16/3/13

Lecciones de Islam XLI: El Juicio Final. Paraíso e Infierno


Lección 41: Resurrección (o “Maadh”), la creencia en el otro mundo, el Días del Juicio, el recuento de las acciones, el Paraíso y el Infierno.

 Por Abdallah Yusuf de La Plata

       Generalidades.

    La creencia en el otro mundo, el Día del Juicio, etc., básicamente consiste en creer que el alma humana no se extingue con la muerte sino que pasa a otro plano de existencia hasta un momento (el Día del Juicio Final) en que todas las almas serán congregadas y reunidas para la rendición de cuentas de las acciones realizadas en este mundo. Allí, cada acción (grande o pequeña) se corporizará y se podrá ver. Allí, cada ser humano deberá rendir cuentas de lo que hizo en el mundo. Se contabilizará todo el bien que haya hecho y todo el mal que haya cometido, y en base a eso recibirá su retribución justa de parte de Dios : el Paraíso para los creyentes que obraron el bien, el Infierno para los corruptos que obraron el mal.

   La creencia en un Dios Único se reúne con la creencia en el Juicio Final.

  Según el Islam, la fe verdadera debe reunir la creencia en Dios Unico y en el Juicio Final. De lo contrario, nuestra opinión sobre Dios sería indigna de El, Glorificado sea. Si negamos el Juicio Final, diríamos que Dios creó toda la creación con su esplendor, belleza, majestuosidad, perfección, etc., sólo para que se destruya y desaparezca después de un breve lapso de tiempo, sin ningún objetivo. O diríamos que Dios avala la injusticia y la impunidad que tienen lugar en el plano humano, sin ninguna compensación para los oprimidos y ningún castigo para los opresores. Estos planteos y muchos otros semejantes pueden ser correctamente respondidos y comprendidos si somos capaces de ver que este mundo es sólo un lugar de paso y prueba, que el otro mundo es la morada permanente y hacia allí nos dirigimos, que el Juicio Final es nuestro lugar de encuentro, el sitio donde se restablecerá plenamente la Justicia enmendándose absolutamente todas las injusticias, aún las más pequeñas e insignificantes. Esto no significa que debamos olvidarnos de este mundo y resignarnos a padecer la injusticia, pues Dios ha establecido para este mundo las Leyes Divinas con justicia y precisión. Pero Dios ha dejado en las manos de los mismos hombres (como parte de la prueba de este mundo) la responsabilidad de implantar dicha justicia, lo cual suele no suceder, para perjuicio del hombre mismo.


    Bases para la creencia en el Juicio Final.

  Evidentemente, el otro mundo y todo lo relacionado con él se encuentra fuera del alcance de la percepción del hombre común y forma parte de las cosas ocultas en las cuales el creyente debe captar con su fe. Lo primero que se debe razonar para esto es en la necesidad del Juicio Final para completar el esquema doctrinario. Lo segundo es la innumerable cantidad de referencias a este asunto en el Corán. Luego, si alcanzamos a creer en la autenticidad y veracidad de Muhammad (BPD) como Profeta y del Corán como Libro Sagrado a través de las pruebas tangibles y los recursos comprobables, entonces es necesario creer en todo lo que nos trae el Mensaje como verídico y real, aunque no podamos por el momento corroborar por nosotros mismos tal información. Esto no se trata de una creencia ciega y dogmática por cuanto el intelecto no la rechaza y existen medios para confirmar la veracidad de la fuente de información.


    Sobre los detalles del otro mundo.

