8/3/13

Lecciones de Islam XXXV: La Mujer (II)


Lección 35: El Islam y la mujer  (Segunda parte).

Por Abdallah Yusuf de La Plata

La vestimenta de la mujer.
  Otro punto que suele ser muy usado en Occidente como bandera de propaganda contra el Islam es la vestimenta de la mujer. En realidad, el asunto no atañe exclusivamente a la mujer sino que implica toda una conducta y actitud social que va mucho más allá de lo que a simple vista puede parecer. Pero como siempre se alude a que se trata de una herramienta de opresión contra las mujeres, lo vamos a tratar en este capítulo.
  Para empezar, veamos de qué se trata la vestimenta islámica. Dice el Corán:
"Profeta: Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto..."  (33:59)
"Di a los creyentes que bajen la mirada con recato y que sean castos. Es más correcto. Dios está bien informado de lo que hacen.  Y di a las creyentes que bajen la mirada con recato, que sean castas y no muestren más adornos que los visibles; que cubran su escote con el velo..."   (24:30 y 31)

  Vemos que en sí la vestimenta implica también una conducta moral determinada y precisa: bajar la vista con recato, mandato que involucra tanto al hombre como a la mujer. Ambos deben llevar una conducta decorosa. Luego, la obligación de cubrirse, que es más estricta para la mujer que para el hombre, aunque ambos deben cubrir su cuerpo y vestirse decentemente. Sin embargo, son las partes mencionadas del cuerpo de la mujer (su cabello, su escote, su cuerpo) las que resultan particularmente atractivas para los hombres, por lo cual el mandato de la religión establece que deben ser cubiertas a fin de evitar tentaciones y conductas inmorales.

  ¿Es correcto el mandato de la religión o está equivocado y fuera de lugar? Pensemos un poco en este asunto. ¿Es correcto que la mujer se exhiba ante las miradas de todo el mundo o se cubra y mantenga el recato? Observemos a las sociedades modernas occidentales y veamos la situación de la mujer. Ella es en general un mero objeto decorativo, una figura usada para la promoción de productos de venta o para vender una imagen empresaria. Pero no se la valora como ser humano. El sistema occidental ha engañado a la mujer con falsas ideas de libertad y derechos, hasta hacerle creer que es correcto y positivo que ella exhiba su cuerpo acorde a las diversas modas. Para esto la mujer deberá emprender dietas especiales, gimnasia de diversas formas, incluso cirugías con el fin de embellecer su cuerpo y mantener un grado de belleza física alto. Pues ella progresará dentro del sistema en tanto tenga "buena presencia", en tanto sea bella y atractiva. Claro que (si tiene suerte) sólo logrará éxitos momentáneos y pasajeros, pues tarde o temprano la belleza física desaparece, se marchita inexorablemente. Y su éxito nunca será debido a su capacidad intelectual exclusivamente y nunca se equiparará al del hombre.

  ¿Estamos exagerando? En realidad no. Estamos exponiendo lo que muchos grupos feministas y de defensa de los derechos de la mujer denuncian en occidente. Estamos exponiendo la realidad que vemos a diario en Occidente.

  La propaganda antiislámica suele repetir que la mujer musulmana es oprimida, que carece de derechos y vive una vida miserable porque la religión la obliga a cubrir su cabello y su escote. ¿Acaso vive una vida plena y feliz la mujer occidental, presa de su figura, rehén de su propia apariencia, víctima de continuas discriminaciones cuando no concuerda con los parámetros establecidos? ¿Acaso es feliz la mujer en occidente que sólo consigue trabajo de promotora, mesera o secretaria, siempre que cuente con una "buena presencia"? Esto sin mencionar los graves problemas psicológicos y físicos que traen esta exigencia de contar con una buena presencia, tales como la depresión, la bulimia y anorexia.

  La vestimenta islámica preserva la dignidad e integridad de la mujer, que será valorada en la sociedad por su capacidad intelectual y humana, no por su figura, su aspecto físico. La vestimenta islámica no le impide a la mujer estudiar, trabajar ni desenvolverse en la sociedad en absoluto. Veamos lo que sucede en Irán, país donde rige la Ley islámica a partir de la Revolución Islámica liderada por el Ayatullah Jomeini (RA). En dicho país es obligatorio que todas las mujeres usen en público la vestimenta islámica cubriendo su cabello, su escote y su cuerpo. Y vemos que en el claustro estudiantil universitario el 60 % de los estudiantes son mujeres, por lo que es claro que no les impide desarrollar una carrera universitaria. Luego, cerca del 50 % de los puestos públicos están ocupados por mujeres. Hay mujeres en todas las áreas de trabajo: atención al público, venta, medicina, ingeniería, y todos los rubros y profesiones. Hay mujeres científicas, diputadas, senadoras, ministros y hasta hubo una vicepresidente mujer hasta hace muy poco tiempo. Hay mujeres que se destacan en los deportes y en la industria del cine. Incluso hay una piloto de aviones. Y hasta hay mujeres policías, guardianas de la Revolución. Todas ellas en todos los casos usan la vestimenta islámica y desarrollan sus actividades sin ningún inconveniente ni dificultad.

