12/11/12

Arabia Saudí Busca Reforzar su Influencia en Afganistán para Oponerse a Irán


Equipo del Sitio Web de Al Manar

Según un artículo publicado en el diario libanés As Safir, que cita una fuente mediática estadounidense, la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán puede alcanzar su punto máximo en Afganistán tras la retirada de las fuerzas de ocupación estadounidenses en 2014.



Los signos de esta competencia ya son evidentes, incluyendo un anuncio por parte del gobierno afgano, realizado el 29 de octubre de 2011, acerca de la intención de Riad de construir un gran complejo religioso en la capital Kabul, un proyecto que sería la mayor inversión saudí en Afganistán.

Sin duda, la influencia de Arabia Saudí en Afganistán no ha interrumpido nunca y esto a pesar de su debilitamiento en los últimos diez años, tras los acontecimientos del 11 de Septiembre.

Pero todo parece indicar que los saudíes buscan restaurar su influencia en el período post-ocupación, sobre todo porque los iraníes han sido capaces de incrementar la suya en el tejido de la sociedad afgana.

Los saudíes esperan poder competir con el complejo “Universidad del Sello del Profeta”, construido en el oeste de Kabul y que abrió sus puertas en 2006. Este proyecto ha sido dirigido por un erudito religioso afgano, conocido por sus vínculos con el Irán, y ha costado 17 millones de dólares. El complejo consta de una mezquita, aulas y una residencia para miles de estudiantes afganos.

Por su parte, se espera que el edificio que Arabia Saudí planea cueste entre 45 y 100 millones de euros. Su construcción se iniciará el próximo año y abarcará un área de 24 hectáreas. El proyecto incluye una mezquita que puede acomodar a 15.000 fieles, un hospital, una universidad y un gimnasio.

Un diplomático europeo, que trabaja para la ONU, dijo que la actividad reciente de Arabia Saudí forma parte de un intento para contrarrestar la influencia iraní en Afganistán, antes de la retirada de las fuerzas occidentales.

Sin embargo, afirma, “se trata de una iniciativa de resultados inciertos en razón del retraso con que ha actuado Arabia Saudí”.

Irán, por el contrario, ha acentuado en la última década, una presencia fuerte y visible en Afganistán.

La influencia de Irán se ve reforzada por sus lazos lingüísticos –una parte de los afganos habla persa- y culturales con el pueblo afgano y por las inversiones de millones de dólares para la construcción de infraestructuras, incluyendo carreteras, electricidad y ferrocarriles.

La huella iraní se hace sentir también a través de una mayor presencia de los medios de comunicación iraníes y la financiación de escuelas religiosas.

Los talibanes ya no confían en Arabia Saudí

Por lo tanto, parece que Afganistán se convertirá en el escenario de una futura competencia feroz entre Arabia Saudí y la República Islámica de Irán. Está previsto que esta lucha por la influencia se incremente durante la fase de vacío político que seguirá a la salida de las tropas extranjeras, provocando así una tensión entre los propios afganos.

Estas tensiones suscitan la inquietud de China, Rusia y otros estados, que temen que la región se vea afectada por una ola de extremismo religioso del que ya existen precedentes en Afganistán.

Cabe recordar que Riad fue el principal suministrador de fondos al yihad afgano contra la Unión Soviética en los años ochenta y apoyó financiera y militarmente al movimiento talibán en los años noventa.

Arabia Saudí ha buscado también desempeñar el papel de mediador en los últimos años en las conversaciones de paz entre el gobierno afgano y el movimiento de los talibanes. Riad fue una de las tres capitales del mundo que reconoció al régimen de los talibanes en Afganistán, que gobernó durante el período 1996-2001.

Los saudíes intentaron convencer a los líderes talibanes de que aceptaran unas negociaciones de paz, al mismo tiempo que alentaban a Pakistán a cortar sus lazos con ellos. Su papel se vio reforzado por los estrechos vínculos existentes entre Riad y los centros de decisión política en Pakistán, que ha apoyado durante mucho tiempo al movimiento talibán.

Según el periodista británico de origen egipcio, Adel Darwish, “Riad todavía ejerce una influencia considerable sobre los talibanes, a pesar de que oficialmente cortó sus lazos con ellos después de 2001, tras la negativa de estos últimos de entregar a EEUU al líder de Al Qaida, el saudí Osama bin Laden.”

En este mismo sentido, el asesor en temas de política internacional del Consejo Supremo Afgano para la Paz, Mohammed Ismail Kasimir, considera que “los saudíes han demostrado una voluntad real de mediar en las conversaciones sobre la reconciliación. Acogemos con satisfacción las promesas de Arabia Saudí y esperamos den frutos”.

Sin embargo, otros expertos creen que los esfuerzos realizados por los saudíes detrás del telón para promover las negociaciones entre los talibanes y el gobierno afgano no han tenido éxito. Uno de ellos es el analista político y ex portavoz de los talibanes, Wahid Mizdah, quien subrayó que los miembros del movimiento se sienten traicionados por Riad desde que los saudíes detuvieran a su representante Maula Chappir Ahmad en 2001, junto a cuatro de sus hijos. Las autoridades saudíes los mantuvieron encarcelados durante más de diez años y los pusieron en libertad sólo en 2011.


Para Wahidi Mizdah, “los talibanes creen que Arabia Saudí les ha tratado como enemigos. Ellos acusan a este país de haberse aliado con Occidente y de no ser neutral. De este modo, ellos no reconocen a Arabia Saudí como un mediador”.

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