se dice: “Dios quiso que algunos niños fuesen varones y otros mujercitas”.
    En conclusión las respuestas que dan los padres deberá ser en forma natural y lejos de cualquier temor y enojo, en completo sosiego y serenidad para que el niño sienta que su pregunta y las respuestas que se le dieron son normales, de lo contrario él mismo buscará las respuestas necesarias.
    Los niños tienen necesidades a las que deberá, con completa flexibilidad y sin ninguna severidad, dárseles una respuesta apropiada. A ellos, entre los 3 a 6 años, les gusta estar desnudos y enseñar su cuerpo a los demás, y sienten placer de este acto.[37] Algunos niños también juegan con sus partes púdicas.
    En estos casos los padres tienen la obligación, y sin perder la paciencia, de mantener al niño lejos de esto y entretenerlo en otra cosa. Los padres deberán poner atención en que ellos mismos tampoco frente a los hijos se desnuden; ya que muchos de los sicólogos a través de pruebas y sus experiencias han llegado a esta conclusión de que “al desnudarse los padres ante los hijos y enseñar esas partes de sus cuerpos que deberían cubrir ocasiona en ellos inquietud”.
    El Dr. Spak al explicar este punto escribió:
“Mi indicación a todos los padres y las madres es que no se desnuden ante sus hijos, y cubran aquellas partes que deben estar cubiertas, y cuiden de este asunto que es un asunto que sucede en todas las familias y provoca tensión en los niños”.[38]
    La mayoría de los niños de entre 4 y 6 años de edad, sus partes púdicas, es el área que les causa placer. Después de esta etapa llegan a la etapa del período de latencia, y después de esto llegan a la etapa de cubrirse.[39]
    Nuestros Inmaculados Imames (P) advirtieron a los padres respecto a los motivos sexuales de los niños en esta etapa, el mejor camino de mantener alejados a los niños de los asuntos sexuales es evitar que observar una relación sexual entre los padres. El Imam As Sadiq (P) transmitió del Mensajero de Dios (BPD):
“¡Juro por Él que mi vida se encuentra en sus manos, si el hombre y la mujer se encuentran realizando un acto sexual y en ese momento hay un niño despierto en la casa  los observa, y escucha sus palabras y respiraciones ese niño nunca será guiado, si es niño será un adúltero y si es niña una adúltera”.[40]

    El Imam As Sadiq (P) dijo:
“Cuando un niño se encuentra en casa el hombre no debe tener relaciones sexuales con su esposa o esclava, puesto que (cuando el niño presencia) un acto como éste provoca se vuelve un fornicador”.[41]

    El juego que más gusta a los niños y niñas es el de jugar el papel de novio y novia. En sus juegos también realizarán todo lo sexual que vieron en sus padres, lo que repetirán también en las etapas venideras de sus vidas.
    Los padres deberán evitar tanto este asunto así como sus preparativos, tales como besarse y otros, y evitarlo fuertemente. Uno de los grandes errores que algunos de los padres realizan es que hablan en diferentes ocasiones de asuntos sexuales ante los niños. Este tipo de pláticas ocasiona más interés y curiosidad en los niños respecto a estos asuntos.
    Así también mientras están realizando el acto sexual —inclusive cuando sus hijos se encuentran dormidos— deberán cuidarse, no sea que de repente despierten y observen esta escena, acto que provocará un daño espiritual muy profundo y en su inconsciente.
    Los padres deberán cuidar de los actos y métodos que utilizan los niños en sus juegos —en especial en los lugares solitarios.
    Asimismo deberán mantener alejados a los niños de sus deseos sexuales, en tal forma que los separen cuando duermen, por ejemplo apartando sus camas, no durmiéndolos bajo una misma cobija en tal forma que el cuerpo de uno toque el cuerpo del otro. En algunas narraciones se ha enfatizado en una forma de prevención y cuidado tales como las mencionadas.

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“A la edad de los 6 los niños deben dormir en camas separadas”.[42]

    En otra narración de este mismo generoso dijo:
“Cuando vuestros hijos han llegado a los 7 años separen sus camas”.[43]

    Esta orden separar a los hijos es absoluta, o sea, los niños varones de los varones y las niñas de las niñas, así también los niños de las niñas.
    En esta época en la que el cine, la televisión, los videos, las antenas parabólicas y otros aparatos auditivos y visuales han incrementado, se siente una necesidad más fuerte para alejar a los niños de los motivos que inciten sus instintos sexuales.
    En los países y regiones que constantemente a través de los medios visuales muestran películas incitantes, los padres deberán esforzarse más para cuidar a sus hijos, hasta que el mismo niño evite ver programas impudentes. En especial en los países en los que suponen que el mejor camino para evitar que en un futuro el niño caiga en el libertinaje y corrupción es que vean películas de sexo (enseñanzas sexuales).
    Hoy día los sabios psicólogos y los de ciencias de educación han confirmado la teoría correcta del Islam en este campo, al igual que el Dr. Spak, siendo americano, dice:
“Sin duda la medida equivalente de las prohibiciones que nosotros tuvimos durante nuestra infancia y la medida que nosotros transmitimos como padres a nuestros hijos, jugará un papel positivo en la creación de una preparación mental en el niño durante el período de aprendizaje, tal y como: leer, escribir y calcular”.[44]

    Así también y bajo estos fundamentos son cuestión de crítica los actos equivocados que hombres y mujeres cometen en muchos países europeos y americanos al desnudarse en las playas.
    En conclusión los padres y las madres tienen la obligación de responder con serenidad y tranquilidad, lejos de cualquier enfado y rigurosidad a todas las preguntas de los niños respecto a los asuntos sexuales, y mantenerlos alejados de todos los motivos sexuales —en sus diferentes colores y formas— en especial en esta nueva época de las comunicaciones.


“Los padres deberán observar en forma secreta a los hijos cuando juegan y así obtengan un conocimiento completo de su hijo”.

 


