24/1/13

Maulid an Nabi y la Semana de la Unidad Islámica


Por Mikail alvarez Ruiz



Todos los seguidores de Ahlul Bait (P) conocemos a través de las narraciones transmitidas por ellos (P), que el próximo 17 de Rabi ul awwal se conmemorará un nuevo aniversario del nacimiento del Profeta Muhammad (PBd), y que los musulmanes sunnis, según los transmitido por sus hadices, conmemoran este aniversario el 12 de Rabi ul awwal. Entre una fecha y otra sólo 5 días de diferencia, ni siquiera una semana.

El fallecido Imam Jomeini (r.a.), el gran sabio que revivificó el Islam en nuestro tiempo después de siglos de letargo, vio en esta fecha, en esta celebración, un momento ideal para intentar reducir las diferencias existentes en la comunidad islámica y una oportunidad para unir a las filas de los musulmanes y procurar el acercamiento entre las dos ramas del Islam, por lo que tras el triunfo de la Revolución Islámica en Irán propuso institucionalizar esta semana como la Semana de la Unidad Islámica, llamando a los musulmanes, shi’as y sunnis, sinnis y shi’as, a reflexionar sobre la necesidad que tiene la comunidad islámica en general de alcanzar un objetivo común, de luchar por la unidad de los musulmanes, lo que no quiere decir uniformarlos.

Todos los musulmanes tanto shi’as como sunnis, comparten lo esencial de sus creencias y prácticas: La creencia en la Unidad Divina, en la Profecía de Muhammad (PBd), en el Corán; el salat, el ayuno de Ramadán, el Hayy. Son otras las causas y no las creencias y practicas fundamentales las que los han mantenido separados a lo largo de los siglos.

Desde entonces, cada año y en diferentes lugares del mundo, se vienen celebrando distintos actos durante esta Semana de la Unidad al objeto de concienciar a los musulmanes de esta necesidad esencial.
La comunidad islámica en general debe darse cuenta de que sólo la unidad y la solidaridad entre los musulmanes le permitirá ser rescatada de las garras de los enemigos del Islam, no de los enemigos de los sunnis o de los shi’as, sino del Islam en su conjunto. Estos enemigos, encabezados por los EE.UU., el sionismo y los colonialistas históricos añorantes, tras siglos de dominar a los musulmanes y ante el temor de perder esa posición de privilegio, a modo de neocruzados han emprendido una nueva campaña contra los musulmanes, bajo el pretexto de los extraños atentados ocurridos en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001, y su presunta lucha contra el “terrorismo internacional”, que curiosamente ellos mismos patrocinan.

La unidad en la diversidad debe servir a los musulmanes para despertar definitivamente tras siglos de sueño, en gran medida debido a las políticas de discordia sembrada por estos enemigos del Islam con la complicidad de sus agentes locales ignorantes.

Los musulmanes, todos, tanto shi’as como sunnis, deben recordar que fue el razonamiento lógico lo que hizo del Islam algo grande, cuando Europa languidecía en plena Edad Media. Por ello deben razonar por sí mismos y darse cuenta de esta realidad, y que la guía del Profeta (PBd), de los miembros inmaculados de su casa (P) y de los verdaderos compañeros, con su ejemplo y su demostración práctica de la palabra revelada por Allah (SWT), son los que pueden actuar como un faro de luz en esta tiniebla.

El enemigo sabe muy bien a fuerza que da la unidad y la debilidad que favorece la división. Si observamos el devenir de los acontecimientos mundiales en los últimos años, es evidente el plan divisionista promovido por los enemigos del Islam en el mundo islámico con el fin de destruirnos y dominarnos, ya sea esta división entre sunnis y shi’as, entre musulmanes y otras confesiones religiosas existentes en nuestra tierra, o entre todos ellos entre si.

La comunidad islámica en general debe estar en guardia contra las tendencias divisionistas patrocinadas desde el sionismo y el imperialismo occidental, por más que sus voceros muchas veces se disfracen con largas barbas y cortas gandoras.

La difícil situación de los musulmanes palestinos y las atrocidades estadounidenses en Iraq, Afganistán, Pakistan y otros tantos lugares, así como los dobles raseros de su política internacional, son claros ejemplos de la verdadera faz imperialista.

