20/2/13

Lecciones de Islam XX: ¿Hay imposición en las normas de la religión?





En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso

Lección 20: ¿Hay imposición en las normas de la religión o no?

¿Qué quiere decir que no hay imposición en cuanto a religión? Esto no significa que no haya obligaciones en el Islam, sino que es imposible imponerle a alguien la fe por la fuerza. La fe es algo del corazón y debe aceptarse con libertad y pleno convencimiento personal. Si queremos imponerla por la fuerza, no vamos a obtener ningún resultado.

Que no haya imposición en religión no significa que un gobierno islámico no establezca determinadas normas sociales como la vestimenta para la mujer. Porque una sociedad debe tener normas y pautas de conducta para sus miembros.

Entonces cuando se establece un gobierno islámico, el gobernante tiene el deber de imponer determinadas normas, como la vigencia de la Shariat y el establecimiento de la vestimenta islámica para todas las mujeres. Con esto no se está imponiendo la religión, la creencia o la fe a nadie, sino que se le está exigiendo determinadas pautas de conducta pública. Y es parte de las obligaciones y responsabilidades del gobernante islámico.

Que a las mujeres en una sociedad musulmana se les exija el uso del hiyab o velo islámico no significa que se les esté imponiendo el Islam a la fuerza. Tampoco significa (como pretenden algunas feministas occidentales enemigas del Islam) que se esté acallando a las mujeres, que se las esté silenciando, oprimiendo, esclavizando, torturando, imponiendo el terror sobre ellas, atemorizando, denigrando y coartando todas sus libertades y derechos. ¿Acaso la libertad y los derechos de la mujer pasa por no cubrir su cabeza con un velo? Si es así, entonces las mujeres en todo el mundo no musulmán (y la mayor parte de los países musulmanes, donde no se les exige esta norma en forma obligatoria) las mujeres gozan de plenos derechos, y solamente se coartan sus libertades en Arabia Saudita, Irán y algún otro lugar, nada más. ¿Esto es así? ¿Las mujeres occidentales gozan de plenos derechos sólo porque se les permite un mayor grado de desnudez? Y si se les permite estar completamente desnudas sin ningún tipo de restricción, ¿entonces sus derechos son aún mayores?

¿Acaso no es cierto que la violencia doméstica es preocupante en Occidente, sobre todo el Europa, sobre todo en España, y no tiene nada que ver con el Islam? ¿Acaso no es cierto que en Occidente las mujeres suelen cobrar un 30% menos que los hombres para los mismos puestos y tareas empresarias? ¿Acaso es un derecho de la mujer y un gran logro que para conseguir trabajo deba tener “buena presencia”?

Que la mujer tenga problemas, sufra abusos, sea maltratada, no reciba los derechos que le corresponden, sea discriminada, etc., no tiene nada que ver con el Islam ni con el “hiyab”. El “hiyab” o velo islámico dignifica a la mujer porque al cubrirse y no exhibir su cuerpo, comienza a ser valorada por su capacidad, su inteligencia, sus habilidades, su potencial humano. Y si hay abusos, discriminación, maltrato, violencia, opresión o lo que sea, esto ocurre dentro y fuera del Islam y no tiene nada que ver con la religión ni la cultura ni los pueblos ni el nivel de educación o posición económica. Ocurre en todo el mundo. Entonces, ¿cuál es el afán de demonizar al Islam con el tema de la mujer?

En el marco de tal demonización se insiste siempre en que los países islámicos no deben imponer el uso del velo a las mujeres. Y un argumento usado es que “no hay imposición en religión”. No obstante, una sociedad debe tener reglas y las mismas deben imponerse a sus habitantes al margen de los gustos personales de algunos individuos.

Entonces, debemos respetar y obedecer a los sabios y aceptar las normas establecidas como obligatorias por el Islam. Nosotros escogemos ser musulmanes, y al hacerlo nos sometemos a las normas impuestas por el Islam. O escogemos no ser musulmanes y seguimos cualquier camino, que nos llevará a cualquier destino final (no a uno bueno).

El Islam es un conjunto de normas y reglas que establecen un camino para el ser humano, para que desarrolle su ser en forma íntegra, cumpliendo acabadamente su objetivo en la existencia. Así logra el bienestar y la felicidad. Como un camino o método, el Islam es eficaz en tanto se lo aplique tal como es, sin modificaciones de ninguna clase. Como una medicina que surte efecto curativo si se la toma de acuerdo a su indicación. Si la medicina se la adultera, se la diluye, se la aplica sólo parcialmente y no se respetan las indicaciones establecidas, no surte efecto y no cura. El enfermo no está capacitado para alterar las indicaciones del médico ni para automedicarse. Si en lugar de la medicina indicada por el médico (la cual a veces puede resultar amarga), el enfermo ingiere golosinas o dulces sólo porque son más agradables, fáciles de tragar, económicas y porque están al alcance de la mano y todo el mundo las ingiere, entonces no se cura ni obtiene la salud ni el bienestar ni la felicidad. Sólo se engaña a sí mismo por unos instantes, y sabe que es un engaño.

Entonces, lo que hace tal persona que pretende adaptar la religión a los tiempos actuales, que se escuda diciendo que en el Islam no hay iglesia ni castas sacerdotales y tampoco hay imposiciones, en realidad sólo buscar excusas que justifiquen su falta de compromiso para seguir el camino del bien.


¿Cuál es la actitud que debe tener el musulmán hacia las normas de su religión?

