10/2/13

Lecciones de Islam XVIII: Autoridades religiosas en el Islam


Lección 18: Autoridades religiosas en el Islam


En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso

Existen dos premisas que suelen ser mal interpretadas y dar lugar a errores y confusiones. Una es la afirmación de que “No hay iglesia (monacato, castas sacerdotales) en el Islam” y la otra es que “No hay imposición en el Islam”. Aunque ambas son ciertas, no implican que el musulmán sea libre para hacer de las prácticas de su religión lo que se le antoje. Hay que poner cada afirmación en su punto justo.

Que no haya monacato en el Islam por un lado rechaza la forma de vida de sacerdotes y monjes, confinados en monasterios apartados de la sociedad y sus problemas. También puede señalar que en el Islam no es un requisito necesario la existencia de sacerdotes que intervengan en la relación devocional entre el hombre y Dios. El musulmán puede rezar solo y dirigirse en forma directa a su Señor sin intermediarios.

Esto no se opone a la existencia de los sheijes, sabios preparados en los temas de la religión que uno toma como maestros y fuente de consulta. Que no haya monacato no significa que no deban existir los sheijes.


¿Cómo se justifica la existencia de los sheijes (sabios religiosos) en el Islam?

La existencia de los sheijes es una realidad confirmada por el Corán. Dice el Libro de Dios:

"No es posible que acudan todos los creyentes. ¿Por qué no va una parte de cada grupo para instruirse en la religión, para así poder advertir a su pueblo cuando regresen a ellos? Quizá así sean precavidos." (9:122)

El Majestuoso Corán, fuente máxima de conocimiento y guía para el musulmán, nos advierte que es imposible que todos los creyentes acudan a instruirse en las diversas ramas de la ciencia religiosa. Entonces propone que una parte de cada grupo se dedique en forma exclusiva a instruirse y aprender el Islam, a investigar y profundizar en el conocimiento para luego ser instructores de su pueblo. Es decir, el Corán establece que en el Islam existan personas dedicadas a la religión: los sheijes.

Esta categoría de creyentes que se han dedicado al estudio y la investigación de la religión es destacada por el Corán por encima del resto de la gente por su conocimiento y sabiduría:

“Di: '¿Son iguales los que saben y los que no saben?' Sólo se dejan amonestar los dotados de intelecto." (39:9)

"...Dios dignificará a los creyentes de vosotros, así como a los sabios. Porque Dios está enterado de cuanto hacéis." (58:11)


Por supuesto que el sabio debe comportarse de acuerdo a su conocimiento.

"¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis! Dios aborrece mucho que digáis lo que hacéis." (61:2 y 3)

"¿Mandáis a los hombres que sean piadosos y os olvidáis de vosotros mismos, siendo así que leéis el Libro? ¿Acaso no razonáis?' (2:44)

"El ejemplo de quienes están encargados de la Torah y no la observan es como el del asno que carga libros." (62:5)


Luego, tener una actividad de prédica luego de haber estudiado y aprendido no es algo que el Corán rechaza, sino todo lo contrario:

“Quienes predican los Mensajes de Dios y son temerosos, no teniendo miedo de nadie excepto a Dios. ¡Dios basta para ajustar cuentas!” (33:39)

Claro que el Corán nos advierte de aquellos que poseen conocimiento y en cambio predican el error y se oponen al camino de Dios:

“Quienes prefieren la vida mundanal a la otra, y desvían a otros del Camino de Dios procurando hacerlo tortuoso, están en un profundo extravío.” (14:3)

“Sin duda que aquellos que ocultan lo que Dios Ha revelado del Libro y lo venden por un precio vil, no ingerirán en sus vientres más que fuego. Dios no les hablará el Día de la Resurrección ni les purificará. Tendrán un Castigo doloroso.” (2:174)

“¡Oh, creyentes! Muchos de los sabios de los judíos y de los cristianos devoran los bienes ajenos injustamente y descaminan a otros del Sendero de Dios.” (9:34)

“También existen entre ellos aquellos que con sus bocas tergiversan los versículos del Libro para que creáis que pertenecen al Libro, aunque en realidad no son de la Escritura. Y declaran: ‘¡Esto dimana de Dios!’, siendo que no proviene de Dios. Avientan mentiras acerca de Dios a sabiendas.” (3:78)

“Refiéreles la historia de aquel a quien Habíamos agraciado con Nuestros signos y los desdeñó, por lo que el demonio lo persiguió, contándose entre los descarriados. Mas si hubiéramos querido, le habríamos dignificado. Pero él se inclinó al mundo y se entregó a su concupiscencia.” (7:175 y 176)

Entonces, el musulmán debe estar advertido de este asunto y verificar la buena conducta del sabio al cual sigue. Luego, tiene la obligación de respetar y seguir a los sabios, pues su conocimiento les confiere una autoridad sobre el individuo común.

"Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero y a las autoridades de entre vosotros..." (4:59)

”... Si no sabéis, preguntadle a la gente de la Amonestación.” (21:7)

Entonces, vemos a través de estas aleyas mencionadas que la existencia de sheijes dedicados al estudio y enseñanza de la religión no es una “aberración en el Islam” como algunos pretenden. Tampoco es contrario al Islam el establecimiento de autoridades religiosas a las cuales los creyentes comunes deben consultar, seguir y obedecer. Claro que se nos advierte contra aquellos que han caído en la corrupción y desvían a la gente. Pero la existencia de sabios y guías malvados no implica que no debamos seguir a ninguna autoridad religiosa.

Diferencia con el catolicismo.

¿Qué ventajas tiene entonces el Islam con respecto al catolicismo, si los asuntos inherentes a la religión son regulados por un grupo determinado y la gente común debe limitarse a seguir las directivas de los sheijes?

La diferencia y ventaja está en que el musulmán escoge a qué sheij seguir, obedecer e imitar en los asuntos de la religión. El musulmán sabe que el Islam es perfecto mientras que los hombres no lo son. Sabe que los musulmanes tienen defectos y es conciente de la existencia de sheijes que se han corrompido asociándose con los poderes opresores. Siendo conciente de todo esto, el musulmán elige entre los sabios que pueda conocer a aquel cuyo conocimiento, sabiduría y buenas acciones reflejen de mejor manera la “sunnat” del Profeta (BPD). Porque en definitiva, el maestro y guía de los musulmanes por excelencia es el Profeta Muhammad (BPD), ningún otro.

En consecuencia, los sheijes son transmisores del conocimiento, de las enseñanzas y del ejemplo de conducta del Profeta Muhammad (BPD). Los obedecemos, seguimos e imitamos a ellos con la intención de seguir al Profeta Muhammad (BPD) en obediencia exclusiva a Dios Altísimo. Luego, nosotros podemos buscar entre los sabios a aquel que, a nuestro criterio, mejor represente el ejemplo del Profeta (BPD) y sea un mejor transmisor del mensaje del Profeta (BPD).

Por lo tanto, el musulmán no es libre de hacer lo que quiera de la religión: debe obedecer y seguir a los sabios.


Abdallah Yusuf de La Plata – Argentina.

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