Noveno : Desarrollo de los sentimientos

    Los sentimientos son uno de los excitantes más importantes del ser humano que se muestran desde los primeros días de la etapa de lactancia y en forma gradual durante toda la vida del niño se expanden más en su área, continuando su desarrollo.
    El desarrollo de los sentimientos y cambios en las creencias del niño —en el límite de la comprensión intelectual de éste— acepta efectos; por ello cuando el niño considera que tal acción es aceptada por sus padres o por Dios Todopoderoso, la realiza; pero cuando considera que una acción es rechazada por sus padres o por Dios Todopoderoso, no la realiza.
    Los sentimientos pueden ser divididos en cuatro partes principales:
1.    sentimientos personales,
2.    sentimientos superiores,
3.    sentimientos sociales,
4.    sentimientos morales.
1. Sentimientos personales: el propósito de los sentimientos personales son los sentimientos que pertenecen a la esencia del ser humano. Tales como: deseos de pertenencia, deseos de independencia, deseos de superioridad, deseos de jerarquía social y ser respetado por otros. Estos sentimientos provocan la obtención de ganancias personales.
2. Sentimientos superiores: son los sentimientos que acercan al niño a sus deseos dentro de sus percepciones intelectuales limitadas. Al niño le gusta tener una comunicación absoluta y dependiente de Dios Todopoderoso, que es el Origen de los favores, las bendiciones, las afecciones y las misericordias. En esta amistad no se han tomado en cuenta los beneficios privados.
3. Sentimientos sociales: son los sentimientos que obligan al niño a mantener relaciones con otros. En un principio con los padres, los hermanos y hermanas, con los familiares y al final con la sociedad y los seres humanos.
4. Sentimientos morales: son los sentimientos que pertenecen a los comportamientos buenos y malos, tal y como depender de la verdad y franqueza y de dejar a un lado la mentira; y el otro las cualidades morales aceptables y rechazables.
    El mejor medio y camino para desarrollar los sentimientos del niño a través de los padres es que el niño sienta que se encuentra sumergido en el mar de amabilidad y cariño de los padres y que ellos le han saciado todas sus necesidades materiales e inmateriales. Cuando el niño llegue a advertir tal sentimiento sin duda encontrará una relación sentimental con el origen de esta amabilidad y cariño, o sea, el padre y la madre, incrementando la confianza y obediencia respecto a éstos, aceptando los pensamientos, objetivos, deseos y patrones de éstos.
    En un estado como éste los padres encuentran el poder para dominar e influir en los sentimientos del niño, entonces podrán guiarlos hacia una dirección correcta, y podrán tomar en sus manos las riendas de las experiencias y actividades de éste —en especial mientras juega—.
    Aquí es donde se realiza el acto de educación y la pureza de los sentimientos del niño armonizando con los valores dignos, encontrando un equilibrio entre los diferentes sentimientos internos del niño.
    El sentimiento más importante digno de ser desarrollado en el niño es el sentimiento de adoración a Dios. Si el niño llega a esta creencia que Dios Todopoderoso es el origen de cualquier beneficio y benevolencia, es Favor, y Él es quien colocó las bendiciones eternas en el Paraíso para aquellos que realizaron buenos actos y para los obedientes de Sus órdenes, fructificará en él el sentimiento de cariño y de confianza hacia Dios así como la santificación de Dios en su ser.
    Así también es obligación de los padres que fortalezcan los sentimientos del niño hacia el Mensajero de Dios (BPD), demás Profetas (P) y los Inmaculados Imames (P). El mejor método para esto son los relatos bien intencionados de las historias de sus vidas que tienen dos beneficios:
  1. se vuelve más profundo el amor hacia ellos en el corazón del niño,
  2. después de familiarizarse con la vida de estos generosos, tratará de imitarlos.
    Por ello en sus vidas se arraigarán diversos sentimientos tales como amistad sincera, generosidad, valentía, bondad, abnegación y demás valores morales y comportamientos dignos, mientras que se alejarán de todo lo que evitaban estos generosos, fortaleciéndose en ellos el sentimiento de ira, odio y repugnancia hacia aquellos que se oponían y enfrentaron hacia estos generosos, y evitarán imitar la mala conducta de los opositores en el presente y futuro.
    Otros de los métodos para desarrollar los sentimientos del niño es la guía y enseñanza constante de éste, hasta que pueda distinguir entre los comportamientos correctos y equivocados (prohibidos y no). Así también deberá alentársele a depender de los valores y actos dignos, así como de su realización.
    Para ello cada vez que nuestro hijo obsequió uno de sus juguetes a otro niño habrá que alentarlo con bellas palabras y comprarle otro juguete. Cada vez que dijo la verdad o respetó a otros, o fue bondadoso con los indigentes, o ayudó a sus hermanos o padres en algunos quehaceres, en todos estos casos habrá que elogiarlo de frente y también ante la familia, los parientes y amigos.

“Ese sentimiento de privación de bondad y amor provoca efectos negativos en la identidad del niño y en la formación de su personalidad”.


    Portarse como amigo con el niño, lo obliga a platicar de sus sentimientos y emociones ocultas. Esto es sumamente beneficioso para realizar el equilibrio sentimental en él, y provocar una filtración en los sentimientos inaceptables en él.
    Nosotros a través de la experiencia aprendimos que el método para contar relatos y cuentos es el mejor método para cultivar los sentimientos, en especial los cuentos que armonicen con el nivel de entendimiento y poder intelectual del niño. Para ello podemos narrarle relatos de aves y animales que contienen valores morales dignos y no dignos, que tal ave o tal animal posee. En esta forma es que los sentimientos del niño se inclinan y son estimulados hacia la justicia, cooperación y abnegación así como otros valores morales los cuales fructificarán en él los sentimientos de amistad hacia los oprimidos y odio hacia los opresores.
    A los niños de esta edad les agrada mucho los relatos de aves y animales, y los escuchan con más interés y deseo que las historias verdaderas. Estas narraciones que contienen múltiples sucesos son creaciones de la imaginación de los padres que se encuentran en el rango de un narrador que trata de mostrar todos los diferentes sentimientos.


Décimo : Prestar atención a los huérfanos

    El huérfano después de haber perdido a su padre o madre, o a los dos, siente una privación absoluta. Una privación por parte de que alguien pueda surtirle las necesidades sentimentales y espirituales, y una privación para obtener las necesidades materiales tales como: alimentos y vestido. Las dificultades mentales y temores hacia el futuro llenan su ser, causándole presiones e inquietudes que no lo dejan tranquilo.
    Ese sentimiento de privación de bondad y amor provoca efectos negativos en la identidad del niño así como en la formación de su personalidad. Dentro de la sociedad a la mayoría de los niños huérfanos que no se les presta la atención necesaria, los encontramos faltos de consistencia en la personalidad y con complejos psíquicos.
    Estos niños se adaptan difícilmente con la sociedad que no los tomó en cuenta. El Islam ha recomendado que se tome en cuenta al huérfano, se le preste una atención especial, igual o más que la que se les presta a los demás niños.
    El Islam ha enfatizado en surtir para los niños huérfanos todas las necesidades materiales e inmateriales, y ese grupo de aleyas coránicas que se han recomendado respecto a los niños huérfanos, son más que las aleyas que en ellas se recomienda a los demás niños. Las primeras necesidades que el Islam enfatizó en éstas para satisfacerlo, son las necesidades materiales.
    Dios Todopoderoso dijo:
Por mucho amor que tuvieran al alimento, se lo daban al pobre, al huérfano y al cautivo”.[45]
Alimentar en tiempo de hambre”. [46]
“…en dar de la hacienda, por mucho amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero, mendigos…”.[47]

    Dios Todopoderoso para el huérfano otorgó una parte de las riquezas de los musulmanes:
Sabed que, si obtenéis algún botín un quinto corresponde a Dios, al Enviado y a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero…”.[48]
Te preguntan qué deben gastar. Di «Los bienes que gastéis, que sean para los padres, los parientes más cercanos, los huérfanos, los necesitados y el viajero»...”.[49]

    Dios Todopoderoso prohibió apropiarse de los bienes del huérfano a menos que sea para incrementarla y beneficiarlo.
«¡No toquéis la hacienda del huérfano, sino de manera conveniente, hasta que alcance la madurez!...”.[50]

    El Mensajero del Islam (BPD) dijo:
“Aquel que se haga cargo de un huérfano y sacie sus necesidades, Dios Todopoderoso le dará el Paraíso como recompensa de sus actos “.[51]

    Así también dijo:
“Aquél que se haga cargo de un huérfano musulmán y lo sacie en su mesa, Dios sin duda lo llevará al Paraíso a menos que haya cometido un pecado que no puede ser perdonado (por ejemplo, sea incrédulo)”.[52]

    Así también este mismo noble dijo:
“Aquel que se haga cargo de un huérfano estará junto a mí en el Paraíso al igual que estos dos dedos de la mano”.[53]

    El Islam tomó en cuenta proveer las necesidades espirituales de los niños huérfanos tales como beneficiarlos y ser justos con ellos. Dios Todopoderoso dijo:
“Y cuando concertamos un pacto con los hijos de Israel (Jacob): «¡No sirváis sino a Dios! ¡Sed buenos con vuestros padres y parientes, con los huérfanos y pobres…”.[54]
    Así también Dios Glorificado sea dijo:
“…y que tratéis con equidad a los huérfanos…”.[55]
    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“La mejor casa entre las casas de los musulmanes es aquella en la que se encuentre un huérfano y lo traten con bondad. La peor casa entre las casas de los musulmanes es aquella en la que se encuentre un huérfano y lo maltraten”.[56]

    El noble Mensajero del Islam (BPD) recomendó la bondad, amabilidad y moderación ante los huérfanos:
“Dios Todopoderoso recomendó la bondad hacia los huérfanos por haber perdido a su padre; entonces aquél que los apoye Dios Todopoderoso lo apoyará; y aquél que los respete, Dios Todopoderoso lo respetará; y aquél que acaricie la cabeza del huérfano, Dios Todopoderoso le otorgará en el Paraíso por cada cabello que acarició con su mano, un palacio más grande que el mundo y lo que existe en éste…”.[57]

    El Imam As Sadiq (P) recomendó a la gente que se comportase compasiva y bondadosa con los huérfanos:
“No hay siervo que haya acariciado la cabeza de un huérfano a menos que Dios Todopoderoso por cada cabello le otorgue una luz el día de la Resurrección”.[58]

    Resolver las dificultades que el huérfano tiene que enfrentar y le provocan dolor, sufrimiento e inquietud es considerado un favor o gracia hacia el huérfano.

