13/12/12

Secando a los palestinos



Los principios básicos morales exigen que Israel acabe con la destrucción de cisternas esenciales para la vida de docenas de comunidades palestinas



Editorial Haaretz

Desde principios de año, Israel ha destruido 35 cisternas de agua de lluvia utilizadas por las comunidades palestinas, 20 de ellas en la zona de Hebrón y las colinas del sur de Hebrón. En 2011 destruyó 15 cisternas y en los últimos 18 meses, 29. En muchos de estos casos destruyó cisternas antiguas que sirvieron a los antepasados ​​de los habitantes de estas comunidades. Recientemente se habían restaurado con la ayuda europea. Las cisternas muestran la continuidad de la población palestina de antes de 1948. Por lo general, las comunidades cuyas cisternas destruyeron están a poca distancia de los asentamientos y puestos de avanzada no autorizados que gozan de un suministro regular de agua. En la misma oportunidad la Administración Civil casi siempre destruye las tiendas palestinas, corrales e instalaciones de almacenamiento de alimentos.

Esta información está basada en datos de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Rabinos por los Derechos Humanos y la Asociación de Derechos Civiles de Israel. El portavoz de la Coordinadora Militar de las Actividades Gubernamentales en los Territorios no respondió a las preguntas de Haaretz respecto al número de cisternas destruidas en los últimos dos años, o por qué la restauración de una antigua cisterna se considera un delito. El portavoz ha explicado (Haaretz, 7 de diciembre) que "la excavación de cisternas -que constituye un cambio de infraestructura- requiere un permiso de las instituciones de planificación autorizadas". Pero desde el principio, Israel no la incluyó en sus planes maestros de las comunidades palestinas que ahora dependen de cisternas, por lo que no pueden conseguir un permiso legal.

Dejar a las comunidades palestinas desconectadas de la infraestructura, declarar grandes áreas zonas de tiro y destruir las cisternas son actuaciones que forman parte de una política deliberada desde principios de 1970. Su objetivo es dejar tan pocos palestinos como sea posible en la mayor parte de Cisjordania (hoy Área C, bajo control civil y militar israelí), para agilizar los asentamientos judíos y así hacer más fácil la anexión de estas áreas a Israel.

La Unión Europea se opone a las políticas de Israel en la zona C, porque sabotea la solución de dos estados. También basa su posición en el derecho internacional, que prohíbe la demolición de estructuras que dejan a una población protegida sin comida ni agua y provoca su desplazamiento forzado. Los principios morales básicos, como evitar otro choque frontal con amigos, exige que Israel cese y desista de destruir cisternas esenciales para la vida de docenas de comunidades palestinas.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/drying-out-the-palestinians-1.483747
Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160696