15/7/13

EE.UU. financió a activistas contrarios a Mursi

Unos documentos revelan el camino utilizado por EE.UU. para financiar grupos egipcios que presionaron por el derrocamiento del presidente

Al Jazeera

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Berkley, EE.UU., El presidente Barack Obama declaró recientemente que EE.UU. no tomó partido cuando la crisis de Egipto llegó al punto crítico con el derrocamiento militar del presidente democráticamente elegido.

Pero el estudio de docenas de documentos del gobierno federal de EE.UU. muestra que Washington financió sigilosamente a altas personalidades de la oposición egipcia que llamaron al derrocamiento del ahora depuesto presidente Mohamed Mursi.

Documentos obtenidos por el Programa de Información Investigadora en la Universidad de California, Berkeley, muestran que EE.UU. envió dinero a través de un programa del Departamento de Estado para promover la democracia en la región de Medio Oriente. El programa apoyó vigorosamente a los activistas y políticos que han fomentado la agitación en Egipto, después que el autocrático presidente Hosni Mubarak fuera derrocado en un levantamiento popular en febrero de 2011.

El programa del Departamento de Estado, apodado por los funcionarios estadounidenses como “iniciativa de ‘ayuda a la democracia’”, forma parte de un esfuerzo del gobierno de Obama para de detener la marginación de los laicos favorables a Washington y recuperar la influencia en países de la Primavera Árabe que presenciaron el ascenso de los islamistas, que en general se oponen a los intereses de EE.UU. en Medio Oriente.

Los documentos del gobierno muestran que los activistas financiados por el programa incluyen a un oficial exiliado de la policía egipcia que conspiró para el derrocamiento violento del gobierno de Mursi, a un político antiislamista que propugnó el cierre de mezquitas y que se sacara por la fuerza a los predicadores, así como una serie de políticos opositores que presionaron por el derrocamiento del primer dirigente democráticamente elegido del país.

La información obtenida bajo la Ley de Libertad de la Información, entrevistas y archivos públicos revelan que la “ayuda a la democracia” de Washington puede haber violado la ley egipcia que prohíbe el financiamiento político desde el extranjero.

También puede haber infringido leyes de EE.UU. que prohíben el uso de dineros públicos para financiar a políticos extranjeros o actividades subversivas contra gobiernos democráticamente elegidos.

‘Oficina para la democracia’

El programa de ayuda a la democracia de Washington para Medio Oriente se filtra a través de una pirámide de agencias del Departamento de Estado. Cientos de millones de dólares del contribuyente se canalizan a través de la Oficina para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo (DRL), una organización la Iniciativa de Asociación de Oriente Medio (MEPI), USAID, así como la organización cuasi gubernamental con base en Washington Fundación Nacional por la Democracia (NED).

Por su parte, esos grupos reenvían dinero a otras organizaciones como el Instituto Internacional Republicano, el Instituto Nacional Demócrata (NDI) y Freedom House, entre otros. Documentos federales muestran que estos grupos han enviado fondos a ciertas organizaciones en Egipto, dirigidas en su mayoría por altos miembros de partidos políticos contrarios a Mursi, quienes al mismo tiempo se presentan como activistas de ONG.

La Iniciativa de Asociación de Oriente Medio –lanzada por el gobierno de George W. Bush en 2002 en un intento de influir en la política en Medio Oriente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre–que ha gastado cerca de 900 millones de dólares en proyectos por la democracia en toda la región, muestra una base de datos de subvenciones federales.

USAID administra cerca de 1.400 millones anualmente en Medio Oriente, de los cuales 390 millones se dedican a la promoción de la democracia, según el Proyecto para la Democracia en Medio Oriente (POMED) basado en Washington.

El gobierno de EE.UU. no publica cifras de los gastos por país, pero Stephen McInerney, director ejecutivo de POMED, calculó que Washington gastó unos 65 millones de dólares en 2011 y 25 millones en 2012. Dijo que espera que este año se gaste una cantidad similar.

Un conducto importante para canalizar los fondos para la democracia del Departamento de Estado a Egipto ha sido la Fundación Nacional por la Democracia (NED). Documentos federales muestran que la NED, que en 2011 obtuvo un presupuesto anual de 118 millones de dólares del Congreso, envió por lo menos 120.000 dólares durante varios años a un oficial de policía egipcio exiliado que ha incitado durante años a la violencia en su país nativo.

Esto parece estar en contradicción directa con su mandato del Congreso, que señala claramente que la NED debe involucrarse solo en el cambio político “pacífico” en el exterior.