  No es necesario conocer los detalles del otro mundo más allá de lo que menciona el Corán en el líneas generales. En todas las cuestiones vinculadas a esto, como el pedido de cuentas, el Puente o "Sirat" (que conduce al Paraíso), la Balanza (donde se pesan las acciones), el Paraíso, el Infierno, etc., no es necesario que el hombre conozca los detalles de sus realidades, sino que basta con que las acepte tal como las menciona el Corán.  Conocer las sutilezas y precisiones de estos asuntos que sólo los pensadores y sabios pueden captar, no es algo obligatorio. Por ejemplo: ¿Acaso retorna el mismo cuerpo o algo de similar aspecto? ¿Acaso las almas se destruyen como los cuerpos o permanecen hasta volver a ellos el Día de la Resurrección? ¿Acaso la resurrección es exclusiva de los hombres, o abarca también a las distintas especies de animales? ¿Acaso con la orden de Dios, los cuerpos resucitarán todos a la vez, o lo harán en forma paulatina?  Esta y muchas otras cuestiones que pueden tener sus respuestas en las Tradiciones islámicas (“Hadices”), son cuestiones de lo oculto que se encuentran más allá de la capacidad intelectual del hombre, por lo cual no es necesario que las conozca en detalle. Pues lo realmente importante de saber sobre el otro mundo no es la naturaleza de su creación, sino el método para alcanzar el Paraíso. Al ser humano debe bastarle con saber que un Día sus acciones se corporizarán y él cosechará aquello que haya sembrado en este mundo. Entonces, el éxito verdadero, el máximo triunfo, la felicidad eterna y la auténtica dicha será para quienes ingresen al Paraíso, en tanto que aquellos que caigan al Infierno resultarán frustrados y derrotados.



    El método coránico para la reflexión en el más allá.

  Vamos a ver algunas aleyas del Sagrado Corán que nos orientan sobre el camino de la reflexión necesaria para alcanzar la creencia en el otro mundo. Dice el Corán :
    “¡ Oh, hombres ! Si dudáis de la Resurrección, ( considerad que ) Nosotros os hemos creado de tierra, luego de una gota, luego de un coágulo de sangre, luego de un embrión formado o informe. Para aclararos (Nuestro Poder). Depositamos en las matrices lo que queremos por un tiempo determinado. Luego os hacemos salir como criaturas para alcanzar, más tarde, la madurez. Algunos de vosotros mueren prematuramente ; otros viven hasta alcanzar una edad decrépita, para después de haber sabido, terminen no sabiendo nada. Ves la tierra reseca (y muerta), pero cuando hacemos que el agua caiga sobre ella, se agita, se hincha y hace brotar toda clase esplendorosa. Esto es así porque Dios es la Verdad. Devuelve la vida a los muertos y es Omnipotente.”   (22 : 5 y 6)

  El Corán nos invita a reflexionar en la creación misma del hombre y en cómo se hallaba en el vientre de su madre llevando una vida temporal y pasajera allí, para culminar con su llegada a este mundo. Luego, el mundo también es una realidad temporal y pasajera del cual pasamos hacia otro estado a través de la muerte. Y luego nos llama a reflexionar en el Poder de Dios, que es capaz de volver a la vida los cuerpos muertos y hechos polvo, tal como una tierra árida se cubre de vegetación con un poco de agua. Veamos otras aleyas del Corán :
    “¿Cree, acaso, el hombre que no van a ocuparse de él? ¿No fue una gota de esperma eyaculado y luego un coágulo de sangre? El (Dios) lo creó y le dio forma armoniosa, e hizo de él una pareja : varón y hembra. Ese tal, ¿no será capaz de devolverle la vida a los muertos?”    (75 : 36 a 40 )

  Y dice también :
    “El hombre dice : ‘¿ Acaso cuando muera se me resucitará ?’ Pero, ¿es que no recuerda el hombre que ya antes, cuando no era nada en absoluto, lo creamos?”  ( 19 : 66 y 67)

