24/1/13

Elecciones israelíes: Es hora de desechar la terminología "derechas" e "izquierdas"


Por Gilad Atzmon-Gilad.com


Traducción para Rebelión de Loles Oliván.


La mayoría de comentaristas de la política israelí no consigue ver que las nociones de izquierda y derecha resultan bastante irrelevantes para entender la política israelí. Israel se define a sí mismo como el Estado judío y, efectivamente, según pasan los años, Israel se vuelve cada vez más judío. Naftali Bennett, que por un momento pareció ser la estrella ascendente en estas elecciones, se ha dado cuenta de esto muy bien. Ha reinventado lo del hogar judío en un partido político que ensalza la aspiración de Israel de cumplir su verdadero destino judío. Prometió a sus seguidores que pueden vivir como elegidos en su Estado solo para judíos independientemente de consideraciones éticas o morales.

Pero es la mayoría de los judíos que participan en el juego político israelí, si no todos, los que están comprometidos con el sueño del “Estado judío”. Por supuesto, difieren en algunas cuestiones prácticas y pragmáticas menores, pero en lo esencial están nítidamente de acuerdo. Aquí va un viejo chiste israelí: un colono israelí propone a su amigo de izquierdas: “El próximo verano tenemos que poner a todos los árabes en autobuses y sacarlos de nuestra tierra”. El izquierdista: “Vale, pero asegúrate de que los autobuses tengan aire acondicionado”.

En Israel no hay halcones ni palomas. En su lugar, todo lo que tenemos es un leve debate entre unas escasas interpretaciones sobre tribalismo judío, nacionalismo y supremacía. Algunos judíos quieren estar rodeados de imponentes muros de gueto —les gusta, les resulta acogedor, se sienten seguros—; otros prefieren confiar en el poder de disuasión de las FDI. Algunos apoyan el uso excesivo de fósforo blanco, a otros les gustaría ver a Irán deshecho.

El supuesto de que existe una división política en Israel es sólo un mito que a los goyim les gusta tragarse porque hace el efecto de que es posible un cambio político e incluso una transformación espiritual. Pero la verdad terrible es que cuando se trata de los fundamentos reales, los israelíes están bastante unidos: la dirigente laborista Shelly Yachimovich y la criminal de guerra Tzipi Livni estaban entre los que se apresuraron a apoyar la Operación Columna de Nube de Netanyahu. Yair Lapid, líder del segundo partido más grande de Israel, también identificado como izquierda centrista, no rechazaría un puesto ministerial de Benjamin Netanyahu. Meretz, que aun siendo un partido sionista, es el único partido judío de Israel que tiene siquiera el vestigio de un pensamiento ético y universal y valores de igualdad, cuenta tan solo con 6 miembros en una Knesset de 110 diputados judíos.

Así que si queremos entender la política israelí, tenemos que desechar aquí la arcaica terminología del siglo XIX relativa a izquierda y derecha y empezar a rascar en la verdadera cultura e ideología que impulsan al Estado judío. Israel, sin un solo partido judío que incorpore en su agenda política la empatía hacia los palestinos, desafía la noción de igualdad universal. Se preocupa exclusivamente de los intereses del pueblo elegido, y los resultados de las elecciones israelíes así lo confirman. Todo lo que vemos es una competición vacía entre diferentes discursos judeocéntricos.



Fuente original: http://www.gilad.co.uk/writings/israeli-election-time-to-bin-left-and-right-terminologies.html

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