8/3/13

Lecciones de Islam XXXIV: La Mujer (I)


Abdallah Yusuf de La Plata – Argentina.



Lección 34: El Islam y la mujer  (Primera parte).


  Es difícil entender la razón por la cual el tema de la mujer en el Islam se encuentra siempre presente en los medios, siendo la principal punta de lanza de la campaña de propaganda contra nuestra religión.  Quizás se deba a que estadísticamente son más las mujeres que se acercan al Islam y lo adoptan como religión que los hombres. Quizás se deba a la fuerza del espíritu de la mujer musulmana que la hace blanco de ataques más frecuentes. Quizás las razones sean otras, siendo un tema de permanente debate entre musulmanes.
  Pero más allá de cuáles sean las verdaderas causas, lo cierto es que en los medios encontramos permanentemente referencias a la mujer musulmana como un ser sometido, humillado y oprimido.  Por supuesto que nunca se le pregunta a la propia mujer musulmana lo que siente y nunca se compara la situación con la que vive la mujer en Occidente. Siempre se apunta al tema como una manera más de desprestigiar al Islam.

  Para responder a tales acusaciones, vamos a presentar los diferentes temas que se mencionan con mayor frecuencia como parte de la propaganda antiislámica para analizarlos en detalle, si Dios lo permite.


La violencia contra la mujer.

  La propaganda antiislámica plantea:

     El Islam promueve la violencia hacia la mujer y enseña que el hombre debe golpearla y maltratarla. El Corán autoriza al hombre a golpear a su esposa en la aleya 4:34. La mujer musulmana es víctima del abuso y el maltrato.

  Este argumento es casi una constante en todo artículo o estudio que pretenda desprestigiar al Islam. Para empezar a investigar este asunto, comenzamos reconociendo que hay musulmanes que golpean a sus esposas. Pero, en honor a la objetividad, debemos plantearnos si la violencia contra la mujer es exclusiva de los musulmanes o si es un fenómeno repetido en el mundo entero.  Y luego debemos considerar si el fenómeno es incentivado por el Islam o no.

  Vamos por parte. La respuesta objetiva al primer punto es clara y contundente, pues hay violencia contra la mujer en todo el mundo, especialmente en occidente, tanto en el presente así como en todas las épocas. Podemos encontrar una cantidad indeterminada de datos y estadísticas en internet, así como grupos de ayuda a la mujer golpeada, estudios de la violencia familiar y demás. Con sólo escribir en el motor de búsqueda de cualquier buscador de internet la palabra "maltrato" vamos a tener un listado de sitios, páginas y portales donde obtener información así como lugares de ayuda y consulta sobre la violencia familiar, la violencia doméstica, el maltrato a las mujeres, etc.


      A.- ¿Es el maltrato a la mujer un fenómeno exclusivo de los musulmanes?

  Veamos algunas estadísticas tomadas de diferentes sitios de internet:

  En España cada 5 días muere una mujer víctima del maltrato doméstico, de la agresión por parte de su cónyuge. Se calcula que se producen por año más de medio millón de agresiones que se encuentran dentro del marco del delito, la mayoría de las cuales no se denuncia por miedo o vergüenza.

