7/12/13

El asesinato de Laqqis: el Mossad envía un mensaje a Hezbollah

Huellas israelíes detrás del asesinato de Al Laqqis

La hipótesis de la implicación del enemigo israelí en el asesinato del resistente mártir Hassan al Laqqis se consolida.

Fuentes que siguen las investigaciones han indicado que los investigadores han recibido indicios que muestran las huellas israelíes cada vez más visibles en este crimen.

Al mismo tiempo, un comunicado del Ejército libanés  habló de “un vehículo en una localización que estaría implicado en un acto terrorista en la noche del 3 de diciembre” (la noche del crimen), haciendo ver que se trataba del asesinato de Al Laqqis.

Informaciones de seguridad señalan que los asesinos utilizaron probablemente un vehículo que ellos habían aparcado no lejos del boulevard Camille Chamun, desde donde ellos alcanzaron el inmueble donde se halla la vivienda del mártir para cometer el crimen antes de huir por un camino que todavía no ha sido determinado.

Los medios israelíes han mostrado un gran interés en el asesinato de Al Laqqis en razón de la importancia de su personalidad y de las eventuales repercusiones de esta operación. Según los medios, Laqqis “formaba parte de los dirigentes más próximos a Sayyed Hassan Nasralá y asumió responsabilidades diversas e importantes.

Él dirigió la potencia de fuego de Hezbolá durante la Guerra de Julio de 2006 y desarrolló y modernizó las redes de telecomunicaciones y los métodos de combate de Hezbolá. “Eso es por lo que su asesinato constituye un golpe duro y podría provocar una respuesta dura, según las evaluaciones israelíes”, señaló un medio israelí.

A pesar del desmentido oficial israelí, cada vez más artículos y declaraciones dejan ver que la entidad sionista estuvo detrás del asesinato de Hassan al Laqqis. Un artículo publicado en el diario israelí Yediot Aharonot, firmado por Ronin Bergmann, habla de un texto publicado hace dos años con el título de “El Ejército de la sombra”. En dicho artículo, se citaba el nombre de Al Laqqis, en el marco de un “comité de coordinación” compuesto por altos representantes sirios, iraníes, de Hezbolá, de Hamas y del Yihad Islámico. En este artículo, el autor indica que el representante de Hezbolá en este comité era Al Laqqis.

Bergmann añadió que Al Laqqis fue un militante de Hezbolá desde la edad de 19 años y su formación viene principalmente de la experiencia técnica acumulada en el desarrollo y puesta a punto de métodos de combate. Bergmann señala: “Desde el inicio de su camino, él es prácticamente el hombre de las grandes adquisiciones y el coordinador con Irán en el campo de los métodos de combate. Gracias a él, Hezbolá se convirtió en una organización que posee una capacidad de fuego superior al 90% de los países del mundo”.


Helmi Moussa

El asesinato de Laqqis y los cálculos que hay detrás

¿Quién tomó la decisión de asestar un golpe doloroso a la Resistencia Islámica del Líbano asesinando a uno de sus jefes militares, Hassan al Laqqis? ¿Quién planeó la operación y quién decidió llevarla a cabo en este momento en particular? ¿Sobre qué base y en interés de quién? ¿Y cuáles son los objetivos buscados por esta acción potencialmente explosiva?

Todas las indicaciones apuntan a que Israel estuvo detrás del asesinato, con una ligera probabilidad de que otra parte estuviera involucrada. Eso es por lo que no le llevó mucho tiempo a Hezbolá -en base a su larga experiencia con los israelíes- de apuntar el dedo hacia Tel Aviv, incluso aunque el Ministerio de Exteriores de la ocupación fue rápido en negar su implicación.

El mismo día del ataque, fuentes diplomáticas occidentales afirmaron estar preocupadas por la posibilidad de que Israel intentara eliminar a uno de sus oponentes sugiriendo que el acuerdo entre Occidente e Irán sobre el tema nuclear era el objetivo real de la operación. Israel está irritado por la posibilidad de que sus aliados occidentales vayan demasiado lejos en lo que se refiere a poner en peligro sus intereses estratégicos, revelando así las profundas contradicciones que existen en la relación entre esos países y el estado sionista por primera vez.

