5/2/13

Breve biografía política del Imam Jomeini


Extraído del libro “El gobierno islámico”. Introducción del traductor al Inglés.


El Imam Ruhullah al-Musavi al-Jomeini, nació el 24 de Septiembre de 1902, en el seno de una familia de fuerte tradición islámica, en Jomein una pequeña ciudad, algunos kilómetros al suroeste de Teherán (2). Su abuelo y su padre fueron ulemas. El primero, Sayyed Ahmad, fue conocido como el Hindi (el indio) porque pasó un periodo en la India, donde se dice que una lejana rama de la familia vive aun. El último, Ayatullah Mustafa, fue asesinado por unos bandidos, sólo cinco meses antes del nacimiento de Ruhullah, así que fueron su madre y su tía las responsables de sus primeros años. A la edad de dieciséis años perdía también a ambas, madre y tía, en el mismo año, y la tarea de supervisar su educación pasó a un hermano mayor, Sayyed Murtaza (más conocido en los años posteriores como Ayatullah Pasandida).

Ayatullah Pasandida cuenta que, incluso en su juventud, Imam Jomeini mostraba gran piedad, seriedad y determinación. Era la opinión general en Jomeini que una significativa y turbulenta carrera le aguardaba (3).
A la edad de diecinueve años, el joven Jomeini fue enviado a estudiar las ciencias del Din a la cercana ciudad de Arak, bajo las guía del Sheij 'Abd el-Karim Ha'iri (4), quien había sido alumno de grandes maestros de los centros de enseñanza shi'as de Iraq; el más notable de ellos Mirza Hasan Shirazi.

Sus estudios con Ha'iri hicieron a Jomeini un heredero de las tradiciones establecidas por las grandes figuras del siglo diecinueve, tradiciones que incluían tanto el activismo político como la enseñanza.
Al año siguiente, Ha'iri acepto una invitación de la gente y de los maestros de Qom para establecerse allí. Qom había sido siempre un centro de enseñanza así como de peregrinación, pero la llegada allí de Ha'iri, seguida de su reorganización de las instituciones de enseñanza islámica, fue la primera de las transformaciones que elevaron Qom a la categoría de capital espiritual del Irán Islámico. La última y decisiva transformación sería el movimiento de oposición nacional a la monarquía Pahlevi que el Imam Jomeini inició en Qom en 1962.

Las señales del futuro papel del Imam Jomeini, ya estuvieron presentes en estos tempranos años. Destaco sobre los numerosos estudiantes de Ha'iri, sobresaliendo en una gran cantidad de mate- rias, pero particularmente en ética y en la variedad de la filosofía espiritual conocida en Irán como 'Irfan.

A la temprana edad de 27 años, escribió un tratado en árabe sobre este tema "Misbah al-hidaya", que fue bien acogido por los maestros (5). Muchos de los más importantes asociados del Imam Jomeini, que llegaron a ser bien conocidos durante los años de la revolución, relatan que fueron atraídos por él, primeramente por su preparación en ética y filosofía, en las clases que impartía dos veces por semana en Qom, que eran escuchadas frecuentemente por cientos de personas (6).

Dada la fama del Imam Jomeini como líder revolucionario que ha logrado un alto grado de importancia en la pura esfera política, puede parecer sorprendente que la fama primeramente obtenida como escritor y maestro fuera sobre ibadas e incluso sobre materias esotéricas. Para el Imam Jomeini, sin embargo, la espiritualidad y el gnosticismo nunca supusieron desentendimiento social o quietismo político, sino al contrario, la base de una fuente de energía que encuentra su natural expresión en el plano sociopolítico. La vida del Imam Jomeini es una clara indicación de que la revolución que el Islam promueve comienza necesariamente en el terreno moral y espiritual. Las clases que impartió en Qom en los años 30 lo atestiguan.
Citas de naturaleza espiritual están continuamente intercaladas con evocaciones de los problemas cotidianos y llamamientos a sus oyentes para que se dediquen a resolverlos, como parte de sus obligaciones espirituales.