Veamos más datos de España:
* entre un 28% y un 33% de las mujeres han sufrido abusos sexuales antes de los 15 años. Lo que lleva a estimar que las menores españolas de 7 a 14 años (2.528.707) que sufren abusos sexuales sean entre 708.038 y 834.473 (1984-1989).
* un 17 % de las mujeres han tenido experiencias de incesto antes de los 15 años (y entre un 2% y un 3% de los casos es incesto padre/hija). Lo que lleva a estimar que las menores españolas de 7 a 14 años que tienen experiencias de incesto son 429.880. Y mantienen algún tipo de relación incestuosa con el padre/padrastro entre 50.574 y 75.861 de ellas (1989).
* alrededor de un 10% de los hombres han sufrido abusos sexuales antes de llegar a la edad adulta. Lo que lleva a estimar que los menores españoles de 7 a 14 años (2.666.397) que sufren abusos sexuales sean 266.640 (1987).
* entre un 75% y un 80% de los abusos sexuales son cometidos por adultos conocidos del menor (en la mayoría de casos son familiares suyos).
* entre 40.000 y 50.000 menores ingresan anualmente en centros hospitalarios a causa de malos tratos físicos extremos.
* un 10% de las agresiones físicas importantes suponen la muerte del menor.
* en el 22% de los nacimientos habidos hasta 1985 (que afectan a 3.203.005 menores) los hijos no eran deseados (INE, 1985).
  En México, como parte de una campaña oficial contra el maltrato a la mujer, la esposa del presidente Vicente Fox manifestó su indignación porque la violencia es una problemática grave, en la cual las cifras se quedan cortas debido a la falta de denuncia por el temor que infunde un agresor en su víctima. Ella pidió a las mujeres terminar con el miedo y tener el valor de halar fuerte y claro para invitar a la denuncia a pesar de que la enseñanza es que el género femenino debe servir y que no tiene derecho. Vemos que se reconoce una cultura latinoamericana de desprecio a la mujer, aunque no se vincule a la religión con ello (mucho menos al Islam o al pueblo árabe).
  En Puerto Rico los incidentes de violencia doméstica ascendieron a 10,083 en el año 2001 según datos de la Policía de Puerto Rico.
  En Bolivia se registran más de 800 denuncias por año. En Perú son más de 3.000. Esto es lo que alcanza a denunciarse. El hecho de que la agresividad del varón se considere innata explica la prácticamente ausencia de políticas dirigidas a la población masculina. Por lo tanto, estas cifras sólo son un pálido reflejo de la situación real.
  En Estados Unidos la situación no resulta mejor. Se estima que de 2 a 4 millones de mujeres americanas experimentan violencia doméstica cada año. La violencia doméstica es la segunda causa principal de lesiones en las mujeres entre 15 y 44 años. Cada año, en USA, entre el 30 y el 40% de las víctimas de asesinato lo son por el compañero o ex-compañero de la mujer asesinada, y el 4% de todas las víctimas de homicidio masculinas son asesinados por esposas o novias.
  Y podemos entrar en otras formas de maltrato a la mujer, considerando otros puntos de importancia.  En California, una de cada cinco niñas y uno de cada 10 niños son sujetos de algún tipo de abuso sexual. Se calcula que entre 45 mil y 50 mil mujeres y niñas son introducidas ilegalmente desde México para el comercio sexual en Estados Unidos cada año. Se estima que anualmente unos 104 mil niños son víctima de abusos sexuales. Alrededor de un millón y medio de mujeres y más de ochocientos mil hombres sufren violación o ataques físicos por parte de sus parejas.

  En resumen, la violencia puede ocurrir en cualquier población, raza, grupo religioso o socio-económico. Basta con que exista una dinámica de desigualdad de poder.

  En Europa, más de cuarenta millones de mujeres son víctimas de malos tratos en el hogar. En Finlandia, el 52% de las mujeres adultas han sido víctimas de violencia o amenazas físicas o sexuales a partir de los 15 años. En Bélgica, la cifra es del 68% (datos de 1998). En el ámbito doméstico, en Alemania un 14,5% de las mujeres han sufrido violencia sexual por uno de los miembros de su familia. Estas cifras, extremadamente altas, pertenecen a un estudio realizado por universidades o instituciones similares, y difieren notablemente de los datos policiales. La razón es que una muy pequeña proporción de mujeres maltratadas presenta una denuncia.
  En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres ha sido víctima de golpes, abusos sexuales o malos tratos durante su vida.

  Estos datos estadísticos lejos de tender a una mejoría, cada año empeoran y se agravan. En consecuencia, vemos que el maltrato hacia la mujer es algo común y reiterado en los diferentes pueblos del mundo. Sin embargo, no se acusa al cristianismo ni al modo de vida de las sociedades occidentales de promover el maltrato a la mujer.

  Otro detalle a tener en cuenta es que al investigar las páginas y sitios que tratan objetivamente el problema del maltrato a la mujer, en ninguna de ellas se presenta al Islam como factor del maltrato. Las páginas y sitios que hablan sobre el maltrato de la mujer musulmana y sus problemas son lugares dedicados a difundir propaganda antiislámica exclusivamente. Cabe entonces la pregunta : ¿es el maltrato a la mujer un problema del Islam y los musulmanes o un asunto generalizado en los pueblos sin distinción de raza, nacionalidad o religión?


