19/11/12

Cuando Gaza significa Irán

Por Kamel Gomez

La maquinaria terrorista de guerra israelí  muestra sus garras nuevamente. Más allá de las vagas expresiones de los medios de comunicación (guerra, escalada, conflicto, etc.), la realidad golpea a una comunidad internacional que deja, otra vez, hacer a Israel lo que quiera, cuando quiera.


La nueva masacre sionista, en un contexto regional cada día más complejo, viene acompañada de algunas necesarias reflexiones.

En primer lugar, la política interna israelí. No es la primera vez que candidatos deciden asesinar y bombardear palestinos para posicionarse mejor en una elección. Es que así funciona la "única democracia de Medio Oriente": a más muertos árabes, mejor las encuestas.

Es que el aparato sionista, desde el ejército, pasando por las escuelas, las universidades, la  prensa y hasta los rabinos fundamentalistas, han convencido a la enferma sociedad israelí de que los palestinos merecen vivir en una cárcel a cielo abierto (Gaza), o en un apartheid (Cisjordania), da lo mismo.  Quizás un sionista pueda prenderse fuego a lo bonzo, por los efectos de la economía neoliberal dentro de Israel, generando una inmensa conmoción en ese país. Pero matar niños palestinos es indiferente, o incluso, siguiendo las enseñanzas de los rabinos de turno, hasta recomendable, no sea que de grandes se vuelvan "terroristas".  Así lo enseñan: "El fin santifica los medios". Maquiavelo, pero con kipá.  

Sin embargo, la realidad ha dado un golpe duro a Israel. La resistencia palestina, dirigida por Hamas, ha logrado atemorizar a los ciudadanos de Tel Aviv y Jerusalén.  Misiles de fabricación iraní han penetrado la "cúpula de acero", cosa que el régimen sionista no tenía calculado.

Pero hay más. Obama, recorriendo Asia, pensando en China, llegó a Myanmar,  un país que viene matando a los "bárbaros" musulmanes, que no saben convivir con los "pacíficos" budistas. El mundo, ni enterado.

El reelecto presidente, parece que tiene siempre por parte de Israel alguna masacre de felicitaciones. Ya conocemos la operación "Plomo Fundido". Terminó para que Obama asuma.  La Casa Blanca, rápidamente con Gran Bretaña y Francia, apoyaron a Israel y su "derecho a defenderse". Y luego, le recordó al mentiroso de Netanyahu que su "derecho" debía ser aplicado con "contención", no sea que Egipto principalmente, y Turquía  tal vez, empezarán a "enojarse" con Washington.

En otras palabras: Israel le dice a Obama, que los aliados regionales pueden desaparecer con algunos bombazos. Y Obama sabe que la presión sionista es por Irán. Si Obama rechaza, todavía, un "ataque preventivo" (así  llaman los dueños de la libertad de expresión a la agresión terrorista que piensan hacer contra Irán), Israel quiere garantías concretas de que Irán no va acceder a una bomba atómica.
Los iraníes, por supuesto, saben bien que el conflicto de fondo es otro. Así lo informó el líder de Irán, el Ayatullah Jameneí: "el problema no es el programa nuclear, sino que Irán es una Revolución Islámica".

Israel y sus "neoconservadores" (porque si los llamamos como corresponde,  fascistas o nazis, uno es "antisemita") intentan delinear la política exterior de EE.UU. en Medio Oriente. Como su candidato republicano perdió, tratan de arrastrar a EE.UU. a la confrontación con Irán.

Más allá del poder tecnológico- militar de EE.UU. e Israel, la realidad es que el Eje de la Resistencia (Hamás, Hizbollah, Siria e Irán) siguen señalando el rumbo a la victoria. Ni las criminales sanciones económicas contra Irán, ni la guerra impuesta contra Siria, como tampoco las atrocidades cometidas contra el Líbano en el 2006 y contra Palestina en Gaza en el 2009, han logrado avances en la estrategia de modificar el tablero político, cada vez más sombrío para los intereses norteamericanos y sionistas en la región.

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