Pero, echemos una mirada a cómo Israel concibió este atentado.

En primer lugar, Israel sabe bien que no podría llevar a cabo un ataque contra Irán directamente, dado que Occidente no está en posición de respaldar tal acción tras llegar a la conclusión de que la opción militar a la hora de tratar con Teherán ya no es posible.

Y si Israel hubiera escogido eliminar a un científico nuclear iraní, como ha hecho en alguna ocasión anterior, esto le habría puesto en una difícil posición frente a sus aliados occidentales sin alcanzar nada desde el punto de vista político o de otro tipo.

El intento de Tel Aviv, pues, era el de enviar a Occidente el mensaje de que Israel no está dispuesto a actuar en línea con las prioridades de sus aliados, mientras que al mismo tiempo dice a Irán que la guerra contra su programa nuclear y su influencia regional no ha terminado.

En segundo lugar, Israel ha llegado a comprender que Damasco y sus aliados han tomado una decisión estratégica de que los ataques ocasionales sionistas contra objetivos sirios no merecen una respuesta, al menos en el momento actual, en que el país hace frente a una agresión internacional.

De este modo, Israel ha quedado con pocas y limitadas opciones para servir a sus intereses y decidió asesinar a un prominente líder militar de la Resistencia Libanesa, enviando un mensaje directo a Hezbolá en el sentido de que el estado sionista es todavía capaz de asestar golpes dolorosos sin la ayuda de nadie. En el caso de Irán, Tel Aviv quiere dejar claro que rechaza todo lo que fue acordado con Occidente.

El asesinato buscó también enviar un mensaje de solidaridad a los “nuevos aliados de Israel”, tales como Arabia Saudí para decirles que “nuestro enemigo es uno” y animarles a que resistan las presiones occidentales en relación a Irán y Siria. Es como si Tel Aviv quisiera tranquilizar a Riad: “Estamos con vosotros en las trincheras, y no a través de declaraciones”.

Pero, ¿qué piensa Israel sobre la posible respuesta de Hezbolá a este crimen?

Aquí sólo podemos especular. ¿Estuvo el asesinato dirigido a provocar una guerra regional, que Israel cree iría en su favor, dado que Hezbolá e Irán están ocupados defendiendo al gobierno sirio? Es también posible que Tel Aviv haya calculado que, al igual que el régimen sirio, la Resistencia Libanesa no esté preparada para una guerra más amplia en este tiempo y, de este modo, no respondería.

Sin embargo, existen indicaciones de que Israel puede haber hecho un mal cálculo. La forma en que Hezbolá anunció el martirio de Laqqis y la velocidad con la que él fue enterrado en circunstancias excepcionales -sin, por ejemplo, una declaración del secretario general, Hassan Nasralá- sugieren a aquellos que conocen la forma en la que la Resistencia opera que, de hecho, su respuesta no tardará en llegar. Esperemos y veamos.

Al Akhbar

 El ejército israelí en estado de alerta máxima tras el asesinato de Al Laqqis

Al día siguiente de la acusación lanzada por Hezbolá contra Israel de estar detrás del asesinato de Laqqis, el Ejército de ocupación israelí decretó el estado de alerta máxima en sus unidades desplegadas a lo largo de la frontera libanesa, desde Naqqura a las alturas del Monte Sheij, al Este.

Según informes de la seguridad libanesa, publicadas por el periódico As Safir, la zona fronteriza ha sido testigo de una gran tensión de ambos lados por la amenaza de posibles enfrentamientos militares.

Patrullas de vehículos blindados y unidades de infantería sionistas han comenzado a desplegarse en la frontera. Soldados a bordo de vehículos equipados con prismáticos y aparatos de vigilancia han sido vistos observando cualquier movimiento del lado libanés.

Además, el Ejército sionista ha situado tanques de tipo Merkava frente a ciertos puntos fronterizos con el Líbano.

Este estado de alerta sobre el terreno ha ido acompañado de sobrevuelos intensos de helicópteros israelíes, que han penetrado en el espacio aéreo libanés y por encima de la región norte de la Palestina ocupada.


