12/2/13

La Sedición Llega a Iraq


Después de Siria, la Sedición Llega a Iraq


Por Sadeq Khanafer y Hussein Mallah

Parte I


Casi un año después de la retirada estadounidense de Iraq, varias crisis políticas y de seguridad tienen lugar en este país. Tal vez las más peligrosas son las actualmente ocurren en las provincias del oeste y el norte del país. Los conflictos están adquiriendo un matiz religioso, lo que amenaza con generar más disturbios y divisiones en el país. Sus promotores buscan destruir la potencia emergente iraquí tanto a nivel político como social.

Con el fin de arrojar luz sobre los planes secretos preparados para Iraq y más adelante para otros países de la región, desvelaremos - en un informe de tres partes - este plan en sus detalles.

El Papel y la Posición de Iraq

La República de Iraq es uno de los países del Asia occidental que dominan el área del Golfo Pérsico. Sus fronteras se distribuyen como sigue: Kuwait y Arabia Saudí en el Sur; Turquía al Norte; Siria y Jordania al Oeste; e Irán al Este. El país tiene una superficie total de 438.317 kilómetros cuadrados.

Posición Estratégica

La posición de Iraq ha tenido siempre una gran importancia estratégica. Hace 22 siglos, el ejército de Alejandro Magno cruzó su territorio en su camino hacia la India. Iraq fue atacado posteriormente por los mongoles, que durante su invasión en el siglo XIII pasaron por su territorio para atacar a otras naciones de Oriente Medio.

     

Iraq ha sido también un punto de intersección comercial entre la Península Arábiga, Asia Central e India. Por otra parte, ha sido un centro para el intercambio de ideas y culturas entre Oriente y Occidente.

La importancia de la posición estratégica de Iraq en la historia moderna está representada por ser una ruta terrestre entre la ex Unión Soviética y el mar abierto. También es el enlace aéreo entre Europa y Asia. Todas las rutas de tierra que enlazan a la Europa suroriental y el Este del Mediterráneo con la región del Golfo, así como con Irán, Pakistán y la India hacia el Este, pasan a través de Iraq. Por otra parte, Iraq enlaza los tres mundos islámicos: el árabe, el persa y el turco.

La posición geográfica de cualquier país puede ser un factor de su poder o su debilidad. También puede convertirse en objeto de la codicia de otros estados. Esto es lo que está sucediendo en Iraq, que estaba y todavía está en una posición estratégica de gran importancia en el centro de Oriente Medio.

Así pues, Iraq se convirtió en un objetivo vital para los estrategas occidentales debido a varios factores, entre los que destaca su riqueza petrolífera y su especial posición estratégica. El país ha desempeñado también un rol en los sucesivos eventos regionales que han tenido lugar en las últimas décadas como las guerras árabe-israelíes, la guerra irano-iraquí, la segunda guerra del Golfo, la ocupación estadounidense y la llamada "primavera árabe".

Por todas estas razones, Iraq se ha convertido en un objetivo estratégico de las políticas de EEUU y otros países occidentales, que sueñan con un Imperio. Estas políticas tienen en cuenta que la caída del enlace iraquí separaría a Turquía del Golfo y aislaría a Siria de Irán.

Petróleo, una Bendición y una Maldición al Mismo Tiempo

Otro factor que ha llevado a una injerencia occidental en Iraq es su enorme riqueza petrolífera, con unas reservas estimadas en 143.100 millones de barriles. Esto sitúa a Iraq en el segundo puesto mundial en cuanto a reservas petrolíferas. Sus exportaciones diarias son de 3 millones de barriles aunque existen planes para aumentar la producción hasta los 5 millones de barriles diarios hacia el año 2014. Por otro lado, sus reservas de gas le sitúan en la décima posición del ranking mundial.

Iraq no dispone de las técnicas avanzadas de extracción de petróleo utilizadas por otros países. Estas técnicas mejorarían las actividades de exploración y explotación del petróleo en las áreas recién descubiertas. De hecho, sólo 15 de los 74 campos iraquíes explorados están produciendo en la actualidad.

Según los expertos en estrategia del Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, “Iraq es el corazón de la región árabe-asiática. Controlar Iraq equivale a controlar el petróleo, así como las líneas estratégicas de transporte”.

