13/5/13

El Despertar Islámico y Latinoamérica

Como le dijera nuestro líder, Ayatyullah Jamenei a Fidel Castro, cuando éste elogiara la épica del pueblo iraní en la defensa de su revolución y país contra las agresiones imperialistas, “nuestro éxito en la resistencia lo debemos al Islam”
Por el Sheij Abdulkarim Paz



El despertar islámico y Latinoamérica

Recuperación de la identidad islámica de los musulmanes

Hoy existen realidades en el mundo que son innegables. Una de ellas es el despertar del mundo islámico. Nadie, viendo lo que está sucediendo en esta región del planeta puede dudar de ello. Hoy los musulmanes en todas partes, tanto en los países islámicos como en aquellos países donde son minorías, sienten una fuerte inclinación al Islam y sienten que están recuperando su identidad religiosa. Los intelectuales del mundo islámico, en su mayoría, han abandonado las ideologías occidentales de base supuestamente humanista y se han inclinado al Islam y buscan en él, el las respuestas a sus necesidades y las de la humanidad.

Hoy, el corazón de la Nación Islámica experimenta una inclinación hacia el Islam que no tiene precedente en los últimos siglos. Luego de padecer una dominación colonial y neocolonial por parte de la extendida cultura occidental durante decenios en los países islámicos, hoy el horizonte de la visión de los jóvenes en el mundo islámico es el Islam y su mirada se orienta hacia él. Esto es una realidad. Los mismos occidentales reconocen esto. Ellos mismos han repetido muchas veces que si en cada uno de los países islámicos se desarrollasen elecciones libres, los elegidos por esas naciones serían personas que creen en el Islam y adhieren a él y extenderán su influencia. El Islam y sus dirigentes tienen un gran crédito tal como se ha comprobado en Túnez, Irak, Egipto, Turquía, Libia (independientemente de la intervención de la OTAN, o de las reales intenciones de gobernar de acuerdo al Islam,  los dirigentes hablan del Islam para atraer la aceptación del pueblo, el Islam es hoy un discurso obligado para captar el voto de la gente), Yemen, Bahrein, Irak, y en todas partes sucede lo mismo. Los secularistas y liberales, a pesar de contar con todo el aparato de ayuda financiera, política, propagandística de las potencias occidentales, no pasan de una pequeña minoría incapaz de detener el triunfo de los islamistas. Como dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández, habrá que aceptar que no todos los pueblos piensan como los occidentales, en referencia a la aceptación mayoritaria que tiene el secularismo en la cultura actual en Occidente.

Las potencias occidentales en forma manifiestamente contradictoria y cínica sostienen que les preocupa la suerte de las minorías y sus derechos ante el avance del Islam político en el Medio Oriente y en el norte de África, pero cómo puede creerse lo que dicen cuando nunca les importaron los derechos de las mayorías, tal como lo demuestran cuando lanzan invasiones con la oposición mundial, cuando toman medidas de auxiliar a los bancos y financistas con miles de millones de dólares y le hacen sentir el peso de la crisis y la angustia de los recortes a los sectores más débiles de la sociedad que son la mayoría. O en las Naciones Unidas se reservan el derecho a veto en una suerte de club de poderoso. Es en vano que la Asamblea con mayoría pretenda condenar los bombardeos  con bombas de fósforo de Israel a los civiles en escuelas y refugios de las Naciones Unidas en la ciudad de Gaza - como antes lo habían hecho en Qana, en el sur del Líbano-, ante las cámaras de televisión que por más que lo intenten, no pueden lograr una censura total y las imágenes recorren el mundo por internet.

Miremos el movimiento de Wall Street y los reclamos frustrados del llamado 99% frente a los financistas, bancos, multinacionales, lobby sionista y demás ostentadores del verdadero poder en la llamada “primera democracia mundial”. No importa que la mayoría de la humanidad se oponga a la guerra contra Irak, ahí van las bombas de Estados Unidos sin escuchar a las demandas de la mayoría. No importa que la mayoría de la humanidad aborrezca la cárcel de Guantánamo, el arsenal de bombas nucleares, las invasiones  o el rescate multimillonario a los bancos y  usureros. Estas potencias declamadoras de la democracia y los derechos humanos buscan sus aliados en el mundo islámico entre las dictaduras monárquicas, donde no existe nada de elecciones o parlamentos donde el pueblo pueda administrar sus propios asuntos y custodiar sus recursos para elegir cómo y dónde gastarlos. ¿Si funcionasen los parlamentos se podrían gastar sumas multimillonarias que alimentan la industria de armas en Occidente? Claro que no, por eso no existen.

