24/1/13

Lecciones de Islam V: La importancia de las obras y las acciones


Por Abdallah Yusuf de La Plata


En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso


Lección 5: La importancia de las obras y las acciones

La Fe se confirma con las obras y toda ella es acción. No se trata de un mero pensamiento teórico o una creencia que se expresa con la boca sin que las obras la demuestren. "Creyente" en el Islam es aquel que actúa y obra como tal, que se comporta bien, no sólo quien dice serlo. En el Islam, no basta con que la persona diga que cree: debe demostrarlo con hechos concretos. No es suficiente “la creencia del corazón” como se expresa en otras religiones y credos (que hablan de “la oración del corazón”, es decir de un sentimiento interno que no se refleja en las acciones). Para el musulmán, su fe se corporiza en las acciones cotidianas que la religión ha hecho obligatorias, como realizar una oración determinada 5 veces al día, ayunar en un determinado mes del año, esforzarse por viajar a la Meca al menos una vez en la vida, otorgar una parte concreta de los bienes como caridad, etc. (Luego veremos esto en detalle si Dios quiere).  Por supuesto que esto debe acompañarse de una pureza interna, de una intención sincera y pura. Pero deben estar las acciones concretas. Y a partir de este mínimo esencial obligatorio, el resto de las acciones del hombre se van organizando y alineando con su Fe. Y en la medida que abunda en las buenas obras, ellas se convierten en un hábito natural parta el creyente, en una parte de su personalidad. Así han de repercutir en su vida en este mundo y en su destino final en el otro mundo, donde son las acciones de este mundo la base para la edificación de aquella morada postrera.

Este mundo es un lugar de prueba, donde venimos transitoriamente a ser probados. Se nos da un tiempo y nuestras acciones son lo que determinan el resultado de esa prueba. Nuestras acciones en este mundo son los ladrillos que construirán nuestra morada postrera en el otro mundo, después de la muerte, donde iremos en forma definitiva. “La acción es un tesoro, y este mundo es un yacimiento", dice una Tradición del Profeta (BPD).De ahí la importancia de nuestras acciones, las cuales han de estar unidas de manera inseparable con la fe. Pues es la fe lo que da validez a las acciones en el otro mundo, así como las acciones dan validez a la fe. “El creyente lo es por su acción”, reza un dicho del Imam Alí (P).

Cada acción que realiza el creyente en este mundo es un bien que envía hacia delante para sí mismo. Por eso debe aprovechar las oportunidades que tiene para obrar y acumular buenas acciones en su cuenta. Pues el momento de rendir cuentas, sin duda alguna llegará. Como figura en un dicho del Profeta (BPD): “…vosotros estáis hoy en la morada de la acción, donde no hay cuentas, mientras que mañana entraréis en la morada de las cuentas, donde no hay acción.” En consecuencia, el creyente debe aprovechar su tiempo en este mundo para obrar, pues el momento es ahora. Como dice el Imam 'Alí (P): "Lo que pasó de tu tiempo, ya pasó, y el resto es dudoso. En consecuencia, aprovecha el presente actuando."  (De 'Gurarul Hikam", pag. 318)

  Vamos a graficar esta lección de hoy con un relato del Imam Sadiq (P) donde nos habla sobre diversas acciones referidas a las distintas partes del cuerpo humano. Para quienes no lo sepan, el Imam Sadiq (P) fue nieto del bisnieto del Profeta (BPD) y vivió unos 100 años después de él, entre la caída de la dinastía Omeya y el establecimiento de la dinastía Abbásida, y fue quien organizó la primera Universidad Teológica donde se estudiaba el Islam en forma sistemática. Veamos el relato:

