13/8/13

Hezbolá le pega otra paliza a tropas de élite judías

Operación Israelí Abortada: Implicado en Siria, Hezbolá se Perfecciona

Equipo del Sitio Web de Al Manar

La operación que en adelante se llamará Labbuné consistió en una infiltración israelí en el sur del Líbano perpetrada la pasada semana. Según fuentes oficiales israelíes, esta operación se saldó con un balance de cuatro militares israelíes heridos.

Según el periódico libanés Al Akhbar, fue toda una unidad de infantería, compuesta por un centenar de militares israelíes, y con una vanguardia de ataque formada por unos veinte soldados, los que habrían participado en la operación.

Esta infantería es conocida por estar afiliada a la unidad Seriat Metkal, que recibe órdenes directamente del primer ministro y del Estado Mayor israelí. Denominada “Unidad 269” o unidad de reconocimiento del Estado Mayor General, ella está encargada de misiones especiales.

Esta unidad estuvo encargada de asesinar al dirigente de Fatah en Túnez Jalil al Wazir (Abu Yihad). En estos últimos tiempos, ella tenía como misión la de llevar a cabo misiones especiales en Siria siguiendo la pista del arsenal químico sirio y la transferencia de armas sofisticadas.

Esta unidad de infantería cuenta, entre otras cosas, con una “unidad de espera”, otra de apoyo directo, una tercera de cobertura de fuego y una cuarta de reconocimiento.

Tomada por sorpresa por la explosión de un doble artefacto explosivo, la unidad actuó con rapidez para socorrer a los heridos y asegurar la retirada hacia detrás de la Línea Azul.

Desde el punto de vista topográfico, la región de Labbuneh resulta favorable para una infiltración israelí y hace difícil un contraataque de la resistencia libanesa. Eso podría explicar las razones por las cuales los combatientes libaneses no intervinieron directamente. Debido a su naturaleza abierta y plana y su posición, que domina la ciudad de Tiro y el campo palestino de Albass, por un lado, y el campamento de la UNIFIL, por otro, su importancia estratégica es muy apreciada por los israelíes. Esto es por lo que, durante el trazado de la Línea Azul como frontera provisional entre el Líbano y la Palestina ocupada, los israelíes se esforzaron en vano en situarla detrás de la frontera palestina.

Ante la amplitud de las fuerzas israelíes que participaron en esta operación, se imponen una serie de cuestiones. No parece plausible pensar que se trataba de simples actividades de reconocimiento, espionaje y recogida de información. Las sospechas se dirigen a la eventualidad de un ataque contra un objetivo especial, no identificado.

Como mínimo se trataría de una operación para probar a la resistencia libanesa a fin de comprobar su movilización y disposición en un momento en el que está implicada en Siria.

La respuesta de la resistencia ha sido, sin embargo, contundente. Al tender una emboscada a la unidad israelí con un doble artefacto explosivo, ella ha dicho a los israelíes y a los libaneses: “Nada ha cambiado”, a pesar de las mutaciones sobrevenidas en la región.

Comentando este hecho, un oficial de artillería del Mando del Norte israelí no ocultó su desconsuelo. “La implicación de Hezbolá en Siria no ha anulado su capacidad de movilización”, dijo Yaron Formuza al periódico israelí Yediot Aharonot.

Él prosiguió: “Muy al contrario. Gracias a su participación en los combates en Siria, Hezbolá ha perfeccionado su utilización de diferentes medios de combate y prosigue su preparación para librar una guerra contra nosotros”.

L. Mazboudi

La Incursión de Labbunné Da la Razón a Hezbolá
A pesar de la situación actual particularmente crítica, el secretario general de Hezbolá, -que tendrá esta semana dos apariciones televisadas- hace gala de una gran serenidad. Según sus raros visitantes -puesto que Sayyed Hassan Nasralá recibe pocas visitas en este tiempo para consagrarse a los múltiples dossiers políticos, mediáticos y militares que trata personalmente-, el jefe de Hezbolá estima que el movimiento que dirige se bate en la actualidad en tres frentes: en el escenario interno libanés, en Siria y contra Israel.

Estos tres frentes son de una igual importancia a sus ojos, incluso aunque el escenario que él prefiere es el de afrontar al enemigo israelí. El último incidente en Labbuné (entre Naqura y Aita Shaab) -cuyos secretos todavía no han sido dados a conocer en su totalidad- confirma por cierto lo que Sayyed Nasralá no ha cesado de señalar en sus discursos: que aquellos que creen que creando problemas a la resistencia en el plano interno lograrán apartarla de su objetivo principal, que es luchar contra Israel, se equivocan.

A través de este incidente, Hezbolá ha mostrado que su voluntad de continuar en estado de máxima alerta está justificada y que “el ala” que está consagrada a combatir contra Israel funciona independientemente de las otras.

Por otro lado, según ciertas versiones, la incursión de la patrulla israelí en el interior del territorio libanés era una especie de test para verificar justamente si Hezbolá está realmente en estado de alerta permanente o si su participación en la guerra de Siria y las presiones ejercidas sobre la organización en el escenario interno le habían llevado a relajar su vigilancia. Esta violación flagrante por parte de Israel de las disposiciones de la Resolución 1701 y de la soberanía libanesa demuestra que Hezbolá tiene razón en lo que respecta a mantener sus prioridades.

Según sus visitantes, Nasralá está convencido de que a pesar del inmenso apoyo internacional del que se beneficia, Israel teme más que nunca a la Resistencia. Desde la participación de Hezbolá en los combates en Siria, y en particular en Al Qussair, Israel habría también modificado todos sus planes de defensa. La razón para ello es simple.

Hasta ahora, en todos los enfrentamientos con Israel - y son bastante numerosos - Hezbolá había estado siempre a la defensiva y luchado en su propio territorio, en un entorno que le era favorable. Pero en Siria, y en particular en Al Qussair, adoptó una actitud ofensiva, mostrando nuevas capacidades militares que inquietan a los israelíes. Éstos han mostrado su preocupación por las referencias hechas por Nasralá en un discurso sobre Galilea y han llegado a la conclusión de que Hezbolá tiene planes para tratar de hacer una incursión en esta porción de territorio en el caso de una nueva confrontación. Ellos han cambiado sus planes militares sobre esta base, lo cual, para Hezbolá es un signo positivo.

Otra señal positiva es que Hamas está tratando de aproximarse de nuevo a Hezbolá. En un momento en que la tensión entre sunníes y shiíes está en constante aumento en la región, este enfoque recrea la unidad de los movimientos sunníes y shiíes de la resistencia.

Ciertamente, el secretario general de Hezbolá no minimiza la campaña en contra de su formación. Pero él cree que éste es el precio a pagar. A los que critican la intervención en Siria, Hezbolá les pregunta qué hubiera pasado si ella no hubiera tenido lugar: la oposición siria habría seguido bombardeando Hermel y sus alrededores, y luego Baalbeck y sus alrededores, ampliando cada vez más el alcance de sus agresiones, primero para establecer el vínculo entre Ersal y el norte de Líbano y proporcionar una amplia zona de amortiguación para la oposición siria, y, a continuación, para empujar a la población shií a rebelarse y embarcarse en una respuesta contra los rivales políticos de confesión sunní, sumiendo al país no sólo en una extensión de la guerra de Siria, sino también en una discordia religiosa.


Scarlet Haddad, periodista libanés próximo al 8 de Marzo

L'Orient-Le-Jour

Al Manar

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