Estado Federal, Independiente y Soberano

Según la actual Constitución, Iraq es un estado federal, independiente y soberano. Su régimen es democrático y parlamentario. El gobierno federal está compuesto de un Poder Ejecutivo, un Poder Legislativo y un Poder Judicial, además de varios comités independientes.

Según la Constitución, Iraq está integrado por 18 provincias, incluyendo un distrito conocido con el nombre del Kurdistán Iraquí, que incluye las provincias de Irbil, Dohuk y Suleimaniyah. El Kurdistán iraquí es la única zona legalmente identificada dentro de Iraq. Tiene su propio gobierno y sus propias fuerzas de seguridad oficiales.

En 2011, la población estimada de Iraq era de 32.665.000 habitantes, que componen una variedad de nacionalidades, etnias y religiones. La mayoría de los iraquíes son árabes, pero existe también un gran número de kurdos, turkmenos, asirios y armenios. Hay también comunidades extranjeras en Iraq que alcanzan las varias decenas de miles de miembros.

¿Qué ocurre en Iraq?

En la actualidad, están teniendo lugar protestas en las provincias del oeste y norte de Iraq (Al Anbar, Salahuddin, Ninawa, Kirkuk y Diyala), pero especialmente en Al Anbar. También existen tensiones entre el gobierno central y el Kurdistán iraquí, además de repetidos atentados terroristas que han causado la muerte a centenares de civiles inocentes en muchas regiones iraquíes.

Antes de que tuvieran lugar las protestas en Al Anbar y otras provincias, las tensiones dominaban ya la atmósfera política tras el caso judicial del ex vicepresidente Tariq al Hashemi, condenado por terrorismo por varios tribunales iraquíes y refugiado en la actualidad en Turquía. También existe una continua disputa política entre la Coalición República de Iraq, liderada por el primer ministro Nuri al Maliki, y la Lista Nacional Iraquí, encabezada por el antiguo protegido de la CIA Ayad Allawi.

Las protestas en el oeste de Iraq estuvieron causadas por el arresto del jefe de los guardaespaldas del ministro de Finanzas Rafia al Issawi, miembro de la Lista Iraqiya, debido a su presunta vinculación con el terrorismo. Sin embargo, estas protestas han demostrado tener una naturaleza más sectaria que política.

Algunos círculos locales y regionales se han apresurado a explotar estos acontecimientos con el fin de promover el sectarismo, mostrando deseos de llevar a cabo una partición de Iraq así como de saldar viejas cuentas políticas con Maliki y quizás con la totalidad del país. Otros grupos iraquíes han trabajado duro para conservar la unidad del país y han enfatizado la necesidad de que la crisis no adquiera un carácter sectario, sino que se limite a los terrenos político y judicial. Esto es algo imperioso, subrayan estos sectores, debido a lo crítico de la situación en Iraq y el mundo árabe en general.

Hasta ahora, parece estar produciéndose una escalada, según fuentes iraquíes y regionales. Existen intentos de vincular la situación en Iraq a la crisis en Siria, especialmente por parte de algunos líderes de las protestas que promueven la división de Iraq en base a criterios étnicos y religiosos, atizando así fuegos que no sólo incendiarían este país, sino que también afectarían a otros estados vecinos.



Parte II

Sadeq Khanafer - Hussein Mallah

En la Parte I de “Después de Siria, la Sedición Llega a Iraq” presentamos un informe sobre la posición de Iraq, su importancia estratégica, su petróleo y sus recursos. Esos elementos están entre los más atractivos que han motivado la inclusión del país en los planes estadounidenses y occidentales para desintegrar y debilitar la región hasta destruirla en su totalidad a través del fomento de las disputas de tipo sectario, doctrinal, étnico e incluso tribal.

En la Parte II, vamos a presentar el contexto político en el que estalló la reciente crisis en las provincias del oeste y norte de Iraq. Pondremos también de manifiesto el papel extranjero a este respecto, comenzando por la Administración estadounidense y terminando por Turquía y algunos estados del Golfo, especialmente Qatar y Arabia Saudí.

El plan occidental

Las agresiones contra Iraq no son un tema nuevo. Desde la firma del Acuerdo Sykes-Picot, el país ha sido blanco de muchos planes occidentales. Sin embargo, el aspecto más preocupante de hoy en día es que se producen en un contexto de una amplia sedición, que golpea a varios países de Oriente Medio. Los símbolos de esta sedición son muy claros como también lo son los planes ya fijados que forman parte de las estrategias de Washington.

