28/2/13

ERRORES GROSEROS



El inconsciente suele jugar malas pasadas cuando se volatizan las amarras de la conciencia de lo políticamente correcto. En medio del debate parlamentario sobre el memorando con Irán, al senador Miguel Angel Pichetto se le soltó la cadena. Afirmó“el atentado a la AMIA les costó la vida a argentinos de religión judía y argentinos- argentinos que estaban en ese lugar.” La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas contestó esta vez en forma correcta, aunque como es habitual con un grosero error a través del cual se filtra su visión excluyente.  Escribió en un comunicado: “Estas expresiones, tan disvaliosas, tienden a propagar una visión que divide a los argentinos en distintas categorías, afirmando que los judíos nacidos en la Argentina, no serían suficientemente argentinos. El senador Pichetto transmite así un desconocimiento básico confundiendo a la sociedad argentina, conformada, en gran parte, por la llegada de inmigrantes de diferentes colectividades, entre ellas, la judía, arribada a estas tierras masivamente, a partir de 1890, contribuyendo a la construcción de una nación plural y diversa. Desde esos años a la fecha, han crecido en este país cinco generaciones de argentinos de religión judía. La DAIA le solicita al senador Pichetto que, en el contexto de un debate de alta sensibilidad, se refiera a nuestros muertos con solvencia, solidez en los términos y sapiencia en los conceptos.”

Para no oscurecer cuando pretende aclarar, la DAIA debería saber que hay muchos argentinos de origen judío, que nos reconocemos como tales sin profesar la religión judía. Su visión, en este aspecto, parece tributaria de los sectores religiosos racistas como el que encabeza el rabino Samuel Levín, que en alianza con el rabino y diputado macrista Sergio Bergman, determina en la AMIA quién es judío genuino y quién no lo es. En esa concepción religiosa hay atisbos que los nazis suscribirían.
Para intentar ilustrar al senador Pichetto y también llamativamente a la DAIA, recordemos:    
La forma de denominar y autodenominarse constituye una permanente fuente de confusión entre los integrantes de la comunidad que obviamente se extiende al resto de la sociedad.
Muchas veces, hebreos, israelitas, israelí, judíos se usan como sinónimos. Según Wikipedia “Los hebreos fueron un antiguo pueblo semita del Próximo Oriente y ancestros de los israelitas y los judíos”.
Hoy israelí es el ciudadano del Estado de Israel. Israelita es sinónimo de judío. Y hebreo según Wikipedia “se utiliza ocasionalmente para designar a los judíos que utilizan el idioma hebreo. En algunos idiomas modernos, entre ellos el griegoitalianorumano y muchas lenguas eslavas, el nombre de "hebreos" sobrevive como sinónimo de judíos.”
Judío es para los religiosos, todo aquél que haya nacido de una madre judía. En una concepción laica es todo aquel que se considera parte de una historia, una cultura y una tradiciónEn ésta última acepción se enrola el autor de esta nota.
El senador Pichetto ha cometido un error tan grosero, por el cual pidió disculpas, como cuando el ex Presidente Menem envió sus condolencias a Israel por los muertos provocados por la voladura de la AMIA, la mutual cuyo objetivo es  promover el bienestar y el desarrollo de la comunidad  argentina de origen judío.


La DAIA debería actuar con similar diligencia cuando son los ciudadanos argentinos de origen judío los que cometen errores similares a los del senador Pichetto. Es el caso del rabino Sergio Bergman quien en el acto que se realizó en las puertas del Museo del Holocausto afirmó discriminadora: “Le pedimos perdón a la sociedad por desaprovechar la oportunidad que nos dio nombrando el primer canciller judío.”
Héctor Timerman es el canciller argentino de origen judío, no el canciller judío. No recuerdo a ningún canciller, por ejemplo Guido Di Tella o Dante Caputo a quien alguien se refiriera como el canciller italiano o católico. Sólo desde una mentalidad de gheto, puede agradecerse un derecho que está reconocido a cualquier argentino.
A su vez, el escritor Marcos Aguinis llegó a afirmar, banalizando al nazismo e indirectamente la Shoá: Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación.”
Está claro que Bergman y Aguinis pueden caer en los peores excesos en su fiebre antikirchnerista.
La DAIA, tan justamente sensible cuando los que incurren en desaguisados no son judíos o no son argentinos judíos encolumnados  en sus posiciones, mantuvo un silencio muy ruidoso.
Tal vez convenga recordar, una vez más, las palabras de Samuel Clemens, quien ingresó a la historia de la literatura con el nombre de Mark Twain: “La diferencia entre una palabra casi justa y la palabra justa no es una pequeña cuestión, es como la diferencia entre una luciérnaga y la luz eléctrica.”

24-02-2013
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.  http://presmanhugo.blogspot.com.ar/

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