  Nuevamente se llama a reflexionar en el Poder de Dios, en la creación y en el hecho de que Aquel que ha creado tantas cosas asombrosas en el mundo puede sin inconvenientes crear otras tan maravillosas o más en otro plano de existencia. Es algo fácil para El. Dice el Corán :
  “Nos propone una parábola y se olvida de su propia creación. Dice : ‘¿ Quién dará vida a los huesos cuando estén podridos ?’ Di : ‘Les dará vida Aquel que los creó una vez primera (cuando no eran nada).’  El conoce bien toda la creación. Es Quien saca el fuego de un árbol verde del cual os ilumináis. ¿ Es que Aquel que ha creado los cielos y la tierra no puede crear algo semejante a ellos ? ¡ Claro que sí ! El es el Creador de todo, el Omnisciente. Cuando decide algo, Su orden se limita a decir : ‘¡ Sé !’ , y es. ¡ Glorificado sea Aquel que posee el dominio de todo ! A El seréis devueltos.”    (36 : 78 a 83)

  Y también :
  “Dicen : ‘No hay más vida que la de este mundo. Morimos, vivimos y nada nos hace perecer excepto la acción inexorable del tiempo.’ Pero no tienen ningún conocimiento de ello y no hacen más que conjeturar. Y cuando se les recitan Nuestra aleyas como pruebas claras (y contundentes), lo único que arguyen es : ‘¡ Haced volver a nuestros antepasados, si es verdad lo que decís !’ Di : ‘Dios os da la vida ; después os hará morir ; luego os reunirá para el Día indubitable de la Resurrección. Pero la mayoría de los hombres no sabe.’”    (45 : 24 y 25)

  De esta manera el Corán nos invita a la reflexión, a la contemplación, a la observación y a la fe.


    Razones para la existencia del Día del Juicio.

  Vamos a seguir exponiendo aleyas del Generoso y Sabio Corán que nos brindan argumentos para creer en el Juicio Final. Dice el Corán :
    “Todos seréis retornados a El. Es una promesa auténtica de Dios. Por cierto que El inicia la creación y luego la reproduce, a fin de recompensar a quienes creen y obran el bien con equidad. En cambio los incrédulos tendrán una bebida ardiente y un Castigo doloroso por su incredulidad.”    (10 : 4)

  El objetivo del Juicio Final es restablecer la Justicia que ha sido quebrada en el mundo por las acciones corruptas de una parte de los hombres: los impíos opresores. Dice el Corán:

    “No creas que Dios se despreocupa de lo que hacen los impíos. Solamente los remite a un Día en el cual las miradas estarán desorbitadas.”    (14 : 42)


    ¿Quiénes se salvarán en el otro mundo?

  ¿Quiénes estarán a salvo el Día del Juicio e ingresarán en el Paraíso? A diferencia de otras religiones que afirman ser los únicos beneficiados por el Favor de Dios, los musulmanes no consideramos que la salvación sea exclusivamente nuestra. Dice el Corán :
 “Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, (todos) aquellos que creen en Dios y en el Ultimo Día y obran el bien, tendrán su Recompensa junto a su Señor. No tendrán que temer ni estarán tristes.”    (2 : 62)

  En tanto crean en el Mensaje revelado y obren de acuerdo con él, los miembros de otras religiones pueden alcanzar el Paraíso. Dice el Corán :
  “En efecto : quien se someta a Dios y sea bienhechor, tendrá su Recompensa ante su Señor. No habrá ningún temor para ellos ni se entristecerán.”    (2 : 112)

  “En cambio, quien obre el bien siendo creyente, no tendrá por qué temer una injusticia ni opresión alguna.”   (20 : 112)

   “Mas quienes crean, obren el bien y sean humildes para con su Señor, esos morarán en el Paraíso eternamente.”   (11 : 23)

   “Ciertamente los amigos de Dios no tienen que temer ni estarán tristes. Creyeron y temieron a Dios. Recibirán la albricia en la vida de este mundo y en la otra. ¡No cabe alteración en las Palabras de Dios! ¡Ese es el Éxito grandioso!”  (10 : 62 a 65)

  Estas aleyas y muchas otras más establecen claramente la salvación para quien cree sinceramente y obra el bien, siendo éstas las dos condiciones para obtener la salvación.


    ¿Quiénes serán los perdedores el Día del Juicio?