La segunda realidad es que sin dudas, los primeros enemigos de este despertar islámico y de esta búsqueda de libertad, son las potencias arrogantes y el régimen sionista. La razón es conocida. El Islam se opone a ese dominio y se opone a la dependencia de los pueblos a esos poderes foráneos. Se opone y al retraso científico y práctico que impusieron a los países islámicos por años. Se opone a la imitación ciega de los pueblos y las naciones a los demás. Se opone al individualismo, a la decadencia moral, a la destrucción de la familia, a las políticas usureras, a los monopolios, al comercio de la droga y de las armas. Todos estos puntos son contrarios a las políticas de dominación, al colonialismo y arrogancia que han estado implementando las potencias europeas y norteamérica en los últimos doscientos años o más, en el mundo islámico. El despertar islámico se halla en el punto opuesto a los deseos de esos poderes coloniales. Con todo su ser se le oponen.

La tercera realidad, y todos conocen esta realidad aunque muchos la niegan, es que el surgimiento de este despertar islámico no está liderado por terroristas sino por los pueblos.  Las personas que cometen crímenes terroristas hoy, en Irak, Siria, Libia, Pakistán, Líbano y en tantas otras partes son mercenarios manipulados por las dictaduras para combatir a este despertar y desfigurar su verdadero rostro a los ojos de la opinión pública mundial para que los aborrezca. Esto también lo saben los arrogantes, y sus usinas de desinformación masiva en donde se empeñan en mostrar un rostro violento, fanático y retrasado de los musulmanes. Si no son terroristas son engañados por el hábil complot que los ha llevado a sostener que el mayor enemigo del mundo islámico no es Israel tal como se ha empeñado en demostrarlo desde su artificial nacimiento, sino Irán que nunca invadió ningún país y que soporta todas las presiones imaginables y una guerra impuesta de ocho años por su política en defensa de Palestina.

Los pueblos saben que en realidad Irán es un amigo de los musulmanes en todo el mundo. El despertar islámico es el despertar de ese pueblo islámico sometido que ha vivido la pesadilla de la dominación de la fuerza bruta y despierta a la autodeterminación, al valor del pensamiento, la reflexión profunda, la palabra nueva, la mesura, la sensatez, la  sobriedad alejada de la vida palaciega de los excéntricos monarcas, la justicia, la sabiduría, la espiritualidad y la benevolencia.

La importancia del despertar islámico

No se debe dudar que el mundo arrogante considera como su peor obstáculo para su poder y dominación mundial,  al despertar de los musulmanes, su unidad, su resistencia y el progreso de nuestros pueblos en el campo científico, en el político, en la cultura sana, en el económico y en las nuevas tecnologías, por lo tanto lo enfrenta con todo su poder. La experiencia del período colonial y neocolonial está a la vista de los pueblos musulmanes. Ya difícilmente se dejen engañar como en el pasado donde su ingenuidad les costó caro. Pero la amenaza no ha cesado y la lucha continúa.

Ahora que el despertar islámico se ha extendido gracias al sacrificio, a la lucha, a la valentía, a la honestidad de algunos líderes en algunos puntos del mundo islámico, a los jóvenes y a la participación de las masas, a los intelectuales y al pueblo en general, algunos pocos pretenden desviar esta corriente y montarse a la ola del clamor popular para frustrar las genuinas demandas de la gente. Un ejemplo es Al Baradei en Egipto llamando a intervenir a Estados Unidos o a los militares contra el presidente democráticamente elegido o el ejemplo de Al Alawi en Irak, también muy allegado a los norteamericanos que no sacó más que el diez por ciento de los votos a pesar de los millones de dólares que se le pusieron a disposición. Así como quienes representan los intereses petroleros extranjeros en Libia o las monarquías petroleras.

Las potencias occidentales no se resignan al avance democrático en el  mundo islámico y alzan una supuesta preocupación por el derecho de las minorías cuando, como vimos, no les interesa el derecho de las mayorías. ¿Cómo puede, entonces, preocuparles realmente la suerte de las minorías? A menos que esas minorías sean quienes han gozado de todo tipo de privilegios hasta hoy.

