8/2/13

Lecciones de Islam XVI:Diferencias entre el Corán y la Biblia


Por Abdallah Yusuf de La Plata


Lección 16: Diferencias entre el Corán y la Biblia.

En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso

  Cuando decimos que el Corán es el Libro Sagrado de los musulmanes, inmediatamente en Occidente se piensa en la Biblia y se busca comparar ambos textos. Surge entonces la cuestión del tamaño: el Corán tiene unos 6.200 versículos ("aleyas"), que es mucho más breve que la Biblia. Cabe aclarar que la Biblia en realidad es una colección de libros, no un libro transmitido por un único Mensajero.

  El Corán fue puesto por escrito durante la vida misma del Profeta Muhammad (BPD) quien personalmente supervisó toda la tarea. Él en persona encomendó a los musulmanes memorizar el Libro, ponerlo por escrito, ordenarlo, guardarlo, cuidarlo atentamente. Y cada año repasaba lo que se había revelado hasta el momento para que todos pudieran verificar si lo habían escrito correctamente.

  Inmediatamente después de su fallecimiento, los califas musulmanes ordenaron realizar copias del texto revelado y distribuirlas por todo el territorio, a todas las ciudades que se iban incorporando al Islam. Existe hoy en día en los museos copias del Corán del califato de Uzmán, el cual tuvo lugar entre 12 y 25 años luego del fallecimiento del Profeta Muhammad (BPD). Y todos los musulmanes desde el principio mismo del Islam se dedicaron a leer, aprender y memorizar el Corán en su idioma original, el árabe. Nunca hubo problemas por la utilización de distintos idiomas (como para los Evangelios : el arameo, el hebreo y el griego) ni aconteció un período de tiempo en el cual no sabemos que haya ocurrido con el texto original. Nunca jamás se organizó un concilio para modificar ni siquiera una palabra del texto original y todos los grandes sabios musulmanes de las diferentes Escuelas del Islam coinciden en que el Corán nunca sufrió alteraciones, agregados ni omisiones.


  La Biblia, sin embargo, no puede ni aproximarse al Corán en cuanto a la confirmación y seguridad de su autenticidad y pureza. Si leemos los Evangelios actuales, veremos que la meta de los evangelistas no fue otra que la de transmitir y/o preservar los que les había sido enseñado por los Apóstoles o sus discípulos. Eso no constituye Revelación alguna (desde el punto de vista del Islam). Y la prueba es que muy posteriormente a ser escritos comenzaron a ser considerados parte de la Revelación y por tanto se empezó allí y no antes a poner cuidado en la trascripción textual de los Evangelios. Los textos revelados a Moisés y a Jesús (la Paz sea sobre ambos) no se conservan, aunque los Evangelios y la Torá actual puedan reflejar algunas de sus enseñanzas. En consecuencia, el Evangelio (“Inyil”) y la Torá (“Taurat”) a los que el Sagrado Corán se refiere, no son en modo alguno estos que hoy día se conservan. De hecho, hay un estudio titulado “The Five Gospels: What Did Jesus Really Say?” ,escrito por un grupo de expertos y teólogos compuesto por 77 personas, que sostiene que Jesús no dijo el 80 % de lo que los Evangelios le atribuyen.

Otro asunto a considerar es quién escribió la Biblia. Lo primero que surge con claridad es que no tiene un único transmisor, sino varios. Pero eso no es lo único que surge de la mirada más simple : LOS PROFETAS NO ESCRIBIERON LA BIBLIA. ...Y tampoco la transmitieron por escrito a las generaciones futuras. Ese era trabajo de los escribas.
Si buscamos en la misma Biblia, vemos en el Evangelio de Lucas que él mismo afirma y confiesa lo siguiente :

"Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron aquellos que desde el principio lo vieron con sus propios ojos y fueron ministros de la palabra, me ha parecido bueno también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, dignísimo Teófilo."

Lucas dice que él no fue un testigo presencial y que toda la sabiduría recolectada fue adquirida de testigos que estuvieron presente y no las palabras inspiradas a él por Dios. Sin embargo, sus escritos forman parte de lo que se denomina “El Libro de Dios”.

Y esto sólo para mencionar el Evangelio de Lucas y no entrar a detallar en los libros Deuterocanónicos, que muestran expresiones similares por las cuales los protestantes los descalifican, quitándolos de su Biblia, en tanto que los católicos los incluyen en su versión.

