10/2/13

CFK CRITICO A BORGER POR HABER HABLADO DE UN TERCER ATENTADO

La Presidenta salió al cruce del titular de la AMIA y sus críticas al acuerdo con Irán. Sugirió que si cuenta con información sobre la posibilidad de otro ataque terrorista debería divulgarla. “¿Qué es lo que sabe para una afirmación tan terrible?”, se preguntó.

“El pueblo merece saber”

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner replicó las declaraciones del titular de la AMIA, Guillermo Borger, quien había criticado en duros términos el acuerdo entre Argentina e Irán para interrogar en ese país a los acusados de haber participado en el atentado que voló la sede de esa asociación en 1994 y llegó a señalar que el tratado (que aún debe ser aprobado por ambas Cámaras) daría “la posibilidad de un tercer atentado”. Desde Río Gallegos, y a través de Twitter, la jefa de Estado contestó al dirigente de la colectividad, a quien le pidió que dé a conocer “lo que sabe” que lo haya llevado a realizar esas declaraciones. “Creo que el pueblo argentino en general y la Justicia en particular deben y merecen conocer lo que sabe Guillermo Borger, titular de AMIA”, tuiteó la mandataria.

“Hace más de 2 hs acabo de llegar a Gallegos. Primer fin de semana en casa desde el 6 de enero. 2.40 hs de viaje, leí todos los diarios, nunca tengo tanto tiempo en la semana”, arrancó la mandataria poco después de las seis de la tarde. “Leo con mucha preocupación declaraciones de Guillermo Borger, presidente de AMIA, sobre el acuerdo con Irán. Guillermo Borger, textual: ‘Algunos dicen que (el acuerdo) es un paso adelante. Esto puede ser un paso adelante al precipicio, porque si esto avanza ESTARIAMOS DANDO LUGAR A UN TERCER ATENTADO muy lamentable’. Estremece”, continuó tuiteando CFK un texto que luego subiría también a su sitio de Facebook.

Las declaraciones a las que hacía referencia la Presidenta surgieron de una entrevista que dio Borger al canal de noticias TN, el viernes, en la que además del fragmento citado por la mandataria, el dirigente se manifestó “estremecido” por la propuesta, a la que calificó como “un memorándum sin ninguna prolijidad con todos los puntos oscuros y sin entender y fuera de un marco constitucional” y de “maniobra dilatoria” que, probablemente “llevaría a la nulidad de la causa”, en sentido contrario a la opinión de la mayoría de los juristas que han fijado posición sobre el proceso.

En ese contexto, la mandataria decidió salir al cruce de las declaraciones del titular de AMIA. “Considero a Borger una persona respetable. ¿Qué es lo que sabe para una afirmación tan terrible? Si hubiera un atentado por el acuerdo con Irán ¿QUIEN SERIA EL AUTOR INTELECTUAL Y MATERIAL? —preguntó de forma retórica Fernández de Kirchner–. Está claro y es más que obvio que nunca podrían ser los países firmantes. ¿Serían quienes se oponen al acuerdo? ¿Países, personas, servicios de inteligencia? ¿Quién o quiénes?”, decía el mensaje difundido por las redes sociales.

La Presidenta dejó caer también una sospecha: “¿Quiénes o quiénes serían... o seríamos los objetivos”, razonó, antes de citar a la ex mujer de Carlos Saúl Menem después de la muerte del hijo de ambos tras un accidente en un helicóptero: “Me viene a la cabeza como un relámpago el dolor y las palabras de Zulema Yoma afirmando que la muerte de su hijo fue el 3er atentado terrorista luego de la voladura de la Embajada de Israel y AMIA. Siento que se me hiela el alma”.

Por último, la Presidenta sugirió que si Borger cuenta con información adicional sobre este asunto debería realizar la denuncia pertinente: “Creo que el pueblo argentino en general y la Justicia en particular deben y merecen conocer lo que sabe Guillermo Borger, titular de AMIA”, concluye el mensaje que subió a Internet.

El cruce se inscribe en el contexto del ida y vuelta de las organizaciones que se arrogan la representatividad de la colectividad judía en la Argentina ante el acuerdo con Irán para que el juez federal Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal de la causa Alberto Nisman puedan interrogar a los sospechosos en territorio iraní, pero bajo la legislación argentina.