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Cuando un huérfano llora el Empíreo de Dios tiembla por sus sollozos, y Dios Todopoderoso dice: “¡Oh, mis ángeles sean testigos de que aquél que lo calme y le de lo que necesita, Haré que se sienta satisfecho y contento el día de la Resurrección!”.[59]

    Así también este noble dijo:
“Cada vez que un huérfano llore en el mundo, Dios dice: “¿Quién hizo llorar a mi siervo que hice morir a su padre? ¡Juro por Mi Grandeza y Esplendidez que haré entrar al Paraíso a aquél que lo tranquilice aunque sea en la medida de media palabra”.[60]

    Entre las recomendaciones hechas respecto a los niños huérfanos, es alegrar su corazón a través de abastecer sus necesidades materiales e inmateriales, tales como el respeto, la bondad, el elogiar y homenajear, y otros.

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“En el Paraíso hay un casa que le llaman la casa de la alegría, y en ésta no entran otros más que aquellos que alegraron a un huérfano de los creyentes”.[61]

    Emprender la educación digna en un huérfano y crear en él los preparativos necesarios para que sea un elemento provechoso y digno en la sociedad humana es considerado una atención y favor al huérfano.

    El príncipe de los creyentes, Imam ‘Alí (P) dijo:
“Así como educas a tu hijo, educa al huérfano …”.[62]

    En conclusión, el huérfano que crezca con gracia, bondad y cariño sentirá tranquilidad y contará con sentimientos y personalidad normal. En cambio si se ve privado de estos asuntos, aceptará una personalidad errónea y será desviado por los que se encuentran en el extravío, que en este caso será un elemento malo y nocivo para la sociedad.

“Resolver las dificultades que el huérfano tiene que enfrentar y le provocan dolor, sufrimiento e inquietud es considerado un favor o gracia hacia el huérfano”.

 




Capítulo quinto:
Etapas de la niñez, juventud y adolescencia

  El período de infancia y juventud se inicia desde el final del séptimo año de vida del niño y continúa hasta el final de los catorce años. Este período es el período que prepara la personalidad del niño para llegar a la edad de la madurez y pubertad, y ser parte de una sociedad más grade. Al inicio de este período, o un año antes de éste, poco a poco el niño deja de imitar a los adultos e incrementa su atención hacia lo que lo rodea al igual que los poderes intelectuales en él; así también tendrá el poder para imaginar los significados y adquirir el entendimiento de los significados inmateriales.
    En este período el niño piensa en su innato y se encuentra a sí mismo como una criatura independiente que su deseo es diferente al deseo de los adultos. Por ello “se esfuerza para, con su conducta que provoca enfado en la familia, ponerlos en dificultad y manifestar la existencia independiente de sí mismo”.[63]
    Al ponerse a la ofensiva se esfuerza para obtener independencia a través de diversos medios los cuales por lo general se oponen a las cosas que había intimado y se había encariñado en el período anterior. Como consecuencia cada cosa que sea especial de él y le pertenezca la elige a través de un método especial que él mismo entiende: muestra un gusto especial en la elección de su ropa; muestra interés especial en la adquisición de aptitudes intelectuales y científicas en forma individual, y se esfuerza por fundar y organizar las relaciones social con otros niños en la forma que a él le agrada.
    Esta etapa es una de las etapas más importantes en las que los padres deberán poner más atención en lo que se refiere a la educación del niño; ya que es la primer etapa en la que el niño da paso a relaciones más amplias en la sociedad que antes no había experimentado. Esta etapa es el ingreso a la escuela.
    Uno de los factores efectivos en la creación de preparación y formación de la personalidad del niño es la forma de su relación y comunicación con el padre, la madre y demás miembros de la familia. Una relación como ésta con todos sus detalles, le otorga una serie de especialidades que lo acompañarán también hasta la edad adulta.
    La escuela coloca un efecto profundo en la formación de la personalidad del niño. En la escuela se enfrenta a niños de diversos niveles científicos, que o son más fuertes o débiles que él, más activos o inactivos. “Como consecuencia se levanta para rivalizar con ellos, gane o pierda. Este asunto es efectivo en la formación de su personalidad”.[64]


“La sociedad en la medida que se haya alejado del Islam o el que en apariencia sea islámica pero en la práctica no exista en ella nada de las ramas ni fundamentos del Islam las responsabilidades de los padres en la educación y corrección de los hijos se vuelven más y más pesadas”.


    Aquí también existen otros factores que son efectivos en la formación de la personalidad del niño, tales como las especialidades físicas: si es alto, bajo, gordo, flaco, sano o enfermo.
    Uno de los factores más efectivos en este campo son los pensamientos que el niño adquirió y creció con éstos. En este período el niño tiene más necesidad las cuales por obligación deben ser saciadas por los padres. Como ejemplo los excitantes vitales tales como la necesidad de alimento y vestido, etc., y la necesidad de salud psíquica, sentimental y alejarse de las inquietudes y necesidad de ser aceptado por la sociedad cuando se una a ésta, y necesidad de prestarle atención y respetar su jerarquía, así como de adquirir las aptitudes necesarias para poder tener éxito en la vida actual.
    Además de los asuntos mencionados, el niño también necesita de una filosofía, pensamientos y significados que concuerden con su nivel de intelecto. Este período es un período de necesidad de educación fortalecida tomando en cuenta su inclinación hacia la independencia.
    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Los primeros siete años el hijo es el que ordena, los segundos siete años es siervo y obediente, y los terceros siete años es el consejero y asistente”.[65]

    El príncipe de los creyentes, ‘Alí (P), dijo:
“Al niño se le deja en libertad los siete primeros años de vida, y los segundos siete años de vida adquiere educación. En los terceros siete años es tomado para servir”.[66]

    El Imam Ya’far As Sadiq (P) dijo:
“Deja a tu hijo en libertad hasta los siete años para que juegue y los segundos siete años deberá aprender educación. Y los terceros siete años haz que te acompañe para que te beneficies a través de las consultas que le hagas. Pídele que te ayude en los trabajos”.[67]

    Por lo tanto esta etapa, es una etapa difícil de educación, ya que el niño se inclina por la independencia e incrementa su relación y comunicación con el mundo fuera del hogar. Es por ello que sin otra alternativa deberán esforzarse constantemente en la educación de éste y vigilar todo lo que le pertenece: en los pensamientos y sentimientos, así como en sus relaciones y comunicaciones con otros, en el aprendizaje y la enseñanza, así como en la provisión de sus diversos deseos;  el niño necesita de una guía y dirección, así como de un aprendizaje constante y de ayuda en la enseñanza del método de la vida. Así también deberá aceptar sus tareas con paciencia y alto poder para tolerar, y al mismo tiempo en muchos casos no deberá olvidarse la firmeza.


    Las particularidades de esta etapa son las siguientes:

1. Educación fortalecedora

Una educación digna y una buena reprimenda son algunas de las obligaciones más importantes que tienen el padre y la madre. Una educación así es derecho del niño que el Islam otorgó su responsabilidad a los padres. El niño en la etapa antes de llegar a la edad del desarrollo necesita de educación fortalecedora y esfuerzos adicionales.

    El Imam ‘Alí Ibn Al Husain (P) dijo:
“El derecho del hijo es que sepas que él es parte de ti mismo, y en el mundo con todo lo malo y bueno que tenga está vinculado a ti. Tú tienes la obligación de darle una buena educación, guiarlo hacia Dios, de ayudarlo en que te obedezca y de crear una mentalidad de acatamiento en él. En este campo tendrás un premio o un castigo. Entonces trátalo así para que los efectos de tu buena educación en el mundo sean un orgullo y un adorno para ti, y en el otro mundo estés inmune, como consecuencia del cumplimiento de una obligación ante Dios”.[68]

    Por las dificultades de la etapa en la que se encuentra el niño los padres deberán tomar en cuenta y pedirle a Dios para que puedan llegar a cumplir con sus obligaciones educacionales.

