27/10/13

Londres, eje mundial de las finanzas chinas

Es evidente que el gobierno de David Cameron ha tomado la decisión estratégica fundamental sobre la inserción internacional de Gran Bretaña en el siglo XXI y optó por China, a través de la conversión de Londres en el centro mundial de la internacionalización del renminbi (RMB) y en el eje de la inversión directa de la República Popular en el exterior.

Los bancos chinos recibieron la semana pasada una amplia autorización para abrir todo tipo de sucursales en la City de Londres, utilizando sin mediaciones los recursos de sus casas matrices para cubrir todas las exigencias de capitalización y encaje.
También el intercambio entre la libra esterlina y el renminbi se torna directo, con el objetivo de multiplicar las transacciones por 3 o 4 en los próximos 5 años, a partir del piso actual de US$ 5.000 millones diarios. Si esto ocurriera, Londres se transformaría en un centro financiero de mayor relevancia, en relación a la moneda china, que Hong Kong. Por último, el gobierno de Cameron anunció la participación de una firma de la República Popular en la construcción y control de una usina nuclear en territorio británico, dejando de lado, por anacrónicas, las preocupaciones de la geopolítica tradicionalsobre las “industrias estratégicas”.
La prioridad del Reino Unido no está ahora en Europa ni en EE.UU., sino en Asia; y por encima de los acuerdos de libre comercio, apuesta a la integración financiera con China, en el momento en que ésta ha lanzado el proceso de internacionalización de su moneda, que implica abrir la cuenta capital y terminar con la represión financiera.
La respuesta china ha sido inmediata. La semana pasada, uno de sus cuatro grandes bancos, integrante de la lista de los 10 primeros del mundo (ICBC), lanzó en Londres el primer bono en renminbi fuera del territorio continental (60% se colocaría en Europa y el resto en el sistema mundial). La City de Londres estima que 28% del comercio internacional de China se realizaría en renminbi al concluir la década (ascendería a US$S 3 billones anuales). Es la respuesta a un intercambio que representa hoy 10,4% de las exportaciones mundiales y 9,4% de las importaciones (las norteamericanas alcanzan a 8% y 12,3%, respectivamente).
En ese marco, el mercado de deuda off-shore en renminbi crecería 30% por año, hasta alcanzar a US$ 3.700 millones anuales (60% en Londres) en 2020. La prioridad estratégica conferida a China es parte de una reestructuración general de la economía británica, encabezada por la industria manufacturera. La manufactura representa en el Reino Unido 10% del PBI, pero implica más de 30% de crecimiento del producto en los últimos 5 años. Las exportaciones manufactureras ascienden a 50% del total, crecen 8% por año y disponen de un nivel de incremento de la productividad de 3,6% anual (dos veces y medio mayor que el promedio nacional).
Las firmas de alta tecnología se encuentran a la cabeza del PBI industrial y han convertido a Londres en una nueva Silicon Valley.
Londres se ha convertido en el principal centro mundial de creación de empresas de alta tecnología (start-ups) y de agencias especializadas en su financiamiento (venture capitalist), fuera de EE.UU. Son 15.720 las start-ups que han surgido en los últimos 5 años. Gran Bretaña se ha transformado así en uno de los dos ejes globales de la “nueva revolución industrial”, que es la digitalización completa de la manufactura dentro de un sistema hiperconectado de nichos especializados a escala global.
Lo esencial en el capitalismo no es el auge de la demanda agregada, sino la emergencia de nuevas industrias y la adopción de tecnologías novedosas. Ahora Gran Bretaña ha vuelto a las fuentes, en las condiciones del siglo XXI, al redescubrir el significado estratégico y productivo de la Revolución Industrial.

Por Jorge Castro
Clarín.com

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