Policía en exilio

El coronel Omar Afifi Soliman –que sirvió en la unidad de elite de la policía de investigación en Egipto, tristemente célebre por sus abusos de los derechos humanos– comenzó a recibir fondos de la NED en 2008 por lo menos durante cuatro años.

Durante ese tiempo él y sus seguidores atacaron al gobierno de Mubarak y posteriormente Soliman siguió las mismas tácticas contra los gobernantes militares que lo reemplazaron brevemente. Hace poco Soliman puso la mira en el gobierno de Mursi.

Soliman, que tiene estatuto de refugiado en EE.UU., fue condenado in absentia el año pasado a cinco años de cárcel por un tribunal de El Cairo por su papel en la incitación a la violencia en 2011 contra las embajadas de Israel y Arabia Saudí, dos aliados de EE.UU.

También utilizó las redes sociales para propugnar ataques violentos a funcionarios egipcios, según documentos del tribunal y un estudio de sus artículos en las redes sociales.

Los documentos del Servicio de Rentas Internas (IRS) de EE.UU. revelan que la NED pagó decenas de miles de dólares a Soliman a través de una organización, creada por él, denominada Hukuk Al-Nas (Derechos del Pueblo), con base en Falls Church, Virginia. Los formularios federales muestran que es el único empleado.

Después de recibir una beca por los derechos humanos de la NED en 2008 y llegar a EE.UU., Soliman recibió una segunda beca de la NED de 50.000 dólares en 2009 para Hukuk Al-Nas. En 2010 recibió 60.000 dólares y otros 10.000 en 2011.

En una entrevista con el Programa de Información de Investigación en la Universidad de Berkeley, Soliman admitió renuentemente que recibió dinero del gobierno de EE.UU. de la NED, pero se quejó de que no fue suficiente. “Es como 2.000 o 2.500 dólares al mes”, dijo. “¿Piensa que es demasiado? Obama quiere darnos sumas insignificantes. No lo aceptaremos.”

La NED ha eliminado el acceso público a los receptores de sus subsidios egipcios en 2011 y 2012 de su web. Los funcionarios de la NED no respondieron a repetidas solicitudes de entrevista.

‘Asesoría pro bono’

En su web, la NED dice que Soliman solo difunde literatura no violenta y que su grupo se creó para suministrar “asesoría legal inmediata pro bono a través de una línea telefónica para urgencias, mensajería instantánea y otros instrumentos de las redes sociales”.

Sin embargo, en entrevistas en los medios egipcios, artículos en los medios sociales y vídeos en YouTube, Soliman alentó el derrocamiento violento del gobierno de Egipto, dirigido entonces por el Partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes.

“Incapacitadlos rompiéndoles primero las rodillas”, instruyó a los seguidores de su Facebook a finales de junio, cuando los oponentes de Mursi preparaban masivas manifestaciones callejeras contra el gobierno. Los militares egipcios, financiados y entrenados por EE.UU., utilizaron posteriormente esas manifestaciones para justificar su golpe del 3 de julio.

“Colocad una barrera en la carretera con un tronco de palmera para detener a los autobuses que van a El Cairo y empapad la carretera con gasolina y diesel. Cuando el autobús frene debido a la barrera, encendedlo todo para que se queme con todos los pasajeros en su interior… Que Dios os bendiga”, decía el artículo de Soliman.

A finales de mayo instruyó: “Decapitad a los que controlan los servicios de electricidad, agua y gas”.

Soliman eliminó varios artículos antiguos de las redes sociales después de que las autoridades egipcias vieran sus instrucciones subversivas, según muestran los documentos judiciales.

Unas instrucciones más recientes en Facebook a sus 83.000 seguidores varían entre recomendaciones de regar las carreteras con una mezcla de lubricante para coches y gasolina –“20 litros de aceite para 4 litros de gasolina”– y la forma de burlar a los coches perseguidores.

En un vídeo de YouTube, Soliman reivindicó en diciembre un intento fracasado de invadir el palacio presidencial egipcio con pistolas y cócteles Molotov para derrocar a Mursi.

“Sabemos que recibe apoyo de algunos grupos en EE.UU., pero no nos consta que reciba apoyo del gobierno de EE.UU. Eso sería algo nuevo para nosotros”, dijo un funcionario de la embajada egipcia que declaró de forma anónima porque no estaba autorizado para hablar con los medios.

Financiación a otros oponentes de Mursi.

