5/5/13

Guerra de minas, nuevo ensayo USA en el Golfo


Por: Jesús A. Núñez


Entre los días 6 y 30 de mayo, y por segunda vez en menos de un año, las aguas del Golfo van a ser el escenario de un ejercicio militar que implica a buques de guerra de más de treinta países. En el marco de una tensión creciente, y con Irán como referencia inequívoca, Estados Unidos vuelve a la carga en su intento por mejorar la maquinaria naval para hacer frente a la amenaza de que Teherán decida en algún momento minar unas aguas por las que sale casi el 40% de todo el petróleo que transita por los mares y no menos del 20% del gas licuado.

Ese fue el mismo objetivo que, en septiembre pasado, llevó a Washington a realizar un ejercicio similar- con participación de otros 32 países y más de 3.000 efectivos- que se saldó con resultados insatisfactorios. Si, por un lado, quedó de manifiesto el interés común de muchos países por garantizar el tránsito de esas vitales materias primas por el estrecho de Ormuz; por el otro, fue notoria la dificultad para combinar los medios disponibles de manera eficaz contra una amenaza que Irán ha planteado en reiteradas ocasiones. Dos ejercicios de esta magnitud en menos de un año da sobrada idea de la importancia que se concede a dicha amenaza, con capacidad para impactar directamente en los planes de recuperación de la larga crisis en la que muchos países están sumidos.

La decisión estadounidense es, simultáneamente, un gesto político y una necesidad militar. En el primer sentido, se trata de mostrar a Israel que Washington se toma en serio la amenaza que representa Teherán; pero cuidando en todo caso de no aparecer como agresor (los ejercicios se realizan en aguas internacionales y se presentan como estrictamente defensivos). Al mismo tiempo, pretende aumentar la presión contra Irán, movilizando a gobiernos muy dispares- estarán todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, con la llamativa ausencia de China, además de países occidentales, árabes y otros-, como señal del aislamiento general que sufre el régimen de los ayatolás.

En el terreno militar, baste decir que en las maniobras de septiembre no se logró destruir ni una tercera parte de las minas sembradas por los propios organizadores. Con el décimo tercer Ejercicio Internacional de Medidas para Contrarrestar Minas (IMCMEX, en inglés)- liderado por el vicealmirante John W. Miller, jefe de la V Flota estadounidense, con cuartel general en Bahréin- se pretende, sobre todo, mejorar sustancialmente la capacidad antiminas- contando con que Irán sigue reforzando su capacidad de minado y de obstrucción del tráfico- para negar a Teherán una poderosa baza de retorsión ante cualquier posible ataque a sus intereses vitales (programa nuclear incluido).

La estrella anunciada de estos nuevos ejercicios es el vehículo submarino no tripulado Seafox, que no estaba en servicio en las anteriores maniobras. Pero hará falta mucho más que ese ingenio- de dotación en las armadas estadounidense y británica- para forzar un giro contemporizador por parte del régimen iraní.

ElPaís

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