  La vestimenta islámica protege y preserva a la mujer. Veamos en occidente los graves problemas sociales relacionados con la mujer que van desde enfermedades como bulimia y anorexia, embarazos no deseados en mujeres muy jóvenes que son madres solteras precoces, violaciones y asaltos a mujeres, violencia doméstica, infidelidad, prostitución, etc., etc., etc... ¿Cuántos de estos problemas se vinculan con el tema de la apariencia física? ¿Cuántos de estos problemas disminuirían o se solucionarían si la mujer cubriera su cuerpo y no lo exhibiera a la vista de todos, y si las sociedades fuesen más recatadas?

  Claro que la propaganda antiislámica apunta con insistencia al tema de la vestimenta islámica, pues su uso es una bofetada en pleno rostro de un sistema al cual la mujer musulmana le dice "¡No!". Cuando la mujer musulmana usa el "hiyab" (vestimenta islámica), le dice al sistema materialista: "No nos vamos a dejar engañar con tus trampas y mentiras. No vamos a ser esclavas de la apariencia física ni vamos a seguir tus modas caprichosas y corruptas. Vamos a usar con dignidad la vestimenta que nuestra religión ordena por encima de los moldes y parámetros que tú pretendes imponernos." Es este rechazo lo que ofende e indigna al sistema materialista al punto de hacerlo una de las principales miras de sus ataques. Así, para el punto de vista occidental, el hecho de que las mujeres musulmanas rechacen el modelo y las modas que pretenden establecerse sobre las mujeres en general significa que ellas están oprimidas, que sus derechos son avasallados y su libertad es coartada. ¿No pensaron en cómo resulta esto para la propia mujer musulmana?
  La situación de Francia con la prohibición del uso del hiyab en escuelas y ámbitos estatales es un claro ejemplo de lo que decimos. Las mujeres musulmanas marcharon en forma masiva protestando por la medida que, sin embargo, fue adoptada "por el bien de la misma mujer"
  A continuación exponemos una carta enviada a un medio respecto de este tema.

    A.- La vestimenta islámica ("hiyab") libera a la mujer de la opresión.

  Con la reciente decisión del gobierno francés de coartar la libertad de los ciudadanos a elegir su modalidad de vestimenta prohibiendo el uso del velo o "hiyab" en los colegios, hemos visto a algunos personajes defendiendo esta actitud autoritaria y violatoria de los Derechos Humanos alegando que es para liberar a la mujer de la opresión. Ellos han visto en Francia a miles de mujeres manifestándose a favor del "hiyab", reclamando que se respete su decisión de usarlo y no se los arranquen por la fuerza, y sin embargo no aceptan el mensaje que ellas les han dado. Montados en el orgullo, la pedantería y la prepotencia típicas de occidente que no concibe otros parámetros para la interpretación de conceptos como "libertad", "derechos", "cultura", "civilización", "bienestar", etc., más que los propios, ellos pretenden imponer por la fuerza su forma de vida sobre todos los ciudadanos del país, aún en contra de las voluntades individuales. Y cubren su actitud autoritaria con el engaño de que lo hacen "para liberar a las mujeres de la opresión". ¡Cuántas veces las potencias occidentales han cometido toda clase de atropellos con esta excusa de "liberar a los oprimidos"! ¡Cuántas culturas y civilizaciones han arrasado sólo por ser diferentes a la occidental! ¡Cuántos genocidios han cometido con el afán de imponer su modo de vida, cuyos resultados están a la vista de todos!