    El Imam Zain Al ‘Abidín (P) dijo:
“¡Oh, Dios! Agráciame con la permanencia de mis hijos, haciéndolos justos para mí, permitiéndome disfrutar de ellos.
¡Oh, Dios! Prolonga para mí sus edades y alarga sus vidas. Haz crecer  al pequeño y fortalecer al débil. Otorga salud a sus cuerpos, a su religión, y a sus caracteres dando salud a sus almas, a sus miembros y a todos sus asuntos por los cuales estoy preocupado. Aumenta para mí y pueda a través de mis manos sus provisiones. Hazlos buenos, piadosos, inteligentes, oyentes, obedientes a Ti, que amen a Tus amigos dándoles un buen consejo, caprichosos con todos Tus enemigos y poseedores de odio contra ellos. ¡Amén!
¡Oh, Dios! Fortalece mis brazos a través de ellos, enmienda a través de ellos mi estado de desviación, y aumenta mi descendencia con ellos. Adorna con ellos mi presencia y vivifica por medio de ellos mi nombre. Establécelos como sucesores míos en mi ausencia. Ayúdame a través de ellos a cubrir mis necesidades. Hazlos amantes y amables conmigo, dirigiéndolos hacia mí haciendo que me tengan en cuenta en todo. Hazlos rectos y obedientes a mi orden, de tal manera que no sean desobedientes conmigo ni se comporten mal, ni se opongan, ni tampoco cometan errores conmigo. Ayúdame a criarlos, educarlos y a tratarlos bien. Otórgame de Tu parte, junto con ellos, hijos varones, y haz que esto sea un bien para mí y auxiliarles respecto de lo que Te he pedido. Presérvame a mí y a mis hijos del maldito y rechazado demonio…”.[69]

    Nuestras narraciones han enfatizado en dar una buena educación a los hijos.
    El Imam ‘Alí (P) narró del Mensajero de Dios (BPD) que dijo:
“Consideren a vuestros hijos honorables y edúquenlos bien para que sean perdonados”.[70]

    El príncipe de los creyentes, ‘Alí (P), dijo:
“En verdad que el hijo tiene derecho sobre el padre y el padre tiene derecho sobre el hijo: el derecho del padre sobre el hijo es que obedezca al padre en todo excepto en la desobediencia a Dios, y el derecho del hijo sobre el padre es que éste le ponga un buen nombre, lo eduque bien y le enseñe el Corán”.[71]

    La educación en esta etapa tiene más necesidad respecto a las etapas anteriores a ésta; ya que la naturaleza innata del niño en esta fase cuenta con salud, es virgen y pura, y acepta toda guía, dirección y consejo. Por lo tanto los padres tienen la obligación de utilizar las oportunidades que se adquieren para realizar sus obligaciones educacionales.
    
    El príncipe de los creyentes, ‘Alí (P), en su testamento dice al Imam Hasan (P):
“… el alma y corazón del joven se asemeja a un campo virgen que permite a las cosas sembradas en él crecer lozanamente. Por tanto, he hecho uso anticipadamente de la ocasión para educarte y prepararte antes de que tu corazón pierda su frescura, y tu mente se ocupe en otras antes de que comiences a realizar actos que los expertos se esforzaron en probarlos y quitaron en ti la necesidad de esforzarte. Y tú utilizas también aquello que obtuvimos de sus experiencias, y para vosotros serán evidenciadas algunas experiencias que desconocíamos …”.[72]
    Así también este mismo Imam (P) dijo:
“Cultívate a ti mismo y a tu familia en forma buena y corríjanse”.[73]
    El método educacional que tenemos la intención de fortalecer y establecer en realidad es el método islámico que en todos los asuntos de la vida, gira alrededor del servicio y obedecimiento a Dios Todopoderoso.

    El Imam As Sadiq (P) dijo:
“Realizad buenos actos y recomendad a vuestra familia que los realice, y educadla para que obedezca a Dios, Glorificado sea”.[74]

    Así también este mismo Imam (P) dijo:
“Ordenadles a ellos (vuestra familia) aquello que Dios ordenó, y prohibidles aquello que Dios prohibió…”.[75]

    Estas palabras dan forma a todas las reglas generales que fundamentan el método educacional correcto desde todas las fases de la vida individual, social, sentimental y espiritual. Entonces si los padres ellos mismos en la práctica ejercen este método correcto y ponen atención absoluta en éste, el niño también en el futuro será un elemento digno para la sociedad humana.
    Los Inmaculados Imames (P) ponían especial atención en la educación de sus hijos en esta etapa, con el propósito de realizar una preparación completa en ellos para que en todos los aspectos fuesen la cúspide y el ser humano ideal en la sociedad islámica. El Imam ‘Alí (P) durante su infancia y antes de que Muhammad (BPD) fuese elegido para la misión fue educado en el hogar de este generoso. Por ello tuvo fe en Muhammad (BPD) en los primeros momentos después de haber sido elegido como profeta, y purificó su fe y obedecimiento para Dios y Su Mensajero (BPD). El Imam ‘Alí (P) poseía el grado más elevado en valentía, ejecución, entrega y ofrecimiento, generosidad, humildad, veracidad y todos los atributos morales.
    Así también el Imam ‘Alí (P) por su parte educó a sus hijos semejantes a sí mismo. Así fue como ellos llegaron a obtener el grado más elevado en todas las honorables virtudes, al igual que los demás Imames (P).
    La sociedad en la medida que se haya alejado del Islam o el que en apariencia sea islámica pero en la práctica no exista en ella nada de las ramas ni fundamentos del Islam las responsabilidades de los padres en la educación y corrección de los hijos se vuelven más y más pesadas. La educación, las costumbres, los pensamientos y los métodos educacionales incorrectos en especial los medios de propaganda y de comunicación tales como la radio, la televisión, el cine y otros provocarán efecto en la educación del niño.
    Otra perspectiva de la educación es la educación física que está unida también con la educación espiritual, mental y sentimental. La educación física del niño es una necesidad innegable, puesto que es un escudo para proteger su salud corporal y el preludio para las actividades físicas en él.


“El niño necesita familiarizarse con las palabras de los Inmaculados Imames (P) para que estas palabras guías eviten que se incline hacia desviaciones mentales”.

    El Mensajero de Dios (BPD) en una de sus pláticas estimuló de la siguiente forma a la gente para que realizara deportes y educación física:
“Enseñad a vuestros hijos a nadar y al tiro al arco”.[76]
    Así también según la opinión de los psicólogos y sabios de las ciencias educativas es conocido que la salud física tiene un efecto evidente en la salud espiritual.[77]


2. La gestión de la enseñanza


    La enseñanza en esta etapa (al principio de los 7 años) es indispensable para el niño. Esta edad es la mejor etapa para iniciar la enseñanza, ya que las capacidades intelectuales del niño en esta etapa llegan a desarrollarse y se presentan las inclinaciones y deseos internos del niño para obtener las aptitudes prácticas.[78]
    El niño en esta etapa cuenta con las capacidades completas para memorizar todo lo que escucha, y la instrucción que adquiere le ayuda para penetrar lo que sabe y quede para siempre en su mente.

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“El ejemplo de aquél que en la niñez comienza a aprender, se asemeja a grabar sobre la piedra”.[79]

    Así también dijo:
“El aprendizaje del joven se asemeja a un dibujo grabado sobre piedra”.[80]

    El Mensajero del Islam (BPD) recomendó lo siguiente a los padres en cuanto a la necesidad del aprendizaje del niño:
“Ordenad a vuestros hijos que estudien”.[81]

    El Mensajero de Dios (BPD) consideró a la instrucción del niño como una puerta de las puertas de las bendiciones divinas que son abiertas para el padre:
“Dios perdone al siervo que se comporta amable con sus hijos, les enseña y los educa y ayuda para que sean buenos”.[82]

    Uno de los derechos de los padres hacia el hijo es el derecho de educarlo, al igual que el Imam ‘Alí Ibn al Husaín (P) dijo:
“… En cuanto al derecho del niño es que sean amables con él y se esfuercen en ayudarlo en la educación mental y la enseñanza …”.[83]

    El Mensajero de Dios (BPD) consideró los derechos de los padres hacia el hijo de la siguiente forma:
“Ponedles un buen nombre, enseñadles a escribir y después de pasar la edad de la adolescencia procedan para que se case”.[84]

    En nuestra época los establecimientos de enseñanza y en especial la escuela tiene bajo su responsabilidad el asunto de la instrucción del niño respecto a la lectura y escritura. Esto no significa que los padres se deshagan de la obligación de enseñarles, sino que la escuela y los padres deberán tener un intercambio de opiniones y cooperar conjuntamente para llegar a este propósito. La enseñanza no debe limitarse en la lectura y escritura, sino que deberá ser desde todos los aspectos incluyendo todos los diversos campos de las ciencias naturales, humanas, literarias, históricas, filosóficas y otras. Además hay que recalcar en los aspectos espirituales y devocionales.