La democracia de tipo islámica como la que sostiene la República Islámica es el sistema que ha mostrado el mayor respeto por las minorías, al punto de darles representación parlamentaria sin llegar el cupo exigido para ocupar los cargos de diputados de la cantidad exigida para el resto de los ciudadanos, es decir que poseen sus representantes como minorías. En el Líbano y en Irak se pueden ver ejemplo de cómo han observado y continúan haciéndolo, las mayorías musulmanas los derechos de los cristianos y otras minorías.

La inclinación creciente de los pueblos al Islam

El nerviosismo de las potencias occidentales, especialmente de Norteamérica se debe a que ve que el despertar islámico crece día a día en todo el mundo islámico. Ellos tenían esperanza que con el paso del tiempo, las consignas de la revolución islámica se volverían anticuadas y sin efecto pero vieron que no fue así. El llamado Islam político lejos de fracasar -como auguraba Glies Kepel en Francia al promediar el segundo mileño -, se presenta como la esperanza de los pueblos de la región con el ejemplo exitoso de la República Islámica de Irán. Ellos esperaban que con el fallecimiento del Imam Jomeini y su vacío físico, se extinguiese el fervor revolucionario, pero no fue así. Como dijo Hilary Clinton, "Irán está en todas partes", lo que demuestra por sí solo que el sistema les está funcionando a pesar del empeño propagandístico que hace treinta años que dice que el gobierno islámico es un caos insostenible…

El avance del despertar islámico ha apartado los obstáculos del camino, boicots, guerras, atentados terroristas, intentos de golpes de estado, amenazas constantes, atentados a hombres de ciencia, desinformación permanente y ha conquistando nuevas trincheras. Este crecimiento ha dado lugar a una mayor complejidad en la forma de enemistad de los poderes hegemónicos y ha provocado de su parte onerosas inversiones para enfrentar al Islam. La gran propaganda realizada para difundir la islamofobia  y el temor al Islam, los grandes esfuerzos para fomentar la división entre las escuelas (sunnitas y shiitas), el  promover los fanatismos y convertir a las diferencias en enemistades y enfrentamientos sin solución, el empleo de servicios de inteligencia y de espionaje, el inyectar corrupción e inmoralidad entre los jóvenes, todo ello son reacciones desesperadas y obsesionadas ante el avance sólido a paso firme de la nación islámica en pro del despertar, la gloria y la libertad.

La influencia de la Revolución Islámica en el despertar islámico

Hoy, gracias a Dios, las sociedades islámicas, se han percatado de la importancia del sistema islámico. Durante muchos años, escritores y grandes oradores han captado muchos corazones hacia este punto. El despertar islámico ha comenzado. Las sociedades islámicas han tomado conciencia de la importancia del gran tesoro que tienen a su alcance que es su milenaria identidad más que el mar de petróleo a sus pies. Por supuesto, en proporción, han aumentado las enemistades de los enemigos del Islam. Permanentemente están ocupados en fomentar la división y las diferencias entre la nación musulmana, para que mediante la incentivación de las etnias, el nacionalismo, las escuelas islámicas (sunna –shia), y las razas, se promueva el fanatismo y arrastren a cada sector hacia la fragmentación. Esto muestra que el enemigo ha comprendido que la conciencia islámica y el despertar islámico en la región habitada por los musulmanes llevan adelante su tarea. La realidad es así. Sin duda que este sentimiento de estas naciones islámicas se dirigirá  hacia un sistema islámico y en dirección de la conformación de una Ummah Islámica unida, es decir, una Nación o Comunidad organizada de creyentes. Este es un futuro seguro. Estas enemistades no tendrán ningún efecto para impedirlo.  La fuerza islámica es superior a ello. Como en el Irán islámico nadie sospechaba que el poder extraordinario del Islam pudiese unir al pueblo, acercar a los corazones, que la fe islámica pudiese apoyar este movimiento y traer a la existencia aquí a un sistema islámico, pero sucedió se extendió más allá de sus fronteras.