Según las investigaciones de personajes como el orientalista Joseph Klausner quién fijó su residencia en Palestina en 1920, informa en su libro ‘Jesús de Nazaret’ que, tras las acuciosas investigaciones correspondientes que, los ‘evangelios’ fueron escritos muchas décadas después de la desaparición de Jesús en la zona geográfica en donde le tocó vivir y resume, por tanto, que existen distintas fuentes, de diversos escritores los cuales no fueron totalmente incluidos o tomados en cuenta al momento de ‘canonizar’ el ‘Nuevo Testamento’ por parte de los primeros padres de la iglesia católica

¿Quien escribió las palabras de Jeremías? Su escriba, Baruc. ¿Fue Jesús quien escribió los Evangelios? Claramente no. Y el Códice Vaticanus, que es del siglo IV, ¿acaso lo escribió un evangelista (autor de los evangelios) de su puño y letra? La respuesta vuelve a ser NO. ¿Moisés escribió el Pentateuco de su puño y letra? NO. El Pentateuco, como ya mencionamos, tiene un desarrollo particular, con tres fuentes reconocidas.

Todas estas cuestiones recaían en manos de escribas destinados a tal fin, quienes en general trabajaban en dependencia con las clases sacerdotales, las que se encargaban de guardar los textos. Ambos grupos son maldecidos por boca del propio Jesús (P) : “los escribas y fariseos hipócritas...”
En manos de tales clases los textos sagrados fueron retenidos fuera del alcance del público durante siglos.
De hecho, la mayor parte de los textos del Antiguo y Nuevo Testamento son de autores desconocidos. Se le atribuyen a determinadas personas, pero no hay pruebas a favor de esto en la mayoría de los casos. Es más, las evidencias están en contra. Por ejemplo, solo cuatro de las Epístolas paulinas pueden atribuírsele casi sin dudas a Pablo. Es conocida la disputa de los Padres de la Iglesia sobre la canonicidad y autenticidad de la Epístola a los Hebreos, por ejemplo. Esto sin contar los distintos cánones (Muratorio,etc), los cuales incluían y rechazaban libros y diferentes textos, como la Epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas, el Evangelio de Tomás, etc. Así en la actualidad las iglesias Protestantes tienen una Biblia con 7 libros menos que la Católica.


Cabe destacar que a pesar de que los cristianos dogmáticamente aceptan que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, infalible e inerrable, sin embargo es común que reconozcan que contiene alteraciones. No resulta raro encontrar en sus propios documentos, expresiones como los siguientes párrafos:

“Transmisión y Alteración Textual

En los primeros días de la Iglesia Cristiana, luego de que una carta apostólica era enviada a una congregación o a un individuo, o después que un Evangelio era escrito a fin de llenar las necesidades de un público lector en particular, se elaboraban copias con el propósito de extender su influencia y facilitar a otros sus beneficios. Era por lo tanto inevitable, que esas copias manuscritas contuvieran un número mayor o menor de diferencias en palabras con respecto a su original.

Causas Involuntarias

La mayor parte de las divergencias surgieron por causas accidentales, tales como confundir una letra o palabra con otra parecida. Si, por ejemplo, dos líneas vecinas de un manuscrito comenzaban o terminaban con el mismo grupo de letras, o si dos palabras similares se encontraban juntas en la misma línea, era fácil para el ojo del copista saltar del primer grupo de letras al segundo, y así omitir una porción del texto. Esto se conoce como homoeteleuton. Inversamente, el escriba podría regresar del segundo al primer grupo y, sin querer, copiar una o más palabras dos veces. También las letras que se pronunciaban de igual modo, podían ser confundidas algunas veces por los escribas oyentes. Tales errores accidentales eran casi inevitables doquiera que se copiaban a mano largos pasajes, y había más posibilidades de que ocurrieran si el escriba tenía vista u oído defectuoso; si era interrumpido en su labor; o si a causa del cansancio, estaba menos atento de lo que debía estar.

Causas Deliberadas

Otras divergencias en palabras, surgieron de intentos deliberados por suavizar formas gramaticales toscas, o por tratar de eliminar partes, real o aparentemente, obscuras en el significado del texto. Algunas veces, un copista substituía o añadía lo que le parecía ser una palabra o forma más apropiada, quizá derivada de un pasaje paralelo, que es lo que se llama armonización de lecturas similares. De esta manera, durante los primeros siglos que siguieron a la conformación del Canon del Nuevo Testamento, surgieron centenares, o más bien millares, de variantes textuales”.

Esto es parte de lo que ellos mismos admiten en sus propias obras.