Otros beneficiarios de financiamiento del gobierno de EE.UU. también son oponentes del ahora depuesto presidente, algunos de los cuales habían llamado a derrocar a Mursi por la fuerza.

El principal bloque opositor, el Frente de la Salvación, del que varios miembros recibieron financiamiento de EE.UU., ha respaldado campañas de protesta callejera que se volvieron violentas contra el gobierno elegido, en contradicción con muchas de las propias líneas directrices del Departamento de Estado.

Una antigua beneficiaria de la NED y de otros grupos de EE.UU. para la democracia es una mujer egipcia de 34 años, Esraa Abdel-Fatah, que se hizo célebre durante la batalla campal por la nueva constitución en diciembre de 2012.

Llamó a los activistas a sitiar las mezquitas y arrancar de los púlpitos a todos los predicadores y personalidades religiosas musulmanas que apoyaban la propuesta de constitución antes de que llegara a un referéndum público.

El acto de sitiar las mezquitas ha continuado desde entonces y varias personas han muerto en los enfrentamientos.

Los archivos federales muestran que la ONG de Abdel-Fatah, la Academia Democrática Egipcia, recibió apoyo de la NED, MEPI y NDI, entre otros grupos de “ayuda a la democracia” financiados por el Departamento de Estado. Los archivos muestran que la NED dio a la organización una subvención de 75.000 dólares en el año 2011.

Abdel-Fatah es políticamente activa, cruza Egipto de un lado a otro para concentrar el apoyo a su Partido Al-Dostor, que está dirigido por el exjefe nuclear de la ONU Mohamed El-Baradei, la personalidad más destacada del Frente de Salvación. Brindó pleno apoyo a la toma del poder por parte de los militares e instó a Occidente a no calificarla de “golpe”.

“El 30 de junio será el último día del período de Mursi”, dijo a la prensa unas semanas antes del golpe.

También se ha enviado dinero público estadounidense a grupos establecidos por algunas de las personas más ricas de Egipto, provocando preguntas sobre el derroche del programa para la democracia.

Michael Meunier es un invitad frecuente en canales de televisión que se opusieron a Mursi. Meunier, jefe del Partido Al-Haya y con la doble nacionalidad estadounidense y egipcia, calladamente ha recolectado fondos de EE.UU. a través de su ONG, Asociación De la Mano por Egipto.

La organización de Meunier fue fundada por algunas de las personalidades más vehementes de la oposición, incluyendo al hombre más rico de Egipto y conocido multimillonario cristiano copto Naguib Sawiris, Tarek Heggy, ejecutivo de la industria petrolera, Salah Diab, socio de Halliburton en Egipto, y Usama Ghazali Harb, un político con raíces en el régimen de Mubarak y frecuente contacto de la embajada de EE.UU.

Meunier ha negado que haya recibido ayuda de EE.UU., pero algunos documentos del gobierno muestran que en 2011 la USAID otorgó 873.355 dólares a su organización basada en El Cairo. Desde 2009 ha recibido 1.300 millones de dólares de la agencia estadounidense.

Meunier ayudó a unir a la minoría de cinco millones de cristianos ortodoxos coptos del país, que se oponen a la agenda islamista de Mursi, para que salieran a las calles contra el presidente el 30 de junio.

El miembro del Partido Reforma y Desarrollo, Mohammed Essmat al-Sadat, recibió apoyo financiero de EE.UU. a través de su Asociación Sadat por el Desarrollo Social, beneficiaria de MEPI.

Los archivos y la base de datos de los subsidios federales muestran que en 2011 Sadat obtuvo 84.445 dólares de MEPI “para trabajar con los jóvenes en el Egipto posrrevolucionario”.

Sadat fue miembro del comité de coordinación, el principal organismo organizador de la protesta del 30 de junio contra Mursi. Desde 2008 cobró 265.176 dólares en financiamiento estadounidense. Sadat anunció que volverá a presentarse como candidato en las próximas elecciones parlamentarias.

Despuésde que los soldados y policías mataron a más de 50 partidarios de Mursi el lunes, Sadat defendió el uso de la fuerza y culpó a la Hermandad Musulmana, diciendo que utilizó a mujeres y niños como escudos.

Algunos políticos respaldados por EE.UU. han dicho que Washington los alentó tácitamente para que incitaran a las protestas.

“Los estadounidenses nos dijeron que si vemos grandes protestas callejeras que se mantienen durante una semana, reconsiderarán todas las actuales políticas de EE.UU. hacia el régimen de la Hermandad Musulmana”, dijo Saaddin Ibrahim, político egipcio-estadounidense opuesto a Mursi.