B.- ¿El Corán autoriza al hombre a golpear a la mujer?

  Algunos detractores del Islam alegan que si bien el fenómeno del maltrato a la mujer es generalizado, en la cultura islámica se encuentra más motivado debido a que el Corán le permite al hombre golpear a su mujer. Ahora pasaremos a ver este tema en detalle.
  Lo primero que debemos decir es que el Corán le ordena al hombre tratar a la mujer con respeto, justicia, consideración. En la aleya 4:19 dice claramente:

     "...Comportaos con ellas como es debido. Y si os resultan antipáticas, puede que Dios haya puesto un abundante bien en aquello que os desagrada." (4:19)

  Vemos que el Corán remarca que el hombre debe tratar correctamente a las mujeres y tenerles paciencia, aún si el carácter de ambos no compatibiliza. No se menciona que se les pueda pegar, gritar o maltratar de ninguna manera. Debe tratarlas como nos ha enseñado nuestro Profeta Muhammad (BPD): con amor, respeto y consideración. El Profeta (BPD) nunca golpeó a una mujer y si el musulmán sigue el ejemplo del Profeta (BPD) tal como ordena el Corán, nunca puede ni debe maltratar a su esposa en absoluto.

  Para analizar objetivamente este tema, veamos qué dice la aleya 4:34 a la cual se refieren:

  "Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado (desde el punto de vista del sistema social) a unos sobre otros y por los bienes que gastan (en la manutención de ellas). Las mujeres buenas son humildes y en ausencia de sus maridos cuidan su derecho (y sus secretos) frente a los derechos que Dios ha asignado para ambos. En cuanto a aquellas que temáis que se rebelen (violando vuestros derechos), amonestadlas, (y si ello no resulta) dejadlas solas en el lecho, (y si tampoco resulta y la conducta incorrecta persiste) pegadles.  Si os obedecen, no os metáis más con ellas. (Y sabed que en verdad) Dios es Excelso, Grande" (4:34)

  Lo primero que cabe destacar es que en el Islam tanto el hombre como la mujer tienen responsabilidades, deberes, obligaciones. Cuando ellos cumplen sus obligaciones, se hacen merecedores de un derecho. Así, esta aleya expone es que el hombre tiene un grado de autoridad sobre la esposa en virtud a que mantiene el hogar. El hombre tiene la obligación de mantener el hogar y tal responsabilidad y peso sobre él da lugar a un derecho que Dios le otorga, reclamándole que lo ejerza con justicia y equidad.
  Posiblemente se critique al Islam por establecer que el hombre tiene un grado de autoridad sobre la mujer. Pero no es muy distinto a lo que ocurre de hecho en todo el mundo, a lo largo de la historia,  sin importar cual sea el país del cual se trate. De hecho, la situación a nivel mundial a lo largo de la historia y en la actualidad, es así. Y si hoy en día hay una tendencia notable sobre todo en países menos desarrollados, donde la mujer pasa a ser el soporte que mantiene el hogar debido a que los hombres se encuentran desempleados, es de hacer notar que tal situación no es ni normal ni elogiable. Por el contrario, se trata de una forma más de opresión tanto para la mujer como para el hombre. Por consiguiente, no cuenta como objeción.
  Veamos qué figura en la Biblia sobre este asunto:
  "Ahora quiero que comprendan que el jefe de cada hombre es Cristo, y el jefe de la mujer es el hombre..."   (1Corintios 11:3)
  "Deje a sus mujeres guardar silencio en las iglesias: para ello no se les permite hablar; pero están comandadas para obedecer, como también dice la ley, y si ellas aprendieran algo, déjenlas preguntar a sus maridos en casa: para ello es una vergüenza para la mujer el hablar en la iglesia. "   (Corintios 14:34-35)

  Por consiguiente, los cristianos no pueden objetar lo que figura en el Corán cuando tienen estas frases en su propio Libro Sagrado.

