1/1/13

El Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo y el Islam


Por el Sheij Abdul Karim Paz

"Es necesaria una transformación rápida y profunda que nos obliga a todos a buscar un nuevo y humano, viable y eficaz camino de liberación"




Leemos entre los postulados del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo lo siguiente sobre el rol de la Iglesia:

"La Iglesia debe asumir su rol histórico y ayudar a los pueblos a tomar las riendas de su destino en sus manos. No debe limitarse a un discurso atemporal, únicamente a difundir el reino celestial, sino que debe intervenir en el orden temporal y terrenal para generar las condiciones de justicia en este mundo concreto. Debe apoyar a los pueblos en su proceso de liberación del orden capitalista que es un orden injusto y una estructura social de pecado. Si la Iglesia no lo hace es cómplice y tendrá que responder a Jesús por ello. Estar con los oprimidos y denunciar a los opresores para que dejen de oprimir es lo que Jesús nos pide y la gente nos demanda."

El Imam Jomeini señala que la separación de la política de los sabios religiosos no es un fenómeno nuevo o únicamente producto de la colonización secular europea que la propagó, sino que ya en los comienzos de la historia islámica, Muawia separaba a los religiosos de su política y decía a los musulmanes en Irak :

"yo no combatí contra ustedes por motivo de vuestras oraciones, ayunos o peregrinaciones sino para gobernar sobre ustedes y he alcanzado mi objetivo".

Esta separación artificial y ajena al Sagrado Corán y la tradición profética se incrementó con la dinastía abasida. Para estos tiranos, la religión estaba hecha para mantener entretenidos a los infelices y empobrecidos  con las cuestiones del más allá, mientras ellos se empachaban con la superabundancia del más acá.

El poder concentrado de las armas, el dinero y los medios desató una campaña furiosa contra estos sacerdotes y obispos que denunciaban la injusticia del orden capitalista vigente. Se los tildó de comunistas y subversivos igual que se lo hiciera con el Imam Jomeini y el proceso revolucionario que encabezó en un intento de presentarlo como herético a una religiosidad que necesariamente debía desatender esos asuntos y dejarlos en manos de sus poderosos "dueños". El Sha de Irán acusaba al Imam Jomeini de ser un comunista, subversivo.

Podría decirse que los obispos y sacerdotes del tercer mundo utilizaron la fuerza moral de la verdad en hechos y denuncias, no una fuerza material efectiva. En todo caso, apoyaron la fuerza política del movimiento nacional y del movimiento en pro de una socialización de los medios de producción, de los resortes de la economía y en definitiva de los medios de poder. Para los poderes concentrados eso fue una línea roja que no debieron cruzar, su destino no habría de ser muy diferente al del propio Jesús, la paz sea con él. Las Fuerzas militares (con honrosas excepciones), actuando como brazo armado del poder financiero y económico concentrado, así como los medios de comunicación "masivos" (de consumo masivo y de manipulación elitista), presionaron a la cúpula de la Iglesia y ésta a su vez a esos obispos y curas rebeldes para que detengan su accionar. Luego pasarían directamente a la acción, martirizando a muchos de ellos, ante el silencio o complacencia de muchas de aquellas máximas autoridades. Violeta Parra se preguntaba: "Qué dirá el santo Padre, que vive en Roma, que le están degollando, a sus palomas". El Papa no decía mucho al respecto desgraciadamente.

La generalidad de las posiciones oficiales de la Iglesia hizo que las interpretaciones en cuanto a los contenidos difieran e incluso se contradigan con frecuencia. Máximas contenidas en los documentos oficiales expresando la obligación de parte de la Iglesia de "despertar en los hombres y en los pueblos principalmente en los medios de comunicación, una viva conciencia de justicia", o que había que defender según el mandato del Evangelio los derechos de los pobres y oprimidos urgiendo a nuestros gobiernos y clases dirigentes para que  eliminen todo lo que destruye la paz social", o que se debía "denunciar enérgicamente los abusos y las injustas consecuencias de las desigualdades excesivas entre ricos y pobres, entre poderosos y débiles", no dejaban de ser demasiado generales y de hecho, dio lugar a diferentes posturas irreconciliables tanto dentro del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, con sus posturas de corte nacionalista, de capitalismo humanizado y/o cristianizado,  socialista o semi marxista, pero también, en forma más grave, entre los Sacerdotes del Tercer Mundo y las autoridades superiores de la Iglesia que no aceptaron ninguna de estas formas concretas y prefirieron mantenerse en esa generalidad sin bajar al terreno de los hechos concretos. A veces, incluso, si concretaban políticas, pero eran las de los poderosos, no la de los Sacerdotes del Tercer Mundo, sino más bien contra ellos.

Las propuestas concretas del MSTM era una adhesión al proceso revolucionario latinoamericano sin por ello adherir a sus formas más violentas. El Papa Pablo VI hablaba en la encíclica Populorum Progressio de "transformaciones audaces", "profundamente innovadoras", "reformas urgentes".

