18/7/13

¿Hacia el Fin de las Injerencias de Qatar?

Desde la caída del emir de Qatar, Hamad bin Jalifa al Zani, y su primer ministro y ministro de Exteriores, Sheikh Hamad bin Yassim al Zani, la política de Qatar en Oriente Medio ha dado un giro.


El nuevo emir, Tamim bin Hamad al Zani, parece querer rebajar el nivel de la diplomacia del país, que se había ganado muchos enemigos durante el período de gobierno de su padre.

“Tamim ha conseguido un consenso dentro de la familia real para reducir la diplomacia de alto nivel de Qatar y dirigir su atención hacia los temas nacionales,” dijo un diplomático occidental citado por el periódico worldtribune.com. “Tamim señaló que un país tan pequeño como Qatar estaba ganándose muchos enemigos y necesitaba dar un paso atrás”. De hecho, el emirato parece ahora concentrado en preparar su papel como anfitrión en la Copa del Mundo, evento en el que gastará unos 200.000 millones de dólares.

Los analistas y diplomáticos occidentales han señalado que el nuevo emir ha ordenado la puesta en marcha de una nueva política exterior, que busca incrementar su cooperación con EEUU y Arabia Saudí y reducir tensiones con el vecino Irán, con Egipto y con otros países.

Varios países vieron con aprensión la abierta injerencia de Qatar en países como Egipto, Libia, Siria o Líbano. Washington se irritó por el apoyo de Qatar a grupos cercanos a Al Qaida, mientras que el Ejército de Egipto y otros sectores de ese país condenaron el apoyo qatarí a los Hermanos Musulmanes.

Asimismo, el masivo apoyo de Qatar a los terroristas sirios irritó a Irán y Rusia. También ha supuesto un despilfarro de recursos que, debido a la fortaleza del Ejército sirio y la incapacidad de los opositores para derribar el gobierno de Bashar al Assad, Qatar no recuperará. En el Líbano, Qatar apoyó a grupos extremistas salafistas creando una tensión con las autoridades y grupos y partidos de ese país.

En Egipto, la caída del presidente Mohammed Mursi ha supuesto otro revés para la política de Qatar, que ha perdido un aliado en el que había también gastado numerosos recursos. Por último, en Libia la injerencia qatarí ha provocado numerosas protestas de numerosos sectores políticos y populares.

Como resultado del cambio de liderazgo, Qatar ha cambiado su política en relación a Siria y Egipto, lo que ha llevado a que sea ahora Arabia Saudí la que controle a la coalición opositora exterior siria y se haya convertido en el principal apoyo a los terroristas sirios. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos han buscado también llenar el vacío dejado por Qatar en Egipto y han canalizado miles de millones de dólares para apoyar al nuevo gobierno liderado por los militares.

El anterior ministro de Exteriores, Hamad bin Yassim, que había sido uno de los hombres más poderosos del emirato durante 20 años, buscó mediar en el conflicto de Afganistán y permitió al movimiento talibán abrir una oficina en Doha. Sin embargo, una de las primeras decisiones tomadas por Tamim ha sido la de cerrar esta oficina, a petición del presidente afgano Hamid Karzai. Según dijo una fuente del Golfo a worldtribune.com, “Tamim comprendió que una presencia de los talibanes en Doha podría desestabilizar el país”.

Existe, sin embargo, una gran derrotada con el cambio de la política exterior de Qatar y es la Turquía de Erdogan que ha mantenido una política similar a la de Qatar de apoyo a grupos terroristas en Siria y a los Hermanos Musulmanes en Egipto, Palestina y otros lugares. Ambos países mantenían, en este sentido, una estrecha coordinación en política exterior que ahora ha desaparecido.

“La política exterior activa de Qatar ha llegado a su fin”, dijo Sinan Ulgen, presidente del Centro de Estudios Económicos y de Política Exterior de Estambul a worldtribune.com. “Con el nuevo gobernante, no será posible ver ya a Qatar jugando un papel activo en los temas regionales y esta situación tendrá un impacto negativo en la política exterior de Turquía”.

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