  1. El despertar islámico, amenazas y desafíos
La oposición y la confrontación de Occidente con el despertar islámico se aprecian en el hecho de que no quieren reconocer el carácter islámico de este movimiento. Insisten en denominarlo "primavera árabe", como si lo esencial en él fuese lo étnico, una vuelta al panarabismo basado en el nacionalismo de tipo occidental que ha fracasado rotundamente en el mundo islámico y fue, incluso en su momento de esplendor, dominado por las potencias y por el régimen sionista. Por eso quieren desvirtuar al movimiento actual e imprimirle el sello de lo que ellos pueden manipular, no de lo que realmente está teniendo lugar en los países islámicos en estos momentos.

Los musulmanes, tal como dijera el líder, el Imam Jamenei, deben esforzarse por obtener el conocimiento que en el esplendor de la civilización islámica supieron desarrollar y entregar generosamente a Occidente, lejos del espíritu mercantilista e imperialista con que hoy las potencias esconden sus conocimientos tecnológicos al tercer mundo o se lo venden con retraso y encarecido . La ciencia y el saber generan poder y el poder debe ser utilizado para el desarrollo de los pueblos no para su dominio y explotación.

La unidad es una máxima islámica que este despertar debe saber observar para no caer en las trampas de la división a que lo quieren conducir sus enemigos. Etnias, escuelas religiosas, religiones, razas, nacionalidades no deben ser sino un complemento en el camino de los grandes objetivos de independencia, desarrollo, justicia, libertad, progreso material y espiritual de los pueblos.

La valentía, la mesura y la atención deben ser los valores a cultivar y no una ambición desmedida, una cobardía y un descuido. Generar un plan de gobierno y de sociedad bajo las premisas islámicas y la visión de las fuentes proféticas y sagradas ha de ser un imperativo para no caer en una imitación ciega de las ofertas occidentales que generen una nueva forma de alineación. Para que estas revoluciones se consoliden y no dejen un vacío que volvería a llenarse con un maquillaje de variables ocasionales sin sustento en el tiempo.

El imperialismo que hasta ayer sostenía a los tiranos en el mundo islámico ahora viene con falsas sonrisas para intentar mantener sus intereses. Pretenden poner condiciones, marcar límites, designar amigos y enemigos, en resumen, continuar con sus políticas de dominación.

Sin duda en esta caravana de despertar, quien va a la cabeza con un sistema islámico que ha superado milagrosamente todos los complots, es la República Islámica de Irán. Las barreras que intenta poner el imperialismo para que este modelo no sea visible, han sido derribadas en gran parte por esta convulsión de los países islámicos. La última guerra criminal sobre Gaza, mostró que estas barreras no pueden detener la cooperación entre el Irán islámico y los palestinos, la facción más cercada y supuestamente aislada del mundo islámico. Hasta allí llegaron los misiles Fayr 5 que hicieron temblar a los agresores, alcanzando puntos que antes se encontraban a resguardo de las represalias palestinas. Cuánto más podrá esperarse de la cooperación en aquellos ámbitos donde el aislamiento no es tan cruel y severo. Sin duda, el futuro con la ayuda de Dios dará más muestras de estos avances y este despertar, para alegría de los musulmanes, los creyentes y los oprimidos y para frustración de los arrogantes y verdugos de los pueblos.

¿Última etapa en el proceso de liberación?

Es factible que estemos entrando en la última etapa previa a la gran liberación del mundo islámico, lo que cambiará definitivamente el tablero geoestratégico mundial del poder en favor de los pueblos y en detrimento del imperialismo de los países arrogantes y el sionismo.

