17/12/12

Bahrein, la revolución olvidada


Al régimen no le bastó con encerrar a Mohamed al Tajer durante 114 días en el 2011. El conocido abogado y activista de Derechos Humanos asegura que las fuerzas de seguridad colocaron una cámara oculta en una de sus viviendas. "Me grabaron escenas íntimas con mi mujer. Me llamaron y me dijeron, si sigues hablando las distribuiremos en internet", explica.

Tajer ignoró las amenazas y siguió prodigándose en las actividades de la oposición al régimen que lidera el rey Hamad Al Jalifa. El pasado mes de mayo volvió a recibir un SMS. Le instaba a no participar en una conferencia de derechos humanos prevista para el día 30. Tajer acudió a la cita. Las imágenes comenzaron a difundirse en internet al día siguiente.
Protestas en Bahrein a favor de emprender reformas. | Efe
"He recibido miles de amenazas. Querían callarme la boca pero no lo han conseguido", precisa el legado.
Tajer es uno de los activistas opositores de Bahrein que defienden la oposición pacífica al régimen que lidera el rey Hamad Bin Khalifa, pero también uno de los que alerta sobre la "enorme frustración" que existe entre los jóvenes opositores y como la repetida represión de las autoridades está generando una réplica cada vez más violenta de los chavales.

El propio Al Salman, líder del principal partido opositor, Al Wifaq, admitió hace días que su formación "esta perdiendo el control de las calles". Salman añadió: "Les decimos (a los jóvenes) que sigan siendo no violentos, pero no escuchan".

Nabil Rajab era otro de los connotados defensores de los derechos humanos que abogaba por la resistencia no violenta. Siempre portaba un reloj con la fotografía de Gandhi. Durante su última visita a Beirut, el verano pasado, el presidente del Centro de Derechos Humanos de Bahrein reconoció a ELMUNDO.es que sus alegatos cada vez tenían menos eco entre los opositores más jóvenes.

"Los chavales me dicen ¿qué haceis vosotros cuando la policía nos apalea o nos dispara con sus perdigones?", señaló.

Tras la primera fase de la revuelta en Bahréin, que llevó al régimen a declarar la ley marcial en marzo del 2011 y reprimir las manifestaciones con ayuda de tropas de sus aliados del Golfo, en especial de fuerzas de Arabia Saudí, Manama intentó recomponer su imagen estableciendo la llamada Comisión Independiente de Investigación (BICI) cuyo informe en noviembre del 2011 confirmó la muerte de decenas de opositores, la tortura de centenares de ellos y otros muchas violaciones de los derechos humanos a cargo de las fuerzas de seguridad.

A poco más de un año de aquella fecha, las autoridades no han implementado las recomendaciones básicas del BICI como advirtió Human Right Watch (HRW) en un informe del mes pasado. La ONG Proyecto sobre Democracia en Oriente Próximo estimó que el régimen sólo ha adoptado 3 de las 26 directrices requeridas en el BICI.

"De hecho, la situación de los derechos humanos tan sólo se ha deteriorado desde que el rey aceptó las recomendaciones y conclusiones de la comisión", afirmó Joe Stork, vicedirector del departamento de Oriente Próximo de HRW.

Como alertó la misma ONG, el régimen ha evitado perseguir judicialmente a la mayoría de los uniformados acusados de excesos. Al mismo tiempo reactivó las detenciones de significados activistas como el citado Nabil Rajab, que fue condenado a tres años de cárcel –después se redujo la pena a 2- por participar en "una concentración ilegal", según la terminología oficial.

Otros cuatro ciudadanos fueron condenados a prisión por expresar su opinión en contra del soberano a través de twitter, y a 31 se les revocó la nacionalidad, un gesto extremo que ha propiciado que 19 de ellos habiten ahora mismo como 'ilegales' en su propio país.

"Uno de ellos, Taimur Karimi, intentó apelar a esa decisión y cuando se presentó en el tribunal un funcionario le dijo: lo siento, usted no existe en los ordenadores del estado. No puede hacer nada, no puede viajar, no tiene derecho a ningún tipo de asistencia pública, etc etc.. Al mismo tiempo, el gobierno nacionaliza a miles de paquistaníes, yemeníes, jordanos etc sin ningún tipo de requisito", precisa Tajer.