  Sigamos con el análisis de la aleya 4:34. Si observamos detenidamente las palabras de esta aleya, vemos que Dios autorizaría al marido a disciplinar a su esposa sólo en caso de desobediencia manifiesta y reiterada que implique una violación a los derechos del esposo, con la condición de que siga los pasos señalados, a saber: Primero, que le hable exhortándola, tratando de hacerla entrar en razón, señalándole que él tiene un derecho y ella debe respetarlo, en tanto que él cumple con sus obligaciones como esposo. Si esto falla y la conducta de la mujer persiste, el marido debe separarse del lecho conyugal a fin de que la mujer tome conciencia de la gravedad de su conducta que pone en riesgo el matrimonio mismo. En tal caso, siguiendo el ejemplo de nuestro Profeta (BPD), la separación del lecho conyugal debe ser de al menos un mes. Finalmente, si esto también falla y la conducta persiste, en ese único caso el marido está autorizado a "golpear" a la mujer. Y colocamos esta palabra entre comillas porque es necesario entenderla correctamente.

  ¿Existe alguna indicación que limite este golpe, o el hombre es libre de golpearla cuanto desee? Sí existen indicaciones muy precisas y el hombre no es libre para golpear a la mujer en absoluto. Al igual que cualquier otra norma islámica, desde las acciones devocionales como la oración y el ayuno, pasando por otras como la guerra, el comercio, la herencia, etc., nadie aplica aquello que lee en una frase del Corán sin consultar su forma correcta de proceder. Ningún musulmán obra a partir de una lectura del Corán sin consultar con alguien de estudio en materia de religión, por lo cual es imposible que a partir de una palabra del Corán surja una situación generalizada de opresión y maltrato en la sociedad. Pues todos los musulmanes somos concientes de la necesidad de conocer los detalles del comportamiento y del correcto modo de proceder.

  Así, en las tradiciones de la Escuela Shiita figura que el Imam Sadiq (P) claramente precisó que este golpe mencionado en la aleya 4:34 es el equivalente a un golpe con un cepillo de dientes (un "siuak" : los palillos usados en el mundo árabe para la higiene dental) y el hombre bajo ningún concepto debe dañar la piel  de la mujer ni dejarse marcar, heridas, hemorragias o hematomas, pues en tal caso está obligado a indemnizarla (NOTA : en las tradiciones de la Escuela Shiita se menciona que existe en la legislación islámica incluso la indemnización por un simple arañazo). Entre los eruditos sunnitas también se mencionan estas objeciones (no debe golpearla en estado de ira, no debe pegarle en partes sensibles, no la puede lastimar ni dejar marcas o heridas, se trata de una reprimenda con un efecto más psicológico que físico y sólo se aplica en determinados casos extremos, luego de aplicar las otras consideraciones).

  En realidad, esta aleya es limitadora y restrictiva para el hombre, actuando como una auténtica y eficaz  herramienta preventiva contra la violencia doméstica. Pues si se la lee correctamente y se la aplica al pie de la letra, actúa eliminando la violencia doméstica en forma efectiva. Y este es el principal punto a tener en cuenta: el Corán no promueve ni fomenta la violencia doméstica en absoluto, sino que apunta a restringirla para que quede eliminada de hecho.

  El Corán es la Palabra de Dios dirigida a toda la Humanidad hasta el fin de los tiempos. Le habla a todos los hombres de todos los pueblos, en todas las naciones, bajo todas las culturas y civilizaciones. Y una gran parte de esos hombres a los cuales les habla son por naturaleza golpeadores, abusivos hacia la mujer.  Lo eran en el momento en que se reveló el Corán (cuando los árabes acostumbraban incluso hasta enterrar con vida a sus hija mujeres, una aberración que el Corán prohibió de llano) y lo siguen siendo hoy en día, tanto en Oriente como en Occidente. Las estadísticas demuestran que esto es así en cualquier país y que no ha cambiado a pesar de los supuestos avances en el pensamiento humano al respecto del tema de la mujer. Pues las sociedades han avanzado, el pensamiento en algunos aspectos se ha modernizado, las ciencias han adelantado y la situación de la mujer ha progresado en cierta medida. Pero sigue habiendo malos tratos y abusos, siguen habiendo hombres golpeadores, siguen habiendo graves crisis matrimoniales y situaciones de violación de los derechos humanos, tanto o quizás más que en el pasado (al punto tal que se señala que hoy en día una de cada 3 mujeres en el mundo ha sido o es víctima del maltrato). Es decir que determinadas cuestiones forman parte de la naturaleza del ser humano y no cambian con el tiempo ni se modifican por más que se redacten leyes avanzadas a tal respecto. El ejemplo de España y toda Europa en general es contundente y muy ilustrativo. A ese hombre con tal naturaleza, el Corán le dice que únicamente puede "golpear" a su esposa para disciplinarla sólo en un caso extremo, ante una reiterada conducta indebida de parte de ella que resulta en una violación a los derechos del marido (es decir, no se trata de algo que al hombre no le gusta o que considera inadecuado, sino que expresamente viola uno de sus derechos), siempre que antes le hable para exhortarla y, en una segunda etapa, se aparte del lecho conyugal un tiempo prudencial para hacerla entrar en razones, y aún así la conducta persista. En otras palabras, se trata de una medida extrema, casi un paso previo al divorcio. Es posible considerar esto como el último recurso para impedir un divorcio. El mismo Corán lo aclara, pues el siguiente paso es convocar a un árbitro de cada familia para ver si la situación puede arreglarse (ver aleya 4:35).