El plan organizado, que comenzó con la división de Sudán entre el norte y el sur, es aplicable a varios países de la región. Así por ejemplo, vemos la forma en que las divisiones tribales se han fomentado en Libia, dado que las divisiones sectarias y doctrinales no existen allí . El Sur de Yemen está pidiendo la secesión, por no mencionar la lucha en Egipto y el conflicto en Siria.

Quizás las principales causas que se encuentran detrás de la aceleración en la puesta en práctica de este plan en Iraq fue la humillante retirada de las tropas de ocupación estadounidenses del país y su incapacidad de crear allí algún tipo de base permanente que sirviera a sus intereses de controlar la región. Por esta razón, los estadounidenses se apresuraron a utilizar a sus aliados, tanto locales como regionales, para fomentar los enfrentamientos dentro de Iraq.

Esto fue lo que el analista político iraquí, Abbas al Musawi, aseguró durante una entrevista con el sitio de Al Manar. “El apoyo estadounidense a las actuales protestas en Iraq resulta claro, especialmente si tenemos en cuenta sus excelentes relaciones con los gobiernos turco y qatarí, que son las dos principales partes que apoyan la sedición,” dijo Musawi.

La opinión de Musawi se corresponde con la de Habib Fayyad, experto en temas estratégicos, que nos recuerda que “el proyecto estadounidense y occidental, que goza del apoyo de algunos países de la región, está basado en el empeoramiento de las divisiones de tipo religioso y el fomento de la sedición”.

Fayyad dijo al sitio web de Al Manar que, con respecto a la difícil situación política y social en Iraq, “podemos esperar que los actuales acontecimientos extiendan la sedición cada vez más y amplíen el foso entre los musulmanes”. Él añadió que “entre las causas de lo que está sucediendo en Iraq está el intento de castigar al primer ministro, Nuri al Maliki, por su negativa a aplicar las políticas occidentales en el tema sirio”.

Alternativa para Siria

Según el experto en temas turcos, Mohammed Nureddin, “los eventos recientes en Iraq ocurridos durante las pasadas semanas no son diferentes a los que han tenido lugar en Siria. Los países que buscan derribar el régimen allí son los mismos que buscan trasladar la crisis a Iraq con el fin de matar dos pájaros de un tiro. Estos países son Qatar, Arabia Saudí y Turquía”.

Musawi también aseguró en este análisis que “existe una intervención qatarí y turca en la crisis tras el fracaso militar de sus protegidos en Siria, teniendo en cuenta además las crecientes expectativas de una solución política a la crisis siria basada en el Acuerdo de Ginebra. Debido a esto, ellos han comenzado sus provocaciones en Iraq,” señala Musawi.

El papel y los objetivos de Turquía

La intervención de Ankara en los asuntos internos iraquíes ha puesto de manifiesto el verdadero rostro de la política de Recep Tayyip Erdogan hacia Iraq y toda la región. Esto se produjo en especial después de anunciar su postura en relación a la crisis siria. El Partido Justicia y Desarrollo de Turquía vio en los cambios en la región, especialmente en Egipto, Libia y Túnez, una oportunidad para jugar un papel regional destacado tras perder la oportunidad de unirse a la Unión Europea. Era también una forma de revivir las glorias del Imperio Otomano.

Con el fin de lograr sus objetivos, el gobierno turco se aprovechó de los eventos en Siria. Él apoyó, armó y dio cobijo a los grupos militantes. Lo mismo hizo en Iraq, donde Turquía intervino directamente alimentando el sectarismo allí, pidiendo a algunos grupos que se opusieran al gobierno y a los manifestantes que no cedieran en sus demandas. Entre sus injerencias, por ejemplo, están la de dar refugio al ex vicepresidente iraquí, Tariq al Hashemi, condenado a muerte por un tribunal iraquí por sus delitos relacionados con el terrorismo, y los intentos de atraerse a los kurdos iraquíes y animarlos a levantarse contra el gobierno central.