Los primeros años de actividad del Imam Jomeini en Qom coincidieron con el establecimiento del gobierno de los Pahlevi por Reza Jan. Reza Jan transformo la monarquía iraní en una y dictadura de tipo moderno totalitario, y puso como objetivo interno prioritario la eliminación del Islam como fuerza política, social y cultural. Los esfuerzos dirigidos en esta dirección fueron testimoniados por el Imam Jomeini en Qom y por informes enviados a él regularmente desde otras ciudades, tales como Mashad, Isfahan y Tabriz. Lo que vio y escuchó en esos años dejaron en él una profunda impresión. Las medidas represivas dirigidas contra las instituciones islámicas en los últimos años por el segundo y último de los reyes Pahlevi, Muhammad Reza, fueron la continuación directa y natural de lo que había ya experimentado en el periodo de Reza Shah; padre e hijo eran de la misma pieza.

La primera declaración de naturaleza política del Imam Jomeini llegó en un libro publicado en 1941: "Kashf al-Asrar". El libro es, esencialmente, una critica detallada y sistemática a un folleto antiislámico pero también contiene numerosos pasajes abiertamente políticos y críticos contra el gobierno Pahlevi.

En 1937 murió Ha'iri y las instituciones islámicas fueron dirigidas temporalmente por un triunvirato de sus asociados más Viejos y cercanos; Ayatullah Sadr, Muyyat y Javansari. Pronto, sin embargo, un sólo dirigente cubrió el lugar de Ha'iri: Ayatullah Buruyerdi, de quien esperaba utilizar el potencial que le otorgaba su posición de suprema autoridad islámica, para combatir al régimen Pahlevi. El Imam se mantuvo cerca de Buruyerdi hasta la muerte de este en 1962, pero otras influencias prevalecieron en Buruyerdi. La historia lo recordará como un líder islámico de gran piedad y habilidad administrativa, pero totalmente inactivo en asuntos políticos (7.) Tras la muerte de Buruyerdi no surgió ningún sucesor en solitario. El Imam Jomeini era reacio a permitir que su nombre se barajase, pero finalmente se doblegó a las sugerencias de sus asociados más cercanos, publicando una colección de sus reglas sobre las prácticas islámicas, lo que implícitamente suponía su aval como líder y autoridad. No fue, sin embargo, a través de procedimientos técnicos como se extendió la preeminencia del Imam Jomeini, en Qom primero y posteriormente en todo el país. Fue de gran importancia su disposición a enfrentarse con el régimen del Shah en un tiempo en el que pocos se atrevían a hacerlo. Por ejemplo, fue el único entre los grandes maestros de Qom que apoyó públicamente a los estudiantes de las instituciones islámicas que estaban luchando contra la apertura de tiendas de licores en la ciudad.

Pronto, su atención se vio atraída por materias de gran significado. El primer paso fue en octubre de 1962, cuando el Shah abolió la ley que exigía ser musulmán y varón a los candidatos a las asambleas locales. El Imam Jomeini, junto con los líderes islámicos en todas partes del país, protestó vigorosamente contra la medida, que fue finalmente rechazada.

La medida en sí misma no era intrínsecamente importante, porque las elecciones eran puramente formales, pero la campaña en su contra, suministró un punto de partida para un desarrollo más amplio de la agitación contra el régimen y una ocasión para organizar una coalición de ulemas, capaz de movilizarse en el futuro por objetivos más fundamentales.

El paso siguiente se dio en 1963, cuando el Shah comenzó a emitir una serie de leyes para trasformar la vida política, social y económica de Irán, lo que fue llamado "La Revolución Blanca". Mediante una fraudulento referéndum, se consiguió la aparición de una aprobación general., Era el 26 de enero de 1963. Sin embargo, las medidas en cuestión fueron correctamente valoradas por amplios sectores de la sociedad iraní como una imposición de los Estados Unidos sobre el país, dirigidos a justificar el incremento de poder y riqueza del Shah y a intensificar el dominio de los Estados Unidos, que ya se había establecido con el golpe de estado que la CIA organizó en agosto de 1953 contra el Primer Ministro Muhammad Mosadegh. Imam Jomeini comenzó rápidamente a denunciar la fraudulenta "revolución" y a exponer los verdaderos motivos subyacentes, en una serie de conferencias dadas en la Madrasa Feisiya (8) de Qom, que tuvieron un fuerte impacto en toda la nación.