   Es decir que, en un caso extremo de una situación delicada en la cual la conducta de la mujer viola los derechos del marido y el matrimonio entra en peligro, en tanto que el hombre cumpla con sus obligaciones y responsabilidades, el Corán dice que él puede seguir los pasos indicados para salvar su matrimonio: primero exhortar a la mujer hablando con ella para explicarle convenientemente la gravedad de la situación; segundo (ante la insistencia de la mujer en su conducta) separarse del lecho conyugal durante un tiempo prudencial (que si sigue la conducta del Profeta –BPD- ha de ser de un mes); tercero (cuando esta separación no da resultados y la conducta indebida persiste) golpearla a modo de reprimenda con un palillo en partes no sensibles y sin dejarle marcas; luego de esto, en cuarto lugar, si la conducta persiste, buscar árbitros de cada familia para hallar una solución. Este permiso para golpear a la mujer es únicamente para este caso, siguiendo estos pasos estrictamente. Además, el Islam le dice a ese hombre que no puede dejarle marcas a la mujer, pues se trata de una medida disciplinaria exhortadora, no de un castigo físico establecido como norma penal.  Tampoco es una tortura de orden psicológico, sino que se trata de una llamada de atención. El hombre no puede ni debe trasgredir los límites establecidos. Dios le recuerda en las aleyas que El es el Poderoso, el Grandioso, que El todo lo conoce y está bien informado de todo.

  Como puede verse, el hombre no está autorizado a pegarle a su mujer impulsivamente, en el calor de una discusión, de ninguna manera. Tampoco se trata de un acto de fría tortura física o psicológica de ninguna manera. No es “maltrato” en realidad. Es una forma de advertirle a la mujer que las instancias se agotan y el siguiente paso es llamar a una mediación para ver si el problema se arregla o el matrimonio se disuelve. De ninguna manera el Corán permite el maltrato o el abuso hacia la mujer.

  Alguien podría cuestionar por qué se realiza una advertencia de este modo y no de otro. Pero debe recordarse que se trata del tercero de cuatro pasos que se adoptan para evitar el divorcio. La primera instancia es hablar con la mujer. Cuando se agota esta instancia, viene la separación del lecho matrimonial.
Recién después el hombre está autorizado a llamar la atención de la mujer golpeando con un palillo las partes no sensibles, sin lastimarla ni herirla, para que ella tome conciencia que la siguiente medida será convocar a los árbitros para arreglar el problema, pudiendo llegar al divorcio.

  En la sunnat (tradición) del Profeta Muhammad (BPD) tenemos la aplicación de esta aleya 4:34. Pero en su caso, para solucionar su crisis matrimonial, le bastó con separarse del lecho conyugal, lo cual hizo que sus esposas retornaran a la conducta correcta y el respeto de sus derechos. De ahí que no alcanzase a llegar al tercer paso y por eso él nunca jamás golpeó a una mujer, aunque tuvo que estar separado de ellas durante casi un mes. Por otra parte, él siempre recomendó el buen trato hacia las mujeres, el cariño, el respeto, la consideración, el amor a ellas.

