21/2/13

Gobierno de EEUU dividido sobre Siria


(IPS) - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sigue reticente a un mayor involucramiento en la crisis siria, pero revelaciones en los últimos días sugieren un casi unánime consenso entre sus principales consejeros sobre la necesidad de una intervención militar.


Un artículo publicado días atrás por el diario The New York Times develó que la exsecretaria de Estado (canciller) Hillary Rodham Clinton y el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), David Petraeus, elaboraron una estrategia para involucrar directamente a Estados Unidos en Siria, brindando armas y apoyo a los rebeldes.

El jueves 7 hubo nuevas revelaciones, cuando el saliente secretario (ministro) de Defensa, Leon Panetta, y el jefe de Estado Mayor Conjunto, Martin Dempsey, dieron su testimonio ante el Congreso legislativo sobre el ataque del año pasado al consulado estadounidense en la nororiental ciudad libia de Bengasi.

En la audiencia, ambos expresaron respaldo a la idea de proveer de armas a los rebeldes sirios. El director nacional de Inteligencia, James Clapper, también apoyaría el plan.

Esto marca una clara diferencia respecto del discurso oficial de la administración de Obama, que públicamente se muestra escéptica sobre la idea de entregar armamento a grupos sirios.

"Estados Unidos hace tiempo aceptó la estrategia de apoyar a los insurgentes como forma de contrarrestar al régimen de (Bashar) Al Assad, o al menos aparentar que está haciendo algo por Siria", explicó a IPS la directora del Grupo de Trabajo sobre Medio Oriente de la New America Foundation, Leila Hilal.

"Aun cuando no hubo un pleno apoyo militar, se dieron pasos para permitir que otros armaran a los rebeldes. El enfoque indirecto no logró un cambio en el conflicto y socavó la revolución", sostuvo.

Expertos en política exterior llegaron a conclusiones diferentes sobre la disparidad de opiniones entre Obama, por un lado, y sus más altos funcionarios en materia de seguridad nacional, por otro.

Escribiendo para el independiente Consejo de Relaciones Exteriores, el analista Elliott Abrams dijo que la decisión del presidente estaba "trágicamente equivocada".

"Uno no puede escapar a la conclusión de que la política electoral jugó un papel" en la opción de Obama de ignorar a su equipo de seguridad nacional, sostuvo.

Con él discrepó Joshua Landis, profesor adjunto en la Universidad de Oklahoma y responsable del blog Syria Comment. "Obama no parece acordar con los intereses que prevalecen en Washington y con la forma en que quieren formular nuestra política en Medio Oriente", dijo a IPS.

Landis sostuvo que la presión del gabinete para intervenir, en vez de influenciar a Obama, lo convence de mantenerse "fuera de Siria, pues sabe que poderosos intereses rápidamente entrarán en juego". El mandatario "parece no confiar en el aparato que diseña las políticas sobre Medio Oriente", afirmó.

Cuando se le pidió más detalles sobre sus declaraciones en el Congreso, Dempsey aclaró que apoyaba la idea de darle armas a la oposición siria solo "conceptualmente", y aclaró: "Hay muchas complejidades involucradas que todavía no hemos resuelto".

El plan intervencionista fue socavado por un estudio elaborado por la propia CIA. Un equipo de analistas de inteligencia concluyó que la provisión de armas a los rebeldes sirios no incidiría "materialmente" en el terreno.

Landis también señaló que "las propuestas presentadas (a Obama) no incluyen un plan sobre cómo salir (de Siria) o de cómo responder si las cosas no resultan como se espera". "No detallan ninguna forma en la que Estados Unidos puede ganar o alcanzar sus metas", añadió.

Poco se sabe sobre el real grado de involucramiento de Washington en la guerra civil de Siria, que ya lleva dos años y en la que habrían muerto más de 60.000 personas.

Altos funcionarios de la Casa Blanca han expresado preocupación por la posibilidad de que las armas que ingresen a ese país de Medio Oriente terminen en las "manos equivocadas".

La preocupación se agravó por el aumento del número de combatientes islamistas, afiliados a la red radical Al Qaeda, en las filas de la oposición siria.

