10/7/13

Reflexión Ramadán 2013: trabajando por la Unidad Islámica

Por Kamel Gomez


Ha llegado otro Ramadán. Nuestro mes del ayuno. Y el ayuno, quien lo hace, lo trata de acompañar con acciones superadoras. El profeta Muhammad (saw) nos advierte: "Que tus días de ayuno no sean como los del resto del año". 

Entonces, nos proponemos todos los años "ponernos las pilas", evitamos algunas "macanas" cotidianas. Y por supuesto, hacemos hincapié en nuestra mejora del carácter, estamos más atentos a nuestras formas de ser, a nuestros pensamientos, ponemos en guardia nuestro corazón para purificarlo y así poder recibir parte de la barakah que se "siente" en este mes.

Este año, muchos hermanos/as, intentaremos perfeccionar nuestra práctica, valorando cada día, disfrutando o por lo menos ejercitando nuestra paciencia, hasta que el sol se esconda y la noche, que en este mes es compañera en muchas ocasiones, nos retorne a nuestra "normalidad".

Siempre, gracias a Dios, nos encontramos con nuevos musulmanes/as que intentan ayunar. Muchos arrancan entusiasmados/as, esperan poder controlar su voluntad, y en general, los nuevos integrantes de la Umma, con la fuerza del acompañamiento, logran sus objetivos.

Por otro lado, están los "flojos", que gracias a Dios son pocos. En especial, en las comunidades islámicas donde se es una minoría, al no encontrar solucionadas algunas cuestiones de la vida diaria, está el que se tira a "chanta".Y sí, alguna "razón/excusa" tienen para no practicar el ayuno. Lo importante, pienso, es que los musulmanes "más experimentados" guíen con el ejemplo y las mejores palabras para que los que no realizan el ayuno, sean seducidos por el ambiente espiritual.

Efectivamente, nuestros días y noches son, en este bendito mes, otra cosa. No tienen comparación con el resto del año. El musulmán/a que lo practica lo sabe, y por eso recibe Ramadán con alegría. Llegan los días de practicar con más atención las oraciones, de leer si es posible todo el Corán, sea en árabe, sea en español.Pero además, intentamos comprender el mensaje que Dios reveló a la humanidad.  Solemos cerrar algunos libros y sacar de nuestra biblioteca otros que siempre están, pero que a veces no recordamos. Retomamos nuestros libros de súplicas, los hadices, revisamos el fiqh del ayuno otra vez, nos quedamos durante las noches despiertos...y cuando queremos darnos cuenta, estamos en las noches de "lailatul qadr", para luego encontrarnos en el I'd.

Y sí, las lágrimas pueden visitarnos, las disculpas entre hermanos, la percepción de la espiritualidad viva, nuestra respiración atenta, nuestros sentidos "dormidos" ante las tentaciones del dunia. Nos encontramos con pequeñas acciones de grandes hermanos/as, y también, notamos las grandes acciones de pequeños hermanos/as, quienes quizás eran desestimados/as por nuestro nafs.

En fin, Ramadán, con conciencia y voluntad, con conocimiento y con buenas intenciones, es una llave a tesoros que difícilmente sean accesibles durante el resto del año.

Por último, en este bendito mes, invito a una reflexión final. Hace tiempo ya que mucho de lo que ocurre en el mundo árabe-islámico repercute con fuerza en nuestras comunidades. En general, cuando la cuestión es por Palestina, o para repudiar las barbaridades del sionismo, todos nos encontramos en el mismo lugar.

Podemos, con o sin razón, criticar posturas "más quietistas", pero sabemos bien donde estamos todos. Los amigos y los enemigos son fáciles de percibir.

Pero desde el estallido de la supuesta "primavera árabe", desde Bahrein hasta Egipto, aunque principalmente desde la agresión a Siria, hay algunas cuestiones que vienen creciendo con fuerza, y creo humildemente, que este mes es necesario que lo analicemos juntos.

Se trata de combatir al enemigo interno del Islam: las corrientes takfiríes. ¿Quienes son los Takfiríes? Sencillamente, son los musulmanes que se creen "poseedores de la verdad" y que se arrojan el derecho a definir quién es o no musulmán. Estas corrientes están corrompiendo los cimientos del Islam, y se infiltran como un virus que enferma a toda la Umma.

Sabemos bien que no es casual el momento en el que estas corrientes salen a la luz. Cuando se habla de "Despertar Islámico", nada mejor que inyectar a la Umma una sustancia que destruya su fuerza, su vitalidad, y logre esa misma droga "dormir" las legítimas aspiraciones de los musulmanes y musulmanas del mundo.

Ya conocemos el libreto: allí donde hay una lucha por liberación nacional, mejor se "vende" al mundo, con los poderosos medios de comunicación occidentales que ejercen la "liberdad de (em)presa", como un conflicto interreligioso. La "barbarie" musulmana cae en la trampa de los "civilizados".

A veces, conviene hablar de cristianos contra musulmanes. Otras, de musulmanes entre sí. O más concretamente, se insiste en atacar y difamar a la escuela islámica shiíta como una "innovación".

Los abanderados de semejante infamia son algunos de los sectores salafíes y wahabíes, quienes bien financiados, contaminan el discurso, y terminan siendo funcionales a los que militar, económica y culturalmente dominan nuestros pueblos. Nada para Israel, ni para EE.UU., todo para Irán, Hezbollah, y la "dinastía" Al Asad.
Nos preocupa que tal grado de hipocresía sea fagocitado por muchos hermanos/as de buena voluntad que recién empiezan su camino por el Islam.

Debemos estar atentos, generar espacios de debate, poder informarnos, conocernos, visitarnos, para explicar que el problema de los musulmanes no es si sigue la escuela shií o sunní. Nuestro problema, y lo repetiremos hasta el hartazgo, es nuestra posición política: o estamos con Palestina, o con Israel.

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