El régimen del Shah respondió enviando tropas militares que atacaron la Madrasa Feisiya el 22 de marzo de 1963. Un buen número de estudiantes fue asesinado y la Madrasa saqueada. Lejos de intimidarle, para el Imam Jomeini, este acontecimiento mercó el comienzo de un nuevo periodo de decididas luchas, que fue dirigido, no sólo contra los errores y excesos del régimen, sino contra su misma existencia. El ataque a la Madrasa devino un símbolo, ejemplificando tanto la hostilidad del régimen hacía el Islam y sus instituciones, como el modo violento y bárbaro en que tal hostilidad se expresaba.

A lo largo de toda la primavera de 1963, Imam Jomeini continuó su denuncia del régimen del Shah. Concentró sus ataques sobre su naturaleza tiránica, su subordinación a Estados Unidos y su creciente colaboración con el ente sionista de Israel. La confrontación alcanzó una nueva cima en junio con la llegada de Muharram, el mes del calendario musulmán en el que se conmemora el martirio del Imam Husein, el nieto del Profeta, y en el que el deseo de emular su ejemplo, luchando contra las contemporáneas manifestaciones de la tiranía, se hace más vehemente.

El décimo día de este mes, Imam Jomeini dio un histórico discurso en Qom, repitiendo su denuncia al régimen del Shah y previniéndole de no comportarse de tal manera que la gente pudiera regocijarse cuando finalmente fuera obligado a abandonar el país. Dos días después era arrestado en su propia casa y confinado en Teherán.

El arresto del Imam llevó el disgusto popular contra el régimen del Shah al clímax y otro levantamiento aún mayor sacudió el trono. En Qom, Teherán, Shiraz, Mashad, Isfahán, Kashán y otras ciudades, manifestaciones pacificas se enfrentaron contra el entrenado y equipado por América, ejército del Shah, el cual habiendo recibido ordenes de disparar a matar, provocó una masacre de no menos de quince mil personas en el espacio de unos pocos días. La fecha del comienzo de tal levantamiento, el 15 de Jordad conforme al calendario solar usado en Irán, marca un punto de inflexión en la moderna historia de Irán. Supuso el establecimiento de Imam Jomeini como un líder nacional y como el portavoz de las aspiraciones populares, proporcionando a la lucha contra el Shah y sus patronos extranjeros, una coherente base ideológica en el Islam e iniciando un periodo de actividad política de masas bajo la guía de los líderes islámicos, en lugar de los seculares partidos que habían quedado desacreditados con el derrocamiento de Musadeq. En todas estas direcciones, el levantamiento del 15 de Jordad presagia la Revolución Islámica de 1978-1979.

El levantamiento fue sofocado, pero el pueblo y los Imames rehusaron tolerar el encarcelamiento del Imam Jomeini. A lo largo del país se mantenía la agitación y gran cantidad de líderes islámicos convergieron en Teherán para presionar por la liberación del Imam Jomeini. Finalmente, el 6 de abril de 1964, esta llegó acompañada de una declaración en la prensa controlada por el gobierno, en el sentido de que el Imam Jomeini había estado conforme en retirarse de la actividad política, como condición para su liberación. Esto fue inmediatamente desmentido por el Imam, quién renovó sus denuncias al régimen con mayor vigor.
Si se necesitaba otra prueba del tutelaje USA al régimen del Shah, esta llegó en octubre de 1964 cuando se garantizó al personal americano la inmunidad legal para cualquier delito cometido en territorio iraní. Tras conocer la conformidad del Maylis (9) iraní con tal medida, el Imam Jomeini pasó una noche sin dormir, y el día siguiente 27 de octubre, denunció furiosamente esta abierta violación de la soberanía e independencia iraní. Se hizo evidente para el Shah y sus amos extranjeros que no se podía mantener al Imam Jomeini en el silencio y se decidió exilarle, con la vana esperanza de destruir su influencia. Por tanto, el 4 de noviembre de 1964, el Imam Jomeini fue de nuevo arrestado y enviado al exilio en Turquía, acompañado por agentes de la policía secreta del Shah.