Luego de una reacción adversa en un primer momento, cuando a fines del mes pasado se dio a conocer el acuerdo, una reunión con el canciller Héctor Timerman, donde el diplomático aclaró algunos detalles del proceso, logró obtener un voto de confianza que duró muy poco. Pasaron sólo 48 horas y la AMIA volvió a distanciarse del Gobierno y a rechazar la propuesta, en concordancia con amplios sectores de la oposición. Familiares de las víctimas del atentado, en cambio, respaldan la propuesta siempre y cuando sirva para avanzar en la búsqueda de la verdad.

Página 12

ENCUESTA SOBRE EL ACUERDO POR LA AMIA

Con el respaldo de la mayoría

Una encuesta realizada por la consultora Aresco revela que “siete de cada diez ciudadanos que viven en el Area Metropolitana de Buenos Aires” están “de acuerdo” con el Memorándum de Entendimiento firmado entre Irán y Argentina. El sondeo se llevó a cabo sobre una muestra de 2061 personas que respondieron luego del anuncio del jueves pasado de la presidenta Cristina Fernández del envío del acuerdo al Parlamento para su ratificación.

Aunque menos de la mitad dijo haber escuchado el discurso de la mandataria, el 81,20 por ciento aseguró estar al tanto de la medida, y solamente 18,79 por ciento no se había anoticiado todavía. El 67,81 por ciento de los encuestados dijo que apoya la iniciativa que supone que el juez a cargo de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, y el fiscal Alberto Nissman tomen indagatoria en Teherán a los acusados por la voladura de la AMIA en 1994.

Entre los encuestados que avalan el entendimiento suscripto entre el canciller Héctor Timerman y su par iraní, Ali Akbar Salehi, la mayoría, un 40 por ciento, se manifestó “muy de acuerdo”, mientras que el resto, el 27,81 por ciento, se manifestó “de acuerdo”. Apenas el 4,85 por ciento del total de consultados se pronunció “muy en desacuerdo”.

Otro dato que arroja el estudio es la relevancia que le adjudican a la investigación los habitantes de la Capital Federal y sus alrededores: el 75,57 por ciento considera que es un tema “muy o bastante importante”, mientras que el 17,54 por ciento opina que es “poco o nada relevante”. La encuesta da cuenta del interés que despierta el tema ya que sólo el 6,81 por ciento de los relevados mayores de 18 años aseguró no tener una posición tomada al respecto.