  Pero hablemos de la opresión hacia las mujeres. ¿Por dónde pasa esta opresión? ¿Acaso pasa por usar un pañuelo en la cabeza? ¿Acaso todo el problema de la mujer se resume en el uso de un pañuelo que cubre su cabeza y la preserva de las miradas de los extraños? ¿Acaso la liberación de la mujer y el cumplimiento de todos sus derechos se consigue forzándola a quitarse dicha prenda? Si fuera así, la mujer en occidente estaría ya gozando de plenos derechos y libertades, en una situación de bienestar óptimo, ya que no usan esta forma de vestimenta. Sin embargo, esto no es así. En primer lugar debemos destacar que la mujer en Europa y en EEUU percibe como salario laboral en promedio un 30 % menos de lo que recibe un hombre por el mismo trabajo en las mismas condiciones. Y más del 80% de las empresas más importantes no tienen mujeres en sus niveles gerenciales y de conducción. ¿Dónde están las campañas tendientes a combatir esta forma de discriminación y abuso?

  En segundo lugar, no pasa por alto para ningún observador imparcial que el principal elemento de valoración de la mujer en Occidente es su belleza física, si la tiene. Para conseguir un trabajo, a la mayoría de las mujeres se les requiere la condición de "buena presencia", y muchas triunfan por su imagen más que por su capacidad. Esto denigra a la mujer transformándola en un mero objeto decorativo y la somete a presiones extremas por la necesidad de resaltar su aspecto exterior, para lo cual va a requerir de dietas, gimnasia, cirugías y diversos implementos que sólo fomentan el consumismo, incrementando las necesidades de la vida y apartando al ser del bienestar. La bulimia y la anorexia son dos enfermedades que surgen de esta presión por el aspecto físico a la que se someten a las personas en el sistema de vida occidental.

  Con una visión restringida a las cuestiones materiales y orientada permanentemente hacia el consumismo, Occidente no puede concebir a la vestimenta islámica sino como una opresión. Pues no aceptan que pueda haber otros valores y otra concepción de la vida que los propios. Pero en realidad, el velo o "hiyab" es un freno a las pretensiones del sistema capitalista de introducir el consumismo en todos los aspectos de la vida humana, aún en los más íntimos y privados. La vestimenta islámica es, además, la puerta de salida de este estado al cual la mujer occidental es introducida por medio de engaños y mentiras. Al cubrir su cuerpo, la mujer deja de valer por sus atributos físicos y comienza a valer por sus cualidades humanas, su capacidad intelectual, su conocimiento, sus habilidades, su personalidad. Deja de ser un mero adorno y el objetivo de numerosas empresas vendedoras de productos que no aportan bienestar a la vida. Así la mujer resulta motivada a cultivar su intelecto y a esforzarse por la búsqueda de aquellos valores que son realmente perdurables, como el conocimiento.

  Todo esto lo decimos para explicar de manera muy resumida y sintética algunos aspectos de las razones por las cuales el Islam establece como norma el uso de la vestimenta islámica en las mujeres. Hay otras razones que no entramos a enumerar porque nos desviarían del objetivo principal de esta nota. Los musulmanes no pretendemos que las mujeres en Occidente capten la importancia de esta prenda y la adopten como un elemento revolucionario y liberador. Sólo buscamos que se respete lo que se pregona. Si se levantan las banderas del respeto a los derechos individuales, la tolerancia, la libertad de culto y la lucha contra la discriminación, no se deben adoptar ni avalar leyes que atentan contra estos valores, como lo hace la ley que prohíbe el uso de la vestimenta islámica a las mujeres en los colegios y otros ámbitos estatales en Francia. Porque esta ley no es una garantía a los derechos sino una violación a los mismos. Esta ley no defiende la libertad de quienes no han elegido usar el velo (libertad que ya existe en todo Occidente y no necesita una ley que la promulgue) sino que atenta contra la libertad de quienes han elegido y adoptado voluntariamente una forma de vida determinada. A través de esta ley, el estado francés (violando los derechos que dice respetar) se arroga todo el poder sobre la voluntad de las mujeres, pretendiendo imponer una condición que no aporta ninguna solución a los problemas que según ellos padecen las mujeres musulmanas, y sólo les trae la humillación y deshonra. Una ley discriminatoria, violatoria de los derechos y las libertades, de neto corte dictatorial y autoritario, no puede servir jamás de punto de apoyo para ningún defensor de los derechos y la justicia. Porque no se logra la justicia a través de la injusticia, ni la libertad a través de la opresión, ni el respeto por los derechos a través de la imposición. Y no hay ningún crecimiento ni desarrollo humanista a través de normas que revelan la intolerancia, la prepotencia, la falta de respeto hacia los valores e ideales ajenos.

(Carta enviada a la revista alternativa "Rebelión" en respuesta a una nota en defensa de la ley de prohibición del velo en Francia)

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