Si analizamos el proceso neocolonial vemos que para ejercer la dominación sobre el mundo islámico, el imperialismo ha desarrollado diferentes etapas. Primero, la etapa de la ocupación y el dominio de las fuerzas europeas sobre el territorio islámico. Las luchas de la independencia pusieron fin a esta grosera etapa de dominación. Luego, los neocolonialistas recurrieron al dominio de las elites locales con doctrinas foráneas de corte Occidental y la ayuda de hombres fuertes, generalmente del ejército o de los aparatos de seguridad, como ser Saddam, Mubarak, Bin Ali, el dictador del Yemen, Saleh, y de alguna manera el propio Qadafi cuando se prestó al secuestro y desaparición del líder del despertar islámico en el Líbano, a comienzos de la década del ochenta. Pero, hoy somos testigos que en este nuevo agitar de los pueblos, han caído estos gendarmes, lo que por una parte obligó, previo colapso de las torres gemelas de probable autoría casera, a una nueva invasión y ocupación de la potencia imperial vigente, en dos fases: una por sí sola llevada por el impulso de la conmoción de la caída de las torres, algo que fracasó rotundamente, y la otra, y con el fracaso de la primera, en compañía de sus aliados de la OTAN, lo que tampoco será sostenible en el mediano plazo.
Por otra parte, en escenarios como el de Siria, que sigue a las frustradas agresiones al Líbano y a Palestina, el imperialismo se ve “obligado”, para conservar sus ilegítimos privilegios geoestratégicos, a echar mano de Al Qaida, es decir de mano de obra mercenaria y terrorista, creada para enfrentar a la Unión Soviética en su momento y hoy reciclada para llenar el vacío que dejaran los gendarmes y que los norteamericanos y sus aliados no pueden ni quieren ocupar (Estados Unidos ha tenido que retirarse de Irak en gran parte y anuncia su retiro de Afganistán para el 2014). Recurrir al terrorismo para contrarrestar la fuerza de la resistencia, vanguardia del despertar islámico, tal como se lo está haciendo hoy en Siria, es un recurso desesperado que habla de la debilidad del imperialismo en esta fase y algo que a la larga no podrá controlar y se volverá contra él. Es claro que al imperialismo ya no le quedan más recursos que puedan cuidar las formas diplomáticas medianamente para dominar a los pueblos en el mundo islámico, o se tiene que apoyar en monarquías corruptas e inestables o en terroristas ocupantes sin disimulo alguno o en las fuerzas de la OTAN de un modo muy grosero con quienes eran sus aliados hasta ayer, como el caso de Qadafi. Por eso decimos que es muy probable que estemos asistiendo a la última fase del dominio imperialista del mundo islámico y sin dudas, el más sangriento de todos. Fracasada esta instancia ya no quedan fuerzas en las que apoyarse para prolongar el artificial dominio en territorio ajeno. Más bajo no se pudo haber caído. Estados Unidos había calificado a los Muyahidin Jalq iraníes, opositores, más conocidos por el pueblo de Irán como los Hipócritas, de terroristas, ahora le quita el calificativo y abren su oficina cerca de la Casa Blanca en Washington. Ya no se puede cuidar la apariencia de la diplomacia que en los últimos años llevó por parte de Estados Unidos, el nombre de lucha contra el terrorismo.

Los terroristas siempre serán un elemento marginal en relación a los pueblos organizados, allí radica su extrema debilidad por más crueldad que empleen para avanzar en sus objetivos.

La relación entre el despertar islámico y los pueblos

Sin dudas, esta es la parte que más nos compete como latinoamericanos, puesto que la República Islámica es un buen aliado de los países latinoamericanos encabezados por el AlBA, de Venezuela, Cuba, Ecuador,  Bolivia, Nicaragua y otros países caribeños que han osado ser libres de la tutela yanqui. El futuro del despertar islámico verá a los pueblos independientes unidos y en una interacción mucho más rica. Por estos días celebramos que la Argentina, un actor importante en la unión latinoamericana, ha decidido dejar a un lado las presiones sionistas e imperiales y dedicarse a dar la oportunidad a Irán de probar su inocencia en los atentados de los años noventa en Buenos Aires a la embajada de Israel y la sede de la Amia, mediante el memorándum de entendimiento que ambos gobiernos firmaron a principios del 2013. Según este memorándum, ambos países formarán una comisión de la verdad, para analizar las supuestas pruebas con que un fiscal argentino y un juez desean interrogar a una serie de ciudadanos iraníes y ver la veracidad de las razones para que esos ciudadanos estén bajo sospecha. Irán ha negado cualquier vinculación y ha exigido del gobierno argentino que envíe las pruebas que dice poseer para pedir interrogar a sus ciudadanos, algo que no ha tenido lugar hasta la fecha y la razón es que en realidad el fiscal y el juez argentino no tienen nada de valor como para entregar sin pasar un papelón. Sus sospechas se centran en informes de servicios de inteligencia enemigos de Irán y en declaraciones de iraníes de la oposición al gobierno de Irán, exiliados en Europa o Estados Unidos. Nada serio para una visión independiente y objetiva de la justicia real. Por esta razón el acuerdo entre los gobiernos de Irán y Argentina despertó una virulenta reacción en el frente sionista y en aquellos vinculados a los intereses norteamericanos israelíes en Argentina y en general en el frente imperialista.