    El Mensajero de Dios (BPD) respecto a la enseñanza del Corán enfatizó:
“… y aquél que enseñe a su hijo el Sagrado Corán, sus padres serán invitados para que vistan dos ropas que iluminan los rostros de aquellos que se encuentran en el Paraíso”.[85]

    La enseñanza del Sagrado Corán al niño comprende todas sus perspectivas. Primero la lectura correcta, y según las reglas lingüísticas. Después alentar al niño para que lo memorice considerando su nivel intelectual. Le sigue la enseñanza correcta de las aleyas y de las suras que el niño necesita durante su infancia y adolescencia, en especial las aleyas y suras relacionadas con las creencias, la moral, debates de jurisprudencia pertenecientes a los mandatos religiosos en el campo de las invocaciones y transacciones.

    En esta etapa (etapa de la niñez y adolescencia) deberá enseñársele al niño como debe realizar sus plegarias así como sus preparativos, tales como el rezo diario y la ablución. El Imam Muhammad Baquir (P) dijo:
“… Cuando el niño cumple los 7 años se le dice: “Lava tu cara y tus dos manos”. Cuando las lavó se le dice: “¡Reza!”, para que sea una práctica para él. Entonces se le deja en paz hasta que cumple los 9 años. Cuando los cumplió se le enseña la calidad de la ablución …“.[86]

    El niño necesita familiarizarse con las palabras de los Inmaculados Imames (P) para que estas palabras guías eviten que se incline hacia las desviaciones mentales.

    El Imam Ya’far As Sadiq (P) dijo:
“Antes de que los muryi’a (secta de musulmanes que se oponía al Islam puro) alcancen a vuestros hijos, familiarícenlo con las narraciones”.[87]

    El Imam Hasan Muytaba’ (P) respecto a la descripción de las enseñanzas obtenidas del Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Mi ancestro el Mensajero de Dios (BPD) me enseñó palabras que las recito en la oración Watr (oración de la media noche). … ¡Dios mío! Colócame en aquel grupo al cuál guiaste y en aquél que otorgaste salud y en aquél grupo de vigilaste”.[88]

    Es obligatorio para los padres enseñar a los hijos todo aquello que es útil para la vida del niño. El Imam ‘Alí (P) en la siguiente narración instruye a su hijo Imam Hasan (P) la técnica de discursar:
“El Imam (P) dijo a su hijo: “¡Hijo, mío! Levántate y da un discurso para que yo también lo escuche”. El Imam Hasan (P) respondió: “¡¿Cómo puedo realizar tal acto mientras que cuando observo vuestro rostro siento vergüenza?!” Entonces el Imam ‘Alí (P) pidió a sus esposas que se reunieran y él se alejó tanto  hasta donde podía escuchar las palabras de Hasan (P)…”.[89]

    Uno de los ejemplo de enseñanza al niño es la instrucción del tiro al blanco y la natación —tal y como ya dijimos—; y por la importancia de su enseñanza el Mensajero de Dios (BPD) alentó en una misma medida en ello al maestro, al niño y a los padres, y dijo:
“Cuando el maestro enseña al niño a decir Bismil.lah (en nombre de Dios), Dios Todopoderoso para él y para el niño así como para los padres del niño hace obligatoria su salvación del Fuego del Infierno”.[90]

    El Imam ‘Alí (P) constantemente insistía a los niños en el aprendizaje de los poemas de su padre Abi Tálib.
    El Imam As Sadiq (P) dijo:
“El Imam ‘Alí (P) insistía siempre en que los poemas intencionados de su padre Abi Tálib fuesen registrados y narrados. Y decía: “¡Aprended los poemas de Abi Tálib y enseñadlos a vuestros hijos, ya que Abu Tálib aceptaba la religión de Dios y en sus poemas se encuentra oculta una gran sabiduría”.[91]


3. Práctica del niño respecto a la sumisión y devoción

    La obediencia y devoción a pesar de ser sencilla y fácil pero realizarla necesita de práctica y al mismo tiempo de una armonización física. El niño en la práctica de la sumisión y devoción necesita de una atención especial, para que las dificultades de ésta se vuelvan insignificantes ante él y se cree intimidad y afecto entre él, la obediencia y devoción; para que la sumisión y devoción se mezclen con su sentimiento en tal forma que se convierta en una costumbre diaria y fija en él, y las realice con emoción natural —sin ninguna obligación ni dificultad—.


“Es mejor que para el niño sea algo soportable la práctica de la oración, ya que de lo contrario la odiaría creándose dentro de sí mismo un obstáculo entre él y ésta”.


    En el método de educación islámica proporcionado con la edad del niño y tomando en cuenta su poder intelectual y físico para realizar la sumisión y devoción se ha tomado en cuenta un fundamento principal. El Mensajero de Dios (BPD) respecto a la práctica de la oración ha dicho:
“Cuando vuestros hijos llegaron a la edad de los 7 años, ordenadles que oren. Y a los 9 años si no rezan castigadlos (pegadles)”.[92]

    Y en otra narración está registrado:
“Cuando vuestros hijos llegaron a la edad de los 7 años, ordenadles que oren. Y a los 9 años si dejan de rezar, castigadlos”.[93]

    El propósito de castigar puede ser un castigo físico o psíquico cuando el niño desobedece las órdenes del padre respecto a la oración. Aunque el castigo provoca un efecto negativo sobre el niño, la pérdida que se deriva de éste es temporal y pasajera, y no puede ser comparada con un beneficio mayor, o sea practicar la oración. Al igual que el Imam ‘Alí (P) dijo:
“A los niños pequeños de tu casa edúcalos verbalmente para que realicen la oración y sean limpios. Cuando llegaron a los 10 años (en caso de que no pongan atención) castígalos físicamente sin excederte de tres golpes”.[94]

  Es mejor que para el niño sea algo soportable la práctica de la oración, ya que de lo contrario la odiará creándose dentro de sí mismo un obstáculo entre él y ésta. Se ha transmitido una narración del Imam ‘Alí Ibn Al Husaín (P) que este generoso obligaba a los niños a realizar en un tiempo la oración del medio día y la tarde, y también la de la puesta del sol y de la noche. Cuando le preguntaron la razón de esto dijo:
“Para el niño es más fácil realizar las oraciones del medio día y de la tarde juntas, y la de la puesta del sol y de la noche juntas. Su deseo y precipitación para realizar las oraciones en esta forma es mayor. Este acto provoca que la oración no sea dañada, que no actúen negligentes hacia ésta y no se ocupen en otras actividades”.[95]
    El Imam (P) sólo pedía a los niños que realizaran sus oraciones diarias, y decía:
“Cuando tengan poder para realizar la oración, no les exijáis otras fuera de las oraciones obligatorias”.[96]

    Los padres deberán tener en cuenta las capacidades físicas y psíquicas del niño y no obligarlos a realizar actos los cuales no cuentan con la facultad para hacerlo. Los niños deberán empezar con las oraciones obligatorias y no pedirles que realicen las oraciones preferentes. Cuando practicaron las oraciones obligatorias y entre ellos y las oraciones surge afecto e intimidad, en este caso mientras más crezcan tendrá poder para realizar otras oraciones fuera de las obligatorias.
    La práctica del ayuno debe comenzar a los 7 años y tomando en cuenta el poder físico y psíquico del niño, y mientras más crezca gradualmente continúe y su tiempo sea mayor.
 
