30/9/13

"En Siria estamos viendo cómo la guerra se extiende a los países vecinos"

Ahmed Rashid: 'El poder de la calle en Pakistán está en manos de extremistas'

Ahmed Rashid, durante la entrevista.| Antonio Heredia
Ahmed Rashid, durante la entrevista.| Antonio Heredia
Es uno de los expertos en Afganistán y Pakistán más reconocidos.Ahmed Rashid, periodista y escritor nacido en Rawalpindi, lleva años analizando la convulsa realidad de Asia Central. En 2000 publico 'Los Talibán', que se convirtió en todo un éxito de ventas mundial. Ahora llega a España su último trabajo: 'Pakistán en el abismo, el futuro de EEUU, Pakistán y Afganistán' (Península), en el que no se muestra muy optimista.
PREGUNTA.- Este es su tercer libro sobre los acontecimientos en la región tras el 11S. ¿Cuál es en este momento la clave para asegurar la estabilidad?
Afganistán. Lo importante es la transición política. Siempre hablamos de la transición militar, de la salida de las tropas, pero el asunto realmente importante ahora es si veremos o no unas elecciones pacíficas, relativamente libres y que tengan cierta legitimidad. Si no, el resultado podría ser una guerra civil. Necesitamos la presión occidental dentro de Afganistán para estar seguros de la honestidad del proceso electoral. Abandonar el país es un error enorme. Dependeremos del ejército afgano no sólo para que luche contra los talibán sino para que controle las elecciones, que mantenga la paz y se asegure de que se celebran unos comicios libres, creo que es demasiado para un ejército en el que el analfabetismo alcanza el 80% y en el que la tasa de deserciones el del 20%.
P.- ¿Occidente ha tirado la toalla?
'En Pakistán no hay ningún partido que represente a la clase media'
R.- Obviamente hay un enorme cansancio en Occidente respecto a Afganistán. El fracaso de las políticas económicas, contra la corrupción o el narcotráfico, áreas en las que no hemos visto ninguna mejora en los últimos años generan una frustración comprensible. La salida de las tropas debería depender de la estabilización del país, pero como he dicho, se va a producir justo al mismo tiempo que las elecciones.
P.- ¿Qué espera después de las elecciones?
R.- Es muy difícil de predecir. Dependerá de si hay un presidente aceptado por la mayoría y de si será capaz de reestablecer el diálogo con los talibán que lleve al establecimiento de un alto el fuego. Después podremos discutir el asunto del reparto de poder entre el gobierno y los talibán, pero esto también tiene que ser aceptable para los países vecinos.
P.- ¿Es posible retomar las conversaciones de paz con los talibán?
R.- Sería muy positivo para acabar con la guerra y sí, sería posible si de las elecciones sale un gobierno legítimo. Los talibán no aceptan a Hamid Karzai porque le consideran una marioneta de los estadounidenses pero dado que ellos se están marchando, el próximo presidente no debería ser considerado como tal. Luego está el asunto de que EEUU pretende dejar tropas en el terreno durante los próximos cinco años, aunque Obama ha estado retrasando informar sobre la cifra exacta, lo que por otro lado ha generado mucha frustración en el seno de la OTAN que también tiene que hacer sus preparativos para los efectivos que dejará allí para entrenar a las tropas afganas. La cuestión es si ese número de tropas será aceptado por los talibán. Yo creo que no. Y aquí está el dilema. Necesitamos efectivos extranjeros para ayudar en el proceso, pero éstos podrían ser a su vez una influencia para frenar el proceso porque los talibán pueden exigir que se marchen.
P.- ¿Cómo valora el papel de Qatar en el proceso de paz?
R.- El proceso de Qatar sigue adelante. Hay talibán viviendo allí y las oficinas no se han cerrado. Aunque ellos han tomado la decisión de no negociar con nadie por ahora, pero estadounidenses, pakistaníes, afganos y cataríes están todos intentado reestablecer el diálogo... pero creo que es complicado que esto suceda antes de las elecciones. Espero que lo veamos después, con el nuevo presidente.
P.- En su libro habla del papel también decisivo de India, Rusia y Arabia Saudí para el proceso de paz en Afganistán ¿cómo está afectado la crisis Siria en este escenario?
R.- Desgraciadamente creo que Siria está chupando la energía del mundo entero, y la energía diplomática en particular. Ya son muchos meses, la crisis en Oriente Próximo se está poniendo muy seria, no es sólo Siria, es también Irak, Libia, Egipto… El fracaso de Obama al no tener una política regional consistente respecto a la Primavera Árabe ha sido uno de los factores. Los afganos están muy nerviosos porque piensan que Siria es una especie de aspiradora que va a acabar con toda la energía diplomática. Afganistán debería ser la primera en la lista de tareas, y está dejando de serlo.
'Vamos a dejar Afganistán en manos de un ejército con un 80% de anafalbetismo