Tras una breve estancia en Ankara, se obligó al Imam a residir en Bursa, una ciudad al oeste de Turquía. Se presionaba continuamente al Shah para que le permitiera ir a un lugar de exilio más favorable, Nayaf, una de las ciudades de Iraq con mausuleo shi'a. En octubre de 1965 se consiguió el consentimiento y el Imam Jomeini viajó a Nayaf, que seria su hogar durante trece años.
En este acto, el régimen del Shah había actuado movido no solo por el deseo de librase de la presión popular, sino también con la esperanza de que el Imam Jomeini pudiera ser eclipsado en Nayaf por las autoridades islámicas que allá residían. Esta presunción resulto falsa.

El Imam Jomeini se estableció en Nayaf como la máxima autoridad, y más importante aún, mantenía su influencia y popularidad en Irán. Emitía periódicamente llamamientos en relación con el desarrollo de los acontecimientos en Irán, que eran introducidos clandestinamente en el país y circulaban en él con gran riesgo. Además, sus mensajes, dirigidos al mundo islámico en su conjunto, fueron en muchas ocasiones distribuidos en la Meca durante la época de la peregrinación anual. En Nayaf mismo recibió visitas de un número importante de personalidades iraníes, y musulmanas en general, en sus largos años de exilio allá.

El nombre y la persona del Imam Jomeini, así como la causa que él representaba, nunca fueron olvidados en Irán. Su ejemplo inspiró a numerosos ulemas y grupos, quienes continuaron levantando los pilares colocados en 1963 y 1964 y, como señalaron la mayoría de los observadores extranjeros, se inició un movimiento islámico de inigualable amplitud y profundidad.

Fue, por tanto, completamente natural, que el Imam Jomeini emergiera rápidamente como el líder y guía de la Revolución Islámica de 1978-1979. A pesar de su ausencia física del país, estaba presente en los corazones de sus compatriotas e infinitamente mas sintonizado con sus aspiraciones que los políticos, que no habían sufrido el exilio ni la cárcel.

El 23 de noviembre de 1977, el hijo mayor del Imam Jomeini, Hayy Mustafa, murió repentinamente en Nayaf, asesinado por la policía de seguridad creada por el Shah y los USA, la SAVAK.
El Imam Jomeini soportó este golpe estoicamente, pero la tragedia inflamó a la gente de Irán. La masiva corrupción social y el disloque económico, junto con la continua represión política, habían ya hecho surgir un descontento generalizado en Irán y cuando el régimen dirigió este último golpe contra el Imam Jomeini, el descontento afloró en forma de rebelión tras rebelión y, en su momento, la revolución maduro.

El 8 de enero de 1978, una semana después de que el Presidente Carter estuviese en Teherán, alabando al Shah como un inteligente estadista amado por su pueblo (10), la prensa controlada por el gobierno editó un articulo facilitado por el Ministro de la Corte, atacando el Imam Jomeini como un agente el servicio de poderes extranjeros. La reacción publica no se hizo esperar. Al día siguiente, en Qom se produjeron manifestaciones que fueron reprimidas con gran pérdida de vidas. Esta fue la primera de una serie de demostraciones que fueron progresivamente desplegándose por todo el país, hasta que finalmente no quedó una sola región inmune al fervor revolucionario. Durante la primavera y el verano de 1978, Imam Jomeini emitió una serie de declaraciones, y directrices, felicitando a la gente por su resolución y animándoles a continuar hasta alcanzar el objetivo final: el derrocamiento de la monarquía y el establecimiento de una República Islámica.