  Ciertamente ha de perder ese Día quien pierda su ingreso al Paraíso por haber seguido sus pasiones en el mundo, por haber cometido el mal, por haber llevado una vida de opresión y extravío. Dice el Corán:
    “Se les dirá a los incrédulos : ‘¡ Gustad el Castigo eterno ! ¿ Acaso se os retribuye por otra cosa que por lo que habéis merecido ?’”    (10 : 52)

    “Mientras que aquellos cuyas obras pesen poco, serán perdedores, por haber obrado inicuamente con Nuestros Signos.”    (7 : 9)

    “A los que no creyeron y desviaron a otros del Camino de Dios, les infligiremos castigo sobre castigo por haber corrompido.”    (16 : 88)

    “Ese Día, ¡ ay de los desmentidores !, aquellos que hablaban por pasar el rato. El Día que se les empuje violentamente al Fuego de la Gema (se les dirá) : ‘Este es el Fuego que desmentíais. ¿Acaso esto es magia ? ¿ O es que no podéis ver claramente ? ¡ arded en él ! Lo mismo da que lo aguantéis o no : sólo se os retribuye por vuestras obras.’”    (52 : 11 a 16)

    “Así retribuiremos a quien haya cometido excesos y no haya creído en los Signos de su Señor. Y el Castigo de la otra vida será más cruel y más duradero.”     (20 : 127)

 “Los que tomaron su religión como distracción y juego, a quienes la vida mundanal engañó. Hoy les olvidamos, del mismo modo en que ellos olvidaron que llegaría este Día y negaron Nuestros Signos.”     (7 : 51)

  Estas y muchas otras aleyas del Corán establecen claramente el Castigo para los incrédulos, los que niegan a Dios y Sus signos, así como al otro mundo. El acto de la negación es la peor de las opresiones, pues incita al hombre a apegarse a las cosas materiales del mundo y a dejar de lado toda buena acción. Una mirada al estado de las sociedades occidentales nos pueden dar una idea de lo que el ateísmo trae para el ser humano : corrupción, degradación, inmoralidad, perversidad, desenfreno, etc.
  En cuanto a los ateos que hayan realizado buenas obras en su vida, ellos no completaron su objetivo y no alcanzaron su meta que es la fe. Ellos desperdiciaron sus vidas y fueron injustos consigo mismos y con Su Señor, Quien los creó y brindó todo el sustento, las provisiones, la salud y todo cuanto disfrutaron en la vida del mundo. Luego, ellos no serán tratados injustamente en absoluto, puesto que no aguardaban recibir ninguna recompensa en el otro mundo.
  Con respecto a quienes fueron creyentes pero obraron el mal, oprimiendo a otros y realizando maldades sin arrepentirse ni enmendar su conducta... ¿Dónde está su fe? La fe del hombre se pone de manifiesto en sus acciones. Tal persona no podrá utilizar el argumento de la fe para su salvación, pues ese Día las acciones se corporizarán y nadie podrá ocultar sus verdaderas intenciones, su verdadera naturaleza interior.


    Visión coránica del Paraíso.