  Las Tradiciones islámicas exhortan al hombre a respetar a la mujer, a tratarla con consideración y cariño, a no maltratarla. Si el hombre se atiene estrictamente al mandato coránico, no puede golpear libremente ni ejercer violencia contra la mujer jamás. Ahora bien: el hecho de que haya musulmanes que digan que el Corán los autoriza y que por eso golpean a sus esposas, esto no significa que realmente el Corán permita esto. El golpeador es un hombre que sufre de una patología propia de su naturaleza con la cual nada tiene que ver la religión. Tal hombre hallará siempre una excusa para justificar su violencia cobarde y abusiva. Está en la misma mujer no dejar que esto ocurra, y el Islam abre los recursos para que la mujer exponga su caso si su marido la golpea o viola cualquiera de sus derechos. En primer lugar, si la golpea sin haber seguido las indicaciones de la aleya 4:34 o sin las razones declaradas aquí. En segundo lugar, si le ha dejado marcas, por lo cual puede exigir una indemnización. Por último, puede pedir el divorcio llegado el caso.

  La historia registra casos de mujeres musulmanas que le han planteado al Profeta Muhammad (BPD) quejas por el trato de sus esposos, siendo atendidas por el Mensajero de Dios (BPD) quien personalmente se encargó de solucionar sus casos. También figura en los relatos que durante el gobierno de Alí (P), cuando él era el califa, atendió al menos un caso de una mujer golpeada y personalmente fue a hablar con el marido para revertir esta situación.

  Si los musulmanes siguen el ejemplo del Profeta (BPD) y los mandatos coránicos, nunca maltratarán a ninguna mujer. Ni el Profeta (BPD) ni los Imames de su noble y pura Descendencia (P) golpearon jamás a una mujer ni la maltrataron de ninguna forma.

  Como podemos ver claramente en lo expuesto, el Islam no legaliza en absoluto el maltrato a la mujer. Quien pretenda argumentar otra cosa, está distorsionando los hechos. En consecuencia, los musulmanes que golpean a sus mujeres no siguen ningún mandato ni autorización del Corán ni del Profeta (BPD) ni de los grandes sabios del Islam. Ellos siguen sus propios impulsos animales, su propia naturaleza bestial, y no son dignos de llamarse "musulmanes". Son violentos golpeadores y abusadores, que existen en todo el mundo, en Oriente y Occidente por igual (más donde se toma alcohol libremente, cosa que el Islam prohíbe).

  No cabe duda de que el maltrato a la mujer es un tema muy importante a cuya solución la Humanidad toda debe abocarse. Pero no por esto debemos perder la objetividad y acusar al Corán de algo que no promueve en absoluto. Cuando se estudia las raíces del problema, podrá verse que el Islam apunta a su solución en muchos sentidos, especialmente por promover un desarrollo espiritual sano en el ser humano y en la sociedad en su conjunto. Cuando se observa con objetividad la gravedad de este problema en las sociedades occidentales es posible entender que una palabra del Corán no puede ser el causante de esta situación mundial, tal como las numerosas palabras escritas al respecto en las leyes occidentales no aportan nada a una solución eficaz al problema.  Si se lee con atención lo que hemos explicado, es fácil comprender que el Corán en realidad apunta a solucionar el problema de la violencia doméstica. Y así fue entendido siempre por los musulmanes, ya que en los mismos tiempos del Profeta (BPD), las mujeres musulmanas presentaban ante él sus quejas cuando eran maltratadas, y él atendía a tales quejas personalmente. Si el Corán promoviese el maltrato, no hubiesen quedado registradas en las enseñanzas del Profeta (BPD) tantas indicaciones en contra de una conducta inapropiada hacia la mujer.

  Repetimos una vez más: el Islam no aprueba el maltrato ni avala la violencia doméstica de ninguna manera. Bien entendida la aleya 4:34 es imposible que lleve a un acto de maltrato, abuso o violencia de ningún tipo. Lo que hemos explicado es suficientemente claro. De cualquier manera, ningún musulmán procede con ninguna indicación coránica sin consultar correctamente sus límites y modalidades. Ningún musulmán puede aplicar la aleya 4:34 sin consultar con un sheik sobre sus verdaderos alcances y limitaciones.

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