8/1/13

Dos tipos clave en Defensa



OBAMA NOMBRO A BRENNAN Y A HAGEL AL FRENTE DE LA CIA Y EL PENTAGONO
Pagina 12

La nominación del veterano de Vietnam como secretario de Defensa fue cuestionada por algunos legisladores que lo acusan de tener una posición tibia a la hora de respaldar a Israel. El otro nominado corre igual suerte.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, propuso al ex senador republicano Chuck Hagel como secretario de Defensa y a su asesor en antiterrorismo, John Brennan, como director de la CIA. Con estas dos nominaciones, el mandatario norteamericano casi completa los puestos principales de su gabinete. A 15 días de su investidura para un segundo mandato, Obama llamó al Senado a confirmar rápidamente a sus dos nominados, pese a que varios legisladores cuestionaron a ambos en los últimos días, y en especial a Hagel, luego de que la prensa adelantara la probable elección del mandatario demócrata para esos puestos clave.

“El trabajo de proteger a nuestra nación nunca está hecho del todo. Tenemos mucho por hacer”, dijo Obama en una intervención en el Salón Este de la Casa Blanca, parado junto a Hagel y al secretario de Defensa saliente, Leon Panetta. Consciente de la oposición que su elegido enfrenta en el Senado por diversos motivos, entre ellos su postura respecto de Israel e Irán, el presidente dijo que Hagel, un político moderado que representaba al estado de Nebraska en el Senado, es el “líder que nuestras tropas merecen, un patriota estadounidense”.

Obama agregó que Hagel, un veterano de Vietnam de 66 años, entiende que la guerra no es una abstracción y puede tomar decisiones fiscales difíciles en épocas de austeridad. El presidente agradeció a Panetta su trabajo desde 2011 al frente del Pentágono y como parte de un increíble equipo de seguridad nacional, al tiempo que repasó logros como la retirada de Irak, la transición en Afganistán o la muerte del líder de Al Qaida, Osama bin Laden.

Brennan, de 57 años y con un cuarto de siglo de servicio en la CIA, es un estrecho colaborador de Obama al que el presidente llama amigo y que sirvió desde 2008 como asesor en antiterrorismo de la Casa Blanca. Obama dijo que Brennan es uno de los profesionales de la inteligencia más respetados de Estados Unidos. Con las nominaciones, Obama prácticamente completa los principales puestos de su gabinete tras proponer en diciembre al senador demócrata John Kerry como nuevo secretario de Estado luego de la inminente renuncia de Hillary Clinton, quien ayer retomó sus funciones luego de una internación por un coágulo en la cabeza.

Uno de los nombres clave que aún le falta decidir –o anunciar– es el del reemplazante de Tim Geithner en el Departamento del Tesoro, una decisión trascendental en momentos en que apenas se ha logrado evitar el abismo fiscal con un acuerdo de mínimos que tendrá que ser todavía negociado duramente en las próximas semanas.

En cuanto a Hagel y Brennan, las dos nominaciones llegan rodeadas de polémica, tanto que se espera una trabajosa ratificación de ambos en el Senado. Hagel fue criticado por algunos republicanos por la presunta tibieza de su compromiso con la seguridad de Israel, uno de los principales aliados de Estados Unidos, o de su postura frente a Irán y su programa nuclear, así como también por haberse opuesto a la guerra de Irak durante el mandato de George W. Bush, en 2003.

El nuevo secretario de Defensa se enfrenta a desafíos como el traspaso de la seguridad en Afganistán, la inestabilidad en Medio Oriente y los recortes necesarios en la Defensa como parte de los planes de ajuste presupuestarios en Estados Unidos. En breves comentarios, Hagel agradeció a Obama “por esta oportunidad de servir otra vez” a Estados Unidos, especialmente “a sus hombres y mujeres de uniforme”.

Por su parte, Panetta, que ha sido durante el primer mandato de Obama jefe de la CIA y del Pentágono, expresó su gratitud por el honor y privilegio de servir en su administración, y aseguró que Hagel tiene un profundo conocimiento en temas de seguridad nacional y es un dedicado servidor público. Con Brennan como director de la CIA, Obama sabe que tendrá siempre a alguien de su máxima confianza en la agencia de inteligencia clave para la seguridad el país.

Desde su puesto en la Casa Blanca, el funcionario tuvo un papel clave en la operación que acabó con la vida de Osama bin Laden en mayo de 2010 en Pakistán y, sobre todo, en la nueva estrategia de usar aviones no tripulados (“drones”) contra supuestos objetivos “terroristas”, una práctica que cuenta con más de un crítico.

De ser confirmado en el puesto, la CIA volverá a estar en manos de un civil, después de la fracasada experiencia del militar David Petraeus, quien tuvo que dimitir como director de la agencia en noviembre, al descubrirse que era investigado por el FBI por una aventura extramatrimonial.

Y Brennan, que forjó su carrera en la agencia y carece de filiación política, verá cumplida una aspiración que no pudo ver satisfecha hace cuatro años. En ese entonces, Obama pensaba ya en nombrarlo en la CIA, pero tuvo que dar marcha atrás ante críticas de defensores de derechos humanos y de demócratas que lo acusaban de haber tolerado prácticas de tortura durante el gobierno de Bush, bajo el cual también ocupó puestos de peso en materia de seguridad nacional. Brennan consideró la nominación un “tremendo honor” y “el mayor privilegio y la responsabilidad de mi vida profesional”.

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