  El Paraíso en el Corán es llamado con la palabra “Yannat” : “Jardín” y es descrito como un ambiente de paz muy agradable y exquisito. Dice el Corán:
    “A quienes hayan creído y obrado bien, su Señor les dirigirá por medio de su fe. A sus pies fluirán arroyos en los jardines de la Delicia. Su invocación allí será: «¡Gloria a Ti, Dios!» Su saludo allí será: «¡Paz!» y terminarán con esta invocación: «¡Alabado sea Dios, Señor del universo!»   (10 : 9 y 10)
    “No oirán allí vaniloquio ni incitación al pecado, sino una palabra: «¡Paz! ¡Paz!»  (56 : 25 y 26)
  El Corán brinda detalles sobre el Paraíso que no encontramos en otros libros sagrados anteriores. Dice el Corán :
  “Para quien, en cambio, haya temido comparecer ante su Señor. habrá dos jardines -¿cuál. pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? frondosos, -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? con dos fuentes manando. . -¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? En ellos habrá dos especies de cada fruta. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? Estarán reclinados en alfombras forradas de brocado. Tendrán a su alcance la fruta de los dos jardines. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? Estarán en ellos las de recatado mirar, no tocadas hasta entonces por hombre ni genio, -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? cual jacinto y coral. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? La retribución del bien obrar ¿es otra que el mismo bien obrar? ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? Además de esos dos, habrá otros dos jardines,   -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis?- verdinegros, -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis?- con dos fuentes abundantes.  -¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? En ambos habrá fruta, palmeras y granados,  -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? en ellos habrá buenas, bellas, -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? huríes, retiradas en los pabellones, -¿cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis?- no tocadas hasta entonces por hombre ni genio. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? Reclinados en cojines verdes y bellas alfombras. ¿Cuál, pues, de los beneficios de vuestro Señor negaréis? ¡Bendito sea el nombre de tu Señor, el Majestuoso y Honorable!”    (55 : 46 a 78)
“Quienes temieron a Dios, en cambio, estarán en jardines y delicia,  disfrutando de lo que su Señor les dé. Su Señor les habrá preservado del castigo del fuego de la gehena.  «¡Comed y bebed en paz! ¡Por lo que habéis hecho!» Reclinados en lechos alineados. Y les daremos por esposas a huríes de grandes ojos. Reuniremos con los creyentes a los descendientes que les siguieron en la fe. No les menoscabaremos nada sus obras. Cada uno será responsable de lo que haya cometido. Les proveeremos de la fruta y de la carne que apetezcan. Allí se pasarán unos a otros una copa cuyo contenido no incitará a vaniloquio ni a pecado. Para servirles, circularán a su alrededor muchachos como perlas ocultas. Y se volverán unos a otros para preguntarse. Dirán: «Antes vivíamos angustiados en medio de nuestra familia.  Dios nos agració y preservó del castigo del viento abrasador.  Ya Le invocábamos antes. Es el Bueno, el Misericordioso».”     (52 : 17 a 28)

    “ Y seáis divididos en tres grupos...  Los de la derecha -¿qué son los de la derecha?-  los de la izquierda -¿qué son los de la izquierda?- y los más distinguidos, que son los más distinguidos. Éstos son los allegados,  en los jardines de la Delicia. Habrá muchos de los primeros y pocos de los últimos. En lechos entretejidos de oro y piedras preciosas,  reclinados en ellos, unos enfrente de otros. Circularán entre ellos jóvenes criados de eterna juventud  con cálices. jarros y una copa de agua viva, que no les dará dolor de cabeza ni embriagará, con fruta que ellos escogerán, con la carne de ave que les apetezca. Habrá huríes de grandes ojos, semejantes a perlas ocultas, como retribución a sus obras.  No oirán allí vaniloquio ni incitación al pecado, sino una palabra: «¡Paz! ¡Paz!» Los de la derecha -¿qué son los de la derecha- estarán entre azufaifos sin espinas y liños de acacias, en una extensa sombra, cerca de agua corriente y abundante fruta, inagotable y permitida, en lechos elevados.  Nosotros las hemos formado de manera especial y hecho vírgenes,  afectuosas, de una misma edad, para los de la derecha. Habrá muchos de los primeros  y muchos de los últimos.”   ( 56 : 7 a 40 )


    Visión coránica del Infierno.

