6/6/13

Siria y las promesas de la Resistencia Islámica y Popular

Por Husein Mariano Pi-Islam Baires


En estas últimas horas el gobierno, el pueblo y el ejército sirios se han anotado varias victorias contundentes y de connotaciones estratégicas.

 Para muchos analistas "la batalla de Damasco ha terminado", así como la resonante de Al Quseir y sobreviene el cerco sobre las bases terroristas aun existentes en Alepo, con idéntico destino.

La guerra mundial contra el pueblo sirio fue derrotada en su fase de infiltración terrorista, solo queda a los dueños del orden mundial, la invasión lisa y llana del país, como promueven Francia y Gran Bretaña, con la fallida excusa de las armas químicas.

Decimos fallida porque tras las primeras evidencias de su utilización por parte de las organizaciones terroristas el 19 de marzo, luego fueron documentadas una serie de imagenes, videos y hasta arrestos en los mismos países limítrofes que apoyan el derrocamiento de Bashar Al Assad, donde las brigadas mercenarias fueron detenidas portando bombas caseras con cargas de gas sarín en las mismas condiciones en las que fueron utilizadas en territorio sirio.

También falló el plan de la instigación sectaria y la división étnica y religiosa: las comunidades musulmanes sunnitas y shiitas, así como los cristianos y las fuerzas laicas se mantuvieron firmes en apoyo al gobierno. La fuerza de ocupación del Atlantico norte dio a conocer informes de inteligencia que reconocen un apoyo del 70% del pueblo sirio al gobierno contra un diez que simpatiza por los terroristas.

La batalla de Al Quseir fue quizás la más relevante por un conjunto de factores.

En primer lugar, era uno de los bastiones ocupados por los rebeldes extranjeros, junto a tropas y destacamentos de inteligencia de las monarquías árabes, Israel y las potencias occidentales.

En segundo lugar, porque su cercanía al Líbano constituyendo este país en una base del tráfico de armas y mercenarios, se convirtió en un peligro real para los ciudadanos libaneses a ambos lados de la frontera cuya seguridad fue comprometida a miembros de Hezbollah residentes en el terreno. A diferencia de lo que escuchamos hoy, durante meses este partido convocó a las distintas fuerzas de su país a que el Líbano no se comprometa en el conflicto sirio, pidiendo a las fuerzas reaccionarias libanesas encabezadas por la coalición del 14 de marzo que dejen de enviar combatientes a masacrar a sus hermanos sirios. Al convertirse el Líbano por orden de las monarquía saudita en centro de abastecimiento terrorista y verse atacados los pueblos libaneses por los mercenarios desde Siria, Hezbollah decidió participar activamente en el conflicto y lo anunció al mundo el mismo Sheij Hassan Nasrallah con toda claridad y honestidad, asumiendo los costos que esto traería para el prestigio de la organización anticipando la campaña difamatoria del imperialismo y sus títeres regionales.

Lo cierto es que en ese mismo discurso, el Secretario General del Partido de Dios anunció una rotunda victoria,  contradiciendo las especulaciones de los expertos árabes, israelíes y occidentales. Ahí está la victoria, rotunda victoria ante los nuevamente asombrados ojos del mundo.

En tercer lugar, porque buscaron utilizar esta batalla para dividir las aguas de la resistencia, utilizando los pésimos cálculos realizados por un sector del Hamas palestino que trasladó su centro de mando de Siria a Qatar, para debilitar la credibilidad de la Resistencia Islámica. Allí están las consecuencias de esta operación psicologica para Khaled Meshaal: la resistencia palestina deplora públicamente su viraje reaccionario y lo conmina a abandonar el campo de los conspiradores y especuladores, para volver a su alianza natural con Siria, Irán y la Resistencia Islámica.

Cuantos golpes en un solo movimiento. En la batalla de Al Quseir brillaron cada uno de los 33 días del 2006.

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