24/5/13

El Mantra


Por Mikail Alvarez



Cuando determinados actores políticos y medios de difusión a su servicio comienzan de repente a repetir al unísono una misma consigna, un mismo titular, a modo de mantra mediático, podemos estar seguros de que se trata de una nueva campaña para hacer tragar a la opinión pública la idea que en ese momento interese a esos actores políticos. Por supuesto tras el titular no hace falta información, no hace falta argumentación, no hacen falta pruebas, el mantra por sí mismo es una “verdad” indiscutible, así se propaga y por desgracia, así se consume.


El mantra de los últimos días es “la preocupación por el activo y creciente papel de Hizbullah en Siria”. A todos les ha dado por repetir lo mismo; desde el Presidente Obama y otros políticos de diferentes países involucrados en el intento de derrocar al gobierno sirio, hasta el conjunto de grupos y personas “sirias” interesados en ese derrocamiento, pasando, por supuesto, por todo el aparato mediático internacional puesto al servicio de tal propósito.


El mantra de la semana es “el activo y creciente papel de Hizbullah en Siria”. Lo escuchamos en declaraciones de políticos, en titulares periodísticos, en boletines informativos, todos al unísono: “preocupación por el activo y creciente papel de Hizbullah en Siria”.


Como es natural, estos mantras no tienen nada de inocentes, y tampoco tienen por qué tener nada de veracidad, simplemente hay que inocular en la conciencia social el eslogan preciso y necesario en cada momento para facilitar los fines de los propagadores del mantra; “activo y creciente papel de Hizbullah en Siria”.


¿Cuáles son las fuentes que estos mantristas utilizan para fundamentar la afirmación de su mantra?, pues curiosa -pero lógicamente- ellos mismos, en este caso los propios grupos que intentan el derrocamiento del gobierno sirio. Ellos afirman, ellos dan cifras, ellos... ellos son parte interesada.


¿Qué se pretende con este nuevo mantra de “el activo y creciente papel de Hizbullah en Siria”?. Tres cosas:


En primer lugar, dar una imagen de debilidad del ejército y el gobierno sirio, quienes tendrían que haber recurrido a una “milicia” extranjera para conseguir lo que por ellos mismos no son capaces.


Segundo, ensuciar la imagen de Hizbullah haciéndolo aparecer vinculado y finalmente sostenedor de un régimen tiránico (según los mantristas), que sin su ayuda sería fácilmente derrocado por los combatientes que buscan la “libertad” en Siria, libertad a la que Hizbullah se opondría.


Tercero, profundizar en el sectarismo, política propagada con éxito por los EE.UU. desde su intervención en Iraq y que por su propia naturaleza primaria es de fácil venta entre mentes poco dadas a la reflexión, las cuales por desgracia abundan en el mundo árabe/islámico, y que son cantera inagotable de fanáticos dispuestos a servir ciegamente de carne de cañón para los intereses de unos, que nada tienen que ver con los intereses de los árabes o de los musulmanes.


Pero más allá del mantra, de la demagogia, de la mentira, la presencia real de Hizbullah en Siria no está oculta. El propio Seyyed Nasrallah la ha explicado: ciertamente existen combatientes a título individual (no en nombre de la organización) destinados a proteger santuarios como el de Sayyida Zainab, que los “opositores” han jurado intentar destruir (Brigada Abu Fadl al Abbas, compuesta por musulmanes shi’as sirios, iraquíes y libaneses), y a los ciudadanos libaneses residentes en poblaciones cercanas a la frontera y que son objeto de ataques y masacres por parte de los buscadores de la libertad en Siria.


Que los dirigentes internacionales, que la prensa a su servicio, que los propios sirios que buscan el derrocamiento de su gobierno, se escandalicen por la presencia de combatientes libaneses en Siria sea cual fuera el propósito de estos, podría ser creíble, podría ser loable, si no fuera por el hecho de que todo lo que está sucediendo en Siria es una maniobra orquestada desde el exterior por los países que buscan la caída del gobierno sirio, para instaurar en su lugar otro títere que facilite sus intereses en la zona, que curiosamente se corresponden al 100% con los intereses del ente sionista de Israel. Podrían ser creíbles y loables estos lamentos, si no fuera porque los grupos armados que combaten en siria contra su gobierno son armados y financiados por países extranjeros, son adiestrados por militares extranjeros. Podrían ser creíbles y loables estos lamentos, si no fuera porque sobre el terreno, buena parte de esos combatientes “sirios” son mercenarios provenientes de infinidad de países extranjeros y con múltiples nacionalidades, si no fuera porque sobre el terreno, existen asesores militares y de inteligencia de los EE.UU., Reino Unido, Francia y el ente sionista de Israel, por ejemplo.


Pero claro, de esto no habla el mantra. El mantra tiene que cerrar ojos, cerrar mentes, no abrirlas.

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