  El Imam As Sádiq (P) dijo:
“Nosotros ordenamos a nuestros niños, cuando llegan a los 7 años, que ayunen durante las horas del día que puedan, puede ser medio día, menos y más. Entonces pueden romper el ayuno en caso de que el hambre o la sed los domine, hasta que se acostumbren a ayunar y tengan las fuerzas para hacerlo. Vosotros también ordenadles a vuestros hijos que ayunen desde los 9 años en la medida que puedan hacerlo, y si la sed los domina, rompan el ayuno”.[97]
    Sumá’ah dice que preguntó al Imam As Sádiq (P) respecto a la edad en que el niño debe comenzar a ayunar. Este generoso dijo:
“Cuando tenga fuerzas para ayunar”.[98]
    Por lo tanto si el niño practicó ayunar antes de llegar a la edad en que debe realizar las obligaciones religiosas muy pronto podrá realizar esta obligación divina en la forma más perfecta sin sentir la más mínima dificultad.
    Mu’awiiah hijo de Wahab dijo haber preguntado al Imam As Sadiq (P): “¿A qué edad debe un niño comenzar a ayunar?”. Dijo:
“Debe comenzar a los 14 o 15 años. No hay inconveniente si ayuna antes de esta edad. Uno de mis hijos comenzó a ayunar antes de esta edad, y yo se lo permití”.[99]

    Es preferente también que el niño practique realizar la peregrinación. El Imam Baquir (P) o el Imam As Sadiq (P) dijo:
“Cuando un hombre lleve a su hijo de visita a la casa de Dios, debe ordenarle que diga La baik… y la peregrinación se vuelve obligatoria para él. Si no pudo realizar sus ritos en forma perfecta el padre debe decir en lugar de él La baik… La baik… y acompañarlo en la circunvalación, y en su lugar debe realizar la oración de la circunvalación… En la peregrinación se ofrecerá un animal por parte del niño y sus mayores deben ayunar en su lugar, y deben evitar que el niño realice los actos prohibidos para la persona que vista las ropas del peregrino (muhrim), tales como: vestir ropas cosidas, utilizar perfumes y si mató a un presa en la región del Haram (santuario) el padre deberá pagar la multa”.[100]
    El Imam As Sadiq (P) en respuesta a la pregunta respecto al temor de que los niños se resfríen cuando vistan las ropas del peregrino dijo:
“Llevadlos a la región de ‘Ary[101], y desde ese lugar vistan las ropas del peregrino … si teméis por sus vidas llevadlos a Yuhfah[102] y desde ese lugar vistan las ropas del peregrino”.[103]

    Este generoso también dijo:
“Aseguraos de aquellos que llevan consigo niños, que los lleven a Yuhfah o Batni Marr, y realicen aquello que debe realizar la persona que viste las ropas del peregrino y los lleven a circunvalar y en su lugar avienten las piedras en Yamarát. Los niños que no tienen un animal para sacrificar, los padres deberán ayunar en su lugar. El Imam Zainul ‘Abidín (P) colocaba un cuchillo en la mano del niño, entonces el carnicero tomaba las dos manos del niño y sacrificaba al animal”.[104]

    Es preferente ejercitar al niño a realizar buenos actos tales como ayudar a los pobres e indigentes. El Imam ‘Alí Musa Ibn Al Rida (P) decía:
“Pide a tu hijo que con sus manos ofrezca un pedazo, o un puñado o algo —aunque sea poco—. Ya que todo aquello que se entregue con un deseo puro en el sendero de Dios —aunque sea algo insignificante— es grande …”.[105]
    Así también dijo:
“Pide al niño que de limosna, aunque sea un pedazo de pan”.[106]

    Por lo tanto ejercitar al niño en el ofrecimiento es uno de los mejores métodos educativos para evitar el enamoramiento del mundo y decrecer el efecto del enamoramiento material en el alma del niño, que esto es considerado una práctica para él respecto al afecto que siente hacia los pobres y necesitados.


“Hay que enseñar al niño a evaluar sus acciones, y educarlo en tal forma que permita que otros también critiquen sus actos”.


    Adiestrar al niño en la época de la infancia para la sumisión y devoción en la etapa adulta lo fortalecerá también en la obediencia y devoción. El mejor testigo para este asunto es el comportamiento y proceder de los Inmaculados Imames (P). Tal y como el Imam Hasan Muytabah (P) se dirigió veinte veces de Medina a la Meca para visitar la Casa de Dios.[107]
    El Imam Husaín (P) solicita al ejército de los omeyas que le permita a él y a sus compañeros realizar los actos de devoción la noche anterior al día 10 de Muharram (la noche de ‘Ashura). En cuanto oscureció pasaron toda la noche orando, implorando perdón, lamentándose y suplicando.[108]
    El Imam ‘Alí Ibn Al Husaín (P) por lo tanto que suplicaba fue apodado como “Zainul ‘Abidín” que significa “Adorno de los Adoradores”.[109]
Realizaba la oración de la noche estuviese de viaje o no”.[110]
    Cada vez que un necesitado le solicitaba algo decía:
“¡Bravo, por aquel que carga mis provisiones para la otra vida!”[111]

    Los demás Inmaculados Imames (P) también, cada uno en la cumbre de su relación con Dios y su sinceridad en su devoción hacia Él, habían practicado el obedecimiento y devoción a Dios, en tal forma que entre ellos y su devoción hacia Dios había surgido un afecto y gusto especial.
    Para los padres es obligatorio que animen a los niños a través de la práctica de la sumisión y devoción para que tengan más éxito, tal y como los elogien con obsequios materiales e inmateriales.


4. Vigilancia del niño

    En esta etapa si los padres quieren que sus enseñanzas educativas hacia el niño sean fructíferas deberán tener bajo vigilancia sus actos y guiarlo hacia lo correcto y la verdad. Así también deberán en forma oculta vigilar sus tendencias, imaginaciones y sentimientos, y en forma amigable deberán ayudarle para que encuentre el camino correcto de la vida y lo cruce.
    Tener bajo vigilancia sus actos en la sociedad es más indispensable que en la casa para que elijan buenos amigos para él, y eviten que amiste con chicos indignos. Claro está cuando la guía y dirección no es útil el castigo se vuelve necesario.
    Hay que enseñar al niño a evaluar sus acciones, y educarlo en tal forma que permita que otros también critiquen sus actos. Además de que es mejor que hagamos fructificar en lo más profundo de su ser el significado de la supervisión divina —y de que Dios ve todos nuestros actos pequeños y grandes así como nuestras intenciones—, para que esto sea un obstáculo en caso de que los padres no puedan atenderlo, vigilarlo ni supervisarlo.
    A los padres les fueron otorgadas las herramientas de la vigilancia hacia el niño y la supervisión de sus actos desde la perspectiva de su realización. Cada uno de ellos según sus conocimientos y experiencias en la vida se esfuerzan en este acto importante. Los dos también en este campo necesitan de ayuda, comprensión y cooperación mutua. La supervisión de la madre sobre el niño —sea niño o niña— es más indispensable que la supervisión del padre sobre éste; ya que por lo general los padres trabajan fuera de casa.
    El niño deberá sentir que no ha sido dejado al olvido por parte del padre ni de la madre sino que ellos lo quieren y vigilan sus actos. Claro está esta posibilidad existe en los padres que utilicen a otros también para que supervisen al niño. Por ejemplo aquellos lugares en donde los padres no pueden acompañar a los hijos, tal y como la escuela, reuniones y otros, en este caso los padres deberán recurrir y pedir ayuda a los amigos y parientes.
    Realmente da buen resultado la ayuda mutua en la supervisión de la educación del niño y puede salvarlo de desviaciones que es posible ocurran por estar en un estado de negligencia


5. Prevenir cualquier desvío sexual


    La desviación sexual es una de las desviaciones más peligrosas que amenazan y destruyen a la sociedad humana en las fases materiales, higiénicas, sentimentales y morales. Por ello el Islam pone una atención especial para prevenir la desviación antes de que aparezca y su curación después de haber aparecido. La educación de los hijos se funda en la honestidad siendo ésta una de las obligaciones más importantes que tienen los padres.
    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Uno de los derechos del padre contra el hijo es que elija un buen nombre para él, cuando llegue a la edad del aprendizaje le enseñen a leer y a escribir  y cuando llegue a la adolescencia evite que se desvíe sexualmente”.[112]
    La educación fundada en la pureza y castidad necesita de la prevención de cualquier desvío sexual en la etapa anterior a la adolescencia.
    Los primeros signos de la prevención también son alejar al niño de cualquier estímulo sexual y de cómo se realiza.
    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“ ¡Juro por Él que mi vida se encuentra en sus manos, si el hombre y la mujer se encuentran realizando un acto sexual y en ese momento hay un niño despierto en la casa y los observa, y escucha sus palabras y respiraciones ese niño nunca será guiado, si es niño será un adúltero y si es niña una adúltera”.[113]