El MSTM se preocupó por aclarar que cuando se refería a una nueva sociedad de tipo socialista, no se referían a programas o partidos llamados socialistas de dentro o fuera del país. Pensamos, decían, que era útil y posible rescatar la palabra como se lo había hecho con muchas otras (reforma, democracia, liberación).

En "Octogéssima Adveniens", que se publica en 1971, en el número 31 el Papa admite que hay un "primer nivel de expresión del socialismo", que solo implica "una aspiración generosa y una búsqueda de una sociedad más justa". El mismo Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo en otra de sus publicaciones "Reflexiones, Carta a los Obispos Argentinos", 1970 hace una extensa exposición de lo que buscan bajo este "socialismo" que ha de ser nacional, popular, latinoamericano, humanista y crítico (n° 47-49).
Con respecto a la propiedad privada de los medios de producción, dice al respecto Medellín (Justicia 3,1c.)" El sistema empresarial latinoamericano y, por él, su economía actual, responde a una concepción errónea sobre el derecho de propiedad y los medios de producción, y sobre la finalidad misma de la economía".

Todos sabemos que estas cosas fueron dichas en los años setenta y que de entonces a la fecha, la Argentina ha atravesado por la experiencia neoliberal de los noventa donde se ha agravado mucho más la concentración de los privilegios y se ha extendido la pobreza de la gente.

Hay un derecho fundamental y es la destinación universal de los bienes para todos, por lo tanto no es ilegítima la erradicación concreta de un determinado uso de ese derecho si se aseguran mejor los fines que justifican la apropiación, es decir que todos lleguen a los bienes. Este es el fundamental derecho natural, restablecido por Gaudium et Spes, 64 y Populorum Progressio, 22. El derecho natural en materia de propiedad es la destinación universal de los bienes "para uso de todo el género humano". "Esta doctrina común hasta el siglo XVI fue poco a poco oscureciéndose bajo el dominio del liberalismo económico. Santo Tomás habla de la destinación universal de los bienes, luego, desde el siglo XVI, bajo la influencia del liberalismo se irá acentuando la propiedad privada e individual.

La encíclica Populorum Progressio añadirá que "todos los demás derechos, sean los que sean, comprendidos en ellos los de propiedad privada y libre comercio, le están subordinados".
La estructura capitalista es opresora con respecto a los pueblos. En San Miguel, los obispos argentinos declaran que es "necesaria una transformación rápida y profunda que nos obliga a todos a buscar un nuevo y humano, viable y eficaz camino de liberación". (San Miguel, inst 9). "Es por eso que proponemos, no una colectivización estatal, sino un sistema de propiedad socializada (de la cultura y del poder), cuyas formas concretas pueden ser diversas y variables…y a los técnicos toca hallar los caminos". Luego agregan que la expresión "socialización de los medios de producción" puede traducirse como una "democracia económica" que dé al pueblo control social y participación activa en los organismos de planificación y en la gestión de la economía de los medios de producción, algo que evite los extremismos, algo que lejos de conducir al comunismo lo haría innecesario.

Estas palabras coinciden con la visión del Islam. Es por el motivo de haber puesto en prácticas estas máximas religiosas comunes a las grandes religiones que la República Islámica es perseguida por los mismos que idearon la persecución de los años setenta en el continente de América Latina. Un gobierno independiente que procura su propio desarrollo sin acatar ni entregar su riqueza y su autodeterminación a los poderes concentrados es lo que no puede digerir el imperio en Irán, ni en el resto del mundo islámico.

Una vez más se abrieron las urnas en Egipto y una vez más triunfaron los musulmanes para reformar la constitución y hacer prevalecer el Islam como organización social, cultural y política. El pueblo participa y en mayoría opta por un nuevo modelo que lo reconcilie con su identidad histórica y milenaria y le permita buscar su camino dentro de sus propios valores y pautas que no son las occidentales por cierto. ¿Tanto cuesta aceptar esto? ¿Acaso no es la voluntad del pueblo egipcio? Se critica más ahora que se respeta la voluntad de la mayoría que antes cuando gobernaba el tirano Mubarak que pisoteaba a la mayoría y a la minoría en sus legítimas demandas de autodeterminación, pero claro era el tirano de las grandes potencias, estaba todo bien, hasta se daba el lujo de salir en algunas revistas de la alta oligarquía europea por sus excentricidades.

En Siria, los terroristas financiados desde el exterior, muestran cómo asesinarán con armas químicas a los partidarios de Bashar al Assad, es decir a la mayoría del pueblo sirio. Una persona que seguramente es lectora de la Nación me decía que era el ejército regular sirio el que usaba las armas químicas… A quién creer, a las imágenes de los canales libres e independientes de los poderes concentrados o a los medios que en la Argentina se formaron con las dictaduras y se niegan a acatar la nueva ley de medios. Usted vea.

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