8/9/13

Bernard-Henri Levy, funcional a los mercaderes de armas

El papa Francisco condenó a los traficantes de muerte y a los que esconden los propios intereses económicos y de poder detrás de la bandera de la defensa de los valores. No citó con nombre y apellido, pero el Papa acusó a los potentes de la Tierra que están jugando una partida militar y comercial con la vida de las poblaciones que sufren. El mismo día, el filósofo de la derecha francesa Bernard-Henri Levy escribió una apasionada defensa del bombardeo a Siria, tal como ya lo hizo en anteriores acontecimientos bélicos, en un discurso que nunca ha sido funcional a la libertad ni a la mejora de la calidad de vida de los damnificados sino al emporio bélico global.


Belicista Henri-Bernard Levy se lamenta: "Y una clase política impresentable que, en vez de cerrar filas alrededor del jefe de los ejércitos, como es costumbre cuando el país interviene militarmente en el exterior, y olvidar por un instante sus legítimas diferencias, da muestras de una frivolidad, cuando no irresponsabilidad, lamentable".
por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ya ocurrió en Libia: Bernard-Henri Levyfue un predicador de la invasión europea-estadounidense, un abanderado de la causa contra Muamar el Gadafi, un enemigo histórico de Israel, referencia inevitable en el caso de la familia Levy. Pero lo importante fue que Libia no mejoró luego del derrumbe de Gadafi. Las tribus se disputan hoy día el inexistente poder y si no hay noticias en la prensa cotidiana es porque Libia ha perdido visibilidad a causa de, precisamente, la anarquía en que vive.
 
Sí, Gadafi era un dictador brutal emergente de las tribus nómades pero la cuestión de fondo era qué posibilidad tenía Occidente de instalar un nuevo modelo socioeconómico con consecuencias políticas, que le brindara oportunidades a los ciudadanos libios. Levy fue exitoso en convencer a Nicolás Sarkozy de enviar milicias contra Gadafi pero lo único que ocurrió fue la sustitución de calamidades... 
 
Ahora, Levy pretende lo mismo contra otro enemigo de Israel (referencia inevitable en su caso), que es Siria, y el escenario que se proyecta es bastante similar aunque en esta ocasión, a causa de que Bashar al Asad es aliado de los chiíes que gobiernan Irán. [...]

Es obvio que todo esto es una locura. La derecha republicana estadounidense ha cometido otros acontecimientos inexplicables. Barack Obama, débil Presidente, con un permanente complejo de inferioridad por ser afroamericano en el poder, acepta las imposiciones del'establishment' bélico que gobierna USA, y todo eso es obvio y hasta previsible.
 
Pero que vuelva a escribir un supuesto intelectual como Bernard-Henri Levy resulta reprochable porque él intenta siempre ubicarse entre los filósofos de compromiso moral y favorables a la libertad de pensamiento. En nombre de la pluralidad conduce al abismo del autoritarismo global.
 
Por suerte, Levy ha ganado en narcisismo lo que ha perdido en profundidad. Levy ya es plano. Él escribe, en referencia a Francois Hollande, el socialista conservador francés"He aquí un Presidente decidido que, tras la matanza del 21 de agosto en el extrarradio de Damasco, tuvo la reacción adecuada.
 
Un Presidente inspirado que encontró las palabras adecuadas, e incluso el nombre, “masacre química”, para este bombardeo con gas. Un Presidente que hace honor a Francia al haber sido el primero en hablar de la necesidad de una respuesta y al arrastrar tras él, como hiciera Sarkozy en Libia, a un Barack Obama dubitativo. Y frente a esto, ¿qué tenemos? Unos medios de comunicación quisquillosos y desconfiados.
 
(...) Ese extraño placer, casi malévolo, que se percibe en los comentaristas cuando unas veces subrayan el aislamiento del Presidente, otras su precipitación, otras el hecho de que su homólogo norteamericano no le haya mencionado en su discurso.
 
Una opinión pública que, de manera general, cada vez expresa con menos tapujos que esta historia del ataque con gas le trae al pairo (N. de la R.: frase de la náutica, que denota que algo o alguien nos es indiferente, nos da igual, nos mantiene inmutablesy que, hablando de gas, le preocupa mucho más el que podría dejar de llegarle a comienzos del invierno si el temible señor Putin se cabrea de verdad.
 
Y una clase política impresentable que, en vez de cerrar filas alrededor del jefe de los ejércitos, como es costumbre cuando el país interviene militarmente en el exterior, y olvidar por un instante sus legítimas diferencias, da muestras de una frivolidad, cuando no irresponsabilidad, lamentable.(...)".
 
Del otro lado, Jorge Bergoglio, quien reclama un nuevo liderazgo moral, en nombre de los católicos apostólicos romanos, que quieren recuperar algunas causas ecuménicas. La paz es una de ellas.

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