¿Qué actitud debe tener el musulmán o cualquier creyente que se acerca al Islam? Debe tener una actitud de humildad, sumisión y obediencia. Especialmente el que carece de conocimiento del Islam, ya sea porque lo abrazó hace muy poco tiempo o porque nunca lo estudió como corresponde.

Cuando una persona se convierte al Islam, lo hace porque reconoce que su vida hasta ese momento ha naufragado de fracaso en fracaso. Entiende que no hay bienestar ni felicidad en los caminos que ha probado hasta ahora, y quiere intentar con el Islam. Si es sincero y franco, y si ha hecho un buen trabajo de investigación previa para abrazar el Islam con fe y convicción, entiende que no hay nada fuera del Islam. Entonces debe abandonar todo lo que trae antes de ingresar al Islam. Debe despojarse de toda su carga de pensamientos, ideas, creencias y prejuicios. Debe ingresar al Islam desnudo, con la mente y el corazón completamente “formateados” para empezar de cero a cubrirse con la ideología islámica.

Algunas personas que se acercan al Islam traen a cuestas ideologías socialistas o comunistas, otros traen ideas cristianas, materialistas, ateas, budistas, hinduistas, etc... La más amplia gama de variedades que puedan imaginarse. Todo eso debe quedar afuera. El individuo debe abandonar todo lo que trae al ingresar al Islam y empezar como si naciera de nuevo. Y en realidad está naciendo a una vida nueva.

El Islam sepulta el pasado de la persona, afirman las Tradiciones, borrando todos sus pecados. Pero la persona debe abrazar al Islam completamente arrepentido de su pasado, con la esperanza de tener un futuro digno y bueno. La persona no debe aferrarse a nada de su pasado de ignorancia y negligencia. Pues de lo contrario, ¿cómo puede ser borrado y eliminado?

No obstante, algunas personas conservan restos de tal ignorancia e impregnan con ella sus actuales conocimientos islámicos. Así comienzan a pensar que pueden mejorar al Islam, que pueden adaptarlo al mundo moderno, que pueden abrirlo para que la gente lo acepte con mayor facilidad (¡como si la islamización de los individuos dependiera de uno!). Comienzan a pensar que algo de lo que ellos tenían antes del Islam es mejor que lo que ha aprendido del Islam, y tratan de adaptarlo a las enseñanzas del Corán e imponerlo a otros musulmanes. Ahí es cuando cometen un error gravísimo que consiste en enseñarles a otros las propias ideas erradas y desviadas con el nombre de “Islam”.

Esto ocurre con los que dicen pretender “modernizar” el Islam. ¿Cómo pretender mejorar lo que ya es perfecto? ¿Cómo pretender “adaptar a los tiempos” aquello que Dios ha establecido precisamente para estos tiempos?

¿Acaso Dios se equivocó cuando estableció las normas islámicas y ellos lo corrigen?

¿O acaso el Profeta (BPD) transmitió en forma incompleta las normas y ellos lo actualizan?

¿O en realidad la religión es un invento de los hombres y ellos consideran que ahora es tiempo de imponer su propia versión de tal invento?

Nada de esto es así.

Dios no se equivoca en absoluto ni el Profeta (BPD) ha fallado en lo más mínimo en dar a conocer el Islam. El Islam es la religión establecida por Dios para estos tiempos, para todos los tiempos y lugares hasta el fin del mundo. No necesita ser adaptada ni reinterpretada ni modernizada: sólo hay que ponerla en práctica como corresponde.

El Islam es tolerante, moderado, equilibrado, sabio y perfecto. Puede ser puesto en práctica en cualquier ámbito, lugar, país, civilización o cultura. No necesita ser modernizado. Nosotros necesitamos estudiarlo a fondo y comprenderlo bien para luego aplicarlo como corresponde.

Y aquí volvemos al principio de nuestro trabajo. Pues, ¿cómo aprendemos y comprendemos bien el Islam?: Lo hacemos de los sabios del Islam, los sheijes.

Para aprender el Islam como corresponde, debemos recurrir a sus fuentes (principalmente el Corán y el Profeta –BPD-), y para ello recurrimos a los sheijes que han estudiado y se han formado en las grandes Universidades Islámicas del mundo musulmán. No podemos basarnos en el pensamiento de los intelectuales no musulmanes ni en lo expuesto por orientalistas que pretenden describir al Islam desde afuera sin conocer a fondo sus fuentes originales y sin haberlo vivido jamás. Tampoco podemos leer el Corán nosotros mismos y pensar que podemos opinar sobre él o interpretarlo con el auxilio de un diccionario de lengua árabe. El proceso es mucho más complejo, por lo cual es indispensable recurrir a los sabios, los maestros del Islam, los sheijes.

Quien pone a decisión de los asuntos en las manos de los sheijes y se limita a seguir sus opiniones, toma el camino más seguro y firme. Quien pretende prescindir de los sabios y adoptar sus propias opiniones sobre todos los asuntos, pisa un terreno muy peligroso y tarde o temprano queda atrapado en alguna trampa sin posibilidad alguna de salida.

¡Dios nos libre de creernos autosuficientes!

Y no hay Fuerza ni Poder excepto en Dios Altísimo.

Que la Bendición de Dios, Su Misericordia y Paz abundante sea sobre nuestro Profeta Muhammad y sobre su familia purificada.

Que Dios Bendiga a los sabios del Islam y a los sinceros buscadores de la verdad.

Abdallah Yusuf de La Plata – Argentina.

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