Las manifestaciones en las provincias del oeste de Iraq muestran una total implicación turca en los intentos de desestabilización del gobierno de Maliki, ya que los eslóganes gritados durante las mismas apoyan la división de Iraq en estados basados en criterios sectarios. Significativamente, en las manifestaciones aparecen banderas de los estados que apoyan tales protestas, y en primer lugar la de Turquía. De este modo, tenemos una política turca basada en los siguientes puntos:

- Una creciente presión sobre Maliki, en especial después de su toma de postura en relación a la crisis siria.
- Una intervención en los asuntos internos de Iraq.
- Un intento de atraerse a los kurdos iraquíes y construir una relación política y económica con ellos.
- Un intento de beneficiarse de los recursos petrolíferos de Iraq, especialmente los del norte del país.
- Presionar a Irán en un intento de que cambie su postura hacia Siria.

En este contexto, Nureddin explicó que “el objetivo último de Turquía es Siria y su régimen”. Además, señaló, “el papel turco es más influyente que el de otros estados debido a su posición geográfica fronteriza con Siria e Iraq”.

Los objetivos de los estados del Golfo

Los objetivos de Ankara en Iraq se entrelazan con los de algunos países regionales, especialmente los de algunas monarquías del Golfo Pérsico, que han tenido congeladas sus relaciones con Bagdad desde hace tiempo. Los más países más significativos a este respecto son Qatar y Arabia Saudí, que han sido acusados por medios iraquíes de estar directamente implicados en los atentados terroristas sectarios que tienen lugar en Iraq, así como en las actuales protestas mediante la financiación de los movimientos y organizaciones opositoras y el apoyo a sus líderes.

La cobertura de algunos canales por satélite árabes en relación a los sucesos de Anbar sirve para descubrir la identidad de los países que apoyan la desestabilización de Iraq dado que tales canales son poseídos y financiados en especial por Arabia Saudí y Qatar.

Según fuentes iraquíes, los objetivos más claros de esos países al fomentar las protestas en Iraq son:

- Debilitar al gobierno de Maliki y tratar de derribarlo y efectuar un cambio de régimen.
- Romper los vínculos entre Iraq y Siria después del fracaso de sus planes para derribar al régimen de Damasco.
- Debilitar a Irán al desestabilizar a sus aliados sirio e iraquí.
- Hacer que Iraq esté ocupado con sus temas internos e impedir que juegue un papel regional.

En este contexto, Fayyad considera que “las posturas del Golfo (especialmente de Qatar y Arabia Saudí) están ligadas a la crisis siria. De ahí su insistencia en continuar apoyando a los insurgentes hasta que se produzca una eventual caída del régimen. De este modo, no es extraño que estos países intenten golpear y secar las fuentes del poder sirio,” añadió Fayyad. En este sentido, el apoyo de esos países a las protestas en Iraq buscaría tratar de obligar a Maliki a que cambie su postura hacia Siria.

Movimientos occidentales... Mensajes al Este

Dado que Siria representa el punto de unión del eje opositor, que vincula Irán con los movimientos de resistencia en Líbano y Palestina, y es uno de los pilares de dicho eje, era un blanco previsible desde el punto de vista occidental y de algunos estados árabes del Golfo Pérsico, que temen un choque directo con la República Islámica de Irán debido a la posición estratégica y capacidades militares de esta última. De este modo, su única salida parecía ser, desde su punto de vista, presionar a Teherán mediante la desestabilización de sus aliados sirio e iraquí.

Además, Fayyad aseguró al sitio web de Al Manar que el enojo occidental y regional con el apoyo iraní al régimen sirio es debido a que ambas partes consideran a Teherán responsable de la resistencia y firmeza mostradas por Siria.

“Occidente considera a Iraq como el patio trasero de Irán y está convencido de al jugar en este campo podrá socavar la inmunidad de este último país y su apoyo a Damasco”, indicó.

Por otro lado, Fayyad dijo que “los disturbios en Iraq buscan incrementar la presión sobre Irán para que ceda durante las negociaciones relativas a su programa nuclear”.

 Parte III



Después de haber hablado sobre la importancia y el papel de Iraq en la Parte I de este informe, y el papel de algunos estados extranjeros en el estallido de la crisis con el fin de conseguir sus propios objetivos en la región en la Parte II, en esta tercera y última parte de “Después de Siria, la Sedición Llega a Iraq”, arrojaremos luz sobre la actual agitación que se vive en las provincias del oeste de Iraq, así como las formas de confrontarla tanto a nivel popular como oficial.

