8/12/12

Hamas celebra su 25 aniversario


Imagen de las masivas concentraciones. | Reuters

25 años después de crearse inspirándose en Los Hermanos Musulmanes de Egipto y reiterando su fidelidad a la carta fundacional en la que pide la destrucción de Israel, Harakat Al Mukawama Al Islamiya (Movimiento de Resistencia Islámico) se ha concedido este sábado un baño de masas.


25 años después, Hamas no sólo tiene una poderosa red social (Dawa), religiosa y armada (Las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam) sino que controla la Franja de Gaza y aspira ser el principal representante político del pueblo palestino.

Tras la visita de varios líderes árabes a Gaza y el enfrentamiento armado y posterior tregua con Israel, la euforia en el seno de Hamas es tan grande que ha permitido a los hasta ahora silenciados activistas del rival Al Fatah ondear sus banderas amarillas en la manifestación dominada por el verde de Hamas. La reconciliación palestina, dicen ahora sus líderes, es el objetivo primordial además de "proseguir el martirio y la guerra santa contra Israel".

El regreso de Jaled Meshal

Entre el millar de seguidores y dirigentes de Hamas llegados a Gaza desde varios países árabes para festejar el aniversario destaca la presencia por primera vez de Jaled Meshal. El líder de Hamas en el exterior no ha defraudado a los varios centenares de miles congregados en el centro de la ciudad repitiendo una y otra vez la palabra "resistencia armada".

"Palestina seguirá siendo árabe e islámica. No reconoceremos a la legitimidad de la ocupación ni a Israel. Toda Palestina es nuestra. Del mar (mediterráneo) al río (Jordan). Del norte al sur", exclamó Meshal exaltando una sola vía: "Cisjordania, Gaza y los árabes en Israel son una entidad unidad en el camino de la resistencia, la Yihad y el martirio”.

"Nosotros no matamos a judíos porque sean judíos sino a sionistas porque son ocupantes. Seguiremos matando a todo aquel que ocupe nuestros tierras y nuestros Lugares Santos", afirmó pidiendo la reconciliación interna palestina. "El ocupante no se quedará en esta tierra. Hay miles que esperan debajo y sobre la tierra para repeler los ataques israelíes", proclamó el primer ministro y líder de Hamas Ismail Haniya. Este definió como "victoria" la última espiral que finalizó con la muerte de más de 160 palestinos (según los palestinos más de la mitad eran civiles mientras Israel afirman que eran 57 y el resto miembros de los grupos armados) y seis israelíes.

Réplica de un cohete

El acto central tuvo más estrellas al margen de Meshal o Haniya. Por ejemplo, una inmensa réplica de cartón del cohete de largo alcance M75 en homenaje a los que consiguieron llegar hasta Tel Aviv, Rishon Letsion y Jerusalén. O el retrato de Ahmed Jabari, el todopoderoso jefe del brazo armado, muerto en el primer ataque aéreo israelí de la ofensiva Pilar Defensivo en respuesta a los cohetes y misiles contra el sur de Israel.

Meshal pudo tocar anoche los restos del coche calcinado de Jabari y saludar a los familiares de éste y del jeque Ahmed Yasin, fundador de Hamas en el 87, el año en el que estalló la primera Intifada. Enmascarado, el portavoz del brazo armado de Hamas agradeció "la ayuda de Turquía e Irán" durante la ofensiva israelí y prometió "destruir Israel". "Nos comprometemos a continuar la Yihad y la resistencia hasta que dobleguemos la ocupación y limpiemos los Lugares Santos", añadió.

"La visita de Meshal y de dirigentes árabes como el emir de Qatar demuestra que no hay bloqueo en Gaza como suele decir la propaganda del grupo terrorista Hamas", declaró este viernes el portavoz de Exteriores israelí, Yigal Palmor.





El líder de Hamás en el exilio llega a Gaza por primera vez en su vida


Jaled Meshal, líder de Hamás en el exilio llegó el viernes a la franja de Gaza, donde se le recibió con todos los honores. Es una visita histórica, dicen en Gaza, porque nunca antes había pisado Meshal esa tierra, a pesar de regir de forma remota la vida del más de millón y medio de palestinos que allí viven bajo el embargo israelí. Meshal era un niño de apenas 11 años, cuando abandonó el pueblo de Cisjordania en el que nació.

Meshal entró el viernes en Gaza a través de Rafah, el paso fronterizo al sur de la franja, que linda con Egipto. Allí besó el suelo y le dijo a la multitud que la próxima visita será en Jerusalén, según recoge la agencia de noticias palestina Maan. “Hoy es Gaza. Mañana será Ramala y después Jerusalén y Haifa y Yafa”.

Egipto es el garante del compromiso de alto el fuego que las facciones palestinas e Israel sellaron el 21 de noviembre y que impone además un levantamiento del embargo israelí que asedia la franja desde hace seis años. Está por ver cuándo y cómo se producirá ese alivio del bloqueo. Fuentes diplomáticas israelíes confirman que sus enviados continúan las negociaciones periódicas en El Cairo, sin que de momento se hayan producido cambios radicales en las restricciones israelíes.



La ampliación de facto de la distancia de la costa a la que los pescadores pueden faenar es una de los supuestas mejoras. Ahora pueden pescar en teoría hasta a seis millas náuticas, en lugar de tres como antes. Otra ampliación sería la del terreno de cultivo al que los agricultores de las zonas fronterizas pueden acceder sin que les disparen los tanques israelíes. El problema es que no se ha producido un anuncio oficial y las supuestas nuevas medidas nacen en medio de una enorme confusión. El Centro Palestino para los Derechos Humanos ha documentado en las últimas dos semanas numerosos ataques contra civiles que probaban los supuestos nuevos límites. Es en esas zonas fronterizas en las que dos palestinos han muerto desde el acuerdo del alto el fuego por disparos del Ejército.

El sábado será el día de la gran celebración. Está previsto que Meshal protagonice la conmemoración del 25º aniversario de Hamás, que se festejará por todo lo alto en la ciudad de Gaza. Meshal llega en un momento en el que el movimiento islamista anda sobrado de autoestima. Hamás ha cantado victoria tras la contienda que el mes pasado dejó sin embargo 170 palestinos muertos –la mayoría civiles- en Gaza por los bombardeos israelíes. Ganaron, dicen, porque los grupos armados de la franja desafiaron como nunca a Israel con misiles que cayeron en las inmediaciones de Tel Aviv y de Jerusalén, lo que supone un salto cualitativo respecto a los cohetes palestinos que periódicamente aterrizan en el sur de Israel.

Está previsto que Meshal visite también durante su estancia a la familia Dalu. Diez miembros de esa familia, incluidos cuatro niños y cinco mujeres murieron por un bombardeo israelí durante la operación Pilar Defensivo. La organización de derechos Humanos Human Rights Watch ha emitido un comunicado en el que considera ese ataque israelí “una clara violación de las leyes de la guerra”, después de haber realizado una investigación sobre el terreno.

El viaje de Meshal coincide con un momento de cierto acercamiento entre Hamás y Fatah, las facciones palestinas archirrivales, al calor del triunfo diplomático palestino en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde lograron el reconocimiento de Estado observador, el mismo estatus que obtuvo en su día el Vaticano.

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