Incluso los propios miembros del gabinete que expresaron su apoyo a la idea de proveer armas ahora muestran sus reservas por las crecientes inclinaciones extremistas de los rebeldes.

La propia Clinton alertó que la oposición siria "está cada vez más representada por elementos extremistas de Al Qaeda", algo que consideró "muy alarmante".

Hasta ahora, los esfuerzos para marginar a las facciones vinculadas con Al Qaeda han fracasado.

Luego de que Washington declaró organización terrorista a Jubhat Al-Nusra, el mayor grupo afiliado a Al Qaeda que combate contra el régimen de Al Assad, la mayoría de los líderes de la oposición siria salieron en su defensa.

El presidente de la Coalición Nacional de Fuerzas Revolucionarias de Oposición Siria, Moaz Al-Khatib, defendió el papel de Jubhat Al-Nusra en el levantamiento contra el régimen, y subrayó que era "esencial para la victoria".

Pese a todo, Washington ha seguido apoyando de forma encubierta a los grupos rebeldes por más de un año con "ayuda no letal", inteligencia y otros medios no informados.

En definitiva, el presidente Obama critica abiertamente la idea de una intervención armada, pero ha estado colaborando en forma silenciosa con la oposición siria. Por su parte, varios funcionarios de Washington apoyan la idea de una intervención directa, pero expresan sus reservas sobre la ideología de los rebeldes a los que quieren ayudar.

"Nadie ha descartado ninguna opción de la mesa en ninguna conversación de la que he participado", dijo Dempsey.

Landis cree que es improbable una intervención armada directa en Siria.

"Claramente, las personas que Obama ha intentado colocar (en su segundo mandato), todos sus funcionarios designados, no están a favor de una política de uso de la fuerza en Medio Oriente y no están a favor de un mayor involucramiento militar", señaló.

"Son coherentes con su plan general, que consiste en no involucrarse en Siria y no comenzar una guerra con Irán", añadió.


Obama sin presiones de Israel para intervenir en Siria
Por Barbara Slavin

Un miembro del Ejército Libre de Siria a la entrada de Sarmeen.

Crédito: Shelly Kittleson/IPS

WASHINGTON, 21 feb (IPS) - La falta de presión de Israel para que Estados Unidos intervenga en la guerra civil de Siria y la capacidad del Estado judío de perseguir por su cuenta objetivos sensibles en el territorio vecino inciden en la renuencia del gobierno de Barack Obama a involucrarse más en el conflicto.

A pesar de los rumores de que Estados Unidos reconsideraría su negativa a dar armas a algunos rebeldes sirios, Washington no se ha mostrado muy dispuesto a entrar en combate.

Desde que comenzó la sublevación contra el presidente de Siria, Bashar al Assad, hace casi dos años, Estados Unidos se ha contentado con ofrecer asistencia humanitaria a las personas desplazadas y refugiadas y a alentar a la oposición siria a organizar y a buscar la aprobación de Rusia para diseñar una transición política que permita la salida de Al Assad.

Ya murieron 100.000 personas sin que se visualice el final del conflicto.

"Si hubiera una fuerte presión de Israel y de sus aliados en Estados Unidos para que este se involucrara, cambiaría la política de un día para otro", dijo a IPS el especialista en Medio Oriente, Bruce Riedel, de la Brookings Institution.

Israel no quiere que un régimen islamista reemplace al de Assad, precisó Riedel, pero la posición dominante en el ejército israelí es que "mientras la guerra civil siria sea un embrollo, es fundamentalmente bueno para Israel" pues elimina "la única amenaza militar convencional que tiene".

El especialista en Israel, Shai Feldman, de la Universidad de Brandeis, no cree que Washington vaya a intervenir, pese a las presiones israelíes, debido a la fatiga existente después de una década de combates en Iraq y Afganistán.

El análisis de Ridel fue una "instantánea" acertada de la posición israelí respecto de Siria, pero las cosas evolucionaron.