                           

No hay duda de que las actuales protestas en el oeste y el centro de Iraq no ocurren por azar ni son una reacción al arresto del jefe de los guardaespaldas del ministro de finanzas iraquí Rafi Al-Issawi. El tono provocador que este último asumió en respuesta a la persecución judicial a sus guardaespaldas implica que algunos círculos de dentro y fuera del país están detrás de esta escalada de incidentes.

Demandas… o un ajuste de cuentas

Según en analista político iraquí, Abu Maizam al Yawaheri, “la región y todo el mundo sufren una guerra fría puesta en práctica en Siria, Iraq y otros países. El objetivo es desestabilizar Iraq para que sea una parte en esta guerra o un actor controlado por otros”. “Una conspiración, liderada por Qatar, Turquía y Arabia Saudí, en coordinación con Israel y EEUU, ha sido implementada con el fin de crear un nuevo eje que contrarreste la presencia del eje de la resistencia en la región, representado, en primer lugar, por Irán. Los acontecimiento actuales en Iraq tienen como fin el ejercer una presión dirigida a arrastrar al país árabe hacia el eje Occidente-Golfo, aunque Iraq no se considera parte de ninguno de los dos ejes,” dijo Yawaheri al sitio de Al Manar.

Además, Yawaheri considera que “los países que participan en esta conspiración se aprovechan de la actuación de algunos kurdos, que quieren robar los recursos iraquíes en su región y una cuarta parte de los recursos de otras regiones iraquíes.”

“Ellos quieren crear un estado, con independencia de la presencia iraquí en su región. Desean explotar a los políticos iraquíes, incluyendo los baasistas, y a Al Qaida y aprovechar el ambiente sectario. Algunos de ellos quieren un Iraq dividido. Su principal tarea es incrementar y provocar el sectarismo”, añadió.

Por su parte, el analista iraquí Abbas Musawi aseguró al sitio de Al Manar que “las protestas de Anbar no fueron reacciones normales. Todo el mundo sabe que el tema es tipo legal y que el sistema judicial iraquí fue el que produjo la orden de arresto de los guardaespaldas de Al Issawi,” señaló. “Sin embargo, la conferencia de prensa de Al Issawi alentó el sectarismo y permitió a algunos extremistas a utilizar esta carta, en la creencia de que una “primavera” sunní o salafista se extendería a Iraq,” indicó, añadiendo que las demandas de los manifestantes no eran claras, sino diversas y contradictorias.

“Esos movimientos exigen que el gobierno ponga fin a la causa contra los guardaespaldas de Al Issawi y que éstos sean puestos en libertad, pero esto sería ilegal,” señaló. “El gobierno no puede resolver este caso porque es totalmente judicial”.

Los peligros de la crisis

La reciente crisis, que precede a los enfrentamientos entre el gobierno central y el del Kurdistán Iraquí, ha dejado efectos negativos en Iraq, que ya sufría problemas a varios niveles. El más importante es la inestabilidad y los atentados con bomba periódicos. Las protestas de Al Anbar han empeorado la situación después de que los organizadores abogaran abiertamente por el sectarismo y las divisiones.

                               
En este contexto, el experto en temas turcos Mohammad Nureddin declaró al sitio de Al Manar que “un serio juego está teniendo lugar en la región. En el caso de que los intentos de algunos gobiernos árabes y occidentales de derribar al régimen de Siria fracasen, esos estados buscarán la desestabilización de Iraq, lo que podría llevar a la partición de este país”.

Por su parte, Amir Mussawi, director del Centro de Estudios Estratégicos y Relaciones Internacionales de Teherán, manifestó a nuestro sirio web que “el problema es que estos gobiernos intentaron imponer un bloqueo sobre Siria. Ellos actuaron en el norte del Líbano cuando perdieron la esperanza de lograr un cambio en la situación siria -casi dos años después de prestar un apoyo militar, económico y mediático a los grupos armados- debido a la voluntad del pueblo sirio. La situación para ellos es muy difícil”.