    Otro de los métodos para prevenir, es separar las camas de los niños. El Imam ‘Alí (P) dijo:
“A la edad de los 10 los niños deben dormir en camas separadas”.[114]

    Separar las camas de los niños y niñas tiene más necesidad. El Imam Báqir (P) dijo:
“Deben separar las camas de los niños de las camas de las niñas cuando llegan a la edad de los 10 años”.[115]

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“Deben separarse las camas de los niños de 10 años, niños de niños, niños de niñas y niñas de niñas”. [116]

    El Imam As Sadiq (P) prohibió cargar a las niñas de seis años que no sean íntimas (mahram). Dijo:
“No sienten sobre sus piernas a las niñas cuando cumplen seis años”.[117]

    Así también prohibió besar a las niñas que no son íntimas. Dijo:
“No es digno que besen a las niñas cuando cumplieron los 6 años de edad”.[118]

    Por supuesto, cuando se dice de no besar a las niñas es por parte de los extraños, no por parte del padre, la madre los tíos u otros parientes íntimos (mahram).

    El Mensajero de Dios (BPD) dijo:
“La mujer no íntima no deber besar al niño que haya cumplido los 7 años”.

    Cuando ocurre una desviación sexual deberá castigarse al niño para que no vuelva a repetir ese acto. Preguntaron al Imam As Sadiq (P) respecto al niño de 10 años que mantiene relaciones sexuales con una mujer. Respondió:
“Recibe menos latigazos que los determinados”.[119]

    En la actualidad es adecuado alejar al niño de cualquier medio que provoque su deseo tal y como novelas, cuentos, fotografías y películas indecentes. Así también, para prevenir cualquier desviación sexual, deberá cuidarse al niño cuando se encuentra solo, y cuando mantiene relaciones con otros niños de su misma edad.


6. Asociar al niño con patrones dignos
    El niño en los últimos años de esta etapa trata de imitar a personajes que en la sociedad cuentan con más alegría y regocijo (tal y como los artistas y deportistas destacados), y provocan más efecto (tal y como los sabios y políticos) en ésta.

    Los psicólogos llaman “mahakat” a la imitación que se realiza en forma instantánea, repentina y con rapidez la cual provoca efecto en el imitador, y llaman “iqtibás” a la imitación que se realiza con lentitud y en un período determinado de tiempo.[120]

    Iqtibás es una forma de tomar como patrón a alguien, que echa raíces en la comprensión y sentimiento del niño, uno de sus ejemplos es la imitación y seguimiento. Los personajes sublimes y sobresalientes en los asuntos de la imitación provocan efectos. Por ello los grandes y líderes que la gente considera importantes (se convierten en el patrón de toda la gente).[121]
    El niño toma como patrón por lo general a aquellos que tienen poder espiritual y mental, tal y como los gobernadores, los jefes políticos, los triunfadores y aquellos que en la vida sobresalieron y a cualquiera que provoque efecto en la gente tal y como los maestros y los sabios religiosos.
    Algunos de los psicólogos consideran necesario e indispensable que cada persona tenga una imagen del hombre ideal (para que sea el modelo en su vida).[122] El hombre ideal (o modelo) desde la perspectiva de estos eruditos es diferente en cada grupo de gente tomando en cuenta las condiciones y los estados materiales, espirituales y sociales de esta. Estos eruditos consideran al hombre ideal como la personificación de los valores espirituales y los propósitos deseados en la vida.


“El ejercitar al niño en el ofrecimiento es uno de los mejores métodos educativos para evitar el enamoramiento del mundo y decrecer el efecto del enamoramiento material en el alma del niño, que esto es considerado una práctica para él respecto al afecto de él hacia los pobres y necesitados”.


    Es evidente que tener un modelo como éste para cada persona en especial para los niños en los últimos años de esta etapa de su vida es innegable.

    No hay que olvidar que en sí el patrón determinado no pasa de ser un significado a ser un modelo, y si no es personificado en el ser humano que tiene valores para aceptarlo, quedará sólo en los límites de la imaginación. Mientras que el niño necesita de un modelo al cual imitar y seguir, un modelo que en el exterior exista y pueda ser palpado. El modelo ideal que puede tomar como ejemplo es ese mismo personaje ideal de ser humano.

    Seguir a los antepasados es más común que imitar a los bien acomodados. Sin otra alternativa  debemos elegir un modelo tomando en cuenta a los antepasados dignos. Personalidades tales como los Profetas (P), los Imames (P), los personajes dignos de los compañeros cercanos del Profeta (BPD) así como sus seguidores, los sabios religiosos que son las cumbres de virtudes y nobles caracteres que ocupan muy altas jerarquías. Aquello que obliga a la gente a imitar y seguir a estos sobresalientes es el efecto espiritual maravilloso de ellos en los diferentes niveles de la gente que los recuerdan con integridad y respeto.

    La vida de personajes dignos está llena de valores que el ser humano tiene la esperanza de alcanzar. El niño al seguir a estos personajes que son su modelo se convierte en un gran personaje. Pero si este seguimiento se corta las llamas flameantes de la vida se vuelven frías y las esperanzas pierden su color, y se desvía de su camino como consecuencia de seguir a personajes de segunda importancia.

    Por lo tanto los padres deberán atraer las opiniones, pensamientos, sentimientos y visiones de los niños hacia los personajes ideales —desde el Profeta Adán (P) hasta los grandes personajes de esta era—. Al igual que para cada Profeta (P) y Imam (P) de los Imames Guías existe una historia de sus vidas en la cual podemos encontrar todos los nobles caracteres, valores y visiones comunes en la vida.

    Un modelo digno provoca efecto y ocupa un lugar valioso en todos los aspectos de la vida. Al seguirlo o imitarlo se reflejan los efectos de este seguimiento en todas las perspectivas de la personalidad sentimental, intelectual y de conducta del niño; por ello el niño se apresura para llegar a ocupar las altas jerarquías que llegaron a ocupar los personajes (modelos) meritorios.



Conclusión
Como vemos, educar a los hijos no es un asunto tan sencillo. Aunque, con la ayuda de Dios, es una cuestión que puede arribar a un “buen puerto” si se siguen algunos parámetros, como los que se han detallado en esta obra. Esperamos que lo expuesto les sirva a todos aquellos creyentes bienhechores en este camino tan difícil como necesario que es una de las mayores gratificaciones personales que la vida otorga a cada individuo (quizás la mayor de todas).
Y no hay Fuerza ni Poder sino en Dios Altísimo. A El nos encomendamos y de El pedimos ayuda en esta tarea, así como en todas las responsabilidades de nuestra existencia. Y a El agradecemos todas las Mercedes y Bendiciones otorgadas, como la buena guía del Islam y sus normas (tales como las que hemos presentado referidas a la educación de los hijos).
Que Dios Bendiga, otorgue Misericordia y Paz eterna a Muhammad y su noble familia purificada. Y que auxilie a los creyentes sinceros en este mundo y en el otro.





