7/11/12

Es el Choque de Civilizaciones, pero al revés

Por Kamel Gomez

Es el asesinato de Bin Laden, la “muerte” del terrorismo internacional, el que permite a los demócratas cerrar filas con la línea fundamentalista islámica, desviar el proceso revolucionario de la Primavera Árabe, tratar de detener el avance del “Eje de la Resistencia”, con Irán dirigiendo el proceso, e impedir el “Despertar Islámico”.


(Fecha del artículo: 5-11-2012)

Se vienen las elecciones en EE.UU., con un huracán que despedazó  al orgullo capitalista de New York, pero que nada cambia  el escenario electoral. Mientras los globalistas esperan que Obama sea reelegido, Israel llena el Muro de los Lamentos de papelitos para que el candidato republicano triunfe.

Más allá de quien gane (¿Obama?), las políticas de los dos partidos estadunidenses se conocen. Tras la caída del muro de Berlín, Fukuyama puso nombre a lo que seguía: “El Fin de la Historia”, la civilización occidental con su modernidad, su laicismo, sus derechos humanos, su democracia liberal y su economía de mercado como panacea y camino a seguir por todos.

Los días de gloria de la Globalización con su Consenso de Washington se encontraron con el “terrorismo internacional”, la caída de las torres gemelas y la presentación oficial de Osama Bin Laden en los medios de comunicación. Era el momento de recuperar terreno perdido. Los muchachos del Pentágono no entienden mucho de finanzas, pero sí de su “destino manifiesto” para bombardear y asesinar. Llegaba la década del “Choque de Civilizaciones” con Samuel Huntington copiando a Bernard Lewis. Era la civilización “judeo-cristiana” la que siempre estuvo en guerra con los musulmanes. Y si antes estaban las cruzadas con sus reyes, ahora  Huntington llamaba a los estados-nación de Europa a acompañar la tarea civilizatoria de EE.UU. Todos a la cacería de musulmanes, de paso la civilización occidental se preparaba para el gran salto final, con los recursos energéticos de Medio Oriente: ir por China, la otra civilización a combatir. El contexto de justificación más estúpido al servicio del desgastado imperio norteamericano. Así, la democracia, la libertad, la lucha contra el terrorismo, llegaban a los tiros en Afganistán, Iraq, Líbano y Palestina.

Y llegó Obama, pero antes de él los analistas internacionales, los tanques de pensamiento, las universidades y los generadores del conocimiento estratégico sabían que había que hacer.  La civilización occidental sigue siendo la “única” civilización, por supuesto, con el resto del mundo en diversas etapas del desarrollo de la civilización moderna, en un proceso de evolución natural.  Se tenía que cambiar el orden de las palabras, surgían las “Civilizaciones de Choque”, con el mundo islámico a la cabeza: obviamente, los musulmanes siguen siendo los agresores, quienes tienen la necesidad cultural de resolver sus problemas por la violencia, y no por vía diplomática, o civilizada.  Es el asesinato de Bin Laden, la “muerte” del terrorismo internacional, el que permite a los demócratas cerrar filas con la línea fundamentalista islámica, desviar el proceso revolucionario de la Primavera Árabe, tratar de detener el avance del “Eje de la Resistencia”, con Irán dirigiendo el proceso, e impedir el “Despertar Islámico”.

 Las “Civilizaciones de Choque” fomentan todo tipo de fragmentación social, étnica, religiosa, siempre que ayude a partir el estado-nación, incluso en varios estados más chicos, y por lo tanto más vulnerables a las economías especulativas. Que haya más banderas, Hong Kong para los chinos, que Malvinas vuelva a la Argentina, pero no se metan con los bancos, y que la economía la controle y la planifique alguna multinacional. Y si son varias, mejor.

Y si para el mundo no occidental, la tarea a realizar en el mundo árabe-islámico es generar todo tipo de “Fundamentalismo”; para Europa y EE.UU., antes “cristiano” que “evangelizaba”, ahora “occidental” que “civiliza”, el “Multiculturalismo” es la palabra. Musulmanes, ateos, judíos, homosexuales, todo es lo mismo, mientras no cuestionen el sistema: casamiento gay, aborto, drogas, velo y mezquitas, todo junto, no molestan, siempre que  agradezcan las mercedes de vivir en Occidente y sus beneficios. 

Conclusión: O te parten, como en Medio Oriente, o te alienan, te reducen a lo indiferente, como más les gusta a los progresistas financieros de la senil Europa.

Pensemos en Siria. La izquierda progresista y “occidentalista” se plantea el dilema “Revolución vs. Resistencia”, cuando el propósito es claro. Desde el punto de vista sionista –nunca se puede perder de vista el epicentro del conflicto en Medio Oriente- se trata de cortar la conexión de Irán al Mediterráneo, intentado enrocar el Golán sirio por el Sinaí en Egipto, hoy dando un poco de respiro a Hamas. Siria, su vinculación con Palestina, su apoyo a Hezbollah, es la llave que abre la puerta a Irán en la región. Quien no analiza la interconexión de la mal llamada “guerra civil” en Siria, y el legítimo programa nuclear iraní, con los sionistas y las monarquías del Golfo unidos en frenar el “Despertar Islámico”, no entiende lo que está en juego.

Por eso se habla de Siria y alauismo, y se menciona ya la idea –como en Libia ahora, y no hace mucho en Iraq- de partir al país. Y aparece el Líbano con un atentado en represalia al avión no tripulado enviado por Hezbollah de parte de Irán. Y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) se reúne por pedido de Arabia Saudí para frenar la muy silenciada revolución de Bahréin, explicada como un “levantamiento confesional”. Incluso intentaron los saudíes sumar Bahréin a su propio país. ¿Se imaginan si Argentina o Brasil discutieran agregar a Uruguay a sus fronteras, el escándalo internacional que provocaría?  Y los kurdos juegan sus fichas, en Siria como en Iraq, y Turquía – el modelo de país en la región para muchos economistas liberales, y que forma parte de la OTAN y del G20 - mantiene en vida al fundamentalismo salafí. Quizás esos musulmanes que combaten en Siria, con la ayuda de la EE.UU., Gran Bretaña, Arabia Saudí, Qatar, Turquía e Israel piensen que están en la época de las cruzadas, y tengan a su Saladino en Obama.

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