De este modo, podemos resumir los riesgos más importantes a los que Iraq hace frente teniendo en cuenta los siguientes acontecimientos:

1- Una creciente división entre la población iraquí debido a la incitación sectaria y étnica.
2- Proyectos de partición alimentados por países occidentales.
3- Un debilitamiento del gobierno central.
4- La reanudación de los atentados sangrientos por parte de los grupos extremistas.
5- Consecuencias negativas para los planes de desarrollo económico y social, en especial la explotación de los recursos petrolíferos.

Enfermedad y cura

Aunque el horizonte no está claro, se plantean cada vez más cuestiones acerca de si los iraquíes serán capaces de poner fin a estos problemas y con qué cartas cuenta el gobierno para arreglar la situación.

Al Yawaheri dijo al sitio web de Al Manar que “el gobierno iraquí es muy consciente de esta conspiración. Él ha tomado algunas iniciativas para dar respuesta a las demandas de los manifestantes como la liberación de cientos de presos y la disposición mostrada para discutir el Artículo 4 (relativo al terrorismo) del Código Penal. Muchos manifestantes poseen una mente abierta y son conscientes de que el gobierno es serio y honesto en lo que atañe a esta propuesta. También son conscientes de que la motivación de los que alimentan las protestas es deshonesta y ellos buscan utilizarlas con el fin de alcanzar sus objetivos y los de los estados para los que trabajan,” añadió.

Por su parte, Amir Mussawi dijo que “la confrontación política entre el gobierno y la oposición se encuentra determinada por las demandas ilegales de algunos grupos de oposición y por la intervención extranjera y regional”.

El experto iraní cree que “algunas demandas son razonables y lógicas y el gobierno puede responder a ellas favorablemente. Otras son imposibles de aceptar porque se encuentran fuera de las competencias del propio ejecutivo. El Parlamento es quien debe decidir sobre las leyes que algunos políticos y miembros de los grupos de oposición desean abolir”.

“El artículo que hace mención al terrorismo no puede ser cancelado por una decisión política. Si algunos obstáculos en su aplicación existen, puede ser reformado. En lo que se refiere a su anulación, ésta proporcionaría a los terroristas la oportunidad de asesinar y secuestrar impunemente sin ninguna responsabilidad. En este caso, los derechos de la población iraquí quedarían en entredicho. La nación y la sangre de los mártires sería traicionada,” añadió Musawi.

Mussawi cree que la solución residiría en “formar un alto comité nacional que cree la base para un diálogo nacional y se ocupe del problema iraquí en general. El comité debería también adoptar decisiones decisivas para resolver los problemas económicos y los relativos a los servicios”.

“Todo es discutible excepto el sectarismo. La mayoría silenciosa del pueblo iraquí no guardará silencio frente a aquellos que quieren destruir el país. Más bien, se movilizará para confrontar con firmeza esta amenaza cuando el tema cruce la línea roja,” añadió Musawi.

Las protestas en Iraq no pueden ser incluidas dentro de la así llamada Primavera Árabe debido a la sensibilidad de tipo sectario que existe en el país; quizás la mejor carta con que cuenta el gobierno de Nuri al Maliki sea el dejar claro que las demandas de los manifestantes de Anbar no están relacionadas con el bienestar de la población, sino que tienen conexiones extranjeras.

Según el experto estratégico, Habib Fayyad, cuanto más se presione al gobierno de Al Maliki, más firmes decisiones tendrá éste que adoptar:

- Un mayor apoyo al régimen sirio para ayudarle a resistir el embite de los grupos sectarios extremistas.
- Un fortalecimiento aún mayor de las relaciones con Irán y Jordania.
- Una mayor presión sobre el gobierno turco en relación al tema kurdo. En realidad, Iraq ha cancelado ya muchos acuerdos con Ankara y ha prohibido a sus aviones que atraviesen su espacio aéreo.

No parece que la intervención regional y occidental vaya a lograr efectuar un cambio político en Iraq o llevarle a dar marcha atrás con respecto a su postura tanto en relación a Irán como a la crisis siria, puesto que el Iraq de este período posterior a la ocupación estadounidense ha fijado ya sus opciones sobre la base de una buena relación con sus vecinos.

Dado que el diálogo es la mejor forma de resolver los problemas, existen esperanzas de una rápida solución que neutralice, al mismo tiempo, los planes extranjeros para arrastrar a los iraquíes a una lucha sectaria de la que ellos serían las primeras víctimas, tal y como sucede con sus vecinos sirios.


Sitio de Al Manar en Árabe

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