Al Manar

¿Qué dice el Mossad?
El lider de Hezbolá asesinado el martes es solo uno de una larga lista de objetivos del Mossad

Hasan al Laqis, el líder de Hezbolá que perdió la vida el pasado 3 de diciembre en la capital libanesa, es solo uno de los muchos blancos que componen la secreta Lista de Asesinatos del Mossad, según el periodista y escritor Ronen Bergman.

Los servicios de inteligencia de Israel, Mossad y Aman, están en plena ofensiva contra los líderes de lo que denomina 'Frente Radical' —Hezbolá, Yihad Islámica Palestina y Hamás— y las estructuras que las apoyan en Irán y Siria. Según sostiene Bergman en su artículo en la revista estadounidense 'Foreign Policy', el objetivo de Tel Aviv es acabar con estas personas una a una.

"Estamos hablando sobre un número de organizaciones y personas involucradas en actividades nucleares o terroristas. No solo operan en el territorio de sus países, sino que han creado una red internacional, la más peligrosa y la más eficiente que he visto jamás. Su objetivo es construir una bomba nuclear y varios complejos de misiles —tanto de corto como de largo alcance— y efectuar ataques terroristas suicidas al nivel más alto posible", comenta un oficial anónimo de la inteligencia israelí citado por Bergman.

Ya en 2004 el Mossad empezó a identificar a las figuras claves de esta coalición antiisraelí que tuvieran avanzadas capacidades operacionales, tecnológicas y organizativas. La lista estaba encabezada por dos personas: Imad Mugniya, el entonces comandante supremo militar de Hezbolá, y el general Mohamed Suleiman, un consejero especial del presidente Bashar al Assad. "Suleiman estaba encargado de los negocios oscuros de Al Assad, incluidas las comunicaciones con Hezbolá e Irán, y todo tipo de proyectos delicados. Era una figura en la que Al Assad se apoyaba", comenta el exdirector del Mossad Meir Dagan.

La lista incluía también al general Hasan Tehrani Moghadam, el jefe del programa de misiles balísticos de Irán, y a Mahmud al Mabhu, uno de los fundadores del brazo armado de Hamás encargado de los vínculos estratégicos entre Hamás e Irán. Hasan al Laqis (también conocido como Hasan Lakis y Haj Hasan Hilu Laqis), el máximo responsable de Hezbolá del desarrollo de armamento y tecnologías avanzadas, también estaba en la lista.

Gracias a los esfuerzos de Al Laqis en el campo tecnológico, Hezbolá obtuvo "una potencia de fuego que no tienen el 90% de los países del mundo", insiste Dagan. A mediados de los años 90 hubo voces dentro de Aman que consideraron a Al Laqis un blanco potencial, pero en aquel entonces Hezbolá no era una amenaza estratégica para Tel Aviv. A mediados de la primera década del siglo XXI, cuando la situación cambió y Hezbolá entró a formar parte del Parlamento libanés y obtuvo influencia a nivel mundial, el líder tecnológico del movimiento ya tomaba precauciones excepcionales de seguridad.


Fue en julio de 2006 cuando la inteligencia israelí llevó a cabo la primera operación destinada a acabar con Al Laqis, insiste Bergman. En aquel entonces un caza F-16 lanzó un misil contra su apartamento en Beirut, la capital del Líbano. Pero sobrevivió gracias a que en el momento del ataque no se encontraba en su domicilio. Sin embargo, su hijo murió en el ataque.

A finales de la década Israel intensificó sus esfuerzos hacia todos los miembros de la lista, asegura el periodista. Imad Mugniya murió por la explosión de un coche bomba en Damasco en febrero de 2008. Medio año después Mohamed Suleiman perdió la vida en una playa siria a manos de un francotirador. En enero de 2010 descubrieron el cuerpo de Mahmud al Mabhu en un hotel de Dubái: había sido envenenado, electrocutado y estrangulado. Hasan Tehrani Moghadam perdió la vida junto con otras 16 personas en la explosión de un almacén de armas en los alrededores de Teherán en noviembre de 2011. El 3 de diciembre de 2013 por la noche dos hombres enmascarados mataron a Al Laqis en el garaje de su propia casa en Beirut. Cabe destacar que Tel Aviv niega su implicación en todas estas muertes.

Fuente: Foreign Policy

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