La relación de la República Islámica de Irán y los países latinoamericanos

La natural y efectiva relación que ha nacido de la amistad de los gobiernos revolucionarios y populares de Latinoamérica e Irán ha despertado la alarma en Estados Unidos, de modo que han sancionado una ley en el congreso norteamericano para impedir esta influencia. Dado que la influencia de Irán responde a la relación que gobiernos democráticos de la región han establecido soberanamente con la República Islámica dicha ley no deja de ser un exceso de intromisión en los asuntos internos de los países latinoamericanos a la vez que un atropello a su independencia. Imaginemos al parlamento de algún país sudamericano o del mismo Irán sancionando una ley por la cual prohíben las relaciones entre Estados Unidos e Inglaterra o el régimen sionista, ¡qué no dirían las grandes usinas propagandísticas del imperio! Sumado a la censura de los canales iraníes en idioma español e inglés, Hispan TV y Press TV, la situación muestra que Estados Unidos realmente estima como una amenaza estratégica a su propia influencia y está dispuesto a emplear todos los medios para impedir esta natural y pacífica influencia. Sin duda es una muestra de extralimitación arrogante de parte de Estados Unidos, y nada menos que de sus representantes parlamentarios para pretender interferir e impedir una relación que se establece de acuerdo a las normas internacionales de la relación libre y recíproca entre gobiernos soberanos del mundo. Es importante destacar que es Estados Unidos quien está ocupando países que rodean a Irán y no al revés, por lo que quien constituye una verdadera amenaza a la seguridad es el invasor y ocupante y no un país que establece sus relaciones internacionales de común acuerdo con gobiernos elegidos por sus pueblos.

Lo que se vislumbra es que la relación de Irán con Latinoamérica, quien lleva es portaestandarte del despertar islámico en el mundo, ha de ser una puerta para estrechar los vínculos culturales, políticos y económicos entre los pueblos del mundo islámico y Latinoamérica que están atravesando por procesos comunes de post colonialismo y neocolonialismo en un intento de reafirmar su independencia y soberanía nacional. Por eso, una vez más decimos que la amistosa relación entre los pueblos islámicos en proceso de despertar y los pueblos latinoamericanos que buscan y luchan por su independencia posee raíces comunes que hacen necesario desde un punto de vista estratégico esta unión.

Frente a un imperialismo globalizado que actúa en bloque mediante la puesta en juego de las fuerzas de la OTAN y que se vale de algunos mecanismos de las Naciones Unidas para sus propios intereses hegemónicos es más que nunca necesario la unión de los países llamados en su momento del Tercer Mundo o No Alineados para hacer frente a la verdadera amenaza que proviene de las grandes potencias atlánticas en una búsqueda voraz de las materias primas y los recursos energéticos existentes en el planeta. Por lo tanto, el despertar islámico debe apoyarse en sus alianzas mundiales y encontrar como en tiempos del profeta, la ayuda de Dios, de los creyentes y de los oprimidos del mundo, tal como lo apuntara el guía de la revolución islámica y fundador de la República Islámica, el Imam Jomeini, que la misericordia de Dios sea con él, cuando declarara que la revolución islámica, promotora e inspiradora natural del despertar islámico actual, era una revolución para la liberación de todos los oprimidos de la tierra.

En Latinoamérica se sabe que Irán está llevando el mayor peso del enfrentamiento contra el sistema dominante imperialista que concentra sus poderosas fuerzas militares en la región apuntando sus cañones a esta gloriosa República Islámica. A pesar del boicot, de la guerra impuesta durante ocho años, de la fuerte propaganda y las enormes presiones que las potencias mundiales ejercen contra Irán, no han podido frenar su avance en todos los terrenos del desarrollo de su país y su influencia en la región. Los países latinoamericanos ven en el ejemplo de Irán una fuente de inspiración. Como dijera Fidel Castro al líder, Ayatullah Jamenei, “vemos al pueblo iraní como un ejemplo mundial de épica y lucha revolucionaria”. Estas palabras venidas de parte de un hombre que ha dedicado su vida a lucha revolucionaria son todo un elogio y un reconocimiento al pueblo de Irán. ¿Qué sería de Latinoamérica si Estados Unidos pudiese acabar con la revolución islámica y dedicase todas sus fuerzas a impedir el avance de los gobiernos democráticos y populares de la región de sud y centro américa? Sin duda, que la fuerza de la República Islámica y su milagrosa resistencia basada en el compromiso y sacrificio de su pueblo, brinda una oportunidad sin igual para nuestros pueblos latinoamericanos para llevar adelante su proceso emancipatorio.