Leamos una cita de un diccionario bíblico sumamente respetado : “Es bien sabido que los evangelios cristianos primitivos fueron transmitido inicialmente por vía oral y esto resultó en una variante en los relatos de palabra y acción. Es igualmente verdadero que aún después de ser puestos por escrito, los Evangelios estuvieron sujetos a variaciones verbales intencionales y accidentales en manos de los escribas y editores.” Comentario de la Biblia, por Pike, pag 633. Esto es un hecho reconocido por los estudiosos de las ocho ramas de la ciencia de la Crítica de los textos sagrados: el texto de la Biblia ha sufrido alteraciones a lo largo de su historia.

La Historia muestra y confirma sin lugar a dudas que la Biblia ha sufrido cambios a través del tiempo. La Revised Standar Version (Versión Revisada Standard común) de 1952 y 1971, la Nueva Biblia Standard (común) Americana, la Traducción del Nuevo Mundo de la Sagrada Escritura y la Traducción del Reino Interlinear de las Escrituras griegas [todas ellas en inglés] han quitado algunos versos en comparación con versiones anteriores, como la versión KJV (King James Version).

A modo de ejemplo citamos el párrafo de Lucas 3:22 donde después del bautismo de Jesús (P) se menciona una voz celestial. Justino Mártir la transmite así : “Tu eres mi Hijo, Hoy te he engendrado” El Codex Bezae , la Latina Antigua, Clemente de Alejandría, Agustín y otros renombrados Padres citan el párrafo en cuestión de la misma manera. Sin embargo, en las versiones actuales claramente vemos que dice otra cosa : “Tu eres mi Hijo Amado, en ti tengo complacencia” (Lucas 3 :22). En conclusión, cualquier investigación teológica o científica puede demostrar sin grandes esfuerzos la existencia de alteraciones y modificaciones documentadas del texto bíblico.

Los musulmanes creemos en todas las Sagradas Escrituras, pero en su estado original. Dios envió a cada nación un Profeta para advertirlos, y a algunos de ellos con una escritura como guía para esa nación en particular solamente. El Suhuf a Abraham, el Torah (parte del Viejo Testamento) a Moisés, el Zabúr (Salmos) a David, y el lnyíl (Nuevo Testamento) a Jesús (P). Ninguna de estas escrituras conserva ya su forma original. Como parte del plan original de Dios, El envió finalmente a Muhammad (BPD) como el último Profeta con el Gran Discernimiento : Sagrado Corán, como guía para toda la humanidad, en todo lugar y tiempo. Y también para rectificar todas estas acusaciones y invenciones humanas, las cuales forman parte del desvío de la doctrina original.

Seguimos viendo un poco las diferencias entre la Biblia y el Corán.

El volúmen es la primera diferencia notable. La Biblia es una colección de libros con una gran masa de datos sin valor ni importancia. Menciona una interminable lista de nombres sin ningún aporte educativo ni instructivo, y aburridísimos detalles de sus pertenencias y sus genealogías.

El Corán no se detiene en detalles históricos irrelevantes. No es un relato narrativo lineal, sino una gran lección educativa para el hombre. El Corán le habla al hombre instruyéndolo y usa las historias a modo de ejemplo ilustrativo. Y va matizando normas legales prácticas (que suelen ser aburridas, pero son necesarias) con lecciones de moral y enseñanzas espirituales profundas.

Todo el Corán recitado puede caber en 30 de los viejos casettes de una hora cada uno. Es decir, se puede recitar íntegro en 30 horas. Con una hora diaria de lectura, se lo puede leer entero en un mes. Con escuchar una hora diaria de recitación del Corán, es posible memorizarlo completo para cualquiera que se aboque a esta tarea. De hecho, permanentemente hay miles y miles de musulmanes que han memorizado todo el Corán, incluso hay niños que lo han hecho.

¿Cuánta gente puede decir hoy entre los cristianos que han leído toda la Biblia al menos una vez?

Aparte de esto, tenemos detalles de la vida de los Profetas que no figuran en la Biblia:

1.- La juventud de Abraham.
2.- El encuentro de Moisés con el jidr.
3.- El nacimiento de Jesús.

Tenemos Profetas no mencionados en la Biblia como Saleh y Hud. Y tenemos historias que no figuran en la Biblia, como la de los jóvenes de la caverna, la del bicorne, etc.

Pero para conocer mejor las diferencias, hay que abocarse a leer ambos libros: tarea a la cual están todos invitados.

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