El Centro Ibn Khaldoun de Ibrahim, en El Cairo, recibe financiamiento de EE.UU., y de hecho es uno de los mayores receptores de dinero para la promoción de la democracia.

Sus comentarios tienen lugar después de las declaraciones de otros políticos egipcios de oposición que afirman que han sido animados por funcionarios estadounidenses para que estimulen el sentimiento público contra Mursi antes de que Washington pueda hacerlo públicamente.

Defensa del programa para la democracia

La práctica de financiar a políticos y activistas antigubernamentales a través de las ONG fue defendida con vehemencia por el Departamento de Estado y por un grupo de expertos en Medio Oriente basados en Washington, cercanos al programa.

“La línea entre política y activismo es muy confusa en este país”, dijo David Linfield, portavoz de la Embajada de la embajada de EE.UU. en El Cairo.

Otros dijeron que no se puede hacer responsable a EE.UU. de las actividades de grupos que no controla.

“Es un escenario político tórrido y dinámico”, dijo Michelle Dunne, experta en el think-tank Atlantic Council. Su esposo, Michael Dunne, fue condenado en absentia a cinco años de cárcel por un tribunal cairota por su papel en el financiamiento político en Egipto.

“Solo porque le das a alguien dinero no puedes limitar su libertad o la posición que quiera tomar”, dijo Dunne.

Elliot Abrams, exfuncionario del gobierno de George W. Bush y miembro del Grupo de Trabajo sobre Egipto que incluye a Dunne, negó en un correo electrónico que EE.UU. haya pagado a políticos en Egipto o en otros lugares de Medio Oriente.

“EE.UU. no suministra financiamiento a partidos o ‘políticos locales’ de Egipto u otro sitio”, dijo Abrams. “Lo prohíbe a ley y la ley es escrupulosamente respetada por todas las agencias estadounidenses, bajo la cuidadosa supervisión del Congreso”.

Pero un funcionario del Departamento de Estado que habló de manera anónima debido a lo delicado del tema, dijo que el apoyo estadounidense a los activistas políticos extranjeros se ajusta a los principios de EE.UU.

“El gobierno de EE.UU. brinda apoyo a los activistas de la sociedad civil por la democracia y los derechos humanos de todo el mundo, en línea con nuestros valores arraigados como el respeto de los derechos humanos fundamentales de libre expresión, reunión pacífica y dignidad humana”, escribió el funcionario en un correo. “La ayuda estadounidense a Egipto está de acuerdo con esos principios”.

El mes pasado un tribunal de El Cairo condenó a 43 trabajadores de ONG nacionales y extranjeras por utilización ilegal de fondos extranjeros para provocar agitación en Egipto. EE.UU. y las Naciones Unidas expresaron su preocupación por este hecho.

Fuera de tono

Algunos observadores de Medio Oriente sugieren que la presión de EE.UU. para la democracia en Egipto puede tener más que ver con la compra de influencia que con la ampliación de los derechos humanos y el buen gobierno.

“El financiamiento de los políticos es un problema”, dijo Robert Springborg, quien evaluó los programas del Departamento de Estado para la democracia en Egipto y ahora es profesor en el Departamento de Seguridad Nacional en la Escuela Naval de Posgrado en Monterrey, California.

“Si se dirige un programa para la observación de las elecciones o para el desarrollo de la capacidad de los medios para los partidos políticos, no me opongo. Pero suministrar mucho dinero a los políticos pienso que justifica muchas preguntas”, dijo Springborg.

Algunos egipcios, mientras tanto, dijeron que EE.UU. está fuera de tono al enviar dinero a través de su programa para la democracia en Medio Oriente a organizaciones dirigidas por operadores políticos.

“En lugar de ser sincero sobre el respaldo a la democracia y la ayuda al pueblo egipcio, EE.UU. ha elegido un camino poco ético”, dijo Esam Neizamy, investigador independiente de financiamiento extranjero en Egipto, y miembro de Fideicomisarios Revolucionarios, un grupo creado para proteger la revolución de 2011.

“Los estadounidenses creen que pueden ser más astutos que mucha gente en Medio Oriente. Son muy hostiles hacia el pueblo egipcio que no siente nada que no sea buena voluntad hacia ellos, hasta ahora”, dijo Neizamy.


Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/features/2013/07/2013710113522489801.html

rCR





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