Siempre señalamos que un solo país, Irán, ha desarrollado en el área de las comunicaciones una serie de canales de televisión que han despertado la alarma de los enemigos que han llamado a boicotearlos, uno de ellos se llama Hispan Tv y lleva el slogan de “Nexo Latino”, porque según dicen está orientado a los países latinoamericanos. Otro es Press Tv en idioma ingles que se suman a los muchos canales que ha desarrollado en idioma árabe y otros.  Pensemos que el desafío de romper con el monopolio de los medios de comunicación con el que durante siglos se ha dominado y explotado a los pueblos es un dilema de primer orden para los países en búsqueda de consolidar su independencia frente al imperialismo. Muchos de los países latinoamericanos se han unido para contrarrestar los nocivos efectos de este monopolio y han creado para ello, el canal de Telesur, televisión del sur, en oposición a los canales con orientación norte, es decir que defienden los intereses capitalistas de los grandes países del norte. El hecho de que todos estos países latinos hayan hecho un esfuerzo conjunto para sortear el cerco propagandístico con el que históricamente se ha combatido a los procesos revolucionarios del sur distorsionando sus esfuerzos y logros para impedir su despertar constituye en sí una muestra del poderío de Irán es que por sí solo, no en unión con otros países regionales cuyos gobiernos dependientes, en general se le oponen severamente, ha dispuesto de una serie de canales para difundir su propia visión y la de los pueblos del sur en grandes regiones del planeta en idiomas propios de estas regiones lindantes. Es además una pequeña muestra de cómo se pueden ayudar mutuamente los países del sur que están viviendo su proceso de despertar y están estableciendo las bases ideológicas y materiales para su real independencia, constituyendo un frente comunicacional que les permita mostrar la verdad de los hechos del mundo sin distorsiones imperialistas.

Los enemigos de la revolución islámica y del despertar de los musulmanes y de los pueblos quieren cortar sus relaciones y aislar a unos de otros, de modo de no poder aunar esfuerzos y experiencias exitosas de lucha contra el enemigo común. Ellos marcan el camino, les duele nuestra mutua colaboración, intercambio de experiencias, trabajos conjuntos, mutua inspiración, pues eso es lo que deberíamos ahondar, la estrecha colaboración y el mutuo conocimiento para explorar las áreas de intercambio, conocimiento y desarrollo.

Como le dijera nuestro líder, Ayatyullah Jamenei a Fidel Castro, cuando éste elogiara la épica del pueblo iraní en la defensa de su revolución y país contra las agresiones imperialistas, “nuestro éxito en la resistencia lo debemos al Islam”. Efectivamente, el legado espiritual de la revolución es la mejor contribución que amistosamente Irán le puede brindar a Latinoamérica para contribuir a su fortalecimiento. La sincera amistad y apertura, ligada a su propia experiencia de lucha, su sensibilidad y humildad, lejos de la arrogancia de corte imperialista, es lo que en el plano espiritual puede también contribuir Latinoamérica con la República Islámica. Materialmente ambos polos de la relación poseen benditos recursos naturales que pueden intercambiarse, además de la valiosa forma de defenderlos de los depredadores mundiales.

En el área religiosa y en el área cultural en general, aún queda mucho trabajo por realizar. Encuentros como los que propicia esta conferencia de “El despertar islámico y la influencia de los religiosos”, ofreciendo la posibilidad de que la gente de la región latinoamericana visite la República Islámica de Irán y pueda enriquecerse con el conocimiento de todos los logros de esta revolución y el intercambio con personalidades y sabios de este país y del mundo islámico es una gran ayuda para incrementar los efectos que el despertar islámico puede tener en la región latinoamericana.





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