Trama internacional

Ni Israel, ni Estados Unidos, ni el fiscal Nisman fomentan el acuerdo, por más que en público el fiscal diga que acompañará la nueva etapa. Luego de varios viajes a Israel y a Estados Unidos y de varios años de trabajo conjunto con funcionarios de la Secretaría de Inteligencia interesados en la cooperación con aquellos países en cuestiones de Inteligencia y seguridad, se ha vuelto muy sensible a la trama internacional. Desde que se conoció el Memorándum mostró una extraordinaria actividad, presionando a miembros de la DAIA y la AMIA. Esto provocó un incidente con uno de ellos, que fue directivo de una de las entidades y aspira a serlo nuevamente, pero no comparte la política fundamentalista del bloque religioso en el que los rabinos Samuel Levin y Sergio Bergman respaldan al actual presidente de la AMIA, Guillermo Borger. La vinculación que hizo Borger del Entendimiento con un posible tercer atentado coincide con la política del miedo que los partidos de la derecha gobernante emplean en Israel para desalentar cualquier negociación de paz. Nisman mantiene un vínculo muy estrecho con el gobierno de los Estados Unidos, del que quedó constancia en varios despachos de su embajada en Buenos Aires. Algunos fueron publicados por el diario español El País y el resto incluidos por el periodista argentino Santiago O’Donnell en su libro Argenleaks. La reticencia a permitir que asista al interrogatorio en Teherán una comisión internacional de cinco juristas notables, dos de ellos designados por el gobierno argentino, dos por el de Irán y el quinto por acuerdo entre ambos, parece contradictoria con la disposición de Nisman a informar a la embajada sobre las distintas decisiones de la causa, aún antes de que se produjeran. Según los cables confidenciales, el 1º de noviembre de 2006 Nisman anticipó al ministro político Michael Matera que era inminente la orden de captura de los iraníes, que en efecto se produjo esa misma semana, y agradeció la colaboración del gobierno estadounidense a la investigación. Matera escribió al Departamento de Estado que la anunciada decisión de Canicoba, quien delegó la investigación en Nisman, haría más fácil coordinar esfuerzos con el gobierno argentino “para presionar a Irán y Hezbolá”. El 27 de noviembre de ese año, el fiscal le agradeció su apoyo al embajador Earl Anthony Wayne y, según el diplomático, “dijo que le hubiera gustado recibir una muestra similar de apoyo de su propio gobierno”. Wayne les dijo que ambos gobiernos deberían presionar juntos a Interpol para que emitiera la orden de detención, tal como ocurrió. Como parte de esa coordinación, en febrero de 2007 visitó Buenos Aires el Procurador General Alberto Gonzales. Partidario de los tribunales militares, Gonzales dictaminó que era lícito amenazar de muerte a los detenidos, sin reconocerles la presunción de inocencia, y someterlos al dolor físico, siempre que no equivaliera al que produce una herida grave o al colapso de un órgano. Gonzales transmitió aquí el apoyo de su gobierno al dictamen de Nisman. Las relaciones quedaron congeladas poco después, cuando el ministerio de Justicia norteamericano sostuvo que los 800.000 dólares que un empresario venezolano quiso introducir en el país sin declararlos estaban destinados a la campaña presidencial de CFK. En febrero de 2008, el sucesor de Matera en la embajada, Tom Kelly, escribió que la cooperación en materia de seguridad e Inteligencia estaba volviendo a la normalidad luego del escándalo y destacó la importancia de que visitara el país el subdirector del FBI John Pistole (éste es su apellido real) para “reforzar los intereses estadounidenses intensificando el trabajo contra el terrorismo y reanudar nuestra valiosa asociación con el gobierno para llevar a juicio a los autores del atentado a la AMIA con el apoyo de Irán”. En efecto, el hombre del apellido exacto llegó en mayo y fue recibido por la presidente. Pistole estaba negociando con el gobierno de Córdoba la construcción de un centro de entrenamiento estadounidense para fuerzas especiales de todos los países de la región, según el modelo de la que el FBI tiene en la base naval de Quantico, Virginia, con participación del FBI y de la DEA. Pero el gobierno nacional no lo permitió. El mismo día de la llegada de Pistole, Nisman anunció que pediría la detención del ex presidente Carlos Menem, su secretario de Inteligencia Hugo Anzorregui, el ex juez Juan José Galeano y el comisario Fino Palacios, por obstaculizar la investigación de la pista siria en la autoría del atentado. Luego se excusó con el embajador Wayne por no haberle avisado antes. Clarín tituló cuando se conoció ese despacho: “Insólito pedido de disculpas de un fiscal a Estados Unidos”. Wayne comunicó su extrañeza al Departamento de Estado porque pocos días antes el representante del FBI en la embajada, William Godoy, le había recomendado a Nisman que se concentrara en los autores del atentado y no en los errores de la investigación anterior. Es decir, en los iraníes y no en la pista siria. En un reportaje con la revista Apertura, Nisman desmintió haber recibido esa sugerencia de la embajada. Según Wayne, coincidía con su visión el funcionario de la DAIA Alfredo Neuburger. Ambos temían que esas órdenes de captura por tapar la pista siria fueran utilizadas por Irán para dañar la credibilidad de la investigación de Nisman, alimentada según confirmó esta semana Haaretz, por la Inteligencia israelí. Nisman se disculpó por no haber previsto esa posibilidad y, que se sepa, no volvió a incomodar a sus amigos de la embajada.