El papel central del Imam en el movimiento revolucionario fue evidente desde el principio. Su nombre fue constantemente repetido en eslóganes inventados y coreados en las manifestaciones. Su retrato sirvió de bandera a la revolución y su regreso del exilio para supervisar el establecimiento de un gobierno islámico fue una demanda insistente. Actuando conforme a otra de sus erróneas suposiciones, el régimen del Shah pidió en septiembre de 1978, al gobierno Baasista de Iraq, que expulsara al Imam Jomeini de su territorio, con la esperanza de privarle, a él de una base de operaciones y a la revolución de su liderazgo. El Imam Jomeini no había mantenido relaciones cordiales con los distintos gobiernos que habían dirigido Iraq desde que él llegó en 1965, así que informó a los Baasistas de que estaría feliz de cambiar su residencia en Iraq por algún otro país no sujeto a los dictados del Shah. Siria y Argelia fueron considerados un posible destino, pero finalmente como el mismo Imam Jomeini declaró, ningún país Musulmán le ofreció refugio, en la seguridad de que continuaría su actividad libremente. Así que fue a Francia, instalándose en la aldea de Neauphle-le-Chateau cercana a París, a principios de octubre de 1978.

El traslado a Francia se evidenció beneficioso. Paradójicamente la comunicación con Irán fue más fácil desde Francia que lo que había sido desde Iraq. Las declaraciones y directrices, que ahora emitía con creciente periodicidad, eran directamente telefoneadas a Teherán, para su posterior difusión a numerosos centros de provincias. Una interminable corriente de iraníes de Europa y EE.UU. así como del mismo Irán, fueron a visitarle, rendirle homenaje y consultarle. También los medios de comunicación descubrieron la modesta residencia del Imam en Neauphle-le-Chateau y sus palabras comenzaron a adquirir una audiencia mundial.

Coincidiendo con diciembre de 1978, el mes de Muharram fue testigo de amplias y continuas manifestaciones en Teherán y otras ciudades iraníes, exigiendo la abolición de la monarquía y el establecimiento de una República Islámica bajo el liderazgo del Imam Jomeini. A pesar de todo el salvajismo que el Shah desplegó, incluida la matanza de miles de indefensos manifestantes, las torturas y las detenciones abusivas, las masacres de los heridos en las mismas camas de los hospitales, y a pesar del inagotable apoyo que recibía de los EE.UU. y de otros poderes extranjeros, el corrupto y asesino gobierno del Shah se iba aproximando a su fin. Sus amos decidieron que era una buena medida política para él abandonar el país y, cuando estuvo listo un gobierno de recambio a manos de Shahpur Bajtiar, el Shah abandonó Irán por última vez. Era el 16 de enero de 1979. El estallido de alegría que acompañó a su salida fue el cumplimiento de la profecía que el Imam Jomeini hiciera dieciséis años antes.

Una vez que el Shah abandonó Irán, el Imam Jomeini preparó el regreso a su patria. Cuando llegó, el 1 de febrero, se encontró con una tumultuosa bienvenida. Con su presencia de nuevo en Irán, el destino del gobierno Bajtiar quedó sellado. Tras la explosión final de salvajismo del 10 y 11 de febrero, el viejo régimen colapsó y la Republica Islámica de Irán vino al mundo.

En los años llenos de acontecimientos que han pasado desde el triunfo de la Revolución, Imam Jomeini ha continuado jugando un papel indispensable en la consolidación de sus conquistas y guiando el destino de la nación. En un sentido formal, su papel ha sido definido por los artículos 107 y 112 de la Constitución de la República Islámica de Irán (11), que incorpora el principio político clave del "Gobierno del Faqih", (vilayat-e faqih). Sin embargo, en un sentido más amplio, él ha seguido asistiendo a la revolución con su auténtica esencia, actuando como la instancia suprema de autoridad y legitimidad. Innumerables intervenciones dirigidas a los diferentes grupos de ciudadanos que llegan a visitarle, así como los discursos públicos ante la amplia audiencia, en particulares y significativas ocasiones, han confirmado al Imam Jomeini como el maestro y guía de la Revolución Islámica (12).

A lo largo de su prolongada y notoria carrera, Imam Jomeini a manifestado un conjunto único de cualidades: espiritualidad y erudición, ascetismo y autodisciplina, sobriedad y determinación, genio político y liderazgo, compasión por los pobres y desheredados y un inexorable odio a la opresión y al imperialismo.
Resumiendo las cualidades del Imam Jomeini, el difunto Ayatullah Mutahari (13) le comparó con 'Ali ibn Abu Talib, el gran ejemplo de coraje islámico, sabiduría y espiritualidad. Todo el que haya tenido el privilegio de estar en su presencia coincidirá con su valoración.


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