Según las estadísticas que maneja Al Wefaq, y que presentó en una conferencia sobre la situación en Bahrein que se celebró Beirut la última semana, la revuelta se ha cobrado hasta ahora más de 100 muertos –la Federación Internacional de Derechos Humanos habla de 80-, más de 4500 personas han sido detenidas de las cuales 1300 siguen arrestadas -3 condenados a muerte y 22 a cárcel de por vida-, 1866 han denunciado ante el partido haber sido torturados, 35 mezquitas shías han sido destruidas, y 600 trabajadores de la misma confesión siguen desempleados después de que les echaran de sus trabajos por su adscripción religiosa.

Pese a la represión, las autoridades no han acabado con las marchas multitudinarias de los opositores. Incluso después de que el régimen prohibiera cualquier tipo de manifestación en octubre. Las protestas siguen siendo en su gran mayoría pacíficas.

Pero también es cierto que con mayor frecuencia algunos jóvenes responden a los ataques de las fuerzas de seguridad con cócteles molotov. La explosión de cinco pequeños artefactos caseros que mataron a dos trabajadores foráneos en Manama el 5 de noviembre confirmó la escalada que podría sufrir la revuelta ante el bloqueo político que ha propiciado el clan Khalifa.

Respuesta violenta

Para Mohamed al Maskati, otro popular activista local que fue arrestado recientemente durante 2 días, el régimen de Bahrein está aplicando la misma táctica que utilizó Bashar al Asad en los inicios de la revuelta en Siria.

"Quieren provocar una respuesta violenta de la oposición. Así podrían decirle a la comunidad internacional: ¿ven? Sólo estamos respondiendo ante sus ataques. Por eso se ceban con los opositores que defienden la resistencia pacífica como Nabil Rajab", asevera.

Maskati declara que el BICI ha cambiado muy poco el escenario bahreiní. Según él, las autoridades han replicado ante los reclamos de la comisión con sofisticación. "Por ejemplo, hemos documentado muchos casos en los que los detenidos son apaleados antes de llegar al centro de detención porque la comisión exigía que una vez allí se colocara a los arrestados frente a cámaras que grabaran lo acaecido. A uno le dijeron, como digas que te hemos pegado delante de las cámaras, las apagamos y seguimos pegándote.
Otros muchos nos han explicado que después de torturarles les aplican una crema muy rara que les quita todas las marcas", añade.

"Ahora cada casa en Bahrein tiene una persona encarcelada, torturada, exiliada o muerta. El país se ha convertido en una gran prisión", le secunda Ahlam Khouzaie, responsable de asuntos femeninos en Al Wifaq.

Como en otros muchos países de la región, las acciones del régimen está creando toda una comunidad de exiliados que según Tajer se cuentan ya por miles. Muchos se han establecido en Líbano, donde existe una significativa comunidad shía, la confesión a la que pertenecen la abrumadora mayoría de los perseguidos. Ebrahim al-Madhun es uno de ellos. Miembro de Wifaq y ex director general de una firma de transporte, Madhun se encontraba de visita en Beirut por asuntos profesionales en marzo del 2011 cuando las fuerzas de seguridad asaltaron su vivienda y detuvieron a 11 miembros de su familia.

"Mi mujer estaba en camisón. La insultaron de todas las maneras. Con alusiones sexuales. A dos de mis hijos les condenaron a 20 años de cárcel. Nunca pude regresar porque me buscaban. Perdí todo. A ellos no les dejan salir del país, así que estamos separados desde entonces", asevera.

Todos los opositores consultados coinciden en denunciar que Manama está azuzando los sentimientos sectarios, intentando vincular a la mayoría shía con el vecino Irán o incluso con el grupo libanés Hizbulá.
"Antes nadie preguntaba si tu eres suni o shía. Ahora si pasa. Hay gente que está boicoteando un conocido Costa Café porque su propietario es un shía. La televisión estatal está esforzándose mucho en ese sentido. Si esto continúa así al final sí conseguirán provocar un conflicto sectario", admite Maskati.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/17/internacional/1355726219.html

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