30/11/13

Argentina y sus adolescentes

Una encuesta entre alumnos de primero a tercer año indagó sobre hábitos vinculados con la salud. Un estudio similar se había hecho en 2007 y ahora los resultados pueden compararse. Sigue alto en los chicos el consumo de gaseosas y comidas rápidas.


Entre chicas y chicos argentinos que transitan los primeros años del colegio secundario, son menos los que fuman, y más los que incorporaron frutas, verduras y actividad física a su vida cotidiana. Curiosamente, los índices de sobrepeso y obesidad están en aumento, algo que coincide con el alto consumo de gaseosas azucaradas y comidas rápidas. Los datos surgen de la Encuesta Mundial de Salud Escolar 2012, el relevamiento que consultó a más de 25 mil adolescentes de todo el país para conocer sus conductas de alimentación, higiene, actividad física y algunas pautas de sus relaciones personales que refieren su salud mental. Realizado por los ministerios de Salud y Educación de la Nación en 250 escuelas, el estudio arrojó resultados comparables con los obtenidos en 2007 en el país mediante el mismo formulario, y también con cifras de otros países de la región, porque la metodología sigue un standard internacional.
La Encuesta se realizó el año pasado entre 28.368 estudiantes de primero a tercer año de colegios secundarios de todo el país; 20.890 de esos chicos y chicas tenían entre 13 y 15 años. Además de tener representatividad nacional, los resultados son también representativos a nivel “provincial por primera vez en nuestro país”, especifica la ficha de la investigación, que también señala que el standard permite comparación de resultados con los de otros países de la región que recurren a la misma metodología.
El relevamiento señala que en los últimos cinco años algunas variables en la conducta de los adolescentes se modificaron sensiblemente, y que otras muestran cambios paulatinos pero en marcha.
Entre 2007 y 2012, el consumo de tabaco entre chicos y chicas de entre 13 y 15 años descendió, y marcó una curva que constituye una “diferencia estadísticamente significativa”. En 2007, casi la cuarta parte de los encuestados (24,5 por ciento) se reconocían como fumadores, mientras que en 2012 la cifra había bajado al 19,6 por ciento. Si en la primera encuesta más de la mitad (52 por ciento) había fumado cigarrillos alguna vez, en la segunda el número había bajado al 41,9 por ciento. El modo de acceso al tabaco resulta curioso: a pesar de las leyes vigentes, al 81,5 por ciento de los chicos que compraron cigarrillos no se les negó la venta debido a su edad. El 32,8, por otra parte, había comprado cigarrillos sueltos. Chicas y chicos afirman por abrumadora mayoría (89,8 por ciento) que el humo del tabaco fumado por otras personas resulta dañino para ellos mismos, y el 48,5 por ciento señala que se ve expuesto a eso en la escuela, aunque suelen padecerlo más (63,7 por ciento) en espacios públicos abiertos. A nivel provincial, los chicos que lideran el ranking de consumo de tabaco son los de Tierra del Fuego (algo menos del 35 por ciento), seguidos por los de Salta (apenas superan el 30), mientras que la menor cantidad de consumidores se encuentra en la ciudad de Buenos Aires (algo menos del 15 por ciento). A nivel regional, Argentina es el tercer país con mayor consumo adolescente de tabaco, un listado en cuyo tope se ubica Chile, seguido por Colombia.
En cuanto a la alimentación, la diferencia estadísticamente significativa indica que chicas y chicos consumían en 2012 más frutas y verduras que en 2007. Mientras que en la primera encuesta el 14,4 decía comer frutas y verduras cinco o más veces por día, en la del año pasado ese número subió a 17,6, con una mejora similar aun en el corte por género (los chicos pasaron del 13,3 por ciento al 16,6; las chicas, del 15,2 al 18,6). El estudio señala, además, que “un cuarto de las escuelas observadas en 2012 ofrecen frutas en los kioscos dentro de la institución”, algo que podría explicar, al menos en parte, el cambio. En el país, la provincia donde menos chicos consumen esas raciones de frutas y verduras es Tierra del Fuego (menos del 10 por ciento), seguida por Santa Fe (algo menos del 15), mientras que las que más incidencia registran son Jujuy (con algo más del 20) y Misiones (más del 25). La ciudad de Buenos Aires ronda el 15 por ciento.
En el lapso de cinco años entre un estudio y otro, la cantidad de adolescentes con sobrepeso y obesidad aumentó; en ambos casos se registró una diferencia estadísticamente significativa. Mientras que en 2007 el 24,5 de los adolescentes padecía sobrepeso, en 2012 lo hacía el 28,6 por ciento. En cuanto a obesidad, el número pasó de 4,4 por ciento en 2007 al 5,9 el año pasado. También en ambos momentos los números refieren un sesgo de género: sobrepeso y obesidad son más padecidos por varones que por mujeres. Por otra parte, la provincia con más adolescentes afectados por sobrepeso es Tierra del Fuego (algo menos del 45 por ciento), seguida por Santa Cruz (menos del 35); la menos afectada es Córdoba (ronda el 20), mientras que en Ciudad de Buenos Aires es algo menos del 25 por ciento. En cuanto a obesidad, la más afectada es La Rioja (10 por ciento) y la menos, ciudad de Buenos Aires.


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