P.- ¿Por qué es tan importante?
R.- La estabilidad en Afganistán y Pakistán es clave. Todavía hay elementos de Al Qaeda allí, si no tenemos un buen gobierno veremos de nuevo el revivir del extremismo. En Siria estamos viendo cómo la guerra se extiende a los países vecinos como Líbano, Jordania o Irak, los refugiados se multiplican y las milicias crecen. Lo mismo puede pasar con Afganistán y Pakistán, donde hay extremistas como de 15 países. Si no hacemos nada veremos cómo acaban expandiéndose por India, el Golfo. Es decir, si no es la primera prioridad, la paz en estos países desde luego debería ser la segunda y no dejarse para los últimos puestos de la lista.
P.- En su libro describe los problemas entorno a la identidad en Pakistán. El sueño de su fundador, Muhammad Ali Jinnah, de crear un estado democrático parece más inalcanzable que nunca. ¿Lo será algún día?
R.- Siempre ha habido una tensión constante entre el ejército y el poder civil, y hasta ahora los primeros han ganado porque ellos controlan la política exterior, la nuclear, la dirección del país lo que en definitiva es la identidad del país. ¿Debemos definirnos a nosotros mismos como enemigos de India?, ¿debemos definirnos diciendo que todos los países vecinos son nuestros amigos? Espero que el diálogo entre el Gobierno civil y los militares que está teniendo lugar ahora conduzca a una política más coherente. Por ejemplo, no tenemos una estrategia de lucha contra el terrorismo de ningún tipo mientras que hay tres guerras internas: en Baluchistán, en las áreas tribales y en Karachi. Los militares dicen una cosa, el Gobierno civil dice otra. Necesitamos una estrategia conjunta porque sino no dejaremso de ser un barco que se hunde.
'Necesitamos presión occidental para asegurar la limpieza de las elecciones afganas'
P.- ¿Cómo valora las últimas elecciones en Pakistán?
R.- Lo primero es que ha sido muy importante la continuidad del Gobierno civil, es la primera vez en nuestra historia que un Gobierno acaba su mandato y hoy en día hay diálogo con el ejército acerca de economía, antiterrorismo, India... Vamos a ver qué resultados trae. Espero que haya una posición común acerca de estos grandes asuntos.
P.- ¿Qué papel juega la sociedad civil?
R.- Creo que ha dejado muy claro qué quiere: buenas condiciones de vida, buenas relaciones con los vecinos, un cambio en la política exterior, lucha contra el terrorismo. Pero el problema es que está muy dividida y es débil. Por ejemplo, hemos visto un gran movimiento contra las violaciones en India, que en Pakistán no podría organizarse. El otro problema es que el control real de la sociedad y de las calles lo tienen los extremistas, las madrasas, las escuelas religiosas. Ellos pueden paralizar una ciudad en tres horas si quieren. La clase media no tiene esta clase de poder. Además, no hay ningún partido en Pakistán que represente a la clase media y sus valores.
P.- ¿Ni siquiera el partido de Imran Khan?
R.- Su partido en este momento es bastante confuso. No tienen una posición clara respecto al extremismo. No puedes representar a la clase media y ser simpatizante del extremismo. Khan no ha condenado los recientes ataques cometidas por los talibán, ha echado la culpa a los estadounidenses por llevar la guerra. Eso es ridículo. Nosotros hemos creado nuestros propios problemas. Mirémonos a nosotros mismos antes de echar la culpa a los demás.
P.- En su libro describe los problemas de las relaciones entre EEUU y Pakistán en especial tras la operación de captura de Osama Bin Laden. ¿Cuál es ahora la situación?
R.- Es una relación de necesidad, no es muy cercana. Esencialmente EEUU necesita que Pakistán mantenga abierta la carretera de Karachi, que ya cerró durante un año, porque por ella deberían salir los vehículos y contenedores para la retirada de sus tropas de Afganistán.
P.- ¿Cómo afectan en la región los ataques estadounidenses con aviones no tripulados -drones– como parte de su lucha contra el terrorismo?
R.- Ha generado un enorme sentimiento antiestadounidense en la gente y empujándoles a acercarse a los extremistas, y no es sólo que les caigan mal los americanos, es que genera en el pueblo un sentimiento de rechazo hacia lo que tenga que ver con Occidente y sus valores, hacia la democracia, los derechos de las mujeres, la educación laica, etc. Los drones son un factor muy importante que está dividiendo la sociedad.
P.- Malala se ha convertido en todo un símbolo en Occidente pero ¿cómo se ha visto en Pakistán?
R.- El fenómeno de Malala ha sido mucho más señalado por la comunidad internacional que por nuestra gente en casa. Su caso podría haber impulsado la educación, si hubiera sido bien utilizado por el Gobierno, los medios… pero por desgracia todavía es vista con suspicacia por mucha gente que considera que ha sido algo creado por EEUU.

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