La unidad entre los musulmanes no puede ser superficial ni basarse en meras palabras de solidaridad, ni tampoco puede ser impuesta. La unidad entre los musulmanes debe basarse en la sinceridad de propósito, siguiendo los mandatos que el Todopoderoso establece en el Sagrado Corán, y lo que nos ha enseñado el Profeta (PBd) en su práctica. Por lo tanto, es erróneo pensar que simplemente con consignas y buenas palabras esta unidad puede alcanzarse.

La unidad auténtica entre los musulmanes debe comenzar desde lo más bajo, desde las relaciones personales y basarse en la confianza y el respeto mutuo. Y a partir de ahí subir escalones hasta trasladarse a los gobiernos y a todos los ámbitos de la sociedad, incluido el político, el social, el cultural, el tecnológico, el económico, el industrial y el militar.

Se perfectamente, incluso por experiencia propia, que en el fondo todo lo dicho hasta ahora no son también más que meras palabras, que la realidad de la vida de a pie por desgracia es muy diferente de lo mostrado por estos buenos propósitos. Se que es muy difícil hablar de unidad cuando a diario nuestros hermanos son asesinados en Pakistán, Iraq, Afganistan o incluso en Europa el año pasado. Se que es muy difícil hablar de unidad cuando a diario los shi’as somos insultados, menospreciados y vejados en mezquitas, calles y lugares de reunión.

Sabemos que los responsables de esos crímenes no son los sunnis en general. Conocemos a los ejecutores y a sus agentes -las sectas wahabo-sálafis-, conocemos a sus jefes -el imperialismo americano-sionista-, y conocemos sus intenciones -provocar el enfrentamiento directo entre los musulmanes para destruir al Islam mismo-. Por eso aguantamos y no caemos en la provocación, en las provocaciones que a diario nos hacen una y otra vez, por más crueles que estas sean.

Pero ciertamente sí hay algo que echamos de menos de parte de los sunnis en general, y es la condena de esos crímenes sectarios, la denuncia de esa provocación continua que no va únicamente contra los shi’as como ellos puedan pensar, sino contra todos los musulmanes, contra el propio Islam.

Lamentamos la facilidad con que esas tendencias takfiristas penetran en el cuerpo de los musulmanes sunnis, y no sólo entre aquellos que se pueden considerar gente ignorante y sin conocimiento, sino también entre otros “ilustrados”, ante la pasividad de la mayoría de la población y dirigentes sunnis.

Se cuán difícil es hablar de unidad ante una realidad como la que hoy nos rodea, pero precisamente por eso, precisamente porque las tendencias takfiristas-divisionistas campan cada día más a sus anchas gracias al patrocinio mediatico-político-económico del que gozan y a la poca resistencia por acción u omisión que encuentran entre los musulmanes sunnis, por lo que debemos hablar más y más de la necesidad de unidad, por lo que debemos hacer de tripas corazón y esforzarnos cada vez más en no caer en la trampa de esos enemigos del Islam, no caer en sus provocaciones sino al contrario intentar revertirlas.

Debemos de hacer ver a los musulmanes sunnis sinceros que todos vamos en el mismo barco. Que la historia, esa gran maestra a la que muchos desdeñan, nos ha mostrado innumerables episodios que demuestran esta necesidad de unidad por encima de cualquier tipo de egoísmo, incluso aquí, en nuestra propia tierra.

Al respecto citaré esquemáticamente, a modo de recordatorio para algunos y de anécdota para los que no son de aquí, un episodio de nuestra historia andalusí, cuando los gobernantes del “musulmán” reino de Granada, adulados por los del católico reino de Castilla, se aliaron a estos para hacerle la guerra al “musulmán” reino de Sevilla. El reino de Sevilla cayó a manos castellanas, pero no paso mucho tiempo cuando esos mismos castellanos acabaron con el reino de Granada. Puede parecer un ejemplo simple, pero si vemos el mundo en la actualidad podremos ver muchas Granadas, muchas Sevillas y más de una Castilla.
En estas fechas de fiesta para la comunidad islámica en general en la que conmemoramos una vez más, alhamdulillah, el nacimiento del Profeta Muhammad (PBd), quisiera pedir a Allah (SWT) que nos ayude por medio de la inspiración de Su Bendito Profeta y nos facilite el triunfo de la unidad, la fuerza y la gloria a los musulmanes.

Para finalizar, recordar las palabras de Allah (SWT) en Su Libro cuando dice «Aferraos todos al cordel de Allah y no os dividáis».

Alabado sea Allah al principio y al final.

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