Del Imam Sadiq (P): Transmitió de él(P) Abu 'Amr Zubair lo siguiente: "Le pregunté (al Imam-P-): '¡Oh, sabio! Dime: ¿Cuál de las acciones es mejor ante Dios?' Me contestó (P): 'Aquella que si falta, Dios no acepta ninguna otra.' Inquirí: '¿Cuál es ella?' Me respondió (P): 'La fe en Dios, Quien no hay divino sino Él. Ella es la más alta de las acciones en grado, la más noble en jerarquía y la más brillante fortuna.' Le dije: 'Infórmame sobre la fe: ¿Ella es palabra y acción o sólo palabra, sin acción?' Entonces me explicó(P): La fe es toda acción, mientras que la palabra es una parte de dicha acción, según lo que Dios establece y dilucida en Su Libro de una manera clara y con un argumento concreto, testificando y convocando hacia ella.' Continué: 'Por favor, explícamelo con más detalle para que lo comprenda.' Dijo(P): 'La fe posee estados, grados, clases y jerarquías. Una es completa, totalmente acabada; otra es incompleta claramente imperfecta; otra es preponderante y se va desarrollando.'
  Repliqué: '¿Entonces la fe es completa, incompleta o en desarrollo? Contestó (P): 'En efecto.' Indagué: '¿Cómo es esto?' Me explicó (P):  'Porque Dios, Bendito y Exaltado sea, Ha establecido la fe sobre los distintos miembros de los hijos de Adán, dividiéndola y distribuyéndola en ellos. Así pues, no hay uno de sus miembros que no posea una parte de ella que se le haya encargado a él, al margen de los demás. Uno de esos miembros es el corazón, el cual reflexiona, instruye y comprende. Este es el jefe del cuerpo, por cuya voluntad y orden los restantes miembros actúan. Otros son: los ojos con los cuales se ve; las orejas con las cuales se escuche; las manos con las cuales se toca y se toma; las piernas con las cuales se camina; los genitales de los cuales emana la potencia sexual; la lengua con la cual se habla y la cabeza en la cual está la cara. No hay uno de estos miembros que no posea una parte de fe que se le haya encargado a él, aparte de los demás. Y esto lo Ha establecido Dios, Bendito Sea Su Nombre, Quien habla y atestigua sobre ellos en Su Libro.
  Prescribió para el corazón otra cosa de lo que dispuso para el oído; para éste, otra cosa de lo que estableció para los ojos; para estos otra cosa de lo que preceptuó para la lengua; para ella otra cosa de lo que dictaminó para las manos; para éstas otra cosa de lo que encomendó para las piernas; para estas, otra cosa de lo que dispuso para los genitales; para éstos, otra cosa de lo que prescribió para la cara.

  A: La Fe y la acción del corazón.

  En cuanto a lo que dispuso para el corazón respecto de la fe, es el reconocimiento, la comprensión, la creencia, la satisfacción y el sometimiento a que no hay divinidad excepto Dios, Único y sin asociados. Un Dios Único que no tomó compañero ni tuvo hijo alguno. Además, que Muhammad es Su siervo y Mensajero (BPD), y el reconocimiento de los Profetas (P) y los Libros que vinieron de parte de Dios. Entonces lo que Dios dispuso para el corazón es el reconocimiento y la comprensión, lo cual constituye su acción. Como Dios, Poderoso y Majestuoso, expresa (en el Corán): "... No aquel que sufra coacción mientras su corazón permanece tranquilo en la fe, sino quien abra su pecho a la incredulidad... "(16:106)
Y dice también: "Saben que los corazones se sosiegan con el recuerdo de Dios (13:28)
 En otra aleya expresa: "Ellos son los que declaran con sus bocas: '¡Creemos!', pero no creen de corazón." (5:41) Y dice: "... Da lo mismo que manifestéis lo que tenéis en vosotros y que lo ocultéis: Dios os pedirá cuenta de ello... "(2:284) Por consiguiente, esto es lo que Dios, Poderoso y Majestuoso, dispuso para el corazón. Consiste en la acción de discernir y conocer, y ella es la cabeza de la fe.

   B: La Fe y la acción de la lengua.

  Dios Ha establecido para la lengua la palabra y la expresión respecto de lo que el corazón cree y reconoce. Ha dicho, Bendito y Exaltado: "Hablen del bien a la gente." (2:83) Y también: "Creemos en aquello que se nos ha revelado a nosotros y en lo que se os ha revelado a vosotros; que nuestro Dios y el vuestro es Uno, y a Él nos sometemos." (29:46) Esto es lo que Dios Ha establecido para la lengua, y en eso consiste su acción.

    C: La Fe y la acción del oído.