Hacer Justicia

Hace apenas cuatro meses, cuando la presidente CFK anunció que Irán había ofrecido colaborar al esclarecimiento del atentado, ambas entidades declararon su satisfacción. La AMIA expresó su esperanza de que “los sospechosos se presenten ante la Justicia” y la DAIA que se establecieran “los mecanismos jurídicos que permitan avanzar en la causa judicial”. Eso es lo que ocurrió, como consta en el Memorándum de Entendimiento, que Cristina dejó conocer hace dos domingos. De inmediato, el fiscal Nisman manifestó su desacuerdo ante todos sus contactos en la dirigencia comunitaria. Por cierto hay muchos puntos en litigio y la verdad que ambos gobiernos buscan no es necesariamente la misma. El argentino respalda la acusación judicial contra los iraníes; el iraní la considera una fabricación estadounidense e israelí y niega toda responsabilidad. En su columna de Haaretz, Pfeffer también reveló que “la mayor parte de la información confiable suministrada a los investigadores argentinos provino de fuentes israelíes de Inteligencia”, y Nisman ha agradecido los aportes de los servicios estadounidenses. Cada paso que se dé de ahora en adelante quedará abierto a interpretaciones contrapuestas, pero el Memorándum firmado por el periodista Héctor Timerman y el ingeniero nuclear Ali Akbar Salehi, sin participación de ningún jurista, al menos destraba un procedimiento estancado por dos décadas y favorece el avance a otro estadio procesal. Que así pueda llegarse a la verdad y a la justicia es una hipótesis a demostrar pero mientras tanto no puede afirmarse que este Entendimiento haya frustrado un proceso vigoroso en marcha. El acuerdo habla de interrogar a los imputados y el Capítulo IV del Código Procesal argentino se titula “Indagatoria”. Pero el artículo 294, sobre su procedencia y término, dice que cuando se sospeche que una persona ha cometido un delito “el juez procederá a interrogarla”, lo cual no contradice al Memorándum. El artículo 295 dice que sólo podrán asistir a la declaración del imputado su defensor y el fiscal, mientras el Memorándum plantea que “la Comisión y las autoridades judiciales argentinas e iraníes se encontrarán en Teherán para proceder a interrogar a aquellas personas respecto de las cuales Interpol ha emitido una notificación roja”. Esta es una contradicción sólo aparente, ya que el Memorándum no afirma que todos los mencionados deban participar de un mismo y único acto. Además, el Memorándum dice que las preguntas de la Comisión se dirigirán “a los representantes de cada parte”, es decir de los respectivos gobiernos, a los que luego formulará sus “recomendaciones”, que no serán obligatorias para el juez. Asesores de la Cancillería interpretan que si el Congreso aprueba el Memorándum, esa ley modificaría ese artículo del Código Procesal, sólo para este caso. Otras lecturas jurídicas replican que el código es una ley general, con reglas que se deben aplicar a todos los casos. De cualquier modo, si tanto el juez y el fiscal como el imputado consienten la presencia de la comisión, como garante de que se aplique la ley, nadie podría objetarlo, si bien los comisionados no preguntarían en ese acto. La función de la indagatoria es que los imputados conozcan con exactitud de qué se los acusa y puedan defenderse, con lo cual sería extraño que produjera información relevante para la acusación que, se supone, ya la ha reunido por otros medios. También pueden elegir callar, como garantiza la Constitución en su artículo 18. En cualquier caso, se entiende el escepticismo acerca de su importancia para conocer la verdad. Pero esto no variaría si el juez Rodolfo Canicoba Corral los indagara en Buenos Aires, dada la índole del acto procesal necesario de la indagatoria. Lo que sí podría cambiar es la secuencia posterior. Si después de oírlos el juez decidiera que son firmes las pruebas para detenerlos, la probabilidad de que su orden fuera acatada en Teherán es ínfima. Ni aún en esa hipótesis la causa habría retrocedido porque los sospechosos pasarían a ser procesados y si la comisión de juristas coincidiera con la opinión del juez reforzaría en forma notable la posición argentina. Ese sería un mal resultado para Irán, cuya máxima aspiración sería que Canicoba les dictara la falta de mérito y levantara la orden internacional de captura, algo que sólo él puede hacer. En ese caso, la frustración del anhelo de justicia no podría atribuirse al Entendimiento, sino a la endeblez de las pruebas. Aún así, se habría dado un paso hacia la verdad, cosa que no es seguro que motive a Israel y Estados Unidos. No sería razonable pretender que a partir de este acuerdo desaparecieran todas las dificultades objetivas existentes. Pero tampoco resulta lógico desdeñar la posibilidad que se abre. El miércoles, Timerman explicará el Memorándum en el Senado. Allí se verá si la oposición advierte estos matices o sólo ve otra oportunidad para denunciar que “la falta de límites, la ambición y el poder no tienen fondo”, como escribió el rabino Bergman invitando a la guerra santa contra el gobierno que quiere mutar “la demagogia populista de facto que vivimos en un nuevo orden, que dé por terminada la democracia republicana”.

Página 12

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