  En el Corán, el Infierno es llamado con la palabra “Nar” : “Fuego”, que es una clara representación de lo que es este estado de Castigo  y justa retribución de las maldades cometidas por los abusadores. Dice el Corán :
    “A quien, al contrario, desobedezca a Dios y a Su Enviado y viole Sus leyes,  Él le introducirá en un Fuego, eternamente. Tendrá un castigo humillante.”  (4:14)
    “Los hipócritas estarán en lo más profundo del Fuego y no encontrarás quien les auxilie.”   (4:145)
    “ Pero ¡no! Desmienten la Hora y hemos preparado fuego de la Gehena para quienes desmienten la Hora.”  (25:11)
     “Dios ha maldecido a los infieles y les ha preparado fuego de la Gehena...”  (33:64)
  “Gehena” o “Ardentísimo”  (“Yahannat” en árabe) es otro nombre para el Infierno que da a entender que se trata de un lugar de dolor intenso. Veamos otras palabras que el Corán usa para nombrar al Infierno :

    “En cambio, aquel cuyas acciones sean livianas,  tendrá el abismo como receptáculo. ¿Y qué te hará entender qué es él ? ¡Es un Fuego ardiente!”   (101: 8 a 11)

  En estas aleyas el Corán usa la palabra “abismo” (en árabe “Hauiat”), indicando un estado de degradación y caída:
    "Luego lo precipitamos hacia el estado más abyecto." (95:5)
  Sigamos :
     “¡No es así como pretende! En verdad que será arrojado en el Destrozador.  ¿Y cómo sabrás qué es el Destrozador ? ¡Es el Fuego de Dios encendido! El cual abrazará los corazones.  Se cernirá sobre ellos en columnas extendidas.”    (104:4 a 9)

  Aquí se usa el nombre árabe “Hutamah” que significa “Destrozador”, indicando el efecto que tiene el Infierno sobre aquellos que en él ingresan.
  El castigo del Infierno es descrito en el Corán como un sufrimiento sin descanso, abrasador, agotador... Dice el Corán:
  “A quienes no crean en Nuestros signos les arrojaremos a un Fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo. Dios es poderoso, sabio.”  (4:56)
     “El día que esos metales se pongan candentes en el fuego de la gehena y sus frentes, costados y espaldas sean marcados con ellos: ‘Esto es lo que atesorabais para vosotros. ¡Gustad, pues, lo que atesorabais!’”   (9:35)
     “... Ésos son los que niegan a su Señor, ésos los que llevarán argollas al cuello, ésos los moradores del Fuego, eternamente.”   (13:5)
     “... Hemos preparado para los impíos un fuego cuyas llamas les cercarán. Si piden socorro, se les socorrerá con un líquido como de metal fundido, que les abrasará el rostro. ¡Mala bebida! Y ¡mal lugar de descanso!”   (18:29)
     “... A los infieles se les cortarán trajes de fuego y se les derramará en la cabeza agua muy caliente.,..”  (22:19)
     “El fuego abrasará su rostro; tendrán allí los labios contraídos.”   (23:104)

  Aquí tenemos algunas descripciones sobre el suplicio padecido por los moradores del Infierno. Hay un estado que define su situación : que no podrán vivir ni morir.
     “La eludirá el desgraciado  que arderá en el gran Fuego donde no morirá ni vivirá.”   (87:11 a 13)
     “Los infieles, en cambio, sufrirán el fuego de la gehena. Agonizarán sin acabar de morir y no se les aliviará su castigo. Así retribuimos a todo desagradecido.”   (35:36)

  Así el Castigo del Infierno se define como humillante, frustrante para los impíos, quienes desearán salir de él de alguna manera, ya sea volviendo a la vida o muriendo definitivamente. Rogarán por algo que les alivie el sufrimiento, pero no obtendrán nada. Es un Castigo doloroso, abarcante, penetrante, permanente.
 
En aquel Día habrá rostros ignominiados,  afanosos y agotados (esforzándose sin lograr resultado alguno), entrando en un Fuego abrasador.  Se les dará de beber de una fuente hirviente.  No tendrán más comida que "dari'" ( abrojos secos, amargos y desagradables) que no engorda ni aplaca el hambre.  (88:2 a 7)

  Existen muchas otras descripciones del Infierno en el Corán por lo cual invitamos a los lectores interesados en este tema profundizar en su lectura y prestar atención a la advertencia que Dios nos hace en Su Libro.  

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