  Ha prescripto para el oído el alejarse de escuchar lo que Dios, Poderoso y Majestuoso, ha prohibido, evitándolo, así como lo que encoleriza a Dios, Poderoso y Majestuoso. Como dice al respecto: "El os Ha revelado en el Libro que cuando escuchéis que las aleyas de Dios son negadas y son objeto de burla, no os sentéis con ellos hasta que cambien el tema de conversación (4:140) En cuanto a esto, Dios, Poderoso y Majestuoso, exceptuó el olvido (la acción descuidada), diciendo: "Y si el demonio hace que te olvides, entonces cuando lo recuerdes no te reúnas con los injustos” (6:68) Y dice también: "Anúnciales la buena nueva a Mis siervos, aquellos que escuchan la Palabra y siguen lo mejor de ella. Ellos son quienes Dios Ha dirigido y son los dotados de intelecto." (39:17 y 18). Y dice: "Por cierto que prosperarán los creyentes que hacen sus oraciones con humildad, eluden el vaniloquio y cumplen con la caridad obligatoria." (23:1 a 4)  En otra aleya expresa: "... Quienes no prestan falso testimonio y cuando al pasar oyen vanidades, prosiguen la marcha honestamente." (25:72) Entonces, esto es lo que Dios encomendó para el oído respecto de la fe... que no escuche lo que no le es lícito. En esto consiste su acción, la cual es parte de la fe.

    D: La Fe y la acción de la vista.

  En cuanto a la vista, le prescribió que no observe lo que Dios le Vedó, evitando lo que no le es lícito. En esto consiste su acción, la cual es parte de la fe. Dios, Bendito y Exaltado sea, dice: "Diles a los creyentes que bajen la vista con recato y sean castos."(24:30) Entonces vedó que se miren las partes pudendas. El hombre no debe observar las partes pudendas de otra persona y debe preservar sus vergüenzas en la vista ajena. Y dice: "Y diles a las creyentes que bajen la vista con recato y conserven su pudor... " (24:31) Es decir, que ellas no deben observar las partes pudendas de otras personas y deben preservar sus vergüenzas de la vista ajena.' Y aclara (As Sadiq -P-):
'Cuando el Corán habla sobre la conservación del pudor, su intención es respecto del adulterio y/o la fornicación, exceptuando esta aleya, la cual hace referencia a la mirada. Luego reunió lo prescripto para el corazón, la lengua, el oído y la vista en una aleya, diciendo: "Y jamás podréis ocultaros del testimonio en vuestra contra de vuestros oídos, vuestros ojos y vuestra piel." (41:22) La piel aquí significa el sexo y los muslos. Y dice también: "No sigáis aquello de lo cual no tenéis ningún conocimiento. Del oído, de la vista, del intelecto, de todo eso se os pedirá cuentas."(17:36) Entonces, lo que estableció para los ojos es el bajar la vista ante lo que Dios, Poderoso y Majestuoso le Ha vedado. En esto consiste su acción, la cual es parte de la fe

  E: La Fe y la acción de la mano.

  Dios prescribió para las manos que no se tome con ellas aquello que Dios prohibió y que realicen lo que Dios, Poderoso y Majestuoso, Ha ordenado. Estableció para ellas la caridad, el frecuentar a la familia, el combate en la Causa de Dios y la ablución para la oración. Como dice: “¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a observar la oración, lavaos vuestras caras y vuestros brazos desde los codos, y pasad las manos (mojadas) sobre la cabeza y sobre los pies hasta el empeine (5:6) Y también expresa: 'Cuando sostengáis un encuentro con los infieles, entonces descargadles golpes en el cuello hasta someterles. Luego, atadles fuertemente. Después, devolvedles la libertad, de gracia o mediante un rescate, a fin de que la guerra cese."  (47:4) Esto es lo que Dios impuso para las manos, porque el golpe surge de ellas.

   F: La Fe y la acción del pie.

  Y estableció para las piernas que no se camine con ellas hacia la desobediencia a Dios. Por otro lado, encomendó el marchar hacia lo que le satisface a Dios, Poderoso y Majestuoso. Como dice: "No camines por la tierra con insolencia, que no eres capaz de hender la tierra ni alzarte a las alturas de las montanas." (17:37) Y también expresa: "Modera tu andar y baja tu voz! Porque lo más desagradable es el rebuzno del asno." (31:19) En cuanto a lo que las manos y las piernas atestiguarán contra sí mismas y contra sus dueños, dice: "Ese Día sellaremos sus bocas, pero sus manos y sus pies nos hablarán atestiguando cuanto hayan cometido."  (36:65) Esto es, pues, lo que Dios Ha dispuesto para las manos y las piernas. En esto consiste su acción, la cual es parte de la fe.

   G: La Fe y la acción de la cara.