Feldman describió tres etapas del pensamiento israelí sobre Siria: al principio estuvo el deseo de mantener "al viejo conocido", luego siguió la idea de que deshacerse de Assad sería un duro golpe contra Irán y su capacidad de proveer a Hezbolá (Partido de Dios) en Líbano; y ahora "realmente le preocupa lo que pase después".

Israel puede manejar a "extremistas como Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) en (el territorio palestino de) Gaza y (al líder de Hezbolá, Hassan) Nasrallah, en Líbano", opinó Feldman, pero le teme al caos.

Le preocupa quién va a controlar el arsenal de Siria y quién, si es que alguien lo hace, supervisará la influencia de las células de la red extremista Al Qaeda.

Está claro que Israel decidió tomar las riendas del asunto y lidiar con la amenaza siria para impedir que sistemas armamentísticos sensibles lleguen a manos de Hezbolá.

Aprovechándose de las debilitadas defensas del gobierno de Siria, Israel atacó el 30 de enero varios objetivos en ese país, incluso sistemas antiaéreos tierra aire SA-17 almacenados fuera de un centro de investigación militar cerca de Damasco.

Fred Hof, exfuncionario del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos y especializado en Siria, dijo a IPS que los israelíes "atacaron un estacionamiento donde habían armas de defensa antiaérea sin ensamblar. Debido al radio de explosión, también resultó dañado el edificio" cercano.

Según la revista Time, el ataque también destruyó "almacenes con equipos necesarios para el despliegue de armas químicas y biológicas". Además señaló que Estados Unidos le había dado "luz verde" a Israel para la operación.

El diario The Wall Street Journal informó el 15 de este mes que en el ataque israelí también murió el general Hassan Shateri, alto funcionario iraní de la Fuerza Quds, de los Guardianes de la Revolución. También era conocido como Husam Khoshnevis, responsable de la reconstrucción iraní de Líbano y enlace clave con Hezbolá.

Feldman opinó que quizá Shateri, y no los misiles, fueran el principal objetivo de Israel.

Otras fuentes dijeron que el general y otros altos funcionarios iraníes fueron asesinados por rebeldes sirios mientras se dirigían en automóvil al aeropuerto de Damasco.

Los medios iraníes responsabilizaron de la muerte de Shateri a los "sionistas" y a sus "aliados", como Irán se refiere a la oposición siria.

Israel ya había demostrado su capacidad para golpear objetivos sensibles en Siria antes de la guerra civil.

En 2008 se le atribuyó la muerte de Imad Mughniyeh, jefe de operaciones de Hezbolá y enlace de la inteligencia iraní, en un atentado con bomba en Damasco. Un año antes, Israel había destruido un reactor nuclear en construcción en Siria.

La situación actual conlleva nuevos riesgos, así como oportunidades para una intervención israelí.

El ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, dijo el 3 de este mes en Alemania: "Eso prueba que cuando decimos algo, realmente queremos hacerlo. No creemos que Hezbolá deba introducir sistemas avanzados de armas a Líbano".

Autoridades estadounidenses dejaron claro que el límite para lanzar una intervención directa en Siria sería que el régimen de Al Assad usara armas químicas contra su propio pueblo.

A la Casa Blanca le preocupa dar a los rebeldes sirios armamento sofisticado por temor a que caiga en manos de yihadistas como el Frente Al Nusra, incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado.

Pero es un asunto controvertido dentro del gobierno de Obama.

Al ser consultado por la postura favorable de la ex secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, de dar armas a los rebeldes sirios, acompañada por el secretario de Defensa saliente, León Panetta, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, mencionó a Israel como motivo por el cual el gobierno todavía no lo había hecho.

"No queremos que ningún arma caiga en manos equivocadas y puedan causar daños al pueblo sirio, nuestro aliado Israel o Estados Unidos", explicó.

Hof, quien tras dejar la cancillería en septiembre trabaja para el Consejo Atlántico, abogó por dar armas a algunos rebeldes en concreto como forma de apuntalar una relación con quien sea que salga victorioso del conflicto.

También sugirió el martes 19 que Estados Unidos ofreciera entrenamiento y compartir inteligencia si le seguía enfermando la transferencia de armas.

(FIN/2013)

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