Notas:

[1] Tárij Ia’qubí, t. II, p. 320.
[2] Bihár Al Anwár, t. XXIII, p. 114.
[3] Al Tifl bein Al Wirázah wa Al Tarbiiah, t. II, p. 180, según lo registrado en Nahnu wa Al Abná’, p. 39.
[4] ‘Ilm Al Nafs Al Tarbava, Dr. Fájir ‘Aqil, p. 535.
[5] Tuhaf Al ‘Uqúl, Ibn Shu’ba Harrání, p. 84.
[6] Bihár Al Anwár, t. LXXIX, p. 102.
[7] Mashákil Al Abá’, p. 75.
[8] Qámus Al Tifl Al Tabii, p. 278
[9] Adzwá’ alá Al Nafs Al Bashariiah, Dr. Zain ‘Abbás ‘Abmárah, Dár Al Zagáfah, p. 302.
[10] Makárim Al Ajláq, p. 220.
[11] Makárim Al Ajláq, p. 221.
[12] Mustadrak Al Wasáíl, t. XII, p. 626.
[13] Bihár Al Anwár, t. XLIII, p. 261.
[14] Bihár Al Anwár, t. XLIII, p. 275.
[15] Bihár Al Anwár, t. XLIII, p. 284.
[16] Hadíz ila Al Ummahát, p. 68.
[17] Qámus Al Tifl Al Tabii, p. 274.
[18] Makárim Al Ajláq, p. 221.
[19] Qámus Al Tifl Al Tabii, p. 221 y 222.
[20] Al 'Aláy Al Nafsi Al Yamá’i lil Atfál, Kamilia ‘Abd Al Fatáh, p. 162.
[21] Makárim Al Ajláq, p. 222.
[22] Makárim Al Ajláq, p. 222.
[23] Makárim Al Ajláq, p. 222.
[24] Mashákil Al Abá’, p. 106.
[25] Al Tifl bein Al Wirázah wa Al Tarbiiah, t. II, p. 64.
[26] Bihár Al Anwár, t. CIII, p. 189.
[27] Al Káfí, t. I, p. 311
[28] Bihár al Anwán, t. XLIII, p. 296.
[29] Mujtasar Tárij Damishq, t. VII, p. 10.
[30] Mustadrak Al Wasá’íl, t. II, p. 626.
[31] Qámus Al Tifl Al Tabii, p. 222.
[32] Min lá Yahdarul Faqíh, t. III, p. 312.
[33] Al Tifl bein Al Wirázah wa Al Tarbiiah, t. II, p. 97.
[34] Qámus Al Tifl Al Tabii, p.317.
[35] ‘Ilm Al Nafsi Usasah wa Tatbiqátah Al Tarbuiiah, Dr. ‘Abdul Aziz Al Qawsi, t. 239.
[36] Ilm Al Nafsi Al Aláyí, Dr. Aylál Sarí, p. 152.
[37] Mashákil Al Abá’, p. 282.
[38] Mashákil Al Abá’, p. 283.
[39] Ilm Al Nafsi Al Aláyí, Dr. Aylál Sarí, p. 106.
[40] Wasáíl Al Shi’a, t. XX, p. 133.
[41] Wasáíl Al Shi’a, t. XX,, p. 134.
[42] Makárim Al Ajláq, p. 223.
[43] Makárim Al Ajláq, p. 223.
[44] Mashákil Al Abá’, p. 284.
[45] Corán Al Insán 76:8.
[46] Corán Al Balad 90:14.
[47] Corán Al Baqarah 2:177.
[48] Corán Al Anfál 8:41.
[49] Corán Al Baqarah 2:215.
[50] Corán Al ’An‘ám, 6:152.
[51] Tuhaf Al ‘Uqúl, Harrání, p. 198.
[52] Mustadrak Al Wasálí, t. I, p. 148.
[53] Muhayat Al Baídza’, t. III, p. 403.
[54]Corán Al Baqarah, 2:83.
[55] Corán An Nisá, 4:127.
[56] Muhayat Al Baídza’, t. III, p. 403.
[57] Muhayat Al Baídza’, t. III, p. 403.
[58] Muhayat Al Baídza’, t. III, p. 403.
[59] Mustadrak Al Wasáil, t. II, p. 623.
[60] Mustadrak Al Wasáil, t. II, p. 623.
[61] Kanzul ‘Ummal, t. III, p. 170, h. 6008.
[62] Al Káfí, t. VI, p. 47.
[63] Hadiz ila Al Ummahát, p. 207
[64] ‘Ilm Al Nafs, Yamil Salíbá, p. 385.
[65] Makárim Al Ajláq, Tabarsí, p. 222; Safinat Al Bihár, Muhadiz Qumí, t. II, p. 684.
[66] Makárim Al Ajláq, Tabarsí, p. 223.
[67] Makárim Al Ajláq, Tabarsí, p. 222; Safinat Al Bihár, Muhadiz Qumí, t. II, p. 684.
[68] Tuhaf Al ‘Uqúl, Ibn Shu’abah Al Harrání, p. 189.
[69] Sahifatu Al Sayyadiia, súplica 25.
[70] Mustadrak Al Wasá’il, t. II, p. 625; Wasá’il Al Shi’ah, t. XV, p. 195, h. 9.
[71] Nahyul Balágah, dicho 399.
[72] Nahyul Balágah, carta 31.
[73] Kanzul ‘Ummál, t. II, p. 539.
[74] Mustadrak Al Wasá’il, t. II, p. 362.
[75] Bihár al Anwár, t. C, p. 74.
[76] Al Káfí, t. VI, p. 47.
[77] ‘Ilm Al Nafs, Yamil Salibá, p. 383.
[78] Hadiz ila Al Ummahát, p. 217.
[79] Kanzul ‘Ummál, t. X, p. 294, h. 29336.
[80] Kanzul ‘Ummál, t. X, p. 238, h. 29258.
[81] Kanzul ‘Ummál, t. XVI, p. 854, h. 45953.
[82] Mustadrak Al Wasá’il, t. II, p. 626.
[83] Tuhaf Al ‘Uqúl, p. 194.
[84] Makárim Al Ajláq, p. 220.
[85] Al Káfí, t. VI, p. 49.
[86] Min lá Yahdarul Faqíh, t. I, p. 182.
[87] Al Káfí, t. VI, p. 47.
[88] Mujtasar Tárij Damishq, t. VII, p. 5.
[89] Bihár Al Anwár, t. XLIII, p. 351.
[90] Mustadrak Al Wasá'il, t. II, p. 625.
[91] Mustadrak Al Wasá'il, t. II, p. 625.
[92] Mustadrak Al Wasá'il, t. II, p. 624.
[93] Bihár Al Anwár, t. CI, p. 98.
[94] Tanbih Al Jawátir, Warám Ibn Abí Farás, p. 390.
[95] Mustadrak Al Wasá'il, t. II, p. 624.
[96] Mustadrak Al Wasá'il, t. II, p. 624.
[97] Al Káfí, t. IV, p. 124.
[98] Al Káfí, t. IV, p. 125.
[99] Al Káfí, t. IV, p. 125.
[100] Al Káfí, t. IV, p. 303.
[101] Región en el camino de Medina hacia La Meca.
[102] Región entre Median y la Meca, y lugar donde visten las ropas del peregrino la gente de Shám (Damasco actual).
[103] Al Káfí, t. IV, p. 304.
[104] Al Káfí, t. IV, p. 304.
[105] Al Wasá’il, t. IX, p. 376, cap. cuarto.
[106] Al Wasá'il, t. IX, p. 376, cap. cuarto.
[107] Mujtasar Tárij Damishq, t. VII, p. 23.
[108] Al Kámil fi Al Táríj, Ibn Azir, t. IV, p. 59.
[109] Muhtasar Táríj Damishq, t. XVII, p. 234.
[110] Safwat Al Safwah, Ibn Yuwzí, tercera impresión, t. II, p. 95.
[111] Safwat Al Safwah, Ibn Yuwzí, tercera impresión, t. II, p. 95.
[112] Mustadrak Al Wasá’íl, t. II, p. 326.
[113] Wasáíl Al Shi’a, t. XX, p. 133.
[114] Mustadrak Al Wasá’íl, t. II, p. 558.
[115] Makárim Al Ajláq, p. 223.
[116] Wasáíl Al Shi’a, t. XX, p. 231.
[117] Wasáíl Al Shi’a, t. XX, p. 229.
[118] Wasáíl Al Shi’a, t. XX, p. 230.
[119] Makárim Al Ajláq, p. 320.
[120] ‘Ilm Al Iytimá’, Nuquúlá Al Haddád, p. 86.
[121] Ilm Al Iytimá’, Nuquúlá Al Haddád, p. 140.
[122] ‘Ilm Al Nafs, Yamil Salibá, p. 728.

Islam en Mar del Plata agradece al hermano Abdallah Yusuf Pagano de la Plata por el envío del material y el permiso para publicarlo.

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