 Ha establecido para la cara la prosternación ante Él en la noche y el día, en los momentos de la oración, diciendo: "¡Oh, creyentes! ¡Inclinaos y prosternaos! ¡Servid a vuestro Señor o obrad bien! Quizás, así, prosperéis." (22:77) Esta es una obligación completa para la cara, las manos y las piernas. En otra aleya expresa: 'Ciertamente las mezquitas son de Dios. ¡No invoquéis a nadie junto a Dios!" (72:18) "Y en otro lugar habla sobre la oración y la ablución que prescribió para los miembros (Corán 5:6) Y cuando orientó a Su Profeta hacia la Ka'ba en lugar de Jerusalem (cambiando la Qibla, la orientación del rezo), reveló: "... Y Dios jamás va a dejar que vuestra fe se pierda (y que las oraciones hechas hacia Jerusalem queden anuladas). Porque Dios es Benévolo, Misericordioso para con la gente. (2:143) En este caso, la fe significa la oración. Por consiguiente, aquel que atiende sus miembros en el cumplimiento de lo que Dios, Poderoso y Majestuoso, Ha prescripto para ellos, lo encontrará a Dios en un estado de fe completa y él es de la gente del Paraíso. Y quien los traiciona en algo (a sus miembros) o les veda aquello que Dios, Poderoso y Majestuoso, Ha establecido para ellos, lo encontrará en un estado de fe defectuosa (incompleta)."'

     H : La Fe superior.

  El narrador agrega: "Entonces le dije (al Imam-P-): 'En verdad he comprendido el defecto de la fe y su perfección, pero ¿a qué se debe, pues, su desarrollo'?' Me explicó (P): 'Es lo que Dios, Poderoso y Majestuoso, expresa en Su Dicho:  “Cuando se revela una sura, algunos de ellos dicen: ‘¿A quién de vosotros le ha aumentado la fe esta (sura revelada)?’ (Diles): Les aumenta la fe a los creyentes y ellos se regocijan de esto. En cambio a quienes tienen los corazones enfermos, les añade mancha sobre mancha (incrementando su incredulidad)...” (9:124 y 125) Y también expresa: "Nosotros vamos a contarte su verdadera historia. Eran jóvenes que creían en su Señor y a quienes Habíamos confirmado en la buena dirección." (18:13) Si hubiese sido todo igual, sin ningún crecimiento ni involución, entonces no habría preferencia de unos sobre otros, y las gentes serían iguales entre sí, lo mismo que sus mercedes, anulándose todo tipo de preferencia. Pero con la perfección de la fe, los creyentes entrarán al Paraíso y con su desarrollo serán privilegiados en jerarquías ante Dios, mientras que por su defecto los negligentes entrarán en el Fuego."'

 (Tomado de Al Haiat tomo II)


 Resumiendo, es claro que el creyente lo es no sólo por lo que cree sino por lo que obra o actúa. No basta con decir “Creemos”, sino que es necesario demostrar la fe en las obras, realizando el bien en nuestras acciones. El Corán distingue al verdadero creyente de quien sólo dice serlo :

    “Los beduinos dicen : ‘¡ Creemos !’ Diles : ‘Todavía no creéis. Decid más bien : ‘Nos hemos islamizado’, porque la fe aún no ha entrado en vuestros corazones”.    (49 : 14 )

  Decir “cristiano” o “musulmán”  sólo consiste en utilizar un título con el cual la gente se identifica (la mayoría de las veces por costumbre o por seguir la tradición de los padres), pero que no define la verdadera fe de la persona, en tanto no actúe en concordancia con las enseñanzas originales del Cristianismo o el Islam. Son las obras las que definen lo que el hombre cree en la intimidad de su corazón, poniendo de manifiesto su verdadera fe.

    ¿Es posible obrar mal toda la vida para librarse de los pecados antes de morir?

Sin duda el arrepentimiento sincero libra al hombre de sus faltas. Dice el Corán:
  "Quien obre mal o sea injusto consigo mismo, y luego pida el perdón de Dios, encontrará a Dios Indulgentísimo, Misericordioso." (4:110)

   Pero en el Islam no existe un rito de confesión como en el cristianismo, por el cual la persona confiesa sus pecados, se le establece una penitencia y queda libre de los mismos. La persona debe arrepentirse con sinceridad, pedir el perdón a Dios de todo corazón, comprometerse a no reincidir en su falta y reparar el mal que pudo ocasionar a otros, si corresponde. Si ha dañado a otra persona, no basta con pedir el perdón a Dios. Y si ha obrado mal toda su vida y al percibir la llegada de la muerte, tal persona busca la redención, dice el Corán:
  "No (se aceptará) el arrepentimiento a quienes cometan maldades hasta el momento de la muerte, diciendo: 'Ahora me arrepiento.', ni tampoco a quienes mueran en la incredulidad. A estos les Hemos preparado un Castigo doloroso." (4:18)

  Por lo tanto, el hombre debe alcanzar el arrepentimiento y la corrección de sus acciones antes de que llegue su hora. Este mundo es el plano de las acciones para el hombre y el plazo de su vida es lo suficientemente largo para alcanzar el bien y la salvación. Dice el Corán :
    “¿Piensan acaso los hombres que se les dejará decir ‘Creemos’ sin ser probados?”  (29:2)

  En este plano de prueba, el hombre tiene las suficientes oportunidades y posibilidades para alcanzar la senda del bien y la verdad. No hay en el Islam un ritual de “extremaunción” que al momento de morir lo libre de lo que haya cometido en el mundo.

    ¿Y qué sucede con el “pecado original”?  

  Los musulmanes no creemos ni aceptamos el “pecado original”. No creemos que cada ser humano nazca cargando la falta cometida por su ancestro primero, Adán (P). Si bien creemos en Adán (P) y en su historia, el Islam tiene al respecto una visión particular, diferente a la del Cristianismo, y no aceptamos que el error de Adán (P) se haya transmitido a toda la Humanidad, cargando a cada ser humano con un pecado desde su nacimiento. Para el Islam, cada ser humano nace en la pureza, en un estado libre de toda mancha o corrupción o pecado. Y cada alma es responsable sólo por lo que hace, sin cargar con lo que hayan hecho sus antepasados o sus contemporáneos. Dice el Corán :

  “Dios no es injusto en absoluto con los hombres, sino que son los hombres los injustos consigo mismos”.  (10:44)

  Para el Islam, todo ser humano nace puro e inocente, en un estado llamado “fitrah”, su naturaleza primigenia, que es pura y buena. Luego al crecer, a través de su libertad de acción y voluntad elige una de las posibilidades que tiene delante suyo : hacer el bien o hacer el mal. Así va juntando méritos o faltas, y el Día del Juicio será juzgado por esto, recibiendo su remuneración : el premio del Paraíso o el castigo del Infierno.
 

    Profundas diferencias de conceptos con el Cristianismo.

  Como podemos advertir, el Islam posee profundas diferencias de conceptos con respecto al Cristianismo, la religión más conocida en Occidente. Por ejemplo, este mundo, en la visión islámica,  es un lugar de prueba. No es un lugar de castigo del hombre por la falta de su padre Adán (P), ni es un sitio de residencia permanente, más allá del cual no hay nada. Es un lugar de paso donde es sometido a una prueba por parte de Dios. Y como es un lugar de paso, tarde o temprano las criaturas tienen que abandonar este mundo para ir a la Morada Permanente. Por lo tanto, la muerte es una necesidad, es una puerta de paso hacia otro estado y no un castigo.
  Las condiciones del mundo son las óptimas para que cada ser humano supere con éxito su prueba y alcance el éxito en la Morada Permanente : el Paraíso. Cada ser humano nace en el sitio y la época que son las más propicias para que supere su prueba y logre un buen resultado final. Como las condiciones de cada individuo son diferentes a las de los demás,  existe entonces una gran diversidad de estados, cada uno con su grado de responsabilidad y todos con las mismas oportunidades ante Dios.

  Todos los seres humanos tienen la misma posibilidad de superar la prueba y obtener la Gracia de la Recompensa Divina en el otro mundo. Dios es Sabio, Justo, Generosísimo y Misericordiosísimo. Otorga a cada individuo una posibilidad igual a la de otros y toma en cuenta todas las consideraciones.

  Vemos que estas y otras grandes diferencias marcan una distancia con el cristianismo, por lo cual cuando el occidental desea conocer el Islam, debe olvidarse de todo lo que sabe del cristianismo, o bien preguntar cuál es la visión islámica sobre los distintos temas.

Abdallah